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viernes, 29 de abril de 2011

República bananera

29 de Abril de 2011

Jorge Camil
República bananera

En mi colaboración anterior advertí que Estados Unidos, con la
complacencia de Felipe Calderón y la ignorancia del Senado, había
iniciado una peligrosa escalada de actividades militares en México y
Centroamérica, nuevo refugio de los cárteles mexicanos:
http://bit.ly/i5N2XZ. Dije que México, por su posición geográfica, la
experiencia de su Ejército en la lucha con el narco y la postura
condescendiente de Calderón, se había convertido en el centro de la
guerra contra el crimen en Centroamérica. Esa fue mi interpretación de
las comparecencias legislativas de los principales comandantes
estadunidenses reportadas en La Jornada: http://bit.ly/h8n98J.

Añadí que planeaban hacer de México el socio ideal para combatir a las
organizaciones criminales trasnacionales (TCO por sus siglas en
inglés), identificadas hoy como uno de los mayores riesgos para la
seguridad nacional de Estados Unidos.

Para mi sorpresa, el mismo día del artículo, confirmando mis
sospechas, aparecieron en las noticias de la tarde dos notas sobre una
misteriosa reunión sostenida ese día entre los principales comandantes
militares de Estados Unidos y sus contrapartes mexicanas. Estuvieron
aquí Michael Mullen, jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos;
James Winnefeld, comandante del norte, y Douglas Fraser, comandante
del sur. Vino además una comparsa formada por militares de Guatemala y
Canadá. La presencia del alto mando de Estados Unidos confirma cuán
cerca estamos de entregarles el control militar, así como el grado de
desesperación del gobierno mexicano. Vinieron a discutir el
crecimiento de las TCO en la frontera sur de México. Quizá debieron
llamarla "la nueva frontera sur de Estados Unidos", porque hasta allá
se extienden las ambiciones de Barack Obama y la ignorancia de sus
asesores en seguridad nacional.

Hemos llegado al punto peligroso en el que la "guerra" contra el narco
lo justifica todo: el aumento de 44 por ciento en el gasto militar (en
detrimento de salud y educación) y las violaciones constantes a la
soberanía nacional, como lo demostraron en días pasados los
sobrevuelos militares y el contrabando de armas instigado por Estados
Unidos y tolerado por México; una cuestionable estrategia para
"atrapar" criminales.

Hoy que la PGR, en un golpe simplemente mediático, sueña con procesar
en Estados Unidos a los agentes que manejaron Rápido y furioso,
poderosos comités legislativos de Estados Unidos están a punto de
declarar a los superiores de esos mismos agentes en desacato judicial
por negar la información. ¿Está dispuesta la PGR a procesar a Obama,
porque hasta allá llega el encubrimiento? ¿Va a demandar a fabricantes
protegidos por el invencible gun lobby? Es obvio que abogados sin
experiencia los engañan.

Que nadie acuse a Calderón de no ser nacionalista. El académico Andrew
Seely reconoció en The New York Times que "es intensamente
nacionalista, pero también muy pragmático. No es fan de Estados Unidos
pero los necesita": http://nyti.ms/gQbxxN. En ese mismo artículo
funcionarios entrevistados reconocieron que hace poco ese nivel de
cooperación hubiese sido impensable, y que los temas son hoy secretos,
"para no herir las susceptibilidades políticas de México y el tema de
la soberanía".

Milenio Diario reportó la reciente reunión de militares con un título
inocuo: "EU y Canadá asisten a reunión de frontera México-Guatemala":
http://bit.ly/fIrVHQ. Pero El Universal, más enfocado, habló de un
supuesto "acuerdo trilateral" para combatir al narco en la frontera
sur: http://bit.ly/eFpvry. Es preocupante que la reunión no haya sido
reportada en los medios de Estados Unidos, y que a la mañana siguiente
la noticia haya sido sepultada en la prensa nacional. Por México
asistieron los secretarios Guillermo Galván Galván y Francisco Saynez.
Sin embargo, la reunión fue extrañamente presidida por la ubicua
Patricia Espinosa, mujer de las confianzas de Calderón, que se ha
convertido en experta en temas militares y de seguridad nacional: una
Hillary mexicana. Quizá asistió como traductora, o para aparentar que
la reunión fue sobre temas "estrictamente diplomáticos".

Mullen, supremo comandante de las fuerzas estadunidenses, ha estado
obsesionado con el tema de México. En marzo de 2010 se reunió con
Obama para "analizar la posibilidad de una intervención militar".
Mullen declaró a Global Research que, "con pleno respaldo de Estados
Unidos, Calderón había estado incrementando la militarización (de
México) desplegando decenas de miles de tropas": http://bit.ly/hpJTj9.

En esa reunión con Obama, Mullen anunció que la ayuda futura podría
consistir en el sobrevuelo de aviones militares, tripulados y no
tripulados (algo que ya está ocurriendo), y el despliegue de "fuerzas
especiales" o "contratistas militares" (estilo Blackwater, hoy
operando de nuevo como Xe Services: culpables de enormes atrocidades
en Irak). ¿Para eso requieren las armas ilegales? Todo esto podría ser
el legado de la "guerra de Calderón" en términos de soberanía
nacional. Porque en el terreno humano su legado histórico no dejará de
ser la sangre de los 40 mil muertos: ¡todos mexicanos!

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