¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...

lunes, 10 de octubre de 2011

El Narco Estado en México...

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Nunca imaginé Colombia… en México
Futuro Moncada*
Tercera y última parte


Mientras haya consumidores dentro de una sociedad que penaliza las drogas,éstas serán un negocioEn tanto sean un negocio no habrá posibilidades de erradicar la producción, la comercialización ni los efectos sociales que suponeuna empresa tan poderosa en geografías en vías de desarrollo como las deColombia o MéxicoLa condición económica de ambos países plantea un panorama ideal para la proliferación de este tipo de comercioes decirla situación de pobreza de cerca del 50 por ciento de la población en México y 60 por ciento en Colombia y la insuficiencia alimentaria de por lo menos el 20 por cientoen ambos.
El narcotráfico supone corrupción en todas las capas de la sociedad, perotambién posibilidades de subsistencia para personas que han perdido la noción de legalidadque bajo su propio riesgo han decidido adoptar peligrosas interpretaciones acerca de la leyLas drogas no se acabansólo cambian las circunstanciasfuncionarios más o menos corruptibleslegislaciones más omenos respetadaspirámides socioeconómicas más o menos alargadas y gente que ve en la producción el tráfico un empleo posible.
Es de esta manera como Monterrey pasó de ser una de las ciudades másproductivas de México –una de las más adineradas y con mejores oportunidades de trabajo– a una de las más temidas debido a las acciones violentas del narco ylas manifestaciones ilícitas subsecuentesLa ilegalidad del narcotráfico se ha propagado a todas las clases sociales tal como sucedió en ColombiaHoy dentro de ciertos grupos existen nuevas dinámicas culturales que empiezan a validar el uso de la fuerza al costo de la vida ajenasi es que existe una razón económica que lo justifiqueEl gobierno instituido en México perdió autoridad ante el asedio de un verdadero empoderamiento de clase que instaura una manera de ascender en la escala social por las armas que negocia bajo sus propios códigosEn este nuevo terreno sin ley opera la voz del más fuertees decirla de quien mejor se armelo que propicia la existencia de pequeñas repúblicas en las cuales existen otras leyes.
Los paraestados o gobiernos neoinsurgentes que proponen los grupos del narcotráfico se pelean el país con un poder altamente destructivo que se impone a sangre y fuegoEsta lógica se haya motivada solamente por el lucro;no crece ninguna ideología conciencia que rebase la inmediatez de la fuerza,salvo una cierta revancha social que le concede poder mediante las armas a los que antes estaban sometidosEl narcotráfico ha instaurado una lógica rampanteaterradora, que le deja verde repentea la delincuenciasu verdadero poder en un país que ha desconocido los derechos de las mayorías.
En finningún Estado puede exigir legalidad y ética si ha sido ilegal y antiético durante décadaslo que equivale a decir que el Estado no puede generar un comportamiento obediente en sus gobernados si es corrompidoinclusopor los propios grupos delictivos que combateEl resultado es una revolución contemporáneauna sublevación de guerrillas sin ideología mayor que el propio sustento a mansalvauna revuelta en la quea pesar de todo, la vida sigue adelante con tintes de normalidad.

El fin y los medios


El narcotráfico sigue siendo uno de los negocios ilegales más rentables del mundoSus ingresos determinan dinámicas altamente lesivas en los países productoresEn éstos ocurre la mayor incidencia de las víctimas mortales que suponen las políticas de interdicciónLa prohibición penal de las drogas y su propósito de erradicarlas es un proyecto de algunos países industrializados,cuya historia tiene características más que contradictoriasdebido a que fueron motivadascasi siemprepor intereses económicosTal es el caso de Estados Unidosel mayor consumidor de sustancias ilegales que ha combatido las drogas detrás de éstasprincipalmentecualquier intento de sublevación en países de Oriente América LatinaAsí sucedió cuando el gobierno de Estados Unidos se permitía financiar guerras en Centroaméricaal intercambiar armas por drogas ilegalespara deshacer cualquier movimiento social que pudiera oponérsele.
Del mismo modo ocurrió con el llamado Plan Colombia (1999-2005), que consistía en una avanzada armamentista apoyada por el gobierno estadunidenseque ha generado daños irreparables en la población civil y en ecosistemas valiososDe esta manera se oficializó el ataque irresponsable a comunidades campesinas en las cuales el cultivo de plantas ilegales tiene características que merecen cuidadosos análisis socialesque pasan por la imposición violenta de los cártelesla inexistencia de políticas agropecuarias que garanticen la produccióny comercialización justa de otros productos oinclusoel sometimiento que supone la expropiación de grandes extensiones de tierra para favorecer el desarrollo de proyectos trasnacionalesAunado a la agresión físicase ha valido del uso de agentes químicos prohibidos que se fumigan desde avionetasqueademás de volver estéril la tierraproducen malformaciones genéticas en la descendencia de las personas cuyos campos han sido afectadosVisto de esta manera, resulta interesante preguntarse por qué la lucha contra las drogas enColombia y en México ha sido asumida como un problema de seguridad nacionaly no como uno de salud pública que implique la prevención y el tratamiento de las adiccionescomo ocurre en Europa y Estados UnidosEl punto clave donde confluye todo este dilema es sin duda la legalizaciónun tema que debe ponerse sobre la mesaa fin de evitar la división tradicional (ya inoperanteentre paísesproductores y países consumidores.
La complejidad de la situación actual mexicana ha dado lugar a acciones desesperadas por parte de la población civil de algunas comunidades aisladasque, ante la inexistencia de una representación gubernamental que ponga las cosas en ordenha decidido oponerse a los grupos armados al riesgo de la vida mismaTal es el caso del municipio indígena de CheránMichoacánque en pocos años ha visto desaparecer el 80 por ciento de 18 mil hectáreas de bosque a manos de taladores ilegales que operan bajo el apoyo armado del cártel de La Familia Michoacana y la connivencia de las fuerzas militares del EstadoFue así como los 13 mil habitantes de este pequeño pueblo se organizaron para sitiarloy bloquear la carretera por donde sacaban la maderaal tratar de hacerles frente con lo que tuvieran a mano. En consecuenciasus pobladores fueron amenazadosgolpeados, e incluso asesinadossin que la fuerza pública actuara para protegerlosSin dudase trata de una oposición valiente que está dispuestatambiéna tomar las armas si es necesario para hacer valer sus derechoscomo en efecto sucedió cuando los pobladores se apoderaron de 18armas pertenecientes a la policíaEn fincircunstancias muy parecidas produjeron el nacimiento de la guerrilla más antigua del mundolas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y su principio de autodefensa armada.
Hay tres hechos principales que pueden transformar la denominada “lucha por la plaza” en un enfrentamiento difícilmente reconciliable entre clases sociales:los acuerdos inestables entre grupos que derivan sus ingresos del narcotráficoy de otras acciones ilegalesel contubernio de la delincuencia con las fuerzas del orden y las instituciones que representan, y la consolidación de un mercado interno de sustancias ilegalesdebido al creciente aumento de sus consumidores.

En surcos de dolores mexicanos al grito de guerra


Hace pocoyendo en automóvil por la carretera de cuota rumbo a Guadalajara,nos cruzamos con un contingente bastante numeroso de militares cuando entramos por casualidad a IxtlánQueríamos conocer el pueblo que aparece en una de las obras de Carlos CastanedaSin embargoen lugar de un pueblo tradicional indígena encontramos uno bastante comúnsólo que en estado de alarmadebido a que por primera vez ocurría un enfrentamiento de grandesdimensiones entre Los Zetas La Familia Michoacana. Fue tan graveque la Marina tuvo que intervenir durante más de tres horas en un tiroteo que se irradió por las carreteras libres de paga, incluso a pequeñas poblaciones cercanas a donde huyeron los delincuentesEl resto de nuestro viaje me quedé con una sensación muy parecida a la que solía tener cuando iba por las carreteras colombianasEsa idea paranoica de que en cualquier curva podía terminar tu recorrido si tenías la mala suerte de coincidir con un grupo armado.La verdad es que varias veces me crucé con algunos de ellos, e incluso, en alguna ocasión recibí advertencias de paramilitares para que regresara cuando intentaba visitar una reserva de flora y fauna al Norte de Colombia.
Puedo decir quepoco a pocorepito el proceso de acostumbrarme a los hechos alarmantes que ocurren cada vez con más frecuenciaA propósito, en díaspasados se comunicaron mis amigos colombianos para preguntarme cómo estaba todo por aquíestaban sorprendidos por la masacre de 53 personas en un lujoso casino de la colonia San JerónimoHombres armados arribaron al lugar en tres vehículos ydespués de amenazar a los presentesprocedieron a quemar el establecimiento como represalia por el incumplimiento del pago de la cuota semanal que exigían por su funcionamientoRecuerdo bien el díasiguienteoscurolluviosocon el tráfico lento y una sensación mezclada de pesadumbre temor en la gente.
El Casino Royale espor ahora, mientras no suceda algo peoruna marca honda en el imaginario de la sociedad mexicana. Sin embargoresulta interesantepensar por qué las vidas de las personas que murieron en este lugar son máslamentadas que las de los 72 migrantes torturados y asesinados por Los Zetas en San FernandoTamaulipasante la negativa de integrarse a sus fuerzaso las víctimas (aún no hay cifras definitivaspero en fosas comunes se han encontrado más de 110 cuerposde un autobús de la línea ADO que, en la misma ciudad y rumbo a Reynosasufrieron de acciones infames antes de ser ultimadoso los 21 asesinados en el Bar Sabino Gordoen el centro de la ciudad de Monterrey, a manos de la delincuencia organizada, que reclamaba por una extorsión no pagada. Pudiera argumentarse el hecho de que unos eran migrantes ilegalesotrospasajeros de un transporte de servicio público yotrosmás, clientes de un lugar de dudosa reputaciónSucede que de pronto ya no se piensa en el valor de la vida sino en la procedencia de los asesinados: sipertenecen a cierto grupo socialsi estuvieron o no vinculados con los delincuentessi se lo merecían o no, como si no fueran intolerables sus circunstancias desde donde quiera que se les vea.
A consecuencia de los hechos del Casino Royaleel gobierno federal decidiótranquilizar la situación al enviar a 1 mil 500 soldados y 1 mil 500 policíasLas armas ya no aparecen como una excepción, ni como una representaciónahoralucen como una verdadera amenaza aparentemente justificadapor eso no es raro ver a militares con sus fusiles descubiertos caminando por la calleDebido a que ya algunos periodistas reclaman estados de excepción o facultades extraordinarias para que las Fuerzas Armadas impongan el orden que no se ha conseguido a pesar de todo el despliegue militar que hemos vivido durante los últimos añosdiré que hoy, justo cuando termino de escribir este textodespués de varios meses de pensar si vale o no la pena publicarloveo por la ventana de la cocina a un chico que vive en la casa de enfrenteTiene unos 13 años y juega en la terraza con un rifle de juguete como si fuera un francotiradorsimula que dispara a las personas que pasan por la calleen su celular se escucha uno de los temas del grupo Cártel de Santa:
¿Dónde están, perros? Quiero verlos saltando
Denme másperros. Quiero verlos gritando.
Quiero másperros. Ya los oigo ladrando.
Que el cártel trae el mando y venimos acabando.
*Lingüistadiseñador gráfico y maestro en ciencias del hábitat
[TEXTO PARA TWITTER: La violencia de las drogas controla Méxicocomo controló Colombiaensayo deFuturo Moncada]

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