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miércoles, 30 de noviembre de 2011

A Nepomuceno lo mataron por exigir que la policía le regresara a su hijo....


ASESINAN EN HERMOSILLO, AL ACTIVISTA NEPOMUCENO MORENO 
30/11/2011 - 04:10
Por: José Luis Elias García
Nepomuceno Moreno, de oficio acuicultor y comerciante en mariscos, a los 56 años, ayer en mediodía fue acribillado de siete balazos en Hermosillo, Sonora, cuando detuvo su camioneta en un semáforo. 

Don Nepo, a quien le levantaron y desaparecieron a su hijo Jorge Mario Moreno León; cuando después de asistir el 30 de junio del 2010 a divertirse a Ciudad Obregón, acompañado de sus amigos, José Francisco Mercado Ortega, Giovani Otero, Mario Enrique Díaz y Carlos Alvarado Gálvez.


Al día siguiente, cuando el grupo de jóvenes regresaban a Hermosillo, fueron interceptados por unos delincuentes. Los jóvenes intentaron huir por el miedo a que les pasara algo, pero los delincuentes los persiguieron y les dispararon sus armas, de cuyas balas Mario Enrique resultó muerto.

Antes de la desaparición de su hijo Jorge Mario, logró hablar por celular con su padre, Don Nepo, a quien le dijo que unos policías municipales lo estaban siguiendo y claramente le escuchó decir, ¡ya están aquí! y ya no lo volvió a ver con vida.

Don Nepo, después de presentar la denuncia por la desaparición de su hijo y darse cuenta que no la investigaban, inició el sus propias investigaciones, logrando establecer, que en el celular de su hijo, se recibieron y salieron llamadas de los policías, mismas que fueron hechas hacía y de la procuraduría el estado de Sonora, cuyo teléfono informó es el número 662 289 88 00.

Dijo además, que habló con uno de los policías, quienes le dijeron que su hijo y su amigo Mario Enrique Díaz estaban enredados con “Los Zetas” y le exigieron treinta mil pesos por soltarlo.

Don Nepo consiguió el dinero y les habló a los policías de nuevo, quienes le respondieron que estaban esperando a su comandante y le comunicaron con su hijo Jorge Mario, quien le dijo que no se preocupara, que le dijera a su mamá que estaba bien, pero jamás volvió a hablar con él.

Después de año y medio de buscar incansablemente a su hijo, empezó a manifestarse públicamente y después de haber sido amenazado de muerte, se unió al escritor y poeta Javier Sicilia en la Caravana del Sur, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que Javier inició después de que asesinaron a su hijo en su ciudad natal, Cuernavaca, Morelos.

A raíz del asesinato el día de ayer de Don Nepo, José Larrañaga Talamantes, vocero de la Procuraduría de Justicia del Estado de Sonora, declaró a los medios de comunicación, que entre las líneas de investigación de este crimen, están contemplados los nexos con el narcotráfico de Nepomuceno Moreno.

Se ha vuelto un lugar común, que para ocultar su ineficiencia e incapacidad para investigar y resolver los crímenes mortales, las autoridades de inmediato relacionan a las víctimas con la delincuencia y el narcotráfico, como fue el caso, en el que Felipe Calderón Hinojosa, estando de gira en Japón y sin ningún fundamento, declarara que los jóvenes masacrados en Villas de Salvarcar el 29 de enero del 2010, fueron victimados por ser miembros de pandillas en Ciudad Juárez.

Hecho que lo obligó a venir a ofrecer disculpas a los padres y familiares de las víctimas, en donde tuvo que aguantar, el que la madre de dos de los jóvenes asesinados le dijera que no era bien recibido en la ciudad y hasta de lo que se iba a morir. Aunque no se lo merecía, la madre, aunque muy dura, se expresó con mucho respeto.

Algo similar hicieron las autoridades de justicia aquí en Chihuahua, cuando desaparecieron y asesinaron a integrantes de la familia Salazar Reyes, quienes tuvieron que abandonar su casa ubicada en el Valle de Juárez.

Lo mismo sucedió cuando asesinaron a mi hijo Carlos Alberto el 15 de octubre del 2001. El entonces subprocurador de la Zona Norte de Chihuahua, de apellido Ortega, ese fatídico día, declaró a los medios de comunicación, que mi hijo, quien trabajaba en una agencia aduanal, había sido muerto por estar involucrado en un fraude en una de esas agencias, con la muerte de un agente aduanal y por haber hecho un gane de 25 kilos de cocaína a unos narcos.

En cuanto leí sus declaraciones en los periódicos, lleno de rabia acudí a su oficina y le grité: Licenciado, no le voy a permitir ese tipo de mentiras. Mi hijo y yo sabíamos perfectamente a que nos dedicamos. Le exijo que investigue plenamente la vida de mi hijo y si comprueba lo que dijo, le ofrezco disculpas públicas. Pero mientras tanto, absténgase de declarar estupideces, ensuciando la memoria de mi hijo.

Ortega ordenó dicha investigación y con el resultado de ellas, comprobó que mi adorado e inolvidable hijo, tenía una manera honesta de vivir, muy dedicado a su esposa, su única hija y a su trabajo diario.

Si la Procuraduría de Justicia de Sonora tenía las pruebas de las actividades delictivas de Don Nepo y su hijo, ¿por qué no actuó en consecuencia?

¿Por qué no atendió la denuncia de este activista por la desaparición de su hijo Jorge Mario?

¿Será que adoptan la actitud del ladrón, cuando grita: al ladrón, al ladrón, para distraer la atención de los demás sobre sus propios delitos y su corrupción?

Ciudad Juárez, Chihuahua. Noviembre 29 del 2011.


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