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lunes, 28 de febrero de 2011

El Yunquero PANazi Bravo Mena con el PRDchucho Ortega en el Estado de México...

EU impondrá a México una “fuerza terrorista-gringa” en territorio mexicano...


EU impondrá a México una “fuerza de tarea” en territorio nacional
Autor: Zósimo Camacho

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Adelante, el plan de intervención militar de Estados Unidos en México. Durante la más reciente visita de Hillary Clinton a este país, la delegación estadunidense impuso al gobierno de Calderón más elementos de sus agencias de inteligencia y del Pentágono en territorio nacional; además, una “fuerza de tarea” de efectivos estadunidenses que “ayudará” en las zonas más conflictivas, revelan generales y coroneles en activo del Ejército Mexicano. Uno de los militares, quien ocupa un alto cargo en la Secretaría de la Defensa Nacional, asegura que México vive ya una “ocupación” llevada a cabo por los organismos de inteligencia de Estados Unidos. Lo que sigue es la intervención militar disfrazada de operativos binacionales

Coches bomba en ciudades mexicanas y declaraciones e “informes” en los que se afirma que el narcotráfico atenta contra la seguridad de todo el continente precedieron la más reciente visita de Hillary Clinton a México.
Vino a imponerle al gobierno de Felipe Calderón más agentes de inteligencia y una “fuerza de tarea” compuesta por efectivos estadunidenses, a decir de un grupo de generales y coroneles en activo del Ejército Mexicano, quienes solicitan “por el momento” que sus nombres no sean revelados por temor a represalias al interior de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Luego de la visita, las declaraciones de funcionarios estadunidenses acerca de la “peligrosidad” del narcotráfico se multiplicaron y se advirtió que tropas de Estados Unidos podrían cruzar la frontera. El punto más álgido de las demandas ocurrió después del ataque a dos elementos de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en San Luis Potosí. Uno murió.
Un general de división en activo, que actualmente ocupa un alto cargo en la Sedena, señala que muchos de los actos violentos en territorio nacional son inducidos para que la sociedad mexicana acepte la intervención. La propia Sección Segunda del Ejército, encargada de inteligencia militar, habría encontrado indicios de que la CIA realiza actividades de desestabilización en el país.
Las presiones de la delegación que visitó México el 24 de enero pasado –y que estuvo encabezada por la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton– fueron tan intensas que obligaron a Felipe Calderón a abrir un espacio en su agenda. Los funcionarios estadunidenses sólo se reunirían con la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa; pero el mismo día de la visita se anunció que Clinton y su comitiva también serían recibidas en Los Pinos.

“México no puede”, el pretexto

Clinton fue precedida por una serie de declaraciones de funcionarios estadunidenses en las que cuestionaban la solvencia de las instituciones mexicanas para enfrentar la “amenaza” del narcotráfico. El 12 de enero, el presidente del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, almirante Michael G Mullen, había externado su “enorme preocupación” por la capacidad de violencia de los cárteles mexicanos de la droga. En conferencia con la prensa extranjera acreditada en Washington, había dicho que “la severidad del problema” del narcotráfico se mide, “de manera trágica y triste”, por las miles de vidas que se han perdido (en México) en años recientes”, y que suman más de 35 mil.
El principal asesor del presidente de Estados Unidos en materia de seguridad nacional entonces destacó que el gobierno de Barack Obama está interesado en seguir ayudando a la administración de Felipe Calderón. “Queremos hacer todo lo que podamos, reconociendo, tristemente, que esto va a tomar tiempo”.
Incluso, Mullen habló de lo que hasta ahora ha sido la participación de Estados Unidos en la “guerra” contra el narcotráfico: “Por el lado militar, nosotros hemos estado involucrados principalmente en entrenar y dar apoyo. Hay aspectos de esta guerra contra las drogas que son muy similares al tipo de cosas que hemos visto en guerras en las que hemos estado involucrados”.
Una semana después, el 21 de enero, el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, declaró, sin ambages, que los cárteles del narcotráfico de México son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. En conferencia de prensa, señaló: “No creo que el tema sea si la estabilidad de nuestra sociedad está en riesgo, pero ciertamente es una amenaza a la seguridad nacional”.
Además, describió a las bandas del narcotráfico como fuerzas que pueden desafiar a los Estados: “Estas organizaciones criminales internacionales poseen bienes, armas y personas que pueden ser un reto para cualquier fuerza de seguridad”.
A tres días de la llegada de Clinton a México, el Departamento de Estado mandó un mensaje claro: en la “guerra” que se libra en territorio mexicano, podrán participar otras naciones: “El nivel de violencia que han traído a México y otros sitios (los cárteles de la droga) es un reto que no es exclusivo para México y Estados Unidos. Ciertamente, debe ser parte de un diálogo de seguridad nacional”.
La pinza se cerró un día después: un coche bomba estalló en Tula, Hidalgo. En el lugar, murió el comandante del Grupo Tula de la Coordinación de Investigación de Hidalgo, Víctor Manuel Peña Pérez; quedaron destrozados completamente el carro que contenía el explosivo y un Jetta blanco en el que viajaban los policías. El clima previo a la llegada de Hillary Clinton parecía corroborar las declaraciones de los funcionarios estadunidenses.

La visita

Durante su visita, Clinton aseveró públicamente que México no tiene otra alternativa que seguir con la estrategia de Calderón. Lanzó elogios al “liderazgo” del presidente mexicano y dijo que las Fuerzas Armadas de este país han avanzado en el respeto a los derechos humanos.
Pero no dijo a lo que realmente vino, explican los militares y coroneles que buscaron a Contralínea desde mediados del año pasado para externar el malestar que existe entre un sector del Ejército Mexicano por lo que consideran una sumisión total del gobierno de Felipe Calderón a los intereses de Estados Unidos.
“Clinton vino a imponer más agentes de sus agencias que ya están funcionando en México”, es decir, la ICE, la agencia antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) y el Pentágono. “Pero también vino a imponer una ‘fuerza de tarea’ compuesta por efectivos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que van a realizar operativos en territorio mexicano”.
A decir del grupo de militares, la “fuerza de tarea” estadunidense trabajaría de manera “conjunta” con las Fuerzas Armadas mexicanas y se desplazarían, como primer objetivo, por las ciudades fronterizas. Luego del “éxito” que obtendrían, se utilizarían en las “zonas más conflictivas” de México.

Estela de declaraciones… y violencia

Dejó Clinton el país, pero el discurso de que México sucumbirá al narcotráfico si no es “ayudado” por Estados Unidos se intensificó. El 27 de enero, el Congreso estadunidense publicó un informe en el que señala que su vecino del Sur se encuentra inmerso en una “crisis de seguridad sin precedentes”, que es posible que sea vencido por lo que llamó “terrorismo doméstico” y que el crimen organizado le disputa a las autoridades el monopolio del uso de la fuerza y de la ley. El informe, elaborado por el Congressional Research Service, también criticó la corrupción generalizada en las instituciones mexicanas.
Pero el 8 de febrero un funcionario de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos dijo abiertamente que tropas de ese país podrían cruzar la frontera con México. Joseph Westphal, subsecretario del Ejército estadunidense, advirtió sobre la posibilidad de que soldados estadunidenses fueran a combatir la “insurgencia” de los cárteles de la droga “sobre nuestra frontera o de tener que enviarlos a cruzar esa frontera”.
Horas más tarde, el funcionario trató de corregir sus declaraciones. Pero el mensaje se había dado. El servidor público estadunidense había dicho también que el narcotráfico podría instalarse en el poder en México si Estados Unidos no hacía algo para impedirlo.
Las presiones sobre México continuaron. Un día después, Janet Napolitano vinculó a Los Zetas con la organización terrorista Al Qaeda. La secretaria del Interior del gobierno de Barack Obama declaró, en una audiencia del Congreso estadunidense, que el grupo que encabeza Osama bin Laden podría usar las redes de los narcotraficantes mexicanos para atacar Estados Unidos. Luego dijo que no hablaría más del tema en una audiencia abierta y que podría hacerlo sólo en sesiones a puerta cerrada.
El 10 de febrero, fue el turno del jefe de la Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper. Señaló que la violencia que se produce en México atenta de tal manera contra la seguridad de Estados Unidos que “recientemente hemos elevado todo este tema a la categoría uno, la cual es la más alta”.
Clapper dio al traste con los argumentos de quienes veían imposible una intervención militar en México porque Estados Unidos tenía “otras prioridades”.

Clapper definitivamente descartó que las fuerzas mexicanas puedan controlar el problema del narcotráfico. “Las capacidades militares y policiales [de México] en conjunto permanecen inadecuadas para romper las organizaciones traficantes y contener la violencia criminal”, dijo.
Las presiones públicas y privadas que el gobierno de Estados Unidos ejerce sobre el gobierno de Calderón se han agudizado con el ataque del 15 de febrero a dos “agentes especiales” de la ICE en San Luis Potosí. El policía Jaime Zapata murió. Su compañero Víctor Ávila fue gravemente herido.
La posición oficial de Estados Unidos ante el hecho no se hizo esperar. Janet Napolitano advirtió: “Que no quede duda, cualquier acto de violencia contra el personal de la ICE o de cualquier miembro del Departamento de Seguridad Interna es un ataque contra todos aquéllos que sirven a nuestra nación y ponen en riesgo su vida por nuestra seguridad. La totalidad de los recursos de nuestro departamento está a disposición de nuestros socios mexicanos en esta investigación. Nos mantenemos comprometidos a dar el más amplio apoyo a los esfuerzos de México por combatir la violencia dentro de sus fronteras”.
Un día después, agentes de la FBI ya estaban en San Luis Potosí investigando los hechos. De acuerdo con una nota de María Guadalupe González, publicada en el diario La Jornada el 17 de febrero pasado, a la entidad llegaron funcionarios de alto nivel de la Secretaría de Seguridad Pública federal y la Procuraduría General de la República, “así como un grupo de tarea comandado por la FBI”.
Incluso, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió que su gobierno atraparía a los culpables. El día 16 se comunicó con la familia del agente asesinado para expresarle sus condolencias; pero también les garantizó que su gobierno llevará ante la justicia a los responsables, de acuerdo con Nick Shapiro, vocero de la Casa Blanca.
Los militares reafirman lo declarado a Contralínea el año pasado, publicado en la edición 209 del 21 de noviembre de 2010: existe un plan injerencista llevado a cabo por Estados Unidos y al que se ha sometido el gobierno de Felipe Calderón. Gran parte de la violencia es provocada para que las instituciones castrenses y la sociedad mexicana acepten no sólo que agentes estadunidenses trabajen en México, sino que, incluso, efectivos militares ingresen a “combatir” a los cárteles de la droga.
El grupo de militares y coroneles, entre los que se encuentran algunos adscritos a la Sección Segunda del Ejército (inteligencia), señala que punto por punto se ha cumplido ese plan ante la pasividad de las autoridades mexicanas. Señala que la violencia inducida puede incrementarse para que el país esté en la situación de aceptar la “ayuda” venga de donde venga.

No se permitirá el ingreso de tropas de Estados Unidos: militares retirados

“Puede suceder algo desastroso para nuestro país: la penetración de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos so pretexto de combatir el narcotráfico”, dice a voz en cuello un general de división en retiro desde el Campo Marte, en la ciudad de México. Un público de alrededor de 50 personas, entre las que se encuentran otros 10 generales y cinco coroneles retirados, lo escucha.
Advierte que de ocurrir la entrada de tropas estadunidenses en el país, “grandes contingentes de todos los niveles de la Armada de México no cooperarán con los invasores. Y grandes contingentes del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, desde soldados hasta generales de división, se opondrán abiertamente a los invasores con el apoyo de millones de mexicanos de todo el país”.
Se trata del general de división diplomado del Estado Mayor, en retiro, Roberto Badillo Martínez. La presentación de su libro El complejo militar industrial de los Estados Unidos, en el Club Hípico del Campo Marte, termina en arenga:
“Si la invasión llegara a ocurrir, el actual gobierno que le abrió las puertas a los estadunidenses será repudiado por el pueblo de México”. Luego de los aplausos, y durante la firma de libros, otro general que acude con sus tres estrellas le susurra: “A ver si ya se nos va quitando a los demás ese silencio que tenemos; hasta parece miedo; pero sabes que estamos de acuerdo”.
Exdiputado por el Partido Revolucionario Institucional, el general Roberto Badillo asegura que “existe un plan estadunidense para desestabilizar México; se fraguó en Cuernavaca, Morelos, luego de las elecciones. Estuvieron estadunidenses y el calderonismo. Ahí se decidió sacar a las Fuerzas Armadas de México a las calles”.
Roberto Badillo señala que se está ante una “debacle de la nación”. Dice que el trabajo de los estadunidenses es dividir a las Fuerzas Armadas; por ello las deferencias que tienen con la Marina Armada de México en detrimento del Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea. “Y aquí se acepta eso por torpezas al más alto nivel. Se acepta esto porque los civiles que gobiernan aceptan de Estados Unidos lo que sea con tal de que conservar sus cargos”.
Por su parte, el general brigadier Samuel Lara Villa, presidente de la Federación de Militares Retirados, AC, Francisco J Múgica, señala que Estados Unidos siempre ha buscado intervenir en México. “Y lo ha hecho de varias maneras; pero ahora, con un gobierno tan débil como el de Calderón, ve que tiene una coyuntura inmejorable; y parece que ahora ha tomado una acción definitiva”.
Considera que la guerra contra el narcotráfico fue instrumentada por Estados Unidos. “El narco es un invento. El narco está dirigido. Dicen los estadunidenses que están espantados por el nivel que los grupos de narcotraficantes han adquirido. Pero ellos los arman y les compran las drogas”.
Por ello, el general brigadier en retiro le demanda al secretario de la Defensa Nacional que haga pública su posición ante la “injerencia” estadunidense. “El secretario ha guardado silencio. Debía de decir, por ejemplo, si en un principio se había negado a mandar tropa a entrenar a Estados Unidos o Colombia. Después, aclarar si en verdad había aceptado mandarlas. Los militares, por complicidad, no dicen nada acerca de la intervención. Existe una subordinación absoluta a los dictados de Estados Unidos. Las fuerzas militares están plegadas a la actitud entreguista de este gobierno”, lamenta.
El general brigadier y doctor en administración pública José Francisco Gallardo explica el tipo de intervención que Estados Unidos estaría diseñando para México:
“Se trata de una bien planeada operación para entrometerse en asuntos internos de México. No puede haber invasión porque hay más de 20 millones de mexicanos en Estados Unidos y ambos países comparten 3 mil kilómetros de frontera. Lo que sí hay es una anexión, una intervención a través de las propias fuerzas de seguridad y una subordinación de los asuntos de defensa nacional a los intereses de Estados Unidos. Todo se ha realizado por medio de un sistema de adiestramiento y capacitación que reciben las Fuerzas Armadas de México por parte de las de Estados Unidos.”
Destaca que, históricamente, el Ejército Mexicano se resistió a colaborar con las fuerzas armadas de Estados Unidos. “Era el último bastión del nacionalismo en la administración pública”, hasta la firma del tratado de Libre Comercio, la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, la Iniciativa Mérida, y el inicio de las maniobras conjuntas, la creación del estadunidense Comando Norte, y la reactivación de la Cuarta Flota Naval de Estados Unidos. Ahí quedaron entrampadas y sometidas las Fuerzas Armadas.
“Y cuando eso empezó a suceder, ni el Centro de Investigación y Seguridad Nacional ni el Estado Mayor Presidencial, ni el Estado Mayor de la Sedena (secciones Segunda y Quinta) ni inteligencia naval advirtieron lo que ocurriría… O no sabemos si lo advirtieron y no se tomaron las decisiones.”

Estados Unidos tiene que hacer, pero en su propio territorio: diputados
El presidente de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional, Gustavo González Hernández, dice no contar con evidencias de que Estados Unidos esté aprovechando la “guerra” contra el narcotráfico para intervenir de manera directa en la seguridad de México.
“Si está pasando, malo”, señala el diputado. Pero reconoce que el gobierno mexicano “ha sido un poco débil en las gestiones diplomáticas”. Explica que el gobierno de Calderón debe exigir a Estados Unidos que frene el consumo de drogas y el tráfico de armas. “Estoy convencido de que este problema no se va a resolver sólo por la lucha que dé México contra los cárteles en el territorio, aunque le eche todas las ganas”, considera.
“Si nada más los enfrentamos a balazos y nunca volvemos a ver a Estados Unidos para decirle ‘oye, espérate, ya haz algo para reducir el consumo’, nunca vamos a salir del problema.”
El priista Rogelio Cerda, secretario de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional e integrante de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, dice que sí hay una violencia inducida; ataja que no sabe de dónde viene ni qué intereses tiene.
“¿Quién está estimulando perversamente esto y con qué fines? ¿Cuál es el objetivo último de estos hechos violentos inducidos? Lo dejo como una interrogante que me gustaría que alguien pudiera contestarla. Lo que sí puedo decir es que este país está en pie gracias a los militares mexicanos.”
El legislador sí advierte malestar entre los militares, “porque nuestro Ejército es muy distinto a los de todo el continente; es el mejor de América Latina; nació y se desarrolló bajo los principios de la Doctrina Estrada: respeto a la autonomía de los pueblos y el principio de no intervención, algo que ya se ha abandonado en el gobierno federal”.
Explica que las críticas del gobierno de Estados Unidos al Ejército Mexicano –reveladas por Wikileaks en enero pasado– tienen como origen las reticencias de los militares mexicanos a ponerse bajo las órdenes del Pentágono.
“Los estadunidenses quieren tener una misma relación entre las Fuerzas Armadas de los dos países como la que tienen las autoridades administrativas de las dos naciones. Pues no se puede. Son visiones, filosofía, sentido de pertenencia y de respeto por la República totalmente distintas.”
Rechaza que, a pesar de las diferencias de los militares con los civiles, ocurra algún tipo de desacato o rebelión al interior de las Fuerzas Armadas de México.
“El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea tienen un nivel de amor muy distinto al que tenemos los civiles por la patria; no tengo ninguna duda de que van a seguir trabajando como hasta hoy: defendiendo a las instituciones del país. No más allá de eso.”

EU no intervendrá en México: Eric L Olson

No veo una intervención contra México, explica Eric L Olson, asesor para la Iniciativa de Seguridad en el Instituto México, del Centro Internacional Woodrow Wilson en Washington, DC. El especialista desestima la posibilidad de una intervención armada de Estados Unidos contra México ante las expresiones cada vez más contundentes de la delincuencia organizada en la forma del narcotráfico.
Subraya que “a Estados Unidos le queda muy claro que eso no es posible, a pesar de las muchas preocupaciones que existen en cuanto a la situación en México y de que entendemos que lo que pasa en este país nos afecta a nosotros”.
Asegura que el tipo de intervención “que hay en otros países no es posible en el caso mexicano”, por lo que propone buscar otros mecanismos, como el diplomático o asistencial, para contribuir a mejorar los vínculos bilaterales.
Olson agrega que entre tales opciones, estaría el despliegue de fuerzas en la frontera que, afirma, todos saben que no se va a lograr porque no soluciona el problema, pero que sí están en el discurso de algunos congresistas estadunidenses.
Antes de unirse al Centro Woodrow Wilson, Olson fue especialista en el Departamento para Promover la Gobernanza en la Organización de Estados Americanos (2006-2007). Reconoce que, “lamentablemente, en algunos casos se buscan soluciones muy populistas”. Aun así, no ve como opción que el gobierno estadunidense decida “intervenir para imponerse al Estado mexicano”.
“Vamos a ser claros: el presidente Felipe Calderón fue al Congreso de Estados Unidos, y fue a presionar. Yo estuve presente. Me consta que él presionó a Estados Unidos”. (Nydia Egremy)

Estados Unidos instrumentó un plan para generar violencia y desestabilización en México; participa la CIA: generales y coroneles del Ejército Mexicano
“Gran parte de la violencia es inducida; el objetivo, que la sociedad mexicana acepte la ‘ayuda’ venga de donde venga”
Grandes contingentes del Ejército Mexicano y millones de mexicanos se opondrán a una intervención: general en retiro Roberto Badillo

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http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/02/27/eu-impondra-a-mexico-una-fuerza-de-tarea-en-territorio-nacional/
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Colateral - Manrique

Los Juzgados en México apestan a todo, menos a Justicia....

Justicia: tendencias
Bernardo Bátiz V

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Al contrastar dos casos de impartición de justicia que han atraído la atención pública en fechas recientes, nos topamos con una especie de paradoja que nos hace reflexionar.
El primero es el de un joven, protagonista del documental cinematográfico Presunto culpable, que es víctima de un error judicial que le lleva a prisión por largo tiempo; el juez, en dos ocasiones, lo condena a veinte años de cárcel por homicidio, a partir tan sólo de una prueba testimonial. Un primo de la víctima, que también fue agredido por quienes ultimaron a su pariente, reconoce al acusado y lo señala como el autor del delito.
Sus defensores, como nos muestra el documental, logran acreditar que en el primer proceso el acusado careció de defensor, puesto que quien firmó como tal no tenía título profesional auténtico. Con ello se anula el procedimiento y se abre de nueva cuenta el proceso, en el cual, con un severo interrogatorio al asustado y único testigo, consigue la defensa primero que enmudeciera y finalmente, cuando pudo hablar, reconociera que no le constaba que el acusado haya sido quien disparó el arma.
En el otro caso, en un juicio oral en el convulsionado estado de Chihuahua, tres jueces decidieron liberar a otro presunto autor del homicidio de su pareja; la resolución se dictó de viva voz ante el público asistente, lo que provocó un duro reclamo de la madre de la víctima, quien después, ante la indignación general, también fue asesinada. A los tres jueces que en un juicio oral liberaron al culpable se les vino el mundo encima.
Estos casos son emblemáticos; en uno, falla el viejo sistema, que si bien es acusatorio y público, no es oral en todas sus partes, y en el segundo el error se comete en un novedoso juicio oral celebrado, como dice un corrido norteño, “al estilo americano”.
En uno de los casos, la opinión pública y los medios se indignan porque se condena a un inocente con una prueba precaria; en el otro, la indignación se deriva de que se absuelve a un culpable por falta de pruebas suficientes, según adujeron los jueces que resolvieron el caso.
Todo esto nos tiene que hacer pensar en las medidas que se toman para corregir las anomalías de la procuración y la administración de justicia. ¿Por qué las fallas aparecen tanto en juicios con el procedimiento tradicional como en juicios nuevos? Pienso que hemos estado desde hace años empeñados en cambios superficiales o francamente cosméticos que no han tocado los puntos torales del problema.
Hago una digresión para ubicarnos: en el documental a que me refiero vemos al agobiado juez con la negra toga desabrochada, de pie y no en un estrado, al mismo nivel que abogados, testigos y empleados del juzgado y en un espacio reducido donde están todos tan cerca, que casi se tocan. Adoptar una vestimenta que no se había usado en México, sin modificar espacios y oficinas, ayuda a que la percepción que se tiene de nuestro sistema de justicia se acerque a lo caricaturesco.
La pregunta, en mi opinión, es si podemos toparnos con errores y fallos en el sistema actual, pero también en el novedoso que se quiere imponer a toda costa. ¿Cuál debe ser la actitud correcta que como comunidad podemos adoptar?
Una propuesta se ha venido expresando en un movimiento en favor de los juicios orales; mi opinión es que debe pensarse muy bien, con apertura, pero atentos a lo que puede estar detrás, y ver la propuesta con espíritu critico y a la luz de lo que pasó ante todos en Chihuahua y lo que sin tantos reflectores ha pasado también en otros lugares del país.
Por lo pronto, estamos ante una reforma judicial que se ha ido aprobando paulatinamente según, lo que parece, un plan a mediano y largo plazos; se inició con cambios a la Constitución para reforzar facultades policiacas, entre las cuales destaca la modificación al artículo 21 constitucional, que pone a las policías, así en plural y en general, a la altura del Ministerio Público. De ahí se ha pasado al intento de implantar en algunas entidades los juicios orales y una propuesta para sustituir a la institución del Ministerio Público, encabezada por los procuradores, por fiscalías carentes de la facultad de investigar delitos, función que se deja a la policía.
Se trata de un intento que va a fallar nuevamente; es mejor que reforcemos las instituciones que ya tienen arraigo en México, dotándolas de buenos elementos, supervisión y capacitación, que intentar un ensayo peligroso, que ya ha dado frutos negativos en muchos lugares: dejar la investigación de los delitos en manos de los policías y reducir el papel de los fiscales a simples abogados de la acusación durante el proceso judicial.

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http://www.jornada.unam.mx/2011/02/28/index.php?section=opinion&article=023a1pol
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Dos idiomas -Hernández

domingo, 27 de febrero de 2011

Aquí entre nos... Jorge Saldaña programas del 18 al 28 de Febrero 2011

"El estilo lamentablemente inconfundible..." 
Del 18 al 28 de Febrero de 2011
p>lín/p>
http://www.notipoemas.com/
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Negocios de trasfondo son las Alianzas de FeliPillo y los PRDChuchos...

Alianzas: ¿huesos o principios y transformación?

Antonio Gershenson

Así como sucede con este ejemplo, pasa con la política, con la política económica, con la política educativa y social en general y con otros casos. No se trata de huesos, tantos para acá y tantos para allá. Requerimos del cambio de fondo.

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La cuestión de si la izquierda debe seguir siendo independiente y presentar sus propios candidatos, que sus alianzas deben ser dentro de la izquierda y con su propio programa, ya tiene muchos años. Las elecciones de 1988 con Cuauhtémoc Cárdenas para la Presidencia, con la alianza de la fuerza que representaba Heberto Castillo, que declinó en beneficio del primero; de Andrés Manuel López Obrador en 2006, con prácticamente toda la izquierda, y muchos más, apoyándolo, han mostrado un camino. En el primer ejemplo, fraude. Si en esta última elección no se reconoció el triunfo de la izquierda, fue también por un fraude electoral, en su momento reconocido como tal, por lo menos, por toda la izquierda.
Sin embargo, ahora surgen quienes proclaman la alianza de la izquierda... con la derecha. Los argumentos son ganar... los huesos, si bien les va, porque políticamente no van a ganar nada. Se trata de que gane nuestra política, que gane la independencia nacional, que gane el mejoramiento económiuco y social, etc.
Quiero poner un ejemplo, que ha salido a la luz pública. Se trata del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2009. En especial, nos referimos a la quema de gas de Pemex. Todos los entrecomillados que incluimos aquí son de este documento.
Se señala que esta quema es algo originado por la inyección de nitrógeno en los yacimientos de Cantarell, para aumentar la presión que permite el incremento de la producción de crudo. Se señala que esta inyección empezó en el año 2000. Este dato es importante, y muestra que esta forma de quema empezó desde que gobernaba el PRI. Y los gobiernos de ambos partidos han disfrutado delnegocio, dado que hay contratos por el nitrógeno hasta por 15 años.
El resultado se refiere, como vimos, a 2009. Las importaciones de gas natural fueron, en el mismo año, de 422 mil millones de pies cúbicos diarios (mmpcd). En ese año, el gas quemado fue de 698.9 miles de millones. 66 por ciento más que las importaciones. Esto quiere decir que si se reduce al mínimo esa quema, no habría importaciones de gas. Seríamos independientes en un energético que es estratégico.
Había un programa para 2009. Era el Programa de Operacion Anual 2009. La meta era reducir el gas quemado a 368.7 mmpcd. En realidad, quemaron 698.9 de gas, 90 por ciento más que la cantidad programada.
Mientras que la producción de crudo bajó de 3.38 a 2.60 millones de barriles diarios entre 2004 y 2009, la quema de gas natural aumentó en ese mismo lapso de 153 a nil 31 mmpcd. A casi siete veces más.
Se fue construyendo una planta recuperadora de nitrógeno, en el Centro Procesador de Gas Ciudad Pemex. La primera unidad entró en operación a principios de ese año. Pero esta planta únicamente recibe un valor máximo permisible de nitrógeno de 12%. Y el porcentaje de nitrógeno fue ese año, en promedio, de 16%, o sea que este nitrógeno se seguía yendo a la quema junto con el gas. El porcentaje de nitrógeno inyectado, en algunos sitios, llegó a subir más, recuerdo casos de más de 30 por ciento.
La contaminación de pozos ha repercutido en el cierre de 362 (de ellos), lo que desde el ejercicio 2000 y hasta la fecha de la auditoría (septiembre de 2010), ha afectado la producción de aceite en 10 mil millones de barriles aproximadamente, y en unos 5.5 billones (millones de millones) de pies cúbicos de gas. Ese petróleo crudo dejado de producir sumaba casi 10 veces la producción de 2009, y el gas dejado de extraer fue del orden de la producción de aproximadamente 2 años.
Aclara el informe que este proyecto de inyectar en Cantarell no tuvo ni su autorización, ya que únicamente se proporcionó un documento elaborado por la empresa Unigas Corporation, que recomendaba este proyecto.
En su dictamen, la Auditoría Superior de la Federación, autora del documento que comentamos, señala múltiples fallas, incurriendo en incumplimientos en:
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: artículos 73, 74 y 76; Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria: artículos 25 fracción III, y 100; Ley Federal de Entidades Parastatales: artículos 47, 48, y 59 fracción IX; reglamento de la ley anterior, artículo 15... y otras disposiciones legales y reglamentarias.
Así como sucede con este ejemplo, pasa con la política, con la política económica, con la política educativa y social en general y con otros casos. No se trata de huesos, tantos para acá y tantos para allá. Requerimos del cambio de fondo.
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http://www.jornada.unam.mx/2011/02/27/index.php?section=opinion&article=022a2pol
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Mouriño y el Chapo... Recuerdos de la revista PROCESO



Operación Mouriño: El contacto Los Pinos-El Chapo

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La debilidad del gobierno de Felipe Calderón ante los cárteles de la droga obligó a la Presidencia de la República a lo que numerosas veces rechazó: pactar con los capos para atenuar la violencia asociada al narcotráfico. Con este propósito reivindicó a un militar de alto rango que había caído en desgracia al encomendarle la pacificación de los cabecillas del crimen organizado. El general, de 65 años y quien acordaba con Juan Camilo Mouriño en Los Pinos, se entrevistó incluso con El Chapo Guzmán… Pormenores de esta encomienda son narrados por la reportera Anabel Hernández en el libro Los señores del narco, de próxima aparición con el sello Grijalbo. Con permiso de la autora y de la editorial reproducimos aquí un fragmento del Capítulo 10.
Corrían los primeros meses de 2008 y el general X,1 disciplinado, perseverante y arriesgado como era, fue a los terrenos del más poderoso capo de México para hablar con él cara a cara. El Chapo Guzmán ya estaba preparado para recibir al mensajero de Los Pinos. El general X, de más de 65 años de edad, colaboraba con Juan Camilo Mouriño en la Presidencia de la República desde 2007, en una asesoría subrepticia como había sido prácticamente toda su tarea durante los 45 años que sirvió para el Ejército Mexicano en la Brigada Blanca, la Dirección Federal de Seguridad y la Coordinación de Seguridad Nacional. El jefe de la Oficina de la Presidencia –el hombre más cercano a Calderón– le había encargado una misión imposible: poner en paz a los cárteles de la droga. En enero de 2008 Juan Camilo fue nombrado secretario de Gobernación, pero su encomienda seguía vigente.
Si el general que sabía más por viejo que por diablo no podía lograrlo es que entonces nadie lo haría. El militar estuvo preso durante casi siete años acusado de presuntos vínculos con Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. Hubo muchos testimonios en su contra pero quedó el velo de la duda, como casi siempre ocurre en esos tortuosos procesos de la milicia. Le faltaban todavía otros siete años de cárcel pero en el primer año del gobierno de Felipe Calderón fue puesto en libertad. Su encarcelamiento fue un asunto político, dicen sus cercanos, y su liberación también.
Nueve meses después de haber salido de la cárcel, ante el azoro de sus compañeros, fue condecorado por el secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván Galván, por su “patriotismo, lealtad y abnegación”. El gobierno federal tenía que hacerlo visible y creíble ante sus interlocutores: los narcos. El general X ha dicho que el secretario de la Defensa Nacional también tenía conocimiento de la encomienda encargada por Mouriño.
Nunca fue remilgoso en las tareas difíciles que le encomendaron, en muchas de ellas había tenido que entablar relación con los diferentes grupos del narcotráfico, por lo que en 2008, cuando comenzó a tocar a la puerta de los protagonistas de la guerra entre los narcos, la gran mayoría se la abrió, como ocurrió con El Chapo.
“La libertad no tiene precio”, le dijo Joaquín Guzmán Loera al militar en su encuentro. La declaración sonaba un poco cínica incluso viniendo de un cínico como El Chapo. La frase del capo obligó al general X a preguntarle cómo había logrado salir del penal de máxima seguridad de Puente Grande aquel 19 de enero de 2001. Guzmán Loera fue directo, lo habían comenzado a ayudar desde 1995, cuando lo trasladaron de la prisión de La Palma a Puente Grande, por órdenes de la Secretaría de Gobernación. Directamente de su “fuga” el capo responsabilizó a tres hombres, figuras de la política y seguridad pública en México.
Extracto del reportaje princiapl que se publica en la edición 1778 de la revista Proceso, ya en circulación.
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http://proceso.com.mx/?p=98338
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sábado, 26 de febrero de 2011

El cobertorgate del dizque éjercito

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Los cobertores de la Sedena
Víctor Hernández @toliro
2011-02-26
 

Datos de Compranet revelan que laSecretaría de la Defensa Nacional(Sedena) gastó 86 millones 40 mil pesos en 600 cobertores afelpadosindividuales. Es decir, pagó 140 mil 430 pesos por cobertor.

La compra se hizo el 29 de enero de 2009 y los datos de la misma sepueden verificar en este link.

Palacio de Hierro vende cobertores eléctricos en mil 420 pesos, y frazadas Ralph Lauren en mil 479 pesos. Y son precios de 2011. ¿Por qué pagó entonces el ejército mexicano más de 140 mil pesos por un cobertor afelpado?

Si se tratara de un particular que no recibe dinero del erario público,pues sería su problema, pero se trata de un gasto del ejército condinero de todos los mexicanos.

¿Cómo es posible que el ejército haya pagado por un cobertor en2009 100 veces lo que cuesta en 2011 un cobertor de marca? ¿Así es como el ejército maneja el dinero a su cargo? Eso sería gravísimo, ya que el ejército maneja un banco: Banjército.

¿Quién autorizó esa compra? ¿Fue un simple descuido? ¿Cómo va a poder ser un simple descuido un gasto de 86 millones de pesos porunas cobijas? ¿O de plano fue por corrupción? ¿Cómo pretende el gobierno federal panista combatir al crimen organizado con unejército que incurre en malos manejos de los bienes de los mexicanos?

¿Esos son los que se supone que le están “ganando” al narco?

De que el gobierno federal panista es corrupto no había duda. Se hademostrado y confirmado varias veces. Pero que la corrupción, o laineptitud del panismo pudieran haber contagiado al ejército mexicano es verdaderamente gravísimo. ¡Carajo! ¡Si nadamás se supone que son los encargados de la seguridad del país!

El titular de la Sedena, Guillermo Galván Galván, debe dar una explicación puntual sobre este incidente. Y si no la puede dar, debe renunciar a su cargo. Si el país no le puede confiar la compra de unas cobijas, menos le puede confiar la defensa de la nación.

Por eso mejor AMLO 2012.
http://sdpnoticias.com/columna/1273/Los_cobertores_de_la_Sedena
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