. . ***MEMORIAS DE UNA MOMIA PUTA*** . En aquellos días ocurrió, que le fueron a informar al líder que su achichincle Lazarito “El Azote de los mineros”, se encontraba estirando la pata, que sino acudiría a tirale un choro de finiquito antes que se juera con los tenis por delante. El líder se hizo tarugo y volteando pa otro lado, siguió consumiéndose unos tacos de suadero. El mensajero seguía fregando, que sino se llegaría con Lazarito. Así, buen rato se estuvo fregando hasta que recibió por respuesta un “ No tes chingando”.
El líder se agachó y empezó a escribir en la tierra ayudado por una varita de membrillo. Todos se alejaron de Él, puesto que ya sabían que cuando hacía esto, empezaban las indirectas como aquello de “Quien esté libre de culpa, que arroje la primera mentada”; o, se agachaba para recoger piedras y recetar con ellas, correctivos sermones, por lo que después, se tenían que remendar los chichones de la cabeza.
Pasó el tiempo y sin duda Lazarito “El azote de los mineros” chupó faroles. Dos semanas después, el líder decidió entonces acudir a casa de Lazarito “El azote de los mineros”. Los hermanos y hermanas postizos del tal Lazarito, salieron a recibir al líder llorando a moco tendido. Él, los consolaba diciendo “ Ya, ya, más se perdió en la guerra...y nadie dijo nada”. Entonces el líder, transfigurándose levantó los ojos al cielo y dijo a los presentes “Abran el sepulcro y saquen la caja”. -¿Juat?- Preguntaron los otros. Pero unas miradas de pistola convencieron a los rejegos y sacaron la caja. El líder entornó los ojos, levantó las manos y gritó de adentro, de muy adentro.
“¡¡¡LEVANTATE, LEVANTATE, LEVANTATE!!!”
Y ¡Zaz! que se oyen unos quejidos y mentadas dentro de la caja, la que aún estaba cerrada. La muchedumbre gritó enardecida.
¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!!!
Crecieron los gritos y mentadas dentro de la caja. La raza más enardecida.
¡¡¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!!!
Dial tiro a los gritos y mentadas se agregaron insultos directos pidiendo que lo sacaran de aquella caja, siempre con un “chinguen a su madre”. El líder ordenó “Abran la caja”. La multitud rechinó...
¡¡¡YYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!
El muerto, que no estaba muerto ni andaba de parranda, empezó a asomarse sacando primero las manos. Las multitudes aclamaban.
¡¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!!!
El difunto, no difunto, asomó la cabeza y se quitó las vendas.
La muchedumbre enmudeció... estupefacta miraba aquella momia y no lo podía creer. No era Lazarito ”El azote de los mineros”. Era la puta que ya antes habían apedreado por ser más ponedora que las gallinas y por traidora. Los postizos se equivocaron de caja y habían resucitado a “La Cuatemochas”, quien fue la mendiga que los contagió a todos de sífilis.
Entonces la muchedumbre se volvió contra el líder. Enardecida la turba, agachándose y recogiendo piedras persiguió buen rato al líder, hasta que lo alcanzaron.
¡¡¡UUUUUUUUUUUUUUUUUULERO!!!
¡¡¡UUUUUUUUUUUUUUUUUULERO!!!
¡¡¡UUUUUUUUUUUUUUUUUULERO!!!
Mientras... la puta de “La Cuatemochas”, aprovechó para pelarse, y creo, se fue a refugiar a un lugar de muchos lagos... Ahí, parió prole mentalmente sifilítica...
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