La Jornada29/03/08
Espacio de reflexión CENSURADO...CENSURADO... CENSURADO...CENSURADO.... CENSURADO
León Bendesky
leon@jornada.com.mx
La falta de imaginación ha sido un rasgo definitorio y enraizado de la política mexicana; se advierte, ya por muy largo tiempo, en la forma en que se conduce al Estado y cómo se administran los asuntos públicos en general. Esa ausencia de ideas ha hecho prácticamente indistinguibles a los sucesivos gobiernos, a pesar de la alternancia partidista en el poder. Tal vez por eso en un acto reciente en el que se prometía una vez más algún servicio a una comunidad, uno de sus miembros haya confundido a Felipe Calderón con Ernesto Zedillo, y es que en verdad desde hace muchos sexenios todos les han sido intercambiables.
La situación del petróleo muestra de nueva cuenta la dominante ausencia imaginativa en la conducción del país. Es en verdad paradójica la manera en que operan quienes están jugueteando –y ésa es la imagen que se proyecta– con una reforma energética en el gobierno y el Congreso. Así aparece, también, a quienes se expone un asunto de tal relevancia y a quienes en última instancia se dirige su trabajo, es decir, los ciudadanos.
Precisamente cuando el precio del crudo es el más elevado, justo cuando se reciben grandes ingresos excedentes por la exportación de petróleo y en tanto se obtiene una enorme renta petrolera, el argumento oficial es que hay que salvar a Pemex de la crisis en que se encuentra. Por eso resulta inverosímil decir que contamos con un tesoro en aguas profundas al que no se puede acceder.
Esto equivale a reconocer de manera cruda la situación en la que desde el gobierno y por décadas se ha expuesto a la empresa petrolera estatal y a la industria petroquímica en conjunto. En vez de declaraciones de esa naturaleza convendrá admitir responsabilidades y actuar en consecuencia, lo que no se relaciona necesariamente con la reforma que se fragua en Los Pinos.
La visión que promueve el gobierno sobre los recursos petroleros y sobre Pemex es muy endeble para construir una reforma de la envergadura de la que requiere en sector energético. Lo que ha habido en torno a Pemex durante décadas y lo que está detrás de la necesidad de rescatarla, según propone el gobierno, es una falta de imaginación completa, a la que se asocia un modo ya caduco de administrar la empresa, de hacer política y de gobernar.
Esto se envuelve en la carencia crónica de una política energética y de una estrategia para el uso de los hidrocarburos; en la inmovilidad política de conveniencias para reducir la brutal dependencia fiscal del gobierno con los ingresos del petróleo; en la falta de una estructura corporativa y laboral moderna y funcional en una empresa pública de la relevancia de Pemex y en la profunda corrupción que caracteriza a esta industria. Pemex va a contracorriente de lo que ocurre en la industria petrolera, sobre todo en aquella que es propiedad estatal en otras partes del mundo. La reforma que se busca sólo acentuará la miopía gubernamental respecto del sector.
El emperador va totalmente desnudo y nadie puede ya embaucar a la gente para que haga como que cree que porta elegantes trajes. El traje con el que ahora quiere vestirse Felipe Calderón como líder de una reforma energética y de la reconversión de Pemex puede acabar siendo un disfraz. La reforma con la que hasta ahora sólo ha amagado y que apoyan su débil gabinete y su partido, junto con muchos potenciales beneficiarios, tiende a ser inconsecuente.
Lo saben todos. Y por eso la propuesta presidencial de extraer “el tesoro que tenemos a más de 3 mil metros de profundidad” es, una vez más, una muestra de la falta de imaginación para concebir al país y la sociedad. Todo al respecto se ha dicho a medias, es opaco, como si hubiera que esconderse de aquellos mismos a los que se representa desde el gobierno y a quienes se trata de convencer infructuosamente de que la reforma que se intenta es la mejor decisión.
La arraigada práctica del quehacer político, siempre con la menor transparencia posible, sigue siendo la norma en México. En este caso puede asociarse con el origen mismo del gobierno actual. Así se está procediendo para actuar sobre uno de los aspectos claves de las grandes distorsiones que padece la economía y, también, el orden político prevaleciente.
El tema general de la energía, y en este caso del petróleo en particular, no puede acabar siendo un motivo de manipulación política. Se trata de un asunto clave para soportar un proceso de desarrollo de largo plazo. Está en el centro de la posibilidad de renovar el crecimiento productivo y superar, así, el estancamiento de la economía.
Éste es un asunto en el que intervienen aspectos básicos de índole técnica del manejo de los recursos de hidrocarburos y de la gestión financiera que va más allá de Pemex, e incide en el conjunto de las finanzas públicas. Lo que se pone al descubierto cada día son nocivas prácticas políticas y de administración que pueden lindar en la ilegalidad y afectan de modo directo la viabilidad de la empresa. La industria petrolera requiere imaginación y perspectiva políticas, y no puede ser objeto de remate en el mercado.
Luis Javier Garrido
La disputa por el petróleo mexicano ha llegado a un momento crucial en la primavera de 2008, pues el gobierno ilegítimo tiene ya frente a él a amplios sectores de mexicanos organizados y decididos a impedir su entrega a multinacionales extranjeras.
1. La fuerza del movimiento nacional en defensa del petróleo convocado por Andrés Manuel López Obrador ha sorprendido de tal manera al gobierno de facto de Felipe Calderón, empeñado en ocultar mediante una amplia estratregia mediática su pretensión de entregar el control de los yacimientos petrolíferos de la nación a diversas corporaciones multinacionales, que éste no halla ahora cómo presentar la iniciativa de cambios legales con la que busca cumplir con una serie de acuerdos políticos inconfesables.
2. La enorme movilización de decenas de miles de mexicanos en la Plaza de la Constitución del martes 25, que los medios buscaron ocultar a toda costa pues fue la segunda de esta magnitud en una semana, significó el fracaso de la estrategia de medios diseñada por Mouriño y Calderón para desmovilizar a importantes sectores, pues lejos de eso mostró a un pueblo dispuesto a una serie de acciones de resistencia civil y cada vez más comprometido e indignado por el que ya se reconoce en todos los ámbitos como el más grave acto de traición a México que se intenta cometer desde mediados del siglo XIX.
3. La publicación de extractos del documento de la Secretaría de Energía titulado de manera hipócrita Fortalecimiento de Pemex, y enviado al PRI como un supuesto “diagnóstico” a fin de justificar la entrega que pretende hacer de los yacimientos petrolíferos mexicanos al capital trasnacional (La Jornada, 26 de marzo) no deja lugar a duda, pues lo que quieren Calderón, Mouriño y asociados, como todo mundo sabe, es modificar mañosamente la legislación secundaria de México en la materia para abrir una vía –que sería ilegal y en contravención a la Constitución– a fin de permitirle a Petróleos Mexicanos (Pemex) “celebrar alianzas o asociaciones” con las grandes multinacionales “para la exploración y la producción”, con lo que éstas tendrían así el control estratégico de la nación.
4. El “affaire Mouriño”, marcado por los gravísimos actos de corrupción que el empresario hispano que se ostenta como secretario de Gobernación confesó cínicamente estar cometiendo como funcionario público al autotorgarse contratos en materia energética, no ha podido por otra parte ser acallado por las campañas oficiales de desinformación, y no hace día a día más que crecer y confirmar que “la alianza” o “asociación” de Pemex con consorcios multinacionales (que esa es la forma que prevén para la privatización), al tiempo que reduciría a un México despojado al atraso, la miseria y el desempleo, cancelando por muchas décadas las posibilidades de un verdadero desarrollo, le permitiría lograr a Calderón y a sus amigos descomunales beneficios económicos.
5. La cuestión petrolera pone a México de esta manera a la hora de América Latina, pues es cierto que en un momento histórico en el que diversos gobiernos del continente plantean como fundamental el resistir al embate de las trasnacionales, defendiendo sus recursos estratégicos y fortaleciendo a las empresas petroleras del Estado, anacrónicamente Calderón y sus amigos buscan entregar a grupos privados un recurso básico que le ha costado décadas de sacrificio al pueblo mexicano, pero también lo es la circunstancia de que abajo las cosas están cambiando. El movimiento nacional en defensa del petróleo hermana al pueblo de México con las luchas de otros pueblos latinoamericanos en defensa de sus recursos básicos, muchas de las cuales en Bolivia, en Ecuador, en Perú o en Uruguay han constituido movimientos triunfantes que han impedido la privatización del agua, de la minería o de los recursos naturales.
6. El fracaso del gobierno para plantear su propuesta petrolera indigna incluso a sus propios aliados, pues hasta ahora no ha expuesto ninguna idea seria sobre la industria y carece de todo consenso, por lo que se ha limitado a una campaña de eslogans, la que por otra parte ofende a amplios sectores sociales, que ven una vez más el desprecio de Calderón por el pueblo.
7. El primer fracaso de Mouriño, y el que más interrogantes suscita, es frente al PRI, pues el senador Manlio Fabio Beltrones acusó el miércoles 26 a Calderón de alterar las cifras sobre las reservas de crudo y reiteró que “la reforma energética” no puede implicar modificaciones constitucionales, los contratos “de riesgo” o la privatización, evidenciando las divergencias que existen entre los priístas, que saben que si avalan la propuesta oficial y las alianzas de Pemex, el PRI dará un paso determinante hacia su extinción.
8. El segundo fracaso del gallego ha sido en su pretensión de imponer por la vía del fraude a Jesús Ortega en la presidencia perredista, lo que le habría permitido al gobierno espurio el control del PRD, dándole un aliado para sus políticas entreguistas y cancelando de paso la posibilidad de cualquier candidatura opositora en 2012. Ortega perdió las elecciones internas y no podría ser impuesto sino por medio de trampas, de manera que lo único logrado por Mouriño fue hundir en el lodazal del descrédito a decenas de columnistas y locutores, en particular al equipo de Televisa, que en su afán de servir al gobierno han lanzado una indigna campaña de desinformación que avergonzaría a cualquiera en un país democrático.
9. La experiencia de Mouriño como mapache electoral es de sobra conocida, pues Calderón llegó, como se sabe, a la Presidencia de facto tras dos fraudes electorales, el primero de los cuales fue en las elecciones internas del PAN de 2005 y en el cual intervino Mouriño: mismo que fue denunciado por Santiago Creel, el otro contendiente, tras los comicios de Yucatán y Jalisco, calificándolos como “un cochinero”, y aunque el gobierno foxista le impidió a Creel acudir a las instancias federales, Calderón quedó acreditado desde entonces como el político surgido del “cochinero”.
10. La movilización social en defensa del petróleo mexicano es por sobre todo esto la más importante en la historia reciente del país, y de ella debe surgir no sólo una defensa a ultranza de nuestros recursos estratégicos e impedir la traición a México, sino una refundación democrática de la nación.

Maqueta del Santuario de los Mártires, que se construirá en el cerro del Tesoro, en Tlaquepaque Foto: Héctor Jesús Hernández / La Jornada Jalisco■ Será uno de los principales atractivos para el turismo religioso, alega el gobernador
■ La venta de criptas generará por lo menos $3 mil millones a la Arquidiócesis de Guadalajara
■ Entrega el gobernador un tercio de la suma ofrecida; anuncia “ahorros” en el gasto corriente
Juan Carlos G. Partida (Corresponsal)
El cardenal Juan Sandoval Íniguez y el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, durante la conferencia de prensa en la cual se anunció que el gobierno del estado destinará 90 millones de pesos a la construcción del Santuario de los Mártires Foto: Jesús Hernández / La Jornada Jalisco
Guadalajara, Jal., 24 de marzo. El gobernador panista Emilio González Márquez anunció que donará 90 millones de pesos del erario para la edificación del Santuario de los Mártires, una basílica en honor de 25 santos cristeros que, se presume, será la más grande de América Latina.
El mandatario argumentó que la monumental obra, cuyo costo total estimado es de alrededor de 2 mil millones de pesos, será uno de los principales atractivos para el turismo religioso en Jalisco.
En una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, el gobernador entregó un cheque por los primeros 30 millones de pesos, a sólo cinco días de que el purpurado cumpla 75 años de edad y deba presentar su renuncia al cargo, como estipula el código canónigo.
“Sin desconocer que esta obra tiene objetivos espirituales de quienes la impulsan, el gobierno del estado ve la posibilidad de una gran derrama económica en la capital de nuestro estado”, dijo el mandatario católico.
“Cuando se dice que el turismo religioso es importante en el mundo, que tiene capacidad de compra y deseos de visitar lugares nuevos, yo escucho: derrama económica. Y éste es el interés del gobierno del estado en apoyar el proyecto del Santuario de los Mártires de forma decidida”, agregó.
Se precisó que la obra, de 200 mil metros cuadrados de construcción, requerirá 100 mil metros cúbicos de concreto y 26 mil toneladas de acero; tendrá un atrio de 30 mil metros cuadrados para albergar a 50 mil personas, una parroquia de culto diario para mil personas, auditorio para mil 500 y un museo. La nave central tendrá capacidad para 12 mil personas sentadas. También habrá un ambulatorio con las reliquias de los mártires y un estacionamiento de tres niveles que podrá albergar 2 mil 300 automóviles y 100 autobuses. El inmueble estará coronado con una cruz iluminada de 65 metros que será visible en toda la ciudad, pues el santuario se construirá en el Cerro del Tesoro, al sur de la zona metropolitana.
El gobernante dijo que esta obra será dos veces más grande que la Basílica de Guadalupe, en la ciudad de México, y anticipó que su derrama económica anual podría llegar a 2 mil millones de pesos.
En un afán de desligar la erogación de recursos públicos de su filiación católica, ofreció este mismo apoyo (5 por ciento del costo total) para obras que promuevan otras denominaciones religiosas, siempre que “garanticen un flujo de peregrinos que genere una importante derrama económica”.
El dinero para la Iglesia católica se obtendrá “principalmente de economías de gasto corriente. Estamos buscando disminuir la erogación y vamos a hacer la aportación en la medida que el flujo lo permita. Ahora hay 30 millones de pesos y esperaríamos tener que en el transcurso de este año, tal vez empezando el próximo semestre, otros 30 millones de pesos. Depende de cómo lo juntemos”, dijo.
El prelado justificó el uso de recursos públicos en una religiosa, pero omitió mencionar que el proyecto incluye la venta de 118 mil criptas, que ya se ofrecen a un precio mínimo de 25 mil pesos cada una, lo que redituará al menos 3 mil millones de pesos a la Arquidiócesis de Guadalajara, promotora del proyecto, es decir, un tercio más de lo que costará la obra completa.
Sandoval Íñiguez tampoco mencionó que el proyecto, cuya primera piedra fue colocada en el año 2000, se suspendió cuatro años debido a litigios por la posesión del terreno, pues su primer promotor, el presbítero Oscar Sánchez Barba, fue demandado por los constructores porque desapareció con 80 millones de pesos.
Sandoval Íñiguez dijo que mientras algunos se admirarán “otros podrán criticar esta ayuda que el gobierno de Jalisco ofrece”, y afirmó que las autoridades federales, estatales y municipales “invierten mucho en conservar o restaurar monumentos nacionales de gran valor histórico o artístico, entre los cuales se cuentan muchos edificios de carácter religioso.
“Incluso se han construido, no hace mucho, alguna catedral y una importante basílica con el apoyo del gobierno”, dijo, sin aclarar a qué inmuebles se refería.
Agregó: “Sería de lamentar que nuestra época, en lo que se refiere a monumentos, viviera sólo del pasado, usufructuando el rico patrimonio indígena precolombiano (sic) o el del tiempo de la Colonia, y no aportara nada nuevo y propio para acrecentar este rico legado. Pero no, no es así. También ahora y aquí, en Guadalajara, se están realizando o están en proyecto obras arquitectónicas de gran importancia que son necesarias para las diversas actividades deportivas, culturales y educativas que requiere la ciudad”.
Además del apoyo gubernamental, se informó, la obra ha recibido donativos en dinero y en especie de particulares. Muchas empresas constructoras prestan maquinaria y equipo, lo que también ha disminuido los costos. Si el flujo de recursos es constante, se calcula que en unos cuatro años podría estar concluido.
La patria, oleo sobre tela realizado por Jorge González Camarena en 1962 Foto: Archivo Marcel González Camarena
Durante muchos años, Jorge González Camarena pintó a su ideal de mujer mexicana: ojos profundos, cabello azabache, piel morena, bien formada, un tanto corpulenta, segura de sí misma, majestuosa.Luis Linares Zapata
Con fuertes presiones sobre su débil administración para abrir el sector energético a la inversión privada, Calderón ve cómo se le achica el tiempo para cumplir con los compromisos adquiridos. Inversionistas nativos, pero sobre todo de fuera del país, están sumamente impacientes por recibir la contraprestación por sus masivos apoyos. Apoyos que le permitieron encaramarse (haiga sido como haiga sido) en el Poder Ejecutivo federal.
La intrínseca alianza del michoacano con los titulares momentáneos del PRI tardío, infundió a los patrones de ambos, renovadas esperanzas de cobrar, con los consiguientes réditos leoninos, sus abultadas facturas. Sin embargo, el indetenible desgaste del encargado (Mouriño) de negociar la llamada reforma energética se ha trastocado, por su inconsistencia política, nula ética y firmadas ilegalidades, en un fardo de autoritario acarreo.
Pero todavía hay numerosos obstáculos que brincar en la ruta hacia la intentona de privatizar el amplio y crucial sector de la energía. El principal lo presenta la cerrada oposición de la izquierda que ha decidido echar mano de toda su capacidad de movilización social para conservar, en propias manos, la riqueza que aún le queda a los mexicanos. Izquierda que, pasadas sus elecciones internas, manda un mensaje de reciedumbre y fortifica sus intenciones para empujar, sin modosidades fingidas, su propio proyecto.
Otro corre en paralelo con parte sustantiva de la base y aun la elite priísta que no aceptará, con la pronosticada facilidad que formulan sus actuales pastores burocráticos, el cambio a sus estatutos partidarios. Pero, en especial, porque algunos con refinada sensibilidad y patriotismo presienten el castigo que el electorado les hará efectivo en las venideras contiendas federales.
En ruta hacia cerrar el segundo año de su gris periodo, Calderón sufre merma adicional de su escaso capital político, ya muy tocado por su ilegítimo origen. La arriesgada y hasta insensata apuesta para encumbrar al inexperto e incapaz Mouriño hasta la crucial Secretaría de Gobernación le ha descarapelado el ya de por sí escaso margen de maniobra disponible. Tiene, por tanto, que actuar sobre una marcha que no tiene bases firmes ni llegadas seguras para enviar, al Congreso, su iniciativa energética que tanto ha esperado por mejores momentos que no aparecen concretarse.
La secretaría del ramo apenas ha incursionado con algunos lineamientos de lo que dicha reforma puede contener. Y lo poco que se entrevé, no apunta hacia un trasteo adecuado, aún entre sus compañeros de viaje: los dirigentes del priísmo tardío que no tardarán en incrementar el precio por sus servicios. La secretaria ha dado tibios y confusos pasos para aclarar las reales intenciones de su embozado jefe. Las razones que aduce para atraer la inversión privada (casi en exclusiva externa) son tan endebles como siempre: incapacidad tecnológica, organizativa y financiera por parte de Pemex o de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Las aguas profundas son el piso que, según este diagnóstico a modo, obliga a las alianzas, una manera tonta de ocultar lo que harían, como de paso, con toda la exploración, extracción, transporte, distribución o refinación de los hidrocarburos. La reserva prospectiva de crudo en las aguas profundas se calcula en 30 mil millones de barriles equivalentes. Esto, en términos monetarios y a los precios actuales de la mezcla mexicana (80 dólares en promedio), alcanzaría la estratosférica cifra de 2.4 billones de dólares a valor presente (2.4 trillones estadunidenses), riqueza que se aprecia, para cualquier negociante, lo suficientemente atractiva como para obtener de ella una tajada sustantiva.
Es por ello que quieren bursatilizar parte del capital de Pemex. Otra táctica similar sería convertir la actual deuda (Pidiregas o Bonos de deuda) en capital. Ambas modalidades serían la manera más directa de apropiarse de buena parte de la renta petrolera, tal como hicieron con Petrobras de Brasil. Ahí, el capital externo ahora será copropietario de una sustantiva parte de esos 80 mmdb que se han descubierto de reservas de crudo en aguas profundas.
Pero la Secretaría de Energía va todavía más allá al describir sus intenciones futuras. Pretende que, para 2020, Pemex esté extrayendo 4 millones de barriles diarios. Tres de ellos, cuando menos, dedicados a la exportación (de crudo). Un propósito que no se entiende en las circunstancias de petróleo caro. Los precios del crudo y, más aún, de los más de 3 mil derivados serán, con firme seguridad, crecientes. Razón por la cual hay urgencia de integrar el sector energético completo y darle así coherencia a una estrategia de desarrollo fincado en lo interno.
Pero Calderón ya no tiene alternativa. Se ha ido cerrando caminos y reincide en las obsesiones de siempre: recurrir al exterior para malbaratar los propios tesoros. Tiene que enviar su apalabrada reforma, aunque sea solamente una manera tope e irresponsable de entregar tales recursos y extranjerizar, aún más, la economía. Entregar malas cuentas en el renglón energético a sus mentores lo pondrán contra la pared frente a los grupos de presión que lo sostienen. La presión mundial y, en especial la de los vecinos del norte, busca asegurar fuentes de abastecimiento seguras ante los enormes costos que les presenta un Medio Oriente que requiere mecanismos de seguridad inmensos para resguardar los activos petroleros. Quieren, además y con urgencia, colocar, en campos rentables, los masivos flujos de efectivo que han salido de un mercado de valores que no responde y enturbia el horizonte de expectativas al capital.
En días venideros, el Congreso recibirá la ansiada reforma. Entonces se verá lo premonitorio que resultaron los preparativos que hizo la izquierda para movilizar a sus bases y preparar a la opinión pública. La disputa por la atención ciudadana no ha terminado. El oficialismo ha recurrido a una campaña mediática tramposa para adormecer a parte del pueblo. Los aliados que tiene el oficialismo en los medios de comunicación han sido incapaces de argumentar, de manera convincente en favor de la apertura energética. Tampoco han acercado, entre otras capas de dirigentes nacionales, los recursos requeridos para pasar una legislación lesiva a los intereses de los que son los reales accionistas de Pemex o la CFE.
Contra viento y marea Calderón habrá de enfrentar, en solitario, el veredicto de una historia que se le dibuja cada vez más hostil.
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
■ Sólo le queda la fuerza
■ Felipismo decadente y entrampado
■ Plantear privatización, un detonante
La gerencia general del país está en una situación política y socialmente desventajosa para tratar de imponer la reforma energética que abriría el paso a capitales privados en Pemex. No se trata solamente del pecado electoral original que deslegitima a quien se ostenta como jefe formal del gobierno mexicano, sino inclusive el ejercicio político posterior (que en el caso de Carlos Salinas de Gortari, por ejemplo, llevó a una aparente “legitimidad” de facto, aprobada por el panismo entonces encabezado por Diego Fernández de Cevallos). El funcionario Calderón se ha rodeado de un equipo que en varios casos está por debajo de la mediocridad y que tiene como estrellada estrella a un favorito de las intimidades al que colocó como jefe político en la Secretaría de Gobernación y como socio subsidiario en las negociaciones para privatizar el petróleo mexicano. Además, Felipe el Breve se ha peleado hasta con sus socios y patrocinadores electorales, a propósito, por dar un par de ejemplos, de impuestos empresariales y de negociaciones con medios electrónicos de comunicación.
En ese escenario de degradación, el felipismo está obligado a atender con seriedad y serenidad las definiciones públicas ayer confirmadas (ya se habían anunciado en la anterior concentración pública frente a la torre de Pemex) por el movimiento de Resistencia Civil Pacífica y partidos y personajes acompañantes. Frente a la frivolidad y la insensibilidad políticas del gerente Calderón y de su equipo de ventas se ha plantado una efervescencia cívica en proceso acelerado de organización que está decidida a luchar contra la pretensión (que en el purismo institucional pudiera ser formalmente válida, legalmente firme) de aprobar en los órganos legislativos modificaciones jurídicas que lesionen la soberanía nacional en materia de energéticos.
Lo que ayer hizo López Obrador en el Zócalo no fue un acto de fanfarronería. Intencionalmente recargado en pasajes históricos, sin histrionismo ni grandilocuencias, el único mexicano que es capaz de convocar y conducir un movimiento nacional masivo de protesta y oposición al poder reiteró su compromiso personal, ético e histórico, de desplegar a partir de la semana venidera un abanico de actos de resistencia civil que traspasarán los límites legales y colocarán a esos mexicanos rebeldes en condición de ser golpeados, detenidos, sujetos a proceso y eventualmente sentenciados a penas supuestamente ejemplarizantes.
Frente a esa insurrección cívica, la mercadotecnia y la desnacionalización instaladas en Los Pinos sólo tienen como recurso inmediato el uso de la fuerza. Aplicarla para reprimir a quienes instalen cercos ciudadanos u obstruyan vías de comunicación o instalaciones estratégicas será la primera tentación del grupito apropiado de Los Pinos que disfraza su soledad e incapacidad con excesos militares vigilantes e inclusive con la recurrencia, digna de diván, a indumentarias castrenses fuera de talla. Pero activar los mecanismos de represión sería una decisión nocturna de juerga que hundiría aún más al felipismo en el rechazo social creciente (a pesar de lo que digan los merolicos electrónicos y los filósofos de papel –moneda–) y sellaría la dependencia de los restos de poder civil respecto al militarismo que ha ido ocupando los lugares dejados por quienes gobiernan entre burbujas.
el calderonismo debe leer con cuidado y valorar en su justa dimensión el plan de lucha anunciado ayer por la retadora Claudia Sheinbaum y aprobado por los asistentes a la sesión del Zócalo (por cierto, la secretaria de energía, la señora Kessel, carece de experiencia en política y en debates: está allí porque forma parte del grupo del ITAM que Calderón ha tomado como surtidor de cuadros administrativos). La historia de México, por lo demás, está llena de mujeres valiosas y valientes que han sabido impulsar las mejores batallas nacionales. Esta vez son muchísimas las que están dispuestas a ir a la vanguardia en una lucha que acabará convertida en una fila frontal, brazo a brazo, sin distinciones de género. La cita inmediata es el próximo martes, en el Zócalo, mientras en San Lázaro, Bucareli y Los Pinos juegan a mantener la apariencia de las instituciones y el estado de derecho. (¡Ah, maestro Paul Leduc, ¿quién inicia la violencia?, ¿hay un derecho a reaccionar contra la violencia institucional?, ¿todos somos ya el paciente en vías de tomarla a golpes contra el dentista que le sugiere tratamientos caros y le reclama desatenciones odontológicas o tardanzas en la revisión o falta de dinero?, ¿quién es hoy el Cobrador?) Pero, aún así, frente a la imposición entreguista disfrazada de proceso legislativo representante de la voluntad popular, estará la resistencia civil pacífica, sin provocaciones ni violencia.
(Ah, se olvidaba consignar aquí que el licenciado F.C. se trasladó ayer a un Paraíso tabasqueño cercado por guardias militares para insistir, sin atreverse a llamarla por su nombre, en su historieta de aguas profundas llenas de tesoros privatizables y que, en su paraíso familiar histórico, el papá biológico del ex gobernador de Michoacán (y político del actual) presionó, mediante un discurso de mínima distancia crítica hacia las fábulas calderonistas, y con una propuesta de “negociar con dignidad” frente a Estados Unidos, para que su paisano panista presuntamente presidente (P4) abra espacio en su gabinete a algún lazarillo intercambiable en negociaciones profundas).
Astillas
Luis Carlos Ugalde era mago y el ahora consejero presidente del IFE, V. Zurita, quiere seguir sus pasos, organizando una exhibición fugaz de documentación electoral de 2006, bajo vidrios blindados y mil condicionamientos. Nada por aquí, nada por allá, y enseguida la desaparición… Y, mientras el conteo del PRD evoca tragicómicamente las noches de julio de 2006, ¡hasta mañana, mientras siguen las agresiones a los emos!
Octavio Rodríguez Araujo
Puede traicionarme la memoria, pero me parece recordar que lo solicitado por la revista Proceso sobre las boletas electorales de la elección presidencial de 2006 era acceso a ellas para volverlas a contar, y no, como ha resuelto la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para impugnar las leyes electorales entonces vigentes ni el proceso comicial ya concluido.
Desde el principio, tanto la revista como algunos universitarios solicitaron contar los votos a sabiendas de que dicha acción, de haberse permitido, no cambiaría los resultados electorales, sino sólo resolvería la gran incógnita de muchos mexicanos de si los resultados fueron correctos o no. La negativa de seis magistrados contra cinco demuestra, una vez más, que la gente del poder no quiere que se le haga la autopsia, por decirlo así, al cadáver electoral. Hay presunción fundada de que dicha víctima fue asesinada; no se tiene la certeza de cómo exactamente se cometió el crimen, si fue asfixiada o murió de un golpe en la cabeza o de un balazo. La autopsia nos revelaría algo al respecto o, quizá, que la víctima en realidad no fue asesinada sino que falleció de lo que los médicos llaman muerte natural. Con el conteo extraoficial y sin validez jurídica se aclararía si hubo o no fraude electoral, si ganó Calderón o López Obrador. Nada más, pues, aunque tramposamente, es cosa juzgada, y ya ni modo.
Sin embargo, temerosos los del poder establecido, se han negado a aclarar estas dudas, a pesar de que sería en beneficio de la salud de la nación. Han preferido negar un derecho a la transparencia electoral que tenemos todos los ciudadanos; han preferido pasar a la historia como marrulleros autoritarios, que aclararle al mundo cómo fueron en realidad las elecciones federales pasadas. El siguiente paso será, si la lógica del poder se cumple, que el IFE ordene destruir las boletas electorales, es decir el cuerpo del delito. Y los mexicanos nos quedaremos siempre con la duda, al igual que tal vez nunca sepamos quién en realidad mató a Colosio, por ejemplo.
Los seis magistrados de la SCJN que votaron en contra de que se cuenten los votos otra vez han ratificado el enorme temor que existe en las esferas del poder institucional dominado por el PAN de que quizá Calderón no ganó. Han preferido no arriesgarse, ¿qué tal que resulta que perdió? Y esto, aunque no tenga validez jurídica, sí provocaría una enorme decepción en los mexicanos, y hasta es probable que nos enojáramos, y lo que de esto pueda derivarse.
Es una lástima que Felipe Calderón, dada la pequeña diferencia entre sus supuestos votos y los supuestos votos de su principal contrincante, no haya sido el primero en pedir que los votos se volvieran a contar. Lo único que logró con su contumacia fue aumentar la duda sobre su triunfo, olvidando la vieja máxima que dice que el que calla otorga, o la otra que dice que el que nada debe nada teme.
Si me doy cuenta de que me falta la cartera en el bolsillo y atrás de mí veo a un personaje que trata de pasar inadvertido o que lleva a cabo movimientos sospechosos, puedo pensar que él fue el ladrón. Llamo al policía más cercano y éste le pide que vacíe sus bolsillos. Si se niega, se hará más sospechoso, y si accede y no se le encuentra mi cartera, me disculparé ampliamente y reconoceré que me equivoqué y que ese personaje es inocente. Pero Calderón no quiso hacerlo, el IFE de Ugalde tampoco, el tribunal electoral ignoró infinidad de pruebas sobre la suciedad de las elecciones y falló en contra de que se contaran todos los votos. ¿Cuál puede ser la única conclusión lógica? Que no quisieron que se supiera la verdad. El máximo tribunal de la nación ha hecho lo mismo, ocultar la evidencia y dar pie para que las boletas sean destruidas. ¿Podré creer en las instituciones de la República después de esto? No, ni tampoco millones de mexicanos.
Muchos amigos míos, tanto los muy enterados como otros medio apáticos, me han dicho que no hubo fraude y me han dado decenas de argumentos; pero ellos, a diferencia de quien se ostenta como gobernante y de nuestros magistrados, sí estuvieron de acuerdo en que las boletas electorales fueran contadas de nuevo por personas ajenas al poder institucional y confiables por lo mismo. Unos lo dijeron públicamente y otros no, por temor a perder su trabajo, pero pensaron que no hubiera habido ningún problema en el recuento, incluso –en opinión de ellos– para ratificar que las irregularidades habidas en el cómputo oficial no hubieran cambiado sustancialmente los resultados. Nada. Los del poder institucional cerraron filas y terminaron siendo cómplices, por lo menos, de mantener la duda entre quienes pensamos que sí fue fraudulenta esa elección y que no triunfó Calderón. Con su terquedad confirman, para mí, que sí hubo trampa y que el golpe de Estado ex ante (del que he escrito en otros momentos) sí se llevó a cabo, aunque poco podamos hacer ahora para cambiar las cosas.
Es una lástima que estas cosas ocurran en México. Pero, contra lo que probablemente piensan los del poder, no nos acostumbraremos: seguiremos la ruta de la oposición en la medida de nuestras posibilidades. Y, una conclusión inevitable: las instituciones son dudosas y poco confiables.
| De la Piedra en el Huarache |
| Momis Fitch escribio: Pal damo mouriño: Ayy orejas de tontín, se te nota acorralado pareces león enjaulado ¿ya ves por ser raterín? Hasta luces demacrado, con cara de compungido seguro estás desvelado, y todo por ser bandido. ¿Acaso te imaginaste que nos íbas a engañar? pobre güey te equivocaste, no nos puedes embaucar. |