Recapitulación y conclusiones) de su magna obra. En esos párrafos finales, el científico intenta, con ejemplar modestia, pero también con seguridad y optimismo, esbozar las perspectivas futuras que se abren ante la por entonces nueva teoría de la evolución de las especies por medio de la selección natural.
Espacio de reflexión CENSURADO...CENSURADO... CENSURADO...CENSURADO.... CENSURADO
miércoles, 2 de diciembre de 2009
¡Evolucionistas contra Oscurantismo...!
viernes, 2 de octubre de 2009
Mi abuelo el Ardipithecus ramidus...
ARDI: Ardipithecus ramidus: FOSIL HOMINIDO MAS ANTIGUO : FOTO

- El Ardipithecus ramidus, de 4.4 millones de años, arroja luz sobre un ancestro común hombre-mono
- Fósil descubierto en Etiopía, el homínido más antiguo: expertos
- Perteneciente a una hembra, bautizada Ardi, revela características biológicas desconocidas
- La criatura, mosaico interesante, cuya mano es más primitiva que la de un chimpancé: experto
El esqueleto fue hallado en Etiopía en los años 90. Su rescate entre 1992 y 1994, pieza por pieza, así como de decenas de otros fósiles pertenecientes a esta especie de homínido bautizado Ardipithecus ramidus, revela características biológicas hasta entonces desconocidas del primer eslabón en la evolución del hombre desde sus orígenes, según los resultados de los análisis de estos investigadores.
Este fósil de una hembra bautizada como Ardi es el esqueleto más antiguo conocido de la rama humana de la familia de los primates, que comprende los Homo sapiens, así como especies más cercanas al hombre que los chimpancés y los bonobos, subrayó el equipo internacional de paleoantropólogos y de géologos, cuyos estudios aparecen en la revista estadunidense Science del 2 de octubre.
El análisis del cráneo, los dientes, la pelvis, las manos, los pies y otros huesos de Ardi llevó a los científicos a deducir que en vida se trataba de una hembra bípeda que pesaba 50 kilos y medía 1.20 metros.
El estudio de Ardi permitió una nueva comprensión de la manera en la cual los homínidos –que engloban la familia de los grandes simios, entre ellos los humanos, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes– podrían descender de un ancestro común, precisó Giday WldeGabriel, del laboratorio nacional de Los Álamos (Nuevo México), quien dirigió los estudios de datación geológica del sitio del hallazgo.
Se estima que el último ancestro común a los humanos y los chimpancés habría vivido hace unos seis millones de años.
Hasta el descubrimiento de Ardi, el eslabón más antiguo conocido de la evolución del hombre era un hombre-mono bípedo dotado de un pequeño cerebro, que vivió hace entre uno y cuatro millones de años.
Lucy tiene 3.2 millones de años
Lucy, un fósil de un especimen de australopiteco y que data de hace 3.2 millones de años, fue descubierto en 1974, también en Etiopía, a unos 72 kilómetros de donde se encontró a Ardi, 20 años más tarde.
Ardi era más primitiva que Lucy, indican los análisis comparativos de su esqueleto y de los otros restos fosilizados de Ardipithecus, subrayan estos investigadores.
Tras el hallazgo de Lucy, los paleo-antropólogos esperaban –al descubrir posteriormente fósiles del homínido más antiguo– encontrar el ancestro común del hombre y el chimpancé, basándose en las tres grandes similitudes genéticas entre ambos.
Pero el esqueleto de Ardi no corrobora esta expectativa, explicó Tim White, profesor del Centro de Investigación sobre la Evolución Humana de la Universidad de Berkeley (California), uno de los principales autores de esta vasta investigación.
Ardi, al acercarnos más que nunca al ancestro común de los monos y el hombre, nos permite realmente imaginar sus rasgos, indicó. “Esta criatura (Ardi) es de hecho un mosaico interesante, ni chimpancé ni humano”, añadió, observando que la mano del fósil es incluso más primitiva que la de un chimpancé
jueves, 6 de agosto de 2009
Evolución o Religión...
domingo, 7 de junio de 2009
Mis cuates: Malthus y Darwin...
martes, 17 de febrero de 2009
Cuando desperté...Darwin seguía ahi...

Publicado el 13 de Febrero de 2009 en Historias de la ciencia por omalaled
Tiempo aproximado de lectura: 8 minutos y 1 segundo
Este artículo se ha visitado: 1,054 veces¿Qué os puedo explicar de Charles Darwin que no sepáis ya? Le he dedicado varios artículos en 1, 2 y 3. No obstante, me habían quedado unos apuntes desordenados que no encajaban en ninguno de ellos y que se hubieran quedado en el baúl de los recuerdos de no ser porque tengo la excusa perfecta: el 200 aniversario de su nacimiento. Dichos apuntes hablan de lo que opinaban sus hijos sobre él y de sus conflictos con la religión.
En su autobiografía, sir Francis Darwin, uno de sus hijos, habla de sus recuerdos sobre nuestro hombre. Y la verdad, ojalá algún día mis hijos hablaran así de mí. Son palabras de pura admiración como científico, como persona y como padre. Absolutamente demoledoras:
Con sus hijos mantenía una encantadora manera de expresar su agradecimiento. Jamás le escribí una carta, o le leí una página en voz alta, sin recibir a cambio unas palabras de reconocimiento. Su amor y bondad hacia su pequeño nieto Bernard eran inmensos; y a menudo hablaba del placer que se suponía ver su carita frente a él durante las comidas.
Una de sus hijas también escribía:
Se interesaba por todas nuestras ocupaciones y aficiones y compartió nuestra vida como muy pocos padres hacen. Pero estoy segura de que ninguno de nosotros tuvo nunca la sensación de que esta intimidad interfiriese en lo más mínimo con nuestro respeto y obediencia. Todo lo que decía era para nosotros la ley y la verdad absoluta. Ponía todo su empeño en responder a cualquiera de nuestras preguntas. Un ejemplo nimio me hace pensar en lo mucho que le importaba todo lo que a nosotros nos importaba. Los gatos no le gustaban especialmente, pero aun así conocía y recordaba los rasgos individuales de mis muchos gatos, y seguía comentando las costumbres y el carácter de los más destacados años después de que hubieran muerto.
Sigue hablando Francis Darwin:
Como señor de la casa era muy amado y respetado; siempre se dirigió a los criados con educación, utilizando la expresión “sería tan amable” cuando pedía alguna cosa. Casi nunca se enfadaba con sus criados; y viene a demostrar las raras veces que esto sucedía el hecho de que cuando de pequeño oí en una ocasión por casualidad a mi padre regañando enfadado a un criado, me impresionó, me quedé horrorizado y recuerdo subir corriendo las escaleras imbuido por una sensación general de pavor.
Charles Darwin quería aprender de todo experimento que realizaba y por ello los consideraba como algo sagrado. Tenía necesidad, incluso, de tomar notas sobre sus experimentos fracasados. Nunca pasaba por alto las excepciones. Una de las expresiones que su hijo recuerda que repetía era: No estaré tranquilo hasta que lo haya probado. Es más, percibía su trabajo experimental como unas vacaciones (el resto del tiempo estaba enfrascado entre libros) y se consideró a sí mismo perezoso por dedicar mucho tiempo a observar la fertilización de las orquídeas. Incluso en una carta afirmó:Que Dios me perdone por ser tan perezoso; estoy ridículamente interesado en este trabajo.
Despreciaba el amor por el honor y la gloria, y solía culpabilizarse del placer que le proporcionaba el éxito de sus libros. En una de sus cartas a Lyell se muestra la rabia que sentía hacia sí mismo por ser incapaz de reprimir su sensación de frustración ante lo que consideraba la anticipación del señor Wallace a todos sus años de trabajo...
jueves, 12 de febrero de 2009
Ese es mi Darwin... ¡Vale!

Mucho por Darwin...




