¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...
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martes, 22 de noviembre de 2011

Falsas Peleas de PRIANazis...


Asunto de familia
Pedro Miguel
F
elipe Calderón está que no lo calienta el sol tras la derrota (electoral, digamos) que sufrió su familia en Michoacán a manos de otra familia. En plena conmemoración del 20 de Noviembre, el hermano de la candidata masticaba su rencor y clamaba por demócratas que actúen contra la intromisión de criminales en la determinación del voto libre de los ciudadanos. Si se le hubiera ocurrido lo mismo en 2006, hasta él estaría mejor con López Obrador, pero eso es otra historia.
El punto es que el domingo antepasado los priístas y otros, de peor fama pública, perpetraron allí algo muy semejante a lo que en 2006 hicieron Vicente Fox, el Consejo Coordinador Empresarial, Elba Esther Gordillo, Televisa y algunos más para asegurar que el propio Calderón lograra meterse al despacho presidencial. El pleito entre el desgobernante PAN y el rampante PRI se ha enconado con la vuelta de tuerca michoacana. Ante el recurso del tricolor a coaliciones de esas que no están consideradas en la ley electoral, el presupuesto federal no alcanzó para imponer en el terruño a la hermana desconsolada.
Puede ser que la reacción del calderonato no tarde mucho. Alejandro Poiré ya adelantó su disposición a meter la nariz en los asuntos electorales –normados por el IFE, se supone–, en cosas de la delincuencia organizada –que le tocarían a la PGR, si existiera– y en el subconjunto que se forme entre ambos. No se necesita mucha sagacidad para entender que el destinatario del mensaje es el PRI. El de Peña Nieto, el de Manlio, o ambos.
Pero así como es razonable suponer que el calderonato tiene bajo la suela algunas colas priístas, no se debe olvidar que el tricolor está entre los acreedores varios de Calderón, porque fue justamente ese partido el que le abrió la puerta trasera de San Lázaro para que se colara al poder. Por lo demás, la mutua capacidad de extorsión es consecuencia, y no causa, de la alianza fáctica que el PRI y el PAN han ido construyendo, con altibajos y retrocesos, desde tiempos del salinato, y que responde a la necesidad de administrar el poder público en favor de un puñado de actores corporativos locales y foráneos que lo mismo pueden estar inscritos en la legalidad formal que en el ámbito de la delincuencia.
Esa confluencia de intereses empresariales, políticos, mediáticos y criminales es la que da cohesión a la auténtica y reinante familia. Lo demás son pleitos menores por ramificaciones estatales, capaces de causar irritaciones pasajeras.
Los priístas superarán pronto sus diferencias internas –nada que no se arregle con un buen reparto de cuotas– y los panistas, que ni siquiera han logrado tenerlas, acabarán renovando con ellos el pacto transexenal de impunidad y de aprovechamiento oligárquico del país. No les queda mucho tiempo, porque la alternativa de poder planteada por el Movimiento de Regeneración Nacional y del naciente Movimiento Progresista crece día con día e incorpora a sus filas a quienes no quieren padecer otros seis años de destrucción del país a cargo de la voracidad oligárquica.
Aunque se empeñen en ocultarlo, lo veremos. Dentro de poco, panistas y priístas –más las franquicias agregadas que brincan como ardillas, abejas y tucanes entre unos y otros– olvidarán los mutuos agravios, dejarán de lado sus diferencias, se unirán en contra de la candidatura unitaria de las izquierdas y empezarán a trabajar, codo a codo, en la planificación del próximo fraude, el trasvase y trapicheo pactado de sufragios, operativos de propaganda negra y otras de las artes que dominan, como miembros que son de la verdadera familia. A ver si en esta ocasión lo logran.

martes, 15 de noviembre de 2011

Desgobernación... Haiga sido como haiga sido...


Desgobernación
Pedro Miguel

………….

Algunos de los recambios en Bucareli han generado dolor de pérdida en entornos familiares y habría que acomodarse a las zafias maneras del calderonato para hacer escarnio de fallecimientos trágicos. Pero el respeto ante la muerte no obliga al silencio en lo que toca a las implicaciones, para el país, del constante desfile de secretarios en Bucareli.
Más allá de teorías conspiratorias y de hipótesis disparatadas, algo o alguien, o una combinación de factores variopintos, ha estado eliminando secretarios de Gobernación en estos cinco años. Sea el narco, sean las disputas por el poder, sean las desavenencias personales, sea la alta peligrosidad estadística de las aeronaves oficiales o de sus tripulaciones, sean las turbulencias y las nubosidades, sea la mala estrella de este régimen, el hecho es que en los próximos días su jefe formal saldrá a anunciar la designación de un quinto coordinador de gabinete. En promedio, uno por año. El primero pasó unos meses aprendiendo el desempeño del cargo, el segundo se dedicó a los negocios, el tercero anduvo atestiguando pactos inconfesables y el cuarto, que se sepa, no hizo nada.
Para un país en guerra y en crisis económica focalizada (sólo afecta a 70 por ciento de la población), con profundas fracturas sociales y políticas y en pavorosa regresión a los tiempos priístas de votos inducidos a punta de pistola (como ocurrió el domingo en Michoacán), el palmarés del Palacio de Cobián, y el del calderonato en su conjunto, no son lo que se dice adecuados.
Mientras desde Los Pinos y desde la Secretaría de Comunicaciones y Transportes pretenden abrir paso a la teoría de la nubosidad asesina (o mientras les llega de arriba alguna instrucción realmente útil e ingeniosa, como echarle la culpa a Irán, a Venezuela o a Al Qaeda), la Procuraduría General de la República se dedica a detener, sin orden de aprehensión y con violencia innecesaria, al tuitero autor de un chistorete que, de no ser por la sórdida intervención de los muchachos de Marisela Morales, casi nadie habría leído: No salía tan temprano del trabajo desde que se cayó la avioneta de Mouriño. Anden con cuidado, funcionarios voladores. Agravio adicional: estas procuradurías, tan ineptas cuando se trata de combatir con éxito a la delincuencia, investigar masacres o reducir los índices de impunidad, son, en cambio, buenísimas para repartir sustos inolvidables entre ciudadanos pacíficos como Efraín Bartolomé o @mareoflores. De paso, y en la forma más estúpida posible, el atropello cometido por la AFI dio nuevos aires a la hipótesis de que el helicóptero de Blake Mora cayó por efecto de un atentado. De hecho, puede darse por oficial el que el gobierno está dando palos de ciego en un sitio insospechado: los timelines de Twitter. Semejante despiste compite por el primer lugar, en términos de capacidad desoladora, con la mala fama –merecida o no– de los servicios de transporte de la SG y del EMP.
Estos niveles de desgobernación conforman un escenario ideal para operar cosas como la elección del domingo en Michoacán, donde los recursos públicos (denunciaron todos) y el poder intimidatorio de grupos delictivos (señalaron perredistas y panistas) y de la Policía Federal (a decir de los priístas) fueron empleados como instrumentos de persuasión, en un sentido o en otro, en la disputa por el voto ciudadano. Nada de eso fue sorpresivo o inesperado ni podría atribuirse a la circunstancia trágica, aunque pasajera, de un gabinete federal chimuelo. La tragedia nacional es que la gobernación del país no ha merecido el interés ni el empeño del grupo en el poder, dedicado más bien a cumplir designios extranjeros, a garantizar negocios propios y ajenos y a llevar al país por un rumbo de catástrofe con el fin de aceitar tasas de utilidad que resultan impensables en un entorno de paz, de desarrollo económico y de mínimo bienestar social.
Lo pavoroso, pues, no sólo es la saga de funcionarios que ha desfilado por Bucareli por efecto de defunciones o defenestraciones, sino también la poca, por no decir nula, diferencia entre que el cargo esté ocupado o vacante. Y es que esto no es un gobierno, sino una administración, con cargo al país, de negocios privados; entre ellos, los correspondientes al ramo de la guerra.

………….
La Jornada
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un cuarteto de trastupijes antidemócratas...


Opiniones y Comentarios 
Julio Ricardo Blanchet Cruz

De la democracia con minúscula…

El aquelarre masculino (si es que el término tiene cabida en estos tiempos de igualdad de géneroque se reunió tras la convocatoria del honorable Manlio Fabio Beltrones para presentar su libro…

Libro poco originalcabe decirloal que ya no pudo darle marcha atrás toda vez que ya se encontraba en imprentapero que siguiendo los lineamientos fracasados en Michoacánde ya sin tapujosmandar al carambas a la democracia(con minúscula)…

O mejor dichoa la simulación de democracia que vivimos en nuestro México,pues es a todas luces aberrante que pueda existir una democracia de pobres…

El caso es que el llamado “Capo” (a todos los pillos les ponen sobrenombre)proponeal igual que lo propusiera el PAN (léase Calderón) en Michoacán…

Que los tres principales PartidosPRIPAN y PRDtengan un candidato en común; lo que se pone en duda que funcionaríapues no solo echa por tierra el concepto de democracia, sino porque tambiény ese es el principal obstáculo,acabaría con el jugoso negocio de las campañas…

Ademásque de pasadita la vergonzante propuesta les da una patada en el trasero a los llamados “Partidos morralla”pues ya no tendría sentido que se fueran a la cargada a efecto de seguir subsistiendo; y acabarían desapareciendo(lo que ciertamente es lo único positivo que se le ve a semejante propuesta)…

Pero la innegable capacidad de convocatoria del sonorense logró reunir a tresespecímenes de museocomo lo son el perdedor Labastidael delincuente Fernández de Cevallos y al genéticamente traidor (lo tiene escrito en el ADN)Cuauhtémoc Cárdenasdel que se desconocen los méritos para recibir la medalla del ilustre Belisario Domínguezdefensor de la Libertad de Expresión…

Haciendo ver claramente que don Manlio no quita el dedo del renglóna como dé lugar quiere desbancar al arrogante esposo de la “Gaviota”que ya se sienteno solo candidatosino Presidentey por ende está cometiendo serios y graves errores…

Como lo es el rodearse de individuos de la calaña de Fidel Herrera y Humberto Moreiraal que parece estar decidió a defender a ultranza.  A tal grado de que no se descarta que “catafixien” el triunfo en Michoacána cambio de la libertad de su bailarín Presidente Nacional…

El caso es que el honorable senador Beltronespor darle al violín, le dio al violón; y al parecer su librito correrá la misma suerte que han corrido los del pseudo y fracasado “escritor” Salinas de Gortaricuyos librossi acasopueden servir para el boiler…

Cambiando de tema…

La conversación furtiva y accidentalmente escuchada durante la Cumbre del G-20en la que el Presidente de FranciaNicolás Sarkozy le dijo a su homólogo norteamericano que no soportaba a Benjamín Netanyahuel Primer Ministro Israelíy que era un mentiroso.  A lo que Obama respondió que él tenía que tratar todos los días con él…

Hace ver que el inquilino de la Casa Blanca también es un mentiroso, pues la semana pasada había declaradocon relación a Iránque ignoraba si el Pueblo escogido de Dios decidiría unilateralmente atacar las posiciones estratégicas de la Antigua Persia…

Lo que el sentido común y sobre todo la experiencia, hacen ver que eso no esposiblepues sabido es que tanto el gobierno norteamericanocomo el israelí(entre muchos otrosson literalmente manejados por los banqueros sionistas…

Por lo que se puede deducir que el ataque a Iránque deberá empezar por Siria,puede presentarse de un momento a otro…

nos vemos en la próximasi el Sol me presta vida.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Ofrendas para los muertos y los que se pasan de vivos...

Pedro Miguel
C
incuenta mil calaveras de azúcar amarga, centenares de juguetes infantiles huérfanos y miles de prendas femeninas desgarradas, para el altar de estos días en los aposentos privados de Felipe Calderón.
Miles de rostros muertos para una hipotética ofrenda en la casa del presunto narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
Miles de flores deshojadas de cempasúchil para el tributo a los difuntos en la residencia de lujo de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública.
Platos y platos de calabaza sin tacha en la mesa de los muertos dispuesta en la morada de Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca, presunto cabecilla de Los Zetas.
Unas mancuernillas con forma de ojos humanos para Emilio Azcárraga Jean, principal beneficiario de series televisivas que promueven la guerra.
Innumerables calabazas con la veladora apagada para el jardín de Halloween de Barack Obama, premio Nobel de la Paz en ratos de ocio e impulsor de la guerra en horario laboral.
Un plato con sal por cada muerto en el altar de altamar del almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, secretario de Marina.
Unas cañas en forma de esquele- to para la mesa del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, difamador de muertos inocentes.
Doscientos pavos putrefactos para la mesa del día de Acción de Gracias en casa de Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos y responsable de las acciones de las oficinas para el control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fue- go (ATF) y de combate a las drogas (DEA).
Velas de calibre reservado para el uso del Ejército en la ofrenda montada por el general Guillermo Galván Galván, secretario de la Defensa Nacional.
Huchepas crudas en el altar de muertos de Servando Gómez Martínez, La Tuta, supuesto líder de Los Caballeros Templarios.
Jeringas usadas para la fiesta de Enrique Peña Nieto, promotor de la pena de muerte para los adictos.
Panes de muerto duros para el altar de Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias El Coss, presunto cabecilla del cártel del Golfo.
Huesos de cartón para las camas de los empleados públicos corruptos.
Milagritos de plomo en forma de extremidades humanas, superiores e inferiores, izquierdas y derechas, para adornar la sala de estar de Hillary Clinton, secretaria de Estado en Washington.
Un vaso de cerveza agria a cada comerciante de armas de Arizona, Texas, Nuevo México y California.
Cien kilos de tuétano en la nevera de los accionistas de la industria de armas de Estados Unidos.
Unas monedas sacadas de las fosas oculares de los muertos para los banqueros y financieros que lavan las ganancias de la extorsión, el secuestro y el tráfico de drogas.
Y para ustedes, difuntos de todas las edades y de todas las clases, géneros y regiones, inocentes y culpables y presuntos culpables, uniformados y civiles, perseguidos y perseguidores –ya inofensivos todos–, altos y bajos, flacos y gordos, morenos y claros, flores de la muerte apacible o espinas de la muerte violenta, criaturas de la enfermedad, la vejez, la desnutrición, la desesperanza, el odio o el descuido: mucho afecto, mucha paz y toda la memoria.

martes, 4 de octubre de 2011

De Paramilitares y otras chingaderas...


Desmentidos
Pedro Miguel

………….

Rauda y contundente apareció la semana pasada Alejandra Sota, vocera de Calderón, a negar que en México operan grupos paramilitares: se trata de delincuentes que pertenecen o quieren apoderarse del control de las actividades criminales de otro grupo criminal (sic). Presto y veloz, el embajador de Calderón en Washington, Arturo Sarukhán, salió al paso de la buena disposición del precandidato republicano Rick Perry para enviar tropas estadunidenses a nuestro país. Lo más claro que dijo fue: esa opción no está sobre la mesa. Y tiene razón: por ahora, está debajo de ella.
Pero vamos cosa por cosa. La fulminante declaración de inexistencia de paramilitares en México nos coloca ante nuevos misterios. Por ejemplo, ¿quiénes han venido realizando, en años recientes, manifiestas operaciones de limpieza social como las masacres de adictos en centros de rehabilitación del norte del país o la colocación de cadáveres en uno de los principales cruceros de Veracruz-Boca del Río? Otro misterio es de orden idiomático: ¿cómo ha de llamarse entonces a los efectivos de la Marina señalados por desapariciones forzadas en Tamaulipas, a los soldados acusados por homicidio de civiles en Chihuahua, a los miles de policías estatales y municipales que periódicamente son sujetos de arrestos en masa por sus vínculos con la delincuencia organizada? ¿Qué es el grupo rudo formado por el alcalde de San Pedro Garza García, quien asegura haber logrado en su municipio, y por ese medio, niveles de seguridad superiores a los de Estados Unidos? Y ultimadamente, ¿cuál es el origen de los zetas?
En cuanto a la posibilidad de otorgar visas masivas a marines, rangers, boinas verdes y demás grupos institucionales de matones del norte del Río Bravo, es cosa de preguntarse en qué momento esa perspectiva empezará a ser propuesta de manera formal por los gobiernos de los dos países. Si México no cambia de libreto de manera radical, será inevitable. Por lo pronto, la CIA, la FBI y la DEA ya operan, de manera regular y con la aprobación del calderonato, en el territorio nacional, y grupos de veteranos de guerra gringos ayudan de diversas maneras a las fuerzas públicas mexicanas en tareas que ya nadie sabe en qué consisten. Lo que sí se sabe es que las intervenciones de Washington en países extranjeros tienen dos modelos: el de la invasión, como en Irak, y el de la escalada, como en Vietnam y Colombia, y que aquí la injerencia ha marchado en forma muy parecida.
Por cierto, la paramilitarización (también se sabe) forma parte de los manuales de la superpotencia para sumir países en el desastre con propósitos de control geoestratégico. Fue un eje fundamental del Plan Colombia, referente inevitable de la Iniciativa Mérida: se impulsó la creación de guardias blancas y escuadrones de la muerte, se declaró la guerra en contra de ellos y luego se puso fin al conflicto en forma simple y eficaz: colocando en el Palacio de Nariño al máximo operador de los paramilitares, el honorable Álvaro Uribe.
La sociedad mexicana aprendió hace muchos años (esta enseñanza es mérito de los priístas) que la mejor manera de conocer los designios gubernamentales reales consiste en reunir las negativas oficiales y ponerlas en afirmativo: no habrá incremento de impuestos, no se perderán empleos, no se reprimirá, no se atentará contra los derechos humanos. Por ahora, la opinión pública no tiene pruebas fehacientes de la organización de grupos paramilitares desde las oficinas federales, estatales y municipales, o bien desde cúpulas empresariales, pero la práctica de la ejecuciónsistemática está presente en muchas regiones y es huella inequívoca de esos instrumentos de gobierno a los que recurren los regímenes que han extraviado el sentido de país. En cuanto a la incursión de militares estadunidenses al sur del Río Bravo, la perspectiva no la abrió una declaración de Perry (no es el primero en aludir a la posibilidad, por cierto), sino que forma parte de un guión que conocemos de sobra, aunque muchos querrían olvidar.
Para qué esperar a que el régimen actual reconozca que los paramilitares son una realidad actuante y que la intervención extranjera está en curso. Mejor deshacerse a la brevedad de este régimen. En julio de 2012, por ejemplo.

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martes, 27 de septiembre de 2011

2.4 Toneladas pesaban los muertos de Veracruz... Y ninguna autoridad se dio cuenta...¡No mamen!



2.4 toneladas
Pedro Miguel
D
e acuerdo con cifras oficiales, el peso promedio de los mexicanos es de 70 kilos. Si los números no mienten, los 35 cadáveres instalados hace una semana frente al centro comercial Las Américas, en Veracruz-Boca del Río –a unos metros del sitio donde un día después se realizaría la reunión de procuradores–, deben haber pesado, en conjunto, 2.4 toneladas. Quienes no hayan pasado por la experiencia amorosa o truculenta de trasladar en vilo a un difunto, vayan con el tablajero de su colonia, pídanle que les permita cargar un pedazo de res equivalente en peso y pregúntenle lo que implica la manipulación de un embarque 35 veces mayor. Luego, decidan si es creíble o no la versión oficial de que ninguna autoridad civil o militar se dio cuenta de que en uno de los puntos más concurridos y transitados de Veracruz estaban siendo depositadas dos toneladas y media de carne humana sacrificable y tranquilizadora.
Eso fue precisamente lo que dijo el procurador local, Reinaldo Escobar Pérez:esto es algo que puede tranquilizar a la población, que no se trata de civiles. De esos primeros resultados, el funcionario concluyó que por lo que se ve (los 35 muertos) deben ser en su totalidad pertenecientes a una organización criminal.
Luego, el gobernador Javier Duarte saldría a enunciar lo que llamó una verdad innegable que no admite debate y que ha de estar causando carcajadas en la tumba ignota de Jack el Destripador: los criminales irremediablemente tienen siempre un final trágico: o van a la prisión o pagan con su vida (el) haberse ido por el camino del crimen. Luego arguyó que es lamentable el asesinato de 35 personas, pero lo es más que esas mismas personas hayan escogido dedicarse a extorsionar, secuestrar y matar.
Es notable el parentesco moral entre tales palabras y las empleadas por un “Grupo Matazetas del Cártel de Jalisco” en un video difundido en julio pasado en el que anunciaba su inicio de operaciones en Veracruz. Tras expresar su repudio al ex gobernador Fidel Herrera y su respeto al sucesor en el cargo, afirmaba: “Esta gente no respeta nada: violan, secuestran, matan e imponen sus famosas cuotas. Ya no le demos largas a este asunto que mañana te podrá afectar a ti o a un ser querido; es el momento que cualquier que tenga información de algún zeta, denúncielos, que por lo que a nosotros corresponde, lo haremos a nuestra manera. La muestra se las hemos dado dándole muerte a cada uno de los que agarramos” (transcripción literal).
Cabe preguntarse si la masacre no fue una aplicación de la doctrina de cazadores de hombres, referida por Lydia Cacho en un artículo reciente, y que consiste en impulsar, desde el poder público, confrontaciones mortíferas entre grupos delictivos rivales, o bien una medida de limpieza social (el exterminio extraoficial de aquellos a quienes la autoridad considera delincuentes reales o en potencia, como personas en situación de calle, sexoservidores, adictos o simples jóvenes marginados de la formalidad económica). Abona a esta posibilidad el hecho de que las declaraciones de culpabilidad de los muertos, emitidas por Duarte y su procurador, tenían cuando menos tres posibles errores: los cuerpos de dos menores entre los 35: una de 17 y uno de 15. El muchacho había sido levantado días antes por la patrulla 717 de la Policía Estatal, según dijo su madre al reconocer el cadáver. Otra víctima que sale de la caracterización oficial es Brigitte, famosa transexual del puerto, cuya ocupación, harto conocida, distaba mucho de secuestrar y matar.
En todo caso, los sacrificados de Veracruz (35 en un día, según cifras oficiales) no representan ni la milésima parte de las tres mil quinientas toneladas de cuerpos humanos difuntos producidas en el país a lo largo de la administración calderonista en el marco de su guerra contra la delincuencia, y datos sólidos indican que muchos de esos delincuentes que se matan entre ellos son, en realidad, víctimas de programas –municipales, estatales o federales– de limpieza social. Pero el auge imparable de esta industria sugiere que se trata de una actividad exitosa en términos económicos, y lo demás no importa. El país va a toda madre, cuenta con destinos turísticos de ensueño y ocupa el primer lugar mundial como exportador de televisores.


martes, 20 de septiembre de 2011

¡Viva el Chapo Recabrones!



“Viva El Chapo
Pedro Miguel
………….
Pueden verlo en Youtube –si antes no bajan el video–, enyoutu.be/UdiQ4PWIPuU. La exclamación burlona revienta justo después de que el señor del balcón ha terminado de emitir unos vivas compactos, con la nómina de héroes patrios reducida al mínimo indispensable, casi a una comisión de ellos. Abajo, entre la gente rala que ha llegado hasta el Zócalo, la exhortación es respondida con rechiflas, y gritos de ¡buuuuu! y de ¡culero!, pero conforme avanza la enumeración de nombres propios, el gentío se disciplina y corea los vivas. Pero en cuanto el hombrecito de la bandera culmina sus gritos y antes de que accione la campana, alguien complementa: “¡Viva El Chapo!”
Es claro que no se trata de un narcogrito, sino de un chistorete de gusto horrible, pero igual lastima y duele: el mote del criminal de grandes vuelos, el hombre al que muchos dan por narco favorito (y, por eso, incómodo) de dos sexenios, el que se fuga con Fox y se empodera con Calderón, aparece incrustado entre los nombres de Hidalgo, Morelos, la Corregidora, Allende, Aldama y Matamoros. Después de la independencia y del topónimo que nos identifica, “viva El Chapo”.
Cómo saber si el dueño de esa voz anónima quería sólo pasarse el ceremonial por el arco del triunfo, o si se sintió insultado, a su vez, por la vacuidad y el extremado descaro de los exhortos cívicos que caían del balcón presidencial, y decidió ser espejo del cinismo patente en ellos, o si algo sabe sobre el tema y se tomó la libertad de especular sobre lo que en realidad quería gritar el gobernante, o si sólo estaba borracho.
Unas horas antes, esa mañana, Calderón anduvo hablando de las virtudes de la democracia, de la pertinencia de contar los votos, de la necesidad de evitar que el poder público haga campaña por uno de los candidatos. Todo mundo recuerda su imposición en el cargo haiga sido como haiga sido, menos él, que ya la olvidó. Y luego, por la noche, se le escuchó gritar vivas a la independencia nacional; a él, que tanto se ha esforzado –y con tan buenos resultados– por destruirla; a él, que ha sido más entreguista que todos sus antecesores juntos; a él, que vía García Luna endosó los servicios de la inteligencia mexicana a las dependencias gringas de espionaje; a él, que rescata con nuestro dinero empresas especuladoras españolas en problemas. A él, que firmó la Iniciativa Mérida para someter a las fuerzas policiales y militares del país a los designios del gobierno de Washington, aliado de todos los bandos en la guerra que se desarrolla en México.
El exasperante cinismo social que se expresó en ese botón de muestra, la noche del 15 de septiembre en el Zócalo, es uno de los saldos del proyecto político-económico que le fue impuesto a México a partir de los años 80 del siglo pasado. Desde las cúpulas institucionales es posible promover valores en la sociedad, pero también miserias, y no sólo económicas. Durante tres décadas se ha sometido a México a una sistemática obra de demolición que ha sido presentada como construcción de una nación mejor. El régimen –en su advocación tricolor o o en la blanquiazul– se ha empeñado en inculcar en la población el desdén por los otros, la deconstrucción de los principios gregarios y el vaciamiento de sentido de la historia nacional. El máximo homenaje oficial a los próceres independentistas consistió en revivir el escarmiento realista de la exhibición necrofílica de sus cráneos.
Cuando Salinas de Gortari se toma la molestia de criticar el neoliberalismo que él mismo impuso a sangre y corrupción en el país, cuando se nos dice que nos están matando por nuestro propio bien, cuando se afirma que la economía nacional está sólida y marcha por el rumbo correcto, ya se puede incluir los nombres de uno que otro narcotraficante en el listado de héroes que nos dieron patria.
Para contrarrestar ese cinismo se requiere de mucho esfuerzo y de una actividad que va más allá de la lucha estrictamente política. Por ejemplo, contar día a día, en todos los ámbitos del país, la historia nacional, restituirle su sentido, vincular las gestas de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución, con el momento actual. Y como el sistema educativo y el aparato propagandístico del Estado están, al igual que el conjunto de la institucionalidad, secuestrados por la reacción delictiva, el trabajo debe hacerse desde abajo. La verdadera educación pública –de niños y de adultos– depende de la capacidad de la sociedad para organizar esa tarea necesaria.

………….
La Jornada

http://youtu.be/UdiQ4PWIPuU
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martes, 9 de agosto de 2011

La Leyes son letra muerta mientras no se apliquen...

Reformitis
Pedro Miguel

………….
Se entiende perfectamente: las leyes no pueden ni deben ser inmutables pues las sociedades en las que se aplican se encuentran, para bien o para mal, en permanente proceso de transformación, y el marco legal debe ser readecuado y perfeccionado una y otra vez. Esa debe ser la tarea del Legislativo, además de servir de contrapeso al Ejecutivo. Éste, por su parte, tiene la responsabilidad primaria de cumplir y hacer cumplir las leyes vigentes.

Así tendría que ser. Pero en el régimen oligárquico que padece México actualmente, el principio de legalidad está de cabeza. No hay que estirar mucho la mano para encontrar un ejemplo contundente de esa inversión: Washington envía a policías en activo y militares en retiro a participar en la desastrosa guerra en curso impulsada por el calderonato, y esos efectivos realizan interrogatorios, intervienen telecomunicaciones y han tenido un papel clave en decenas de capturas o eliminaciones (que parecen ser, muchas de ellas, ejecuciones extrajudiciales) de presuntos narcotraficantes. La injerencia no se perpetró aprovechando un descuido del gobierno mexicano, sino en respuesta a sus peticiones.

Para argumentar la legalidad de la operación de personal policial extranjero en México, Alejandro Poiré ha salido con la puerilidad de que éste no porta armas y con la abierta mentira de que no realiza ninguna labor operativa. Incluso si así fuera, el artículo 21 constitucional es inequívoco: La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función; el 32 no deja lugar a dudas: En tiempo de paz, ningún extranjero podrá servir en el Ejército, ni en las fuerzas de policía o seguridad pública y para desempeñar cualquier cargo o comisión en el Ejército, Armada o Fuerza Aérea en tiempos de paz, se requiere ser mexicano por nacimiento. ¿Con qué saldrán entonces? ¿Con que no estamos en tiempos de paz? Pues qué pena: legalmente, para que el país esté en guerra, es necesario que el Ejecutivo federal la declare, previa ley del Congreso de la Unión (Art. 89), cosa que no se ha hecho.

El régimen oligárquico no acata la Carta Magna, y menos el resto de las leyes. Hace meses que la Secretaría del Trabajo proclama sin pudor que la Ley Federal del Trabajo es letra muerta, como si no fuera su obligación hacerla cumplir. El reconocimiento cínico de omisión de la legalidad es convertido en argumento para modificarla a gusto de los funcionarios en turno y de sus marañas de interés. Otro caso notable es el sempiterno populismo legal de la derecha (Peña Nieto es un exponente de él) sobre la supuesta necesidad de endurecer las penas para delitos graves a fin de disuadir a la criminalidad. Eso podría tener sentido, así fuera sentido argumental, en un estado de pleno derecho, pero no en un país en el que la impunidad prevalece en 80 o 90 por ciento de los casos. ¿Para qué quieren incrementar a 7 mil años el castigo por homicidio, pongamos por caso, si nueve de cada 10 sospechosos de homicidio andan sueltos, y si los que son detenidos son liberados por falta de pruebas, o bien exonerados en juicio, y no cumplen ni con las sanciones de 20 o 30 años actualmente vigentes?

En su gran mayoría, las modificaciones legales operadas por el Congreso del salinato a la fecha no son adecuaciones necesarias para el mejor funcionamiento de la sociedad, sino arreglos jurídicos para saquear el erario sin temor a posibles sanciones, entregar las riquezas nacionales a los grandes capitales locales y foráneos, acelerar la concentración de la riqueza y reforzar por diversas vías –desde la electoral hasta la policial, pasando por la mediática– el control político que la élite empresarial ejerce sobre el resto de la sociedad. Este último es el propósito del engendro de reforma a la Ley de Seguridad Nacional: el texto vigente fue negociado por Beltrones, Fernández de Cevallos y otros del estilo en 2004, promulgado por Fox en enero de 2005 y violado unos meses más tarde por ellos mismos, cuando permitieron la injerencia de la embajada de Estados Unidos en el proceso de imposición de Felipe Calderón en Los Pinos.

Tal como están, las leyes nacionales son descripción de un país estable y habitable. Si las autoridades de los tres niveles de gobierno las cumplieran, viviríamos en él. Señores legisladores de todos los partidos, déjense de reformitis. Antes de decirnos que no sirven, vean primero que los preceptos jurídicos se respeten. Tienen atribuciones para ello.

navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com - http://twitter.com/Navegaciones


………….
La Jornada
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jueves, 23 de junio de 2011

Las cifras de la muerte... 40 mil y los que faltan

Navegaciones
Las cifras de la muerte
Pedro Miguel

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E
s repugnante analizar los números de la muerte, pero más repugnante es la muerte misma cuando resulta de homicidio, y más aun si el homicidio forma parte de una estrategia planificada, incluso si ésta es adoptada en aras del interés nacional. Para colmo, no es el caso. Todos los indicios disponibles indican que la guerra del calderonato es un negocio, o varios: negocio geopolítico, comercial y financiero para Estados Unidos, y negocio para las mafias locales, incluida la que se instaló en Los Pinos. Uno puede perfectamente imaginarse al equipo de seguridad nacional, metido en su búnker hollywoodense, mientras analiza gráficas, comenta reportes e inventa genialidades en torno al sufrimiento y la muerte de personas de carne y hueso.
Los integrantes de ese equipo están muy lejos del horror que han provocado. En esas reuniones de seguro no se comenta sobre los pormenores del levantón, la tortura, la asfixia, el degüello, el abandono del cuerpo en una cajuela o en la punta de una cuerda o en una bolsa negra, el dolor de los huérfanos y de las viudas, los fragmentos de la vida destrozada. Todo eso queda reducido a una cifra que se integra en subtotales, promedios trimestrales y datos desagregados por entidad y municipio. Con esa materia aséptica trabajan las lumbreras de la desgracia nacional.
Vendrán los corifeos del calderonato a decir qué barbaridad, pero cómo se atreven a culpar al Presidente y a sus colaboradores, si los responsables del horror son los delincuentes. Y sí, la criminalidad no reclutada por las fuerzas públicas es causante directa de buena parte de la carnicería, pero en el total hay un número injustificable de personas asesinadas por las fuerzas públicas, ya sea en meros episodios de gatillo nervioso o por las sórdidas directivas de venganza y limpieza social que, se sabe, llegan a las filas de las corporaciones armadas oficiales. Ah, y quienes deben garantizar la paz interior y la integridad de las personas no son los delincuentes, sino las autoridades, y es a ellas a las que la seguridad pública se les murió en las manos. O la mataron en forma deliberada.
Imposible saber si en el ámbito del recuento de víctimas de su guerra (tomo el periodo que va de enero de 2007 a diciembre de 2010) el calderonato maneja una doble contabilidad –como lo hace en otros asuntos– y si un régimen tan consistente en la mendacidad entrega datos verídicos a la ciudadanía. Se analiza lo que hay: un archivo de Excel puesto en línea, con omisiones inexplicables. Por ejemplo, excluye homicidios en los que el cuerpo de la víctima no presenta impactos de arma de fuego larga y/o corta, como si no hubiera, en esta guerra, abundantes asesinatos por asfixia, decapitación o desmembramiento en los que se prescinde de las balas. La rivalidad delincuencial incluida en el título es desmentida por la propia base de datos, que permite agrupar fallecimientos producto de ataques por parte de grupos de la delincuencia organizada en contra de autoridades de cualquiera de los tres órdenes de gobierno. Y así.
En enero de este año, el ínclito Alejandro Poiré presentó lo que llamó Base de datos de presuntos homicidios relacionados con la delincuencia organizada, la llamó un ejercicio de transparencia sin precedentes, y se jactó de que en el tercer trimestre de 2010 el ritmo de crecimiento se estabilizó y al final del año hubo un decrecimiento que, sin convertirse aún en una tendencia, es por sí solo notable. Qué buena onda que entre octubre y diciembre del año pasado la muerte haya bajado su ritmo en 10 por ciento. El problema es que, en los primeros 48 meses del calderonato, los homicidios relacionados con delincuencia organizada han experimentado un incremento general de 540 por ciento.
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Fuente: www.presidencia.gob.mx/base-de-datos-de-fallecimientos/
Con todo y los defectos que ostenta a primera vista, el macabro compendio permite confirmar o desmentir falsas impresiones de la opinión pública, inducidas o espontáneas, como la de que Michoacán es una de las entidades más violentas del país: tanto en términos absolutos como relativos, la tierra del general Cárdenas tiene menos homicidios que Morelos, Sonora, Tamaulipas y Nuevo León, y muchos menos que Chihuahua y Sinaloa.
Lo más impresionante de estos números es la desbordada multiplicación de homicidios en todas las entidades del país, salvo Tlaxcala y Yucatán. Generadas por estados y por ciudades, las gráficas correspondientes parecen víboras paradas y listas para el ataque. La tercera excepción es el Distrito Federal, en donde las muertes relacionadas con criminalidad organizada sólo crecieron cinco por ciento en el periodo. Los extremos opuestos son las entidades ganadas por la muerte, por decirlo de alguna manera, es decir, aquellas en las que, en lo que va del calderonato, el número de homicidios se incrementó en más de mil por ciento: Colima (incremento de 5 mil por ciento), Nayarit (3 mil por ciento), Coahuila (2 mil por ciento), Tamaulipas (mil 500 por ciento), San Luis Potosí (mil 300 por ciento), y Morelos (mil por ciento).
En Puebla, Jalisco y Durango, la mortandad se disparó 850%, 847% y 772%, respectivamente; en el estado de México subió 561%; en Nuevo León, 476%; en Sinaloa, 426%; en Guerrero, 380%; en Sonora, 351%; en Guanajuato, 298%; en Tabasco, 270%; en Oaxaca, (269%); en Querétaro, 260%; en Baja California, 258%; en Veracruz, 238%; en Zacatecas, 205%.
Las entidades con crecimientos moderados en el número de asesinatos (oh, qué gran triunfo) son Baja California Sur (66%), Michoacán (58%), Quintana Roo (46%), Chiapas (35%), Campeche (25%), Aguascalientes (24%) e Hidalgo (21%). Cierran la lista los casos ya mencionados del Distrito Federal (5%) y de Yucatán (-50%). En Tlaxcala el indicador pasó, en el periodo de referencia, de 0 a 4 crímenes de esa clase.
Un gran número de criminales asumidos son responsables por muchas de las muertes compendiadas en las cifras oficiales. Pero quienes han creado las circunstancias para sus acciones son esos otros criminales de clóset: los funcionarios que desmanejan los asuntos de la República y que la han llevado a la pesadilla de sangre, descomposición y dependencia en la que hoy estamos.
No podrá haber paz, seguridad pública ni estado de derecho en tanto persista la impunidad de unos y otros.
La Jornada
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martes, 21 de junio de 2011

La diferencia se llama Encinas...

Pedro Miguel

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Hace 11 años el Partido Revolucionario Institucional tuvo una oportunidad irrepetible para dejar de ser una excrecencia mafiosa del poder público y convertirse en un partido político. Ante un gobierno legítimo, pero bisoño, torpe y abiertamente reaccionario, el PRI habría podido redefinirse como una fuerza opositora socialdemócrata, dejar las cadenas de complicidad y corrupción en las oficinas públicas federales que se veía obligado a abandonar, romper con el modelo neoliberal que él mismo había impuesto 12 años antes y erigirse en defensor de instituciones forjadas bajo su reinado, sí, pero como resultado de movilizaciones, presiones y reivindicaciones populares: Pemex, la CFE, el IMSS y el ISSSTE, Luz y Fuerza. Semejante transformación habría dado lugar a una verdadera transición democrática en el país y habría obligado al foxismo a gobernar con un mínimo respeto a la legalidad vigente.

No se pudo o no se quiso. Los líderes priístas en sus diversas vertientes optaron, en cambio, por consolidar sus alianzas oscuras con los poderes fácticos locales, nacionales y transnacionales y por refrendar, sobre la base de la impunidad, el cogobierno de hecho con el panismo, forjado durante el salinato y consolidado en el zedillato. Quienes en 2000 decían buscar una versión mexicana del Pacto de la Moncloa omitían el hecho de que el equivalente ya se había generado: fue el consenso transpartidista entre el Revolucionario Institucional y Acción Nacional para mantener, contra viento y marea, el modelo económico de la Revolución Conservadora, agravado por tres componentes locales: el caudillismo mafioso, la corrupción endémica y la inveterada violencia de Estado contra la población. El foxismo aprovechó la revuelta electoral ciudadana contra el régimen no para transformarlo, sino para perpetuarlo. Seis años más tarde, la ciudadanía volvió a rebelarse contra el poder público, y como para entonces ya no hubo forma de engatusarla con un candidato del cambio, se recurrió al fraude simple y brutal.

Hoy en día, el PAN y el PRI, con la participación auxiliar del Panal y del Verde, pelean centímetro a centímetro las posiciones de poder en juego y recurren a las mismas viejas armas: el desvío escandaloso de recursos públicos con fines electoreros, el uso de las instituciones de procuración de justicia para golpear al adversario, el sometimiento de los organismos autónomos, las alianzas con vertientes poco mencionadas de la delincuencia organizada (la sindical, la mediática, la financiera), el voto corporativo y otras. Para ellos, el único propósito de gobernar es seguir gobernando.

Lo que se juega en los pleitos entre panistas y priístas es, proporciones guardadas, lo mismo que se disputa en un partido de futbol: el triunfo de un logotipo y premios en efectivo para quienes lo llevan puesto en el lomo. Por lo demás, ni unos ni otros resolverán las tragedias nacionales –miseria, desigualdad, marginación, desempleo, violencia, liquidación de la soberanía, ilegalidad manifiesta en el accionar institucional, autoritarismo creciente– porque ellos mismos son causantes y beneficiarios del desastre.

Ahí tienen la campaña de Eruviel Ávila: acarreos, maquinarias matraqueras, promesas estúpidas (como esa de suprimir la tenencia vehicular, que ya fue suprimida) y desmesuradas (nada más 6 mil), gastos desorbitados en propaganda, reclutamiento de plumas a modo para difundir un discurso que es puro vacío. Qué parecida, esa campaña, al vacuo e irritante Vivir mejor, un ejercicio de la mentira que, de no ser por la pobreza de su sintaxis, sería indistinguible de la grandilocuente autoexaltación que caracterizaba a los presidentes priístas.

No es de extrañar que la ciudadanía otorgue su respaldo a propuestas políticas distintas –cuando las hay– a esa sopa bipartidista sangrienta y corrompida. Eruviel es el rostro del aparato jurásico (aunque se rasure el bigotito de licenciado Trastupijes y se ponga o se quite maquillaje literal y figurado) y Felipe Bravo Mena es más de lo mismo, pero huérfano de maquinaria propagandística y electoral oficial; de ahí sus denodados y estériles esfuerzos por existir como candidato. La diferencia en el Edomex se llama Alejandro Encinas. A pesar de las encuestas cuchareadas en favor del aspirante oficialista, con todo y los votos inducidos que el aparato gestiona desde ya para Eruviel, el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal tiene amplias posibilidades de triunfo porque es el único candidato a gobernar la entidad con propuestas específicas y viables para empezar a remediar el saldo pavoroso del régimen, porque no pertenece a él y porque no pretende perpetuarlo.

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La Jornada
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martes, 24 de mayo de 2011

Dos Partidos, un Mismo Fascista... PP, PSOE...

Da igual
Pedro Miguel

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Q
ué pena, pero en este lado del charco da igual que sean los socialistas o los populares, porque unos y otros han sido metiches, insolentes e irrespetuosos en el manejo de las relaciones de España con América Latina. Ambos han procurado mantener o imponer términos favorables al saqueo y la depredación de los recursos humanos, financieros y naturales de esta zona del mundo. Los dos bandos han conspirado contra los proyectos de desarrollo independiente encabezados por Evo, por Chávez y por los hermanos Castro y no han querido entender que si a veces el presidente venezolano hace el ridículo, y si los jerarcas cubanos son un tanto patéticos, ambas cosas son asunto de los venezolanos y de los cubanos, no de los ocupantes temporales de un remoto palacete neoclásico que, en descripción de alguien que vivió allí durante 14 años, es una tarta de nata montada con toques de purpurina y en el que un día durmieron, arropados con edredones de jefes de Estado, Saddam Hussein y Leónidas Trujillo.
Uno sabe bien que, cuando piensan, hablan y actúan hacia América Latina, González, Aznar y Ródriguez Zapatero no ven un conjunto de sociedades esperanzadas, desgarradas y casi siempre oprimidas, sino mercados para Telefónica, campos petrolíferos explotables para Repsol, condiciones de saqueo financiero para BBVA y Santander, indios guatemaltecos asesinables para Unión Fenosa, subcontratación y corruptelas para Eulen, ventas de publicidad disfrazada de información oficial para Prisa. En la época actual, España no tiene empresas: es un conjunto de corporativos privados el que tiene a España, y el gobierno de ese país es un equipo multidisciplinario de relaciones públicas, penetración de mercados, gestión de crisis y control de daños. Lo cual, por supuesto, no es un fenómeno exclusivo de la madrastra patria: ahí tienen el caso de Obama, quien con tal de preservar los cotos de Halliburton y de Blackwater en Asia central es capaz de sostener, en público y sin ruborizarse, que la guerra es la paz, como ya lo decía el Gran Hermano en la novela de George Orwell.
Lo más triste es que a un sector creciente de la propia sociedad española le dé lo mismo que la cabecita parlante se apellide Rajoy o Zapatero. Mejor dicho: lo más triste es que Rajoy y Zapatero sean lo mismo ante tantas cosas sustantivas, que el primero haya sobrevivido sin novedad al bao de inmundicia que organizó su propio partido, que el segundo empiece a comportarse igual que el presidente de Yemen ante las protestas sociales y que la sucesión en el gobierno ocurra entre ellos, es decir, que no ocurra casi nada: el jaloneo es sólo por el poder.
Tal vez así pueda entenderse el hecho insólito de que en varios pueblos de Almería (Benitaglia, Sufli, Turrillas...) el PSOE no haya recibido ni siquiera los votos de sus propios candidatos. Para qué molestarse con esos dos adjetivos mentirosos con los que quieren distinguirse las dos fuerzas españolas dominantes: los socialistas obreros son en realidad capitalistas neoliberales, como los del Partido Popular, y éstos, al igual que los aún gobernantes, son profundamente antipopulares en sus estrategias económicas y sociales.
Si en la hora actual hay espíritu democrático en España, éste no se encuentra, de seguro, en La Moncloa ni en el Palacio de las Cortes, sino en la Asamblea del Sol, sita en la plaza madrileña del mismo nombre y en otras de España. Con todo el cansancio y el calor acumulados durante más de una semana de cuestionamiento frontal al sistema, a contrapelo de la improbabilidad de advenir, aquello sigue siendo un hervidero de ideas, sueños, igualdad y fraternidad, y el primer cuestionamiento social al régimen posfranquista. Significativamente, para ellos Rajoy o Zapatero también han terminado por ser más o menos lo mismo.

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http://www.jornada.unam.mx/2011/05/24/index.php?section=opinion&article=023a1mun
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martes, 10 de mayo de 2011

Régimen tocado... por la corrupción...

Régimen tocado
Pedro Miguel

El calderonato ya no tiene para dónde hacerse. El clamor ciudadano, inocultable, ha recono-cido la raíz de la violencia en las acciones gubernamentales, y el régimen no pudo distorsionar (ni con Televisa, ni con sus membretes Causa Ciudadana o México Unido contra la Delincuencia) el mensaje de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad.


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Con todo y el desmadre de la espontaneidad y de un liderazgo que no pretendió serlo, las palabras pronunciadas en el Zócalo capitalino y en otras plazas del país y del mundo, y la inmensa mayoría de las consignas escritas en mantas y pancartas, apuntaron a la responsabilidad del gobierno federal por el baño de sangre y por la violencia desbocada que padece la población.

Amplios sectores de la socie- dad han caído en la cuenta de un hecho que la izquierda sabía desde siempre: que el principal factor de violencia contra la gente ha provenido, históricamente, del poder público y de sus derivaciones caciquiles, charras y paramilitares.

No hubo forma de edulcorar los reclamos ni de diluir o desviar los señalamientos directos contra Felipe Calderón, Genaro García Luna y el resto, por la ofensiva criminal que sufren millones de mexicanos.

En la arena de disputa polí-tica que fueron las movilizaciones de ayer, quedó despejado, por lo pronto, el peligro de que la exasperación de la gente fuera transformado en respaldo a los intentos de mano dura y autoritarismo agravado, como ocurrió en las marchas previas contra la inseguridad, convocadas por las mafias televisivas y los membretes oligárquicos.

Como parte de los intentos del régimen por minimizar los daños causados por las marchas y concentraciones, no faltaron las voces ciudadanas que achacaron a éstas el propósito de “pactar con los narcos”. Tal despropósito fue desmentido por la amplitud de las protes- tas, por la lucidez de sus reclamos y por los testimonios irreprochables de algunos –sólo unos cuantos– de quienes han perdido a seres queridos a manos de alguno de los bandos delictivos, entre los cuales las fuerzas públicas desbocadas y descontroladas no es el menos importante. Pero no estaría de más recordar que quien ha pactado desde siempre con las organizaciones del narcotráfico ha sido, precisamente, el responsable de combatirlas, es decir, el gobierno federal, el cual, en su tramo presente, parece aplicado a impulsar el control monopólico del mercado por uno de ellos en detrimento de los demás.

La hipocresía del calderonato está tocada. La exigencia formulada por Javier Sicilia de que se despida a García Luna pone a la administración ante una disyuntiva de difícil solución: o sacrifica al cerebro de toda su estrategia de ocultamientos y simulaciones sangrientas o enfrenta la pérdida de los últimos rescoldos de credibilidad y, con ella, los pocos márgenes que le quedan para no parecer una dictadura.

Falta camino por andar. Es preciso, por ejemplo, poner en el centro de la conciencia colectiva la relación causal que va del modelo económico impuesto hace tres décadas al actual clímax de crueldad y destrucción humana. Se requiere, además, construir vías y cursos específicos de acción para forzar a quienes detentan el poder público a cumplir con sus obligaciones constitucionales de proteger la vida humana y garantizar la seguridad pública.

Una propuesta específica es enjuiciar –en instancias internacionales, porque las nacionales están cerradas a piedra y lodo– a quienes han sido omisos en su deber de llevar a juicio a 90 por ciento de los presuntos delincuentes y han propiciado o permitido masacres.

Habrá que esperar a ver hasta dónde llega la capacidad del calderonato para simular que escucha a la población (se sospecha que no llegará muy lejos).

Y, en lo inmediato, hay que procesar y dar cauce al formidable debate político generado por la Marcha Nacional y las movilizaciones paralelas y por las propuestas de Sicilia, quien ha sido, por lo pronto, un valioso portavoz del dolor y del hartazgo colectivos.

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http://www.jornada.unam.mx/2011/05/10/index.php?section=opinion&article=024a1mun
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