Domingo Negro
Por: Claudia Padilla, Vicente Ruiz, Georgina Serrano, Sábado, 26 de Septiembre de 2009
Pese al tiempo transcurrido, para los sobrevivientes de la tragedia las cosas no han cambiado, la ayuda para sus prótesis no ha llegado
CELAYA
Fue el 26 de septiembre, hace ya una década, cuando las calles de Celaya se tiñeron de rojo por la sangre de 72 celayenses muertos tras las explosiones de aquel "Domingo Negro" que también dejaron lesionadas a 330 personas. A 10 años, la ciudad aún se encuentra en luto, ninguno de los habitantes de Celaya olvidan aquel día en que las explosiones de material pirotécnico y pólvora arrebataron la vida de muchos. La zona que era conocida por la venta de abarrotes, carnitas, pollos y demás materiales para fiestas quedó completamente destrozada. La calle Antonio Plaza a donde la gente acudía con su familia los domingos estaba destruida. Tres explosiones, fueron las que terminaron con la vida de hombres, mujeres, niños, paramédicos, bomberos y aquellos héroes que quedaron en el anonimato, aquellos que entre los escombros intentaron rescatar los cuerpos mutilados. Pero la que se quedo plasmada entre los celayenses fue la que se originó a las 10:30 horas, cuando la Abarrotera Celaya, ubicada en la calle de Felipe Ángeles y Antonio Plaza estalló, tras la venta clandestina de material pirotécnico. La Central Abarrotera ardió en llamas tras las explosiones de pólvora almacenada ilegalmente, en el predio ubicado en Antonio Plaza. Venían volando piezas de loza y cemento se veían como si fueran papeles pero eran loza. Te agarraba la loza y ahí te tumbaba por eso había mucha gente caída. J. Socorro Ortega, comerciante de la Central de Abastos, sobreviviente “De pronto se oyó un tronido, pero fue muy leve, fue cuando explotaron las vitrinas” Para el municipio ese "Domingo Negro" es lo más trágico en toda la historia de Celaya, pero algunos los vivieron más de cerca, "ese día era aquí en la mañana, como yo abro temprano aquí a las siete, éramos tres compañeros uno que yo le rentó aquí, se llegó la hora de almorzar, eran como las 10 y nos fuimos aquí a la barbacoa de Doña Mary (ubicada a un costado de la Central de Autobuses) cuando estábamos almorzando. De pronto se oyó un tronido pero muy leve, que fue cuando explotaron las vitrinas", recordó J. Socorro Ortega quien además es comerciante de la Central de Abastos. Fue cuando J. Socorro y sus dos compañeros se dieron cuenta de que los diferentes cuerpos de emergencia llegaron y comenzaron atender algunos lesionados. "En eso nos paramos y estábamos nosotros en la esquina, estábamos viendo que sacaban personas con los vidrios. En ese momento llegó una camioneta de bomberos se oía un tronidito de cohetes, pum, pum, pum, pum". Pero en eso, "cuando ellos llegaron (los bomberos) y cuando iban a echar agua y estaban arreglando se vino la segunda explosión. Nosotros corrimos hacía allá (a la avenida Constituyentes)". "La segunda explosión venía muy fuerte, venían volando piezas de loza y cemento se veían como si fueran papeles pero eran loza. Te agarraba la loza y ahí te tumbaba por eso había mucha gente caída a mi me pegó una loza me destrozo los pies hasta las rodillas, perdí el sentido y ya no supe más", comentó J. Socorro Ortega, sobreviviente de las explosiones. Ese día los diferentes medios de comunicación electrónicos comenzaron a transmitir en vivo cada una de las explosiones en la zona de la Central Camionera, donde agitados trataban de narrar la manera en que los cuerpos quedaban tendidos por la mayoría de las calles aledañas. La noticia al día siguiente alcanzó las primeras planas de los diarios de circulación nacional. Tras 17 días, la PGR detalló el impacto de las explosiones Para el 12 de octubre, 17 días después de las explosiones la PGR emitió un comunicado en el que detalló los resultados periciales sobre el sitio donde todo inició, la abarrotera Celaya y un negocio de pañales, y la acción penal contra servidores públicos y particulares, pero a los deudos de los lesionados no les quedó claro qué se haría a favor de ellos, luego de perder a sus seres queridos, de que muchos más quedaron mutilados, otros lesionados y algunos más con graves secuelas. |
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