¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...
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domingo, 25 de diciembre de 2011

“El Azul”, otro capo protegido ¿Por quien creen? Por Fecal ¡¡¡ Brujos !!!



Un legajo que permanece “enterrado” en la Procuraduría General de la República contiene información clave sobre uno de los principales capos del narco en México: Juan José Esparragoza Moreno, El Azul. Agentes de esta dependencia realizaron indagaciones desde 2002 y lograron ubicar domicilios y personas que pudieron darle refugio a ese mando del cártel de Sinaloa; pero de pronto algún alto funcionario federal ordenó suspender la investigación…

En 2002, 15 meses después de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán del penal federal de Puente Grande, Jalisco, la Procuraduría General de la República (PGR) emprendió la búsqueda de varios exintegrantes del cártel de Juárez que se habían aglutinado bajo el liderazgo del capo sinaloense.
Por aquellos años la PGR había confirmado que El Chapo pretendía conformar una gran organización criminal con el objetivo de monopolizar el negocio del tráfico de drogas en el país. Más tarde se confirmó que dicha agrupación se llamaría La Federación de Narcotraficantes y que estaría formada por varios cárteles.
Se supo también que el artífice de esa estrategia era nada menos que Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, un capo de bajo perfil y con amplia capacidad para negociar conflictos entre organizaciones rivales, quien fue una pieza clave para proteger al recién fugado Guzmán Loera en aquellos azarosos días.
Al confirmarse que El Azul era el estratega del plan, en la PGR se conformó un grupo especial con policías de la Agencia Federal de Investigación (AFI), quienes comenzaron a seguir los pasos de Esparragoza Moreno en varios estados a fin de ubicarlo, desarticular sus redes y detenerlo.
Sin embargo, cuando la investigación estaba casi concluida, una orden superior frenó la indagación y el expediente fue celosamente archivado en la PGR. Nadie más siguió las indagaciones y el documento se mantiene bajo resguardo hasta la fecha. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la edición 1834 de la revista Proceso, que ya está en circulación)

domingo, 18 de diciembre de 2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

La Sibiosis De un Narco-Gobierno...

En su artículo
John M. Ackerman
 
cuyo título "La fase simbiótica" 
nos aclara sin querer, 
los traumas psicológicos de FecalRón... 


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En su discurso con motivo del quinto año de gobierno, Felipe Calderón tuvo un momento de lucidez al afirmar que en materia de inseguridad ya hemos rebasado las fases predatoria y parasitaria, en las que existen claras líneas divisorias entre las autoridades y los delincuentes, para evolucionar hasta la fase simbiótica, donde simplemente ya no hay diferencia entre el Estado y sus instituciones y los criminales. En este contexto,los criminales se apoderan de las instituciones policiacas y ministeriales, actúan a través de la policía y se diversifican hacia la extorsión, el secuestro y el cobro de piso para quedarse con las rentas de la sociedad (discurso disponible en:http://bit.ly/tsvyeV).
Los acontecimientos de los últimos días confirman esta evaluación. La ola de asesinatos, asaltos, secuestros y acusaciones penales contra activistas y defensores de derechos humanos, incluyendo a Nepomuceno Moreno, Alejandro Solalinde, Norma Andrade, Trinidad de la Cruz, Pedro Leyva Domínguez, Marcial Bautista Valle y Eva Alarcón Ortiz, revela una vez más que la violencia y el acoso no solamente lo ejercen los malos en la calle, sino también las instituciones gubernamentales. La semana pasada, Calderón demostró en entrevista con Joaquín López Dóriga que esta intimidación forma parte de una política de Estado desde los más altos niveles, al ratificar y ampliar su amenaza de proceder en contra de las casi 30 mil personas que respaldan la solicitud de investigación en la Corte Penal Internacional (CPI).
Epigmenio Ibarra ha señalado con toda claridad la responsabilidad del Presidente por el actual clima intimidatorio: Cada vez que usted [Calderón] sale en la televisión... incitando al linchamiento de sus críticos pone una diana en el pecho de uno de estos luchadores sociales. Cada vez que se atreve usted a sugerir... que quien se opone a la guerra está por la negociación con los criminales, o de plano trabaja para ellos, firma una sentencia de muerte...Ya jugó a sembrar el encono y la discordia en 2006; ahora, literalmente, juega con fuego (Texto completo aquí:http://bit.ly/vZYNbN).
Los informes oficiales demuestran la participación directa del gobierno federal en el acoso a la población civil. Entre 2010 y 2011, se duplicó la cantidad de casos de desaparición forzada, que implican la participación de un servidor público en el levantamiento de un ciudadano, investigados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). En años recientes, también se han disparado la cantidad de denuncias en la CNDH contra las fuerzas armadas y la Policía Federal. Las recomendaciones 55/2008, 29/2009, 32/2010, 34/2011 y 63/2011 de la misma CNDH, y el informe más reciente de Human Rights Watch Ni derechos, ni seguridad son particularmente elocuentes.
Este año se inició con un nutrido movimiento social encabezado por Javier Sicilia que apostó a la movilización pacífica, el diálogo con las autoridades y la buena voluntad de Calderón. Pero el Presidente defraudó a los activistas al demostrar que simplemente no sabe escuchar a sus críticos y que su corazón se encuentra mucho más endurecido de lo que cualquiera podría imaginar. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ha tenido la enorme valía de visibilizar a las víctimas de la guerra de Calderón y demandar el fin a la impunidad, pero lamentablemente nunca pudo convencer al Presidente de cambiar su estrategia.
A mediados del presente año, la Universidad Nacional Autónoma de México elaboró un amplio documento que apeló a la madurez del Presidente. El informe critica de raíz la actual estrategia de combate a la inseguridad y propone salidas específicas para caminar hacia otra ruta. Al ignorar este formidable estudio, el Presidente demostró que tampoco le interesa escuchar a la intelectualidad mexicana.
Hoy, los que promovemos la intervención de la CPI para investigar la crisis humanitaria en México apelamos a la sensatez que ojalá todavía le quede al Presidente. Ante el riesgo de que la CPI lo pueda encontrar responsable, por acción u omisión, de los ominosos y continuos episodios de esta guerra, esperaríamos que Calderón tomara medidas contundentes desde ahora para demostrarle a esta instancia internacional que efectivamente está comprometido con la defensa de los derechos humanos.
Como señaló el abogado Netzaí Sandoval la semana pasada en las páginas de la revista ProcesoSi participara en la defensa del gobierno panista, le recomendaría poner en vigor de inmediato protocolos de actuación en tareas de seguridad pública y ordenar al Ejército dejar de trasladar a los detenidos a cuarteles militares (donde se cometen actos de tortura). Le aconsejaría implementar el registro inmediato de detenciones e instruir a la PGR que aplique realmente el Protocolo de Estambul. Pero fundamentalmente le recomendaría ordenar a la PGR iniciar averiguaciones previas contra los soldados que agreden a la población civil e integrarlas en forma diligente y profesional, es decir, poner fin a su política de impunidad. (Texto completo: http://bit.ly/tfYDus)
Las declaraciones del Presidente el viernes pasado en el acto con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, precisamente sobre los temas de los protocolos de uso de la fuerza y la competencia de la justicia militar, indican que se encuentra con la espalda contra la pared. Ahora que ha quedado claro que Calderón no cuenta con la suficiente voluntad o madurez para cambiar de estrategia, esperemos que todavía le quede un poco de sensatez para convertir inmediatamente estas declaraciones mediáticas en una nueva política de Estado y así conjurar cualquier posibilidad de ser procesado penalmente por instancias internacionales.

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La Sota se azota con tantas mentiras: La Presidencia no sabía que la DEA lava marmaja...


La PGR investiga si hay agentes mexicanos involucrados
Promete la portavoz informes claros y puntuales sobre las pesquisas

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Son pendejos si no sabían y cómplices si es que sabía... En cualquier caso, se agachan ante los gringos...
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domingo, 11 de diciembre de 2011

García Luna esta ligado a los Cárteles: Castro y Castro...


Es falso que Gertz Manero sea responsable de la fuga de El Chapo, asegura el legislador
Para el ex ministro, el secretario de Seguridad Pública miente de manera dolosa e injuria
Wilfrido Robledo, culpable de que escapara el narco; el sistema de inteligencia, destruido
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sábado, 10 de diciembre de 2011

Angel Córdova confunde ‘El Príncipe’ con ‘El Principito’

¿Por qué chingaos le reclaman al asno de Ángel Córdoba? ¿Acaso no, el "Principe" cuando niño, era "Principito"?

Más foxazos: ahora Córdova confunde ‘El Príncipe’ con ‘El Principito’


SALVATIERRA, Gto. (apro).- El exsecretario de Salud y aspirante a la candidatura del PAN al gobierno estatal, José Ángel Córdova Villalobos, incurrió en el mismo error que el priista Enrique Peña Nieto, pero en esta ocasión el exfuncionario federal sostuvo que El Principito, de Maquiavelo, es uno de los libros que más impacto ha tenido en su vida.
En una visita de precampaña a Salvatierra, el extitular de Salud federal atribuyó erróneamente El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, al escritor y estadista italiano Maquiavelo, autor de El Príncipe....

FecalRón debe ser investigado en La Haya porque se pasó la raya... Ya ¡Urge! que se vaya...

¿Por qué La Haya debe aceptar la denuncia contra Calderón?
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Jaime Avilés
E
l asesinato de Trinidad de la Cruz, dirigente indígena de la comunidad de Santa María de Ostula, que fue acuchillado el pasado martes 6 de diciembre por paramilitares que actuaron protegidos por la Policía Federal, debe ser agregado al expediente que estudia la Corte Penal Internacional de La Haya, para decidir si procede en contra de Felipe Calderón por la comisión de crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.
Los más de 27 mil firmantes de la denuncia sostienen que el gobierno de México actúa en abierta complicidad con el crimen organizado. Una somera recostrucción de los hechos que precipitaron la muerte de Trinidad de la Cruz demuestra que tal percepción está sólidamente fundada.
Hace dos años, cientos de familias indígenas, pertenecientes a la comunidad de Ostula, ocuparon las tierras de Xayakalan, sobre la costa michoacana del Pacífico, muy cerca de la playa El Tamarindillo, que poseen Vicente Fox y Marta Sahagún. La siempre feliz y sonriente pareja ex presidencial no ha ocultado sus intenciones de construir un desarrollo turístico desde El Tamarindillo hasta Xayakalan, donde por otra parte hay ricos y abundantes yacimientos de hierro y de oro que ambicionan empresas mineras de India, Italia y Argentina.
La región costera, además, es disputada por diferentes bandas de narcotraficantes, por su ubicación estratégica que permite la entrada y salida de sustancias ilícitas. Tanto los hoteleros como los mineros han venido sirviéndose de los paramilitares al servicio de los cárteles, para reprimir a los comuneros de Xayakalan y desplazarlos de la costa a fin de quedarse con sus playas.
Por si hiciera falta para demostrar la complicidad entre hoteleros, mineros ycárteles con las dependencias federales adscritas al gobierno calderónico, las secretarías de Marina y Defensa han protegido por acción o por omisión a los paramilitares, que acumulan ya 27 asesinatos y cuatro desapariciones forzadas en Xayakalan, trágica lista que podría estar creciendo incluso en estos momentos.
El pasado 28 de noviembre, en Morelia, don Trino sostuvo una reunión con representantes de los gobiernos michoacano y federal, para ponerlos al tanto de los peligros que de nuevo se cernían sobre los pobladores de Xayakalan, con motivo de la consulta que éstos iban a sostener el martes 6 de diciembre, para determinar si aceptan el dinero que les ofrecen las autoridades a cambio de sus tierras o permanecen dentro de ellas.
El Desfiladero del sábado anterior se sumó a las voces que desde distintos frentes intentaron evitar que los paramilitares atacaran ese día. Como fruto de la reunión del 28 de noviembre, el martes 6 de diciembre, muy temprano por la mañana, don Trino y 12 integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), encabezados por Pietro Ameglio, salieron de Guadalajara escoltados por un convoy de la Policía Federal, bajaron a la costa, pasaron por Maruata, donde la Marina tiene una base naval, y llegaron a Xayakalan.
Pero de pronto, sorpresivamente, el hombre que iba al mando de los soldados azules de Genaro García Luna le dijo a Pietro Ameglio que se retiraba con sus tropas, ya que no podía garantizar su propia seguridad. En seguida, apenas se alejaron los uniformados, irrumpieron los paramilitares, arma- dos con rifles AK-47, pistolas, machetes y puñales, a las órdenes de tres conocidos y bien identificados matones: Prisciliano Sánchez Corona, alias Chalano; Iturbide Alejo, alias El Turbinas, y Margarita Pérez, La Usurpadora, de acuerdo con el excelente reportaje que Gloria Muñoz Ramírez publicó en La Jornada anteayer.
Con base en los testimonios de los miembros de la caravana del MPJD, ahora se sabe que éstos fueron obligados a subir a sus vehículos, y a bordo de otro en que llevaban a don Trino, los asesinos los arrearon por la carretera que va al puerto de Lázaro Cárdenas. Sin embargo, a la altura de la comunidad de Coayahuana, se detuvieron y acuchillaron al dirigente hasta matarlo.
El activista Trinidad de la Cruz, el martes pasado, horas antes de ser levantado por un grupo armadoFoto Notimex
Durante una rueda de prensa que ofreció el miércoles 7 de diciembre en la ciudad de México, Pietro Ameglio relató lo anterior vencido por la pena y por el llanto. Sin embargo, la tragedia, monstruosa por todo lo que implica –los indígenas mexicanos no valen nada ante los intereses de los hoteleros y los mineros, que usan a las fuerzas armadas y a los narcos para desplazarlos de sus tierras– no conmovió a nadie.
Peor aún, si Felipe Calderón sacó al Ejército a las calles, supuestamente para combatir la inseguridad, los comuneros de Xayakalan no se explican por qué no atendió las peticiones de don Trino –formuladas en la reunión del 28 de noviembre en Morelia–, pero menos entienden por qué, después del horroroso asesinato del dirigente, siguen esperando la llegada de los soldados, sabiendo que El Turbinas,La Usurpadora y Chalano se encuentran en la comunidad y pueden cometer otros asesinatos en cuanto les apetezca.
¿Así o más clara la complicidad entre el gobierno federal y los cárteles, señores jueces de la Corte Penal Internacional de La Haya? Esta pregunta difícilmente tendrá relevancia en medio de la profunda crisis política que se abrió en la cúpula del poder, tras la disparatada respuesta que dio Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro, hace ocho días en Guadalajara, donde el dueño del copete más famoso del rumbo comenzó a desinflarse ante los ojos alarmados de quienes han recibido de él millones y millones de pesos para incrustarlo en la Presidencia el año entrante.
Era carambola cantada: en cuanto Peña Nieto comenzara a hablar se harían visibles sus inmensas limitaciones y dejaría de ser el hombre que México esperaba, según sus publicistas y Televisa. Lo que no estaba previsto era que su derrumbe ocurriera tan temprano, ya que éste le da tiempo al PRI de buscarle un sustituto. Un problema, no menor, que por otra parte no parece tener respuesta. ¿Quién podría alcanzar, en seis o siete meses, la fuerza mediática que tuvo Peña Nieto?
En otras palabras, con un modelo económico en ruinas, sin un verdadero proyecto de rescate o reconstrucción del país, y sin una sola figura política atractiva –¿o acaso Beltrones, Vázquez Mota, Creel o Cordero llenarán el vacío dejado por Peña Nieto?–, la oligarquía mexicana carece de argumentos y de recursos legales para conservar el poder después de las elecciones del año próximo. De allí que Felipe Calderón hable con más y más insistencia de la posibilidad de que no haya comicios en 2012 “por la penenetración de loscárteles”.
El amago de cuartelazo que se dibuja detrás de estas palabras pone de relieve la dimensión de la crisis política en que ha quedado atrapada la derecha, al descubrir que carece de un candidato presidencial. Situación que en menor escala vive el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, al que se le abren los más anchos caminos para ganar la Presidencia, pero no cuenta con nadie que le asegure la victoria en el Distrito Federal. Cuando a lo largo de esta semana se oyó que el candidato de Morena al GDF podría ser Manuel Camacho, hubo quienes empezaron a preguntar la dirección de la embajada más cercana a su domicilio, para pedir asilo político al grito de sálvese el que pueda.

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Dice Getz Manero que el García Luna "Anda Perdido..."

El titular de la SSP responsabilizó al diputado de la fuga de El ChapoGuzmán, en 2001
Es la conducta errática de fin de sexenio; tiene un problema muy serio, señala el ex funcionario

“Yo no sé que le sucedió a este individuo que ya perdió completamente el sentido de la realidad. El Chapo se escapa del penal de Puente Grande en enero de 2001, antes de que la SSP se pudiera conformar. No tenía estatuto, ni reglamento, ni funcionarios, porque una parte de la Secretaría de Gobernación (SG); se iba a trasladar a la SSP, y el que llevaba la parte de inteligencia, control y supervisión era el señor García Luna, que trabajaba en Gobernación.
Yo creo que es la conducta errática del fin de un sexenio, cuando los funcionarios que han tenido niveles de impunidad enormes ven que la realidad comienza a acercarse y pierden el sentido de la misma. La Agencia Federal de Investigación (AFI) hacía todo lo que él dice que fracasó, ¡y esa fue su tarea durante seis años!, y a los seis años se tuvo que desmantelar la AFI por su estrepitoso fracaso.

–¿Qué pretende García Luna con este señalamiento?

–No coincide con nada de la realidad. Desde años antes se comenzó a generar ahí un amasijo de corrupción. Él lo sabe, yo no lo puedo concebir; yo no sé cuál sea su angustia o su crisis, y ese señor debe tener algún problema. No lo podemos desvincular del fin de un sexenio.

Para Alejandro Gertz Manero, el titular de la SSP, Genaro García Luna, interpreta la realidad de manera confusaFoto María Meléndrez Parada

–¿Es el síntoma del fracaso?

–Hay una cosa indiscutible en estos recientes seis años en que este individuo ha tenido las tareas que se le han encomendado; nunca en la historia del país se habían tenido los problemas de inseguridad que ahora padecemos. Hacíamos acciones de prevención y no de espionaje político, y es la institución a la que más se le da dinero mientras más fracasa, es inconcebible.

–¿Usted emprenderá alguna acción legal contra García Luna?

–Estoy consciente que con gente que está fuera de sus cabales no hay nada que hacer, está justificando lo injustificable, no quiero tener nada que ver con ese individuo.

–¿Esta declaración de García Luna concierne a una estrategia mediática de Felipe Calderón contra sus contrincantes políticos?

–No lo sé, cuando está tan mal sustentada, cuando obedece a una serie de falsedades, cuando elude responsabilidad, qué puede haber en la conducta de una persona que actúa de esa manera, no tiene ni pies ni cabeza. Yo creo que su interpretación de la realidad es confusa, cómo me puede atribuir responsabilidad de un hecho que me fue ajeno. Sabe que la nueva secretaría no se había constituido, yo no tenía ni oficina. Cómo dice que se destruyó el sistema de seguridad, ¡si se lo encomendaron a él!, y ahora resulta que lo premian con la Secretaría de Seguridad, y nunca nos ha ido peor; yo creo que a una gente cuando ha tenido esos resultados y se le premia así, se le trastoca la realidad.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Carta a Felipe Calderón... Epigmenio Ibarra


Epigmenio Ibarra


2011-12-09•Acentos


Se ha lanzado usted, aprovechando la ventaja estratégica que le da su posición como jefe de Estado, a una campaña intensiva para desprestigiar a quienes, haciendo uso de nuestro derecho, por amor a México, por nuestros hijos, con nuestros hijos, criticamos su estrategia de combate al narco.
Nos ha tachado de calumniadores. Ha sugerido que somos faltos de entendederas, que obedecemos a propósitos político-electorales inconfesables. Que nos mueven sólo el odio y el resentimiento. Le hace falta, señor Calderón, verse al espejo.
Todo su discurso parte de la tesis de que no hay otro camino para enfrentar al crimen y de que usted ha sido el único que ha tenido el coraje y la decisión de seguirlo.
Se presenta usted ahora diciéndose víctima de las injurias de un pequeño grupo, como el “salvador de la patria”, el cruzado dispuesto, por el bien de la nación, a enfrentarse al sacrificio, al juicio de la historia. Pero usted, señor Calderón, no pone la sangre; los muertos son otros, son de otros.
Gastando miles de millones de pesos del erario, aprovechándose de la reverencia atávica de los medios frente al poder, ha logrado establecer, al menos entre seguidores, gente atenazada por el miedo e incautos, la falsa disyuntiva: o se está de acuerdo con su estrategia o se está contra México y con los criminales.
Lo cierto, señor Calderón, es que ha procedido, por decir lo menos, irresponsablemente.
Lo cierto, señor Calderón, es que, al incitar al linchamiento, ha puesto en peligro la vida de cientos, quizá miles de ciudadanos. Ya jugó a sembrar el encono y la discordia en 2006; ahora, literalmente, juega con fuego.
Lo cierto también es que ha promovido la acción de esos golpeadores que abundan en su gabinete y en su partido y ha puesto a los aparatos de inteligencia operativa en las redes sociales y a los mecanismos deguerra sucia propagandística a actuar con virulencia contra sus opositores.
No hablo, créame, por los firmantes de la petición a la CPI de La Haya para que lo procese por su responsabilidad, en tanto comandante en jefe y artífice de la estrategia de combate contra el narco, por los crímenes de guerra que aquí se han cometido.
Nosotros, los 23 mil, contra los cuales amenaza usted con proceder legalmente, estamos listos para hacerle frente. Ni somos calumniadores ni nos hacemos para atrás. En los tribunales, si usted quiere, nos veremos las caras.
Hablo, señor Calderón, de otros; de los mas valiosos y también los mas vulnerables; de los defensores de derechos humanos, de los activistas por la paz que en las regiones mas peligrosas del país, luchando todos los días, se ven atrapados entre dos fuegos.
Cada vez que usted sale en la televisión —y sale muchas veces— incitando al linchamiento de sus críticos pone una diana en el pecho de uno de estos luchadores sociales.
Cada vez que se atreve usted a sugerir —y también lo hace con mucha frecuencia— que quien se opone a la guerra está por la negociación con los criminales, o de plano trabaja para ellos, firma una sentencia de muerte.
Ya de por sí el crimen organizado anda tras ellos. Ya de por sí usted y su gobierno se han mostrado incapaces de ofrecer protección a quienes, como Nepomuceno Morales, se la solicitaron personalmente.
Sus acusaciones a críticos, defensores de derechos humanos, activistas por la paz, es tomado por funcionarios, soldados y policías agobiados por el combate, marcados por la pérdida de sus compañeros y la amenaza constante contra sus vidas y las de sus familiares como instrucción de hacerse a un lado o, peor aún, como una orden para desbrozar el camino.
Otro tanto sucede con esos a los que la justicia por propia mano les parece la única solución y andan buscando, como los criminales, dar lecciones, con muertes ejemplares, a sus enemigos.
Habla usted mucho de la guerra y la conoce poco. Dudo, que mas allá de su identificación propagandística con las víctimas, sepa usted lo que se siente estar bajo fuego, o lo que la tensión, el peligro y el miedo provocan en cualquier ser humano.
Yo he vivido de cerca el horror de la guerra. He visto también como la opinión de un líder, un juicio a la ligera de un comandante pueden costarle la vida a un ciudadano cualquiera.
He sido testigo de cómo la propaganda, los dogmas de fe del poder autoritario, hacen ver a quienes lo sirven, enemigos a granel y los mueven a considerar como necesaria y urgente la muerte de esos que se consideran un obstáculo.
Lo he visto a usted, señor Calderón, en cuarteles y desfiles; jamás con los soldados en el terreno, con esos que manda a matar y a morir. Tampoco lo he visto, fuera de sus zonas de confort, reunirse, siquiera, con las víctimas.
Desató usted la guerra. Una guerra en la que hay siempre mas muertos y heridos, y que antes que traer paz y seguridad —ahí están los hechos— ha exacerbado la violencia.
Deténgase, se lo exijo, guarde, al menos, frente a esta patria herida, respetuoso silencio.
No siga ya alimentando con sangre inocente, víctima de su retórica incendiaria, de su intolerancia frente a la crítica, de sus ambiciones políticas a la guerra que es, lo dice César Vallejo, un monstruo grande y pisa fuerte.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Otro botón de muestra de la inacabable corrupción de la mafia calderonista PANazi...

Esta es la triste historia de la corrupción de ¡Toooodos los días!: 


Un grupo de gasolineros, ya cansados, denunciaron a funcionarios y verificadores de la Profeco por extorsión, ya que estos angelitos, pedían 50 mil del aguila por mes, solamente por hacerse gueyes en la revisión de las bombas de gasolina y, a cambio de la marmaja, pudieran vender los gasolineros, litros incompletos a nosotros los incautos automovilistas. O sea, un robo autorizado. (¿Camisas azules manos negras?

La señora Gladis López, quien es esposa del secretario de la Función Pública, Vega Casillas, es señalada como presunta involucrada en la red de extorsión. La 'honesta' Gladis López, manos limpias PANazi, era una importante funcionaria de la Profeco y aunque ya había renunciado, al parecer sigue relacionada con la mafia de los extorsionadores....


¿Algún día llegará la justicia a la señora Galdis López o, seguirá cubierta por la impunidad de FecalRón...?
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domingo, 4 de diciembre de 2011

Calderón puede ser enjuiciado como un particular en La Haya...


Los acusados deben responder como particulares, señala Portilla Gómez
Basada en Estatuto de Roma, querella contra Calderón en La Haya: experto de la UNAM


Domingo 4 de diciembre de 2011
La denuncia presentada ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra Felipe Calderón y funcionarios de su gobierno, así como contra Joaquín El ChapoGuzmán y otros miembros de la delincuencia organizada, tiene sustento jurídico con base en el derecho internacional, en particular con el Estatuto de Roma (que da jurisdicción a ese tribunal, con sede en La Haya, Holanda), asevera Juan Manuel Portilla Gómez, especialista en derecho internacional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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En entrevista, el académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores detalla los criterios del Estatuto. Afirma que la respuesta gubernamental fue errónea y denotó desconocimiento de esta jurisdicción, pues no se está acusando al gobierno mexicano, sino a particulares. Por ello recalca que la defensa jurídica deben realizarla como personas, no como funcionarios.
–¿Tiene fundamento la denuncia?
–Bajo una perspectiva estrictamente técnica, es viable en la medida que existe el Estatuto de Roma, del cual México es parte. Incluso, en el país se realizó una reforma al artículo 21 constitucional para agregar la jurisdicción de este tribunal. Lo que se tramitó no es estrictamente una demanda, sino una solicitud, pero acompañada con más de 20 mil firmas de ciudadanos mexicanos: juristas, académicos, investigadores, activistas. Es un documento bien elaborado, serio, no se trata de una bola de fanáticos opositores.
–Hay desconcierto porque se denuncie a un Presidente en funciones y a miembros de la delincuencia organizada.
–La característica de la CPI es que finca responsabilidades individuales. El Estado mexicano ha sido juzgado en algunos casos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como por la desaparición del guerrerense Rosendo Radilla, pero ahí la demanda es contra el Estado en su conjunto.
La solicitud ante la CPI es contra personas particulares, con nombres y apellidos. Ha causado extrañeza el que se denuncie al jefe de Estado en funciones, pero el artículo 28 del Estatuto de Roma no reconoce ningún tipo de nulidad ni fuero; tener cargo de gobierno no es obstáculo para fincar responsabilidades. Esta solicitud también está encaminada hacia la investigación y enjuiciamiento de miembros de la delincuencia organizada; los pro- moventes no ignoraron el papel y las violaciones que están cometiendo estos individuos.
–Se denuncia por crímenes de lesa humanidad y de guerra. ¿Hay motivos en el país para ello?
–Los primeros se presentan cuando ocurren homicidios o desaparición forzada de manera sistemática y generalizada. No podemos obviar, las cifras son evidentes: más de 50 mil muertos. En ninguno de los juicios abiertos en La Haya hay tales cifras, ni en conflictos bélicos. Hay que sumar más de 10 mil desaparecidos y los lesionados. Sí cabe contemplar estos delitos, independientemente de si los cometen grupos armados o el Estado.
“El Estatuto de Roma y otras convenciones ratificadas por México hablan de los crímenes de guerra cuando hay enfrentamientos armados. La que vivimos hoy en el país no es una guerra técnicamente, pero vemos enfrentamientos con armamento pesado entre las fuerzas federales y grupos organizados, combates de alta intensidad; en algunos casos con uso de equipo sofisticado de comunicación y artillería pesada.
La demanda tiene bases jurídicas, pero eso no quiere decir que se traduzca en un enjuiciamiento. La justicia penal internacional no se da abasto; hay decenas de casos, muchos llevan años, es muy lenta.
–¿Qué opina de la respuesta del gobierno mexicano?
–Para empezar, hay que recordarle que calumnia y difamación ya no son materia penal en el país. Además, hay un error de apreciación: no se demandó al gobierno, sino a personas.
El primer error es no conocer bien esta jurisdicción penal; no se puede hacer una defensa del gobierno como tal porque éste no es demandado. La respuesta fue mal planteada y apresurada. Calderón y el resto de los demandados tienen derecho a defenderse y contratar abogados, pero esa defensa debe ser sin apoyo gubernamental.

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La “defensa” -inocua- de Calderón


Si esa defensa sigue así de seguro perderá

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
La “defensa” de Calderón 
 
3 de diciembre de 2011
  

MÉXICOD.F. (Proceso).- Los voceros y comunicados oficiales del gobierno federal no han podido desmentir una sola de las afirmaciones de quienes acudimos a la Corte Penal Internacional (CPI): no han podido negar que enMéxico se violan derechos humanosque el Ejército torturacomete desaparición forzadaviola sexualmente a mujeres niñasasesina civilesque funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INMparticipan en el secuestro de migrantes o que en 95% de los homicidios de la narcoguerra el gobierno decidió no abrir investigaciones porque es más sencillo declarar que “se matan entre ellos”.

Tampoco han podido rebatir que el narcotráfico recluta niños para convertirlos en sicarios, que comete asesinatos y ataca hospitales y centros de rehabilitación de enfermosque agrede a la población civil, que realiza decapitaciones masivamente y que se vale del INM para agredir a migrantes.

Ninguna de nuestras afirmaciones ha sido puesta en dudaHabría que informar a Calderón que para poder sostener que lo calumniamos tendría que demostrar primero que nuestros señalamientos son falsosEn realidad lo único que debaten sus voceros es si se reúnen los requisitos jurídicos para que intervengan los tribunales internacionalesVeamos.

Gerardo Laveaga –quien aspiraba a ser defensor del pueblo y se ha convertidohoy en defensor del gobierno– afirma que “el primer requisito de procedibilidad,como decimos los abogadoses que se haya agotado la instancia entre tribunales nacionales, lo cual no ha ocurrido”Un abogado internacionalistaa diferencia de Laveagasabría que esto es falsoEl principio de complementariedad enunciado en el artículo 1 del Estatuto de Roma implica que la CPI intervendrá en los casos en que un país no esté dispuesto a llevar a cabo procesos penales imparciales o no pueda realmente hacerloNo siempre deben agotarse las instancias nacionales.

Precisamente hemos argumentado ante el fiscal de la CPI que en México no se han tipificado los crímenes de guerra y de lesa humanidadasí como el hecho de que en 24 entidades federativas tampoco es un delito la desaparición forzada,por lo que los tribunales mexicanos no podrán juzgar esos crímenesLaveaga responde que esto no importadado que se pueden juzgar los delitos en Méxicobajo otros tipos penalesNo respondió cómo se juzgaría, por ejemploel reclutamiento de niños en calidad de sicarios por parte de los cárteles de la droga.

Pero adicionalmente afirma que los castigos pueden ser “mucho más grandes” en nuestro país en casos de homicidio“privación ilegítima de la libertad” –un tipo penal inventado por él–, lesiones y torturaOtra falsedadLaveaga demuestra no tener un mínimo conocimiento de las penas que prevé el Estatuto de RomaLa CPI podría imponer cadena perpetua a los máximos responsables de la crisis humanitaria en México y tal sanción no se compara con la que corresponde a los delitos por él señaladosParticularmente la privación ilegal de la libertad –como se llama en México– no es un delito gravepor lo queincluso admite beneficios como la libertad provisional bajo caución¿Son superiores las penas en México?

También insiste en afirmar que la CPI solamente tiene competencia sobre trestipos de delitos que el de agresión no se ha definido. Otro grave error.Laveaga demuestra su falta de actualización jurídicaEn 2010 la Conferencia de Revisión del Estatuto de Roma celebrada en Kampala definió ya el crimen de agresiónMuchos opinadores han citado a Laveaga como autoridad en la materia, cuando está demostrando que no conoce el derecho penal internacional.

Finalmente Laveaga plantea que en México se están haciendo todos los esfuerzos para respetar los derechos humanos porque el Congreso aprobó las acciones colectivas o porque la Suprema Corte de Justicia de la Nación limitó el fuero militarEs claro que no han comprendido que la CPI juzga a individuos y noa EstadosEl fiscal analizará en su momento si los mandos del Ejércitola Marina,la Secretaría de Seguridad Pública e incluso los propios capos de la droga pudieron girar órdenes que evitaran la comisión de actos perseguibles bajo el Estatuto de Roma y si reprimieron o sancionaron a sus subordinados cuando los cometieron.

Una aclaraciónAquí critico los argumentos y no descalifico –a diferencia de Laveaga– a la persona ni sus motivacionesSi los mejores argumentos que tiene la defensa de Calderón consisten en que el Congreso y la Suprema Corte cumplen con su trabajo o que quienes acudimos a la CPI estamos manipulados por fantasmagóricos villanosdesde ahora se puede decir que están derrotados.

Si participara en la defensa del gobierno panistale recomendaría poner en vigor de inmediato protocolos de actuación en tareas de seguridad pública yordenar al Ejército dejar de trasladar a los detenidos a cuarteles militares(donde se cometen actos de tortura). Le aconsejaría implementar el registro inmediato de detenciones e instruir a la PGR que aplique realmente el Protocolo de EstambulPero fundamentalmente le recomendaría ordenarle a la PGR iniciar averiguaciones previas contra los soldados que agreden a la población civil eintegrarlas en forma diligente y profesionales decir poner fin a su política de impunidadEso  sería tomado en cuenta por la CPI.

Emplazo a Laveaga a que informe a la opinión pública qué tipo penal resulta exactamente aplicable al reclutamiento de menores de 15 años en MéxicoSi noes capaz de respondercon seriedad le pido a Calderón que cambie de defensade estrategiaEl tipo de descalificacionesde agresiones y amenazas empleado en sus comunicados por sus voceros contribuye a que nuestra sociedad vuelva a caer en el encono y en la intolerancia.

Tal vez sea mucho pedir a un hombre que hizo del odio y del miedo su principal campañaPero si queda algo de político en éldebería reconocer que nuestra nación está viviendo una profunda crisis social y que solamente está contribuyendo a exacerbarlaMuchos juristas destacados e incluso sus propios compañeros de partido intentan hacerle ver el error que comete cuando pretende perseguir y acallar a quienes buscamos encontrar justicia por vías jurídicas institucionales¿Escuchará?

@Netzai_Sandoval
*Abogado por la UNAM con maestría en derecho constitucional.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Se perderán vidas inocentes pero valdrá la pena: Asesino Serial Calderón...


Desfiladero
Se perderán vidas inocentes pero valdrá la pena: Calderón
Jaime Avilés

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Ya era de noche cuando Pedro Leyva recibió en su casa a uno de sus primos, que por casualidad pasó a saludarlo. Don Pedro era comandante de la policía comunitaria de Xayakala, un pueblo náhuatl, apenas recién formado en 2009, dentro del territorio de Ostula, sobre la costa de Michoacán, muy cerca de Colima y a 10 kilómetros de la playa El Tamarindillo, que pertenece a Vicente Fox, Martha Sahagún y los Bribiesca.
Para agasajar a su pariente, que además era su amigo, don Pedro sacó una botella y se pusieron a platicar. Cuando los tragos le dieron el valor suficiente, el primo pidió ver un rifle que tenía su anfitrión. Este fue a buscarlo y se lo mostró. Quizá le sugirió que lo empuñara para que se diera cuenta de su ligereza. O tal vez el primo usó otro pretexto. Lo cierto es que, no bien lo tuvo en sus manos, cortó cartucho y disparó a quemarropa. Al oír el balazo y los ruidos que hizo mientras caía el cuerpo herido de muerte, la esposa de don Pedro se levantó de la cama y fue a ver. El asesino le dijo: Perdóname prima, pero me advirtieron, o lo matas tú o matamos a tus cuatro hijos. Ponte en mi lugar. ¿Tú qué hubieras hecho?. Y tiró para el monte.
Esto ocurrió en la primera hora del 8 de octubre de este año. Don Pedro tenía, entre otros pendientes, una cita con Javier Sicilia y los exponentes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, para acudir al diálogo con Felipe Calderón el 14 de octubre. En esa reunión iba también a participar don Nepomuceno Moreno Muñoz, quien luego de denunciar el secuestro de su hijo en Ciudad Obregón, Sonora, en julio de 2010, fue asesinado el lunes de esta semana en el centro de Hermosillo, por gatilleros que le dispararon desde un vehículo en marcha.
Don Nepomuceno murió como doña Marisela Escobedo, a quien los cómplices del asesino de su hija la mataron a las puertas del palacio de gobierno de Chihuahua, cuando exigía justicia, sólo algunos meses antes de la carnicería que elementos de la Marina, el Ejército y la Policía Federal provocaron en un retén a la entrada de Jalapa, Veracruz, en el paraje El Lencero. Hace un mes, en un programa de Televisa, la hija de una de las víctimas denunció que su padre y varios hombres más, todos ellos trabajadores honrados, fueron ametrallados desde un helicóptero de la corporación que encabeza Genaro García Luna.
En enero de 2007, en un mensaje televisado y transmitido en cadena nacional, Felipe Calderón dijo que su muy personal guerra contra el narcotráfico –que resultó un mero pretexto para militarizar el país, destruir el Estado nacional y entregar el petróleo, el gas y la energía eléctrica a los magnates de Estados Unidos y España que lo incrustaron en Los Pinos, pero también para fortalecer como nunca a los cárteles–, nos iba a salir muy cara. Esta lucha, prometió, costará vidas humanas inocentes, pero vale la pena seguir adelante. Alrededor de 60 mil muertos después, el pueblo de México pregunta: ¿valió la pena?
Pero volvamos al caso de don Pedro Leyva, porque revela que los horrores que años atrás nos documentaron en reportajes, películas y libros la desintegración de Yugoslavia, ahora ya están presentes en Michoacán, donde los habitantes más antiguos de esas tierras –las comunidades mexicas que recibieron cédulas reales en tiempos del primer virreinato (valga la aclaración porque ya estamos en el segundo)– son un estorbo para los cárteles que se diputan la zona –La Familia, Los caballeros templarios, el del Chapo Los Zetas–, pero también para los inversionistas nacionales y extranjeros –entre éstos, sobre todo, la trasnacional Mettal Steel, de la India, y la italo-argentina Terniun, que andan en pos de los ricos yacimientos de hierro y de oro que hay en esas montañas–, y por supuesto para la feliz pareja ex presidencial que, junto con los hermanos Bribiesca, y consorcios hoteleros españoles pretenden desarrollar un emporio turístico desde El Tamarindillo hasta las playas de Pómaro, Coíre, Ostula y Coahuayana.
El conflicto que provocó la muerte de Pedro Leyva se originó en 1967, cuando una resolución expedida por Gustavo Díaz Ordaz creó erróneamente la comunidad de Ostula sobre una extensión de 28 mil hectáreas, ignorando que la superficie que ésta abarcaba, de acuerdo con sus títulos primordiales, era de 43 mil. Como GDO no daba paso sin huarache, en las 15 mil hectáreas que quedaron fuera de la resolución, su gobierno estableció el ejido La Placita e instaló una población de origen criollo que, faltaba más, se apoderó de las mejores tierras: las que dan al mar, a los bancos de pargos y langostas, y a los fabulosos crepúsculos del Pacífico.
Los indígenas interpusieron todos los recursos legales, habidos y por haber, sin éxito alguno, hasta que una nueva generación, mejor preparada escolar y políticamente, se empezó a organizar a mediados de esta década y en 2008 constituyó una comisión para recuperar La Placita. El primer líder del movimiento, el profesor Diego Ramírez, fue asesinado ese año por los usurpadores de la playa. Ante esto, la gente de Ostula formó una policía comunitaria, inspirada en el ejemplo de la que protege a los pueblos de la Montaña de Guerrero. El motivo que la orilló a tomar tal decisión fue el constante asedio de los cárteles, que actúan en esa franja de 100 kilómetros de longitud, abarrotada de montañas que bajan desde la sierra y llena de lugares ideales para la entrada y salida de sustancias ilícitas.
Pero la policía comunitaria también surgió en respuesta a las amenazas de los colonos de La Placita, mismos que en 2009 debieron huir, cuando los comuneros hicieron valer su superioridad numérica y recuperaron sus tierras y sus playas, y fundaron el pueblo de Xayakala con 200 familias. A partir de ese momento se ha desatado una ola de violencia cuyo saldo actual es de 26 muertos –dos de ellos eran adolescentes, que fueron quemados vivos– y cuatro desaparecidos. Y lo más grave del caso es que el río de sangre puede volver a correr este martes, cuando representantes del gobierno celebren una consulta entre los comuneros, para que digan si aceptarán dinero a cambio de sus tierras, o permanecerán en resistencia.
Detrás de los promotores de la consulta están los Fox, los Bribiesca y los hoteleros del reino de su graciosa majestad don Juan Carlos, así como las empresas mineras, que planean construir un ferroducto, es decir, un tubo para bajar el hierro que se extrae en la sierra de Jalisco hasta Xayakala, donde quieren instalar un puerto de gran calado, para exportar metal a China, situada como quien dice allá enfrente nomás, al otro lado del Pacífico.
Cuando desesperados por la violencia de los cárteles, y de todos los adinerados con intereses en la región, los dirigentes de Ostula fueron a Morelia, a ver al gobernador Leonel Godoy, éste se disculpó, avergonzado y compungido.En la costa no puedo hacer nada, estoy completamente rebasado, les dijo. Así que entonces, por último, solicitaron ayuda a la Marina y después al Ejército. Nada cambió, pero el riesgo de que este martes estalle una nueva cadena de asesinatos persiste, y las autoridades tienen la obligación legal de evitarla. Cosa que no hicieron ayer en Ciudad Juárez, donde Norma Andrade, activista del grupo Nuestras Hijas de Regreso a Casa, recibió cinco impactos de bala. ¿Cuándo terminará esta pesadilla? ¿Cuándo llegará la respuesta de La Haya? Para ratificar su denuncia, los 23 mil que la firmaron convocan el próximo sábado a una reunión masiva a las puertas de la PGR. Y usted, ahora que ya se fue Humberto Moreira con una cola de 34 mil millones de pesos, ¿en serio piensa votar por Enrique Peña Nieto?

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La Jornada
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Don Nepo y los muertos vivientes... y FecalRón su hacedor...



1 DE DICIEMBRE DE 2011



La última vez que vi a don Nepomuceno Moreno Núñez fue en el autobús en el que regresaban las víctimas que integraron el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de regreso de la Caravana del Sur. El camión parecía una peña: las madres y padres huérfanos de hijos, todos tragados por la maquinaria de la violencia, penaban a una misma voz sus ausencias con canciones rancheras.

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MÉXICO D.F.  (apro).- 
“Amor eterno, e inolvidable, tarde o temprano estaremos juntos para seguir… amándonos”, era la canción encarnada por todos.
Al fondo del autobús, en el último asiento, un equipo de periodistas escuchábamos a Don Nepo relatar su historia de padre amoroso que busca a Jorge Mario, el hijo de 18 años, desaparecido junto con tres amigos, que investiga y descubre que unos policías lo capturaron, que reclama a las autoridades pero nunca lo escuchan, y que con los bolsillos vacíos decide convertirse en nómada que recorre el país pidiendo ayuda.
Aquella fue la única vez que vi llorar a ese sonorense bonachón, de sonrisa permanente enmarcada por el bigote cano, de golpeado hablar norteño, con los surcos de la vida trazados en el rostro. Ni en ese momento soltó ese cartel azul con la foto de los cuatro jóvenes capturados, que parecía llevaba incorporaba al cuerpo, y levantaba, como si fuera un estandarte, en cada plaza visitada.
“Dios no quiera, pero me van a matar muy pronto. Yo asumo mi responsabilidad.Páseme lo que me pase esto no es vida: te levantas y piensas a tu hijo, todo el día no lo puedes dejar de pensar, lo llevo a misa, platico con él, lo oigo riendo, me traje conmigo su camiseta del béisbol”, dijo esa tarde con la garganta hecha nudo, el hombresote quebrado en llanto. Después relató cómo habían tratado de eliminarlo en Sonora, en un primer atentado fallido, a su regreso de la primera Caravana. Sabía que su suerte estaba echada.
La cámara de video captaba su testimonio de amor: “Investigué la última llamada que salió del celular de mi hijo, estuve a pie recorriendo caminos, canales en el Valle del Yaqui buscando evidencias, ya me quité el miedo”.
La cinta se convertía en evidencia de la impunidad que esta semana se materializa: el pasado lunes 28 de noviembre al medio día, cinco balazos silenciaron a don Nepo en el centro de Hermosillo, una más de las tierras sin ley que alberga este país.
En la red circulan videos donde consta su transformación de padre en activista.
En uno de los últimos, grabado hace mes y medio, se le ve en el Castillo de Chapultepec serio entregando el expediente judicial con el caso de su hijo a Felipe Calderón y éste, tomándolo del brazo, prometió revisar su asunto. Ahora sabemos, el presidente pecó de omisión.
Moreno se suma a la cuenta de los 50 mil asesinados del sexenio que él denunciaba. Engrosa también una de las listas más dolorosas y abominables fabricadas en esta maquiladora de muertos: la de padres, madres, hermanos e hijos asesinados por implorar que alguien investigue el destino final de sus seres más queridos, sangre de su sangre.
Don Nepo estaba consciente de que buscar justicia para su Jorge Mario, en este país de impunidad, lo convertía en sentenciado a muerte. Parecía que no le importaba, pero los ojos se le encharcaban y la garganta se le cerraba en un nudo cuando preludiaba su muerte.
El era de ese nuevo tipo de padres suicidas que engendra el sexenio, que se dicen a sí mismos “muertos en vida”. Esos que acuden a redacciones como la deProceso a denunciar la tragedia que han vivido, el asesinato, la desaparición, la tortura, el secuestro, el encarcelamiento injusto de uno o varios familiares, el dolor que llevan en el alma.
Aquellos que llegan con la rabia trabada en el cuerpo tras el humillante peregrinaje entre procuradurías de justicia, despachos de diputados, o del presidente, alcaldes o gobernadores, donde sólo juegan con ellos ping-pong hasta quebrarles los ánimos.
Aquellos suicidas por tener demasiado amor que piden llorando del miedo a perder la vida, pero con la convicción arraigada: “Publique mi historia”.
“Pero pueden matarlo a usted y a su familia”, escuchan por respuesta; perplejos los periodistas.
“Publíquela, ya nada importa, ya estamos muertos”.
Todos ellos y ellas aprendieron pronto que en este país que nadie los va a proteger. Que están huérfanos de autoridades.
En esta lista abominable apareció por un tiempo Marisela Escobedo, la madre de la adolescente Rubí Frayre, que caminó el país movida por la rabia de saber absuelto al asesino de su pequeña.
Al día siguiente de su muerte, afuera del Palacio de Gobierno donde la cazaron sus asesinos, unas madres vestidas de negro –hermanadas con ella en la búsqueda de justicia para sus propias hijas–, lloraban su orfandad absoluta. Y tragándose las lágrimas decían valientes: “Si nos van a matar que vengan por todas nosotras, ya saben dónde estamos y que vamos a seguir buscando a nuestras hijas”.
Entre las familias de los muertos en vida están las de los 13 jóvenes masacrados en agosto de 2008 en Creel, Chihuahua. Gloria Lozano, una de las madres coraje convertida en investigadora por su impaciencia ante la injusticia, con frialdad decía: “Ya nos dijeron que nos van a mochar la lengua por andar hablando, pero no importa que nos maten, si ya nos mataron junto a nuestros hijos”.
En Creel pagó con su muerte Daniel Parra, miembro del grupo de padres huérfanos. Otro de este equipo, Oscar Loya, al poco tiempo desarrolló un cáncer de garganta y, según me explicó un día, “fue por tanto gritar sin que nadie escuche”.
Esta maquinaria, que considera enemigos a quienes se mueven por los lazos del afecto desafiando las lógicas del terror, que criminaliza y asesina quienes les es negado el luto desde que les fue vedada la justicia, opera impune.
Esa misma fue la que exterminó a la familia Reyes, del Valle de Juárez, que cuando ya lloraba dos muertes tuvo que instalar un campamento a las puertas del Senado para exigir la búsqueda de los otros tres miembros desaparecidos. Sí se los regresaron. Escupieron sus cadáveres arrojados como desperdicio en la cuneta de una carretera.
Esa fue la que alcanzó al líder mormón Benjamín Lebarón, que en su natal Galeana, Chihuahua, lazó la voz contra el secuestro de su hermano Erick y pagó esa lección de dignidad con su muerte y la de su cuñado Luis Withman.
Fue la que silenció a Leopoldo Valenzuela Escobar, don Polo, el desesperado duranguense dueño de una refaccionaria que pidió ayuda inútilmente a la policía y al ejército para que liberaran al hijo secuestrado en una casa de seguridad de domicilio conocido.
Cuando supo que tenía los días contados por haberse atrevido a suplantar al ministerio público y hacer pesquisas por su cuenta, el hombre acudió a Procesopara dejar su historia como testamento.
“Si me matan, me harían un favor. Esto no es vida”, dijo cuatro días antes de ser acribillado.
Ese ha sido el destino de tantos hombres y mujeres anónimos que a diario gritan su tragedia pero nadie escucha. Como le oí decir a una mujer que buscaba a su hijo en las narcofosas de San Fernando: “Parece que hablamos desde abajo del mar”.
El Estado mexicano se lava las manos por estas muertes aunque ha pecado de omisión. Peca por no brindar seguridad a sus ciudadanos. Por no investigar sus homicidios o desapariciones y juzgar a los responsables. Por impedir el luto a estas familias amputadas que tienen que dedicarse a empujar con sus vidas al podrido aparato de justicia.
¿Qué clase de país exige contra-natura que sean los padres y madres los que entierren a sus hijos y además les exige que, cómo un último acto de amor, se arrojen con ellos a sus tumbas y ofrenden su vida en desagravio? ¿Qué clases de padres y madres son estos que no escarmientan y siguen alzándose para pedir justicia y penando su amor eterno?
Estoy segura de que en este momento Don Nepo está abrazado a su querido Jorge Mario como se aferraba a su estandarte sobrecargado de fotos o a su camiseta de béisbol. En estos casos a los muertos se les desea que descansen en paz; y a los que nos decimos vivos que la inmolación de tantos padre y madres amorosos no nos permita descansar.
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Proceso
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