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jueves, 4 de noviembre de 2010

Juez federal niega cambio de penal a Gustavo Ponce... el del videocomplot de Ahumada-Salinas...

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De los amigos de Fox, ninguno fue a la cárcel. ¿Del PEMEX gate alguien estará en el bote? Lo dudo. Sin embargo, de las tranzas de Ahumada y los videoescandalos complot de Ahumada-Salinas, si hubo gentes juzgadas, de tal modo que, Gustavo Ponce todavía goza de unas vacaciones pagadas por todos nosotros...
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Juez federal niega cambio de penal a Gustavo Ponce

Lleva seis años preso en El Altiplano


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Periódico La Jornada
Jueves 4 de noviembre de 2010, p. 37
Un tribunal federal con sede en Toluca, estado de México, negó a Gustavo Ponce Meléndez, secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador, la petición de ser trasladado a un centro penitenciario de mediana seguridad.
Ponce Meléndez se encuentra recluido en el penal federal de El Altiplano, antes La Palma, estado de México, desde hace seis años. En abril de 2009 un juez de procesos penales federales lo sentenció a ocho años y 16 días de prisión al encontrarlo penalmente responsable del delito de lavado de dinero.
De acuerdo con fuentes judiciales consultadas, el quinto tribunal unitario negó la posibilidad de que Ponce Meléndez fuera cambiado de cárcel, pues las autoridades judiciales consideran que es un reo de alta peligrosidad.
El ex funcionario es el único de los protagonistas de los videoescándalosdifundidos por Televisa que continúa en prisión. Fue capturado el 9 de octubre de 2004 en Tepoztlán, Morelos, y horas más tarde fue trasladado al penal de máxima seguridad de El Altiplano.
Según el expediente 40/2004, Ponce Meléndez transportó 31 millones 600 mil pesos del aeropuerto de Toluca a Las Vegas, Nevada, en Estados Unidos, con el conocimiento de que tales recursos procedían o representaban el producto de actividades ilegales.
Según registros migratorios, Ponce Meléndez se trasladaba frecuentemente a ese destino, pues sumó 20 viajes entre 1999 y febrero del 2004, la mayoría con un promedio de estancia de cuatro días. Salía del Distrito Federal preferentemente los jueves, y regresaba el domingo o el lunes.

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http://www.jornada.unam.mx/2010/11/04/index.php?section=capital&article=037n3cap
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lunes, 11 de mayo de 2009

Granados Chapa encuera a Ahumada...

PLAZA PÚBLICA
Ahumada revela y replica
Miguel Ángel Granados Chapa
11 May. 09

Sobresale en los relatos que figuran en "Derecho de réplica" el papel de Carlos no sólo en torno de los videoescándalos de 2004 sino en su afán de interferir en la vida interna del PRD

Carlos Ahumada ejerce su Derecho de réplica, un libro que antes de empezar a circular, la semana pasada, generó muchas reacciones a partir de los anticipos ofrecidos por la prensa del DF. No sólo, como se desprende de su título, responde a las acusaciones de que fue objeto a partir de 2004, sino que relata sus andanzas en la vida pública a la que ingresó como financiero de políticos y partidos, especial pero no únicamente el PRD. Más allá de la cauda de nombres sobre los que lanza juicios sumarios que en todos los casos los deja en mala posición, y sin que él se lo propusiera porque no es un experto en el análisis del poder, lo que subyace en su texto es la profunda y por ello grave corrupción de la clase política, y el uso de los recursos del Estado en beneficio de intereses particulares.

Por supuesto, no es válido como él deseara medir con el mismo rasero a todos los involucrados en las páginas de su libro. Con frecuencia cita hechos concretos, fechados y circunstanciados que por ello parecen verosímiles. En otros casos se limita a manifestar su creencia de que, por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador no podía ignorar los manejos económicos de René Bejarano, en un tiempo su secretario particular, y los financieros de Gustavo Ponce, secretario de finanzas del gobierno capitalino. En efecto, puede sonar contrario a la lógica el que el jefe de ese gobierno diga estar al margen de las maquinaciones punibles de sus colaboradores, pero Ahumada no cita un dato específico, pormenorizado, en que López Obrador obtuviera provecho de las andanzas de Bejarano y Ponce. Se trata las más de las veces de juicios a la ligera que emplea aun en el caso de personas de cuya amistad se ufana, como el rector de la Escuela Libre de Derecho, Ignacio Morales Lechuga. Tras citarlo como su enlace con Ramón Sosamontes, primer eslabón de la cadena del PRD con la que mantuvo tratos, Ahumada asegura que por ese camino obtuvo muchos contratos en la delegación de Iztapalapa, gobernada un tiempo por Sosamontes y, como "en todas sus gestiones, Nacho percibió por esta sus honorarios correspondientes". Y no se refiere a los que pudo devengar por el uso de su fe pública en relación con esos contratos el notario número 116 del Distrito Federal.

Además de ejercer su derecho de réplica, Ahumada se propuso lanzar revelaciones escandalosas. Paradójicamente, la más relevante de todas se refiere a hechos cuyo contorno era conocido desde los días en que ocurrían los sucesos referidos. Pero el testimonio de primera mano de Ahumada sobre la orquestación que hizo Carlos Salinas de la difusión de los videos (en que participaron Televisa y el gobierno federal encabezado por Vicente Fox, a través de Diego Fernández de Cevallos) imprime al libro un particular interés.

Ahumada refiere media docena de encuentros con el ex Presidente, que lo buscó para conocerlo, a sabiendas de que el empresario estaba en disposición de dañar a López Obrador y de causar un serio quebranto político al Partido de la Revolución Democrática, que nació a partir del fraude que llevó a Salinas a la Presidencia, por lo que se convirtió en denuncia viva de su asalto al poder. El primer encuentro entre Ahumada y el ex Presidente ocurrió en agosto de 2003, en presencia y por intermediación de Juan Collado, un litigante muy activo en los juzgados penales, en la casa de Salinas en el DF. La segunda vez, en septiembre siguiente, el encuentro tuvo lugar en Londres, porque Rosario Robles, a quien Salinas tenía interés en ver, sólo accedió a hacerlo en el extranjero. Entonces se abordó el tema de la deuda del PRD, que había crecido bajo la presidencia de Robles, y de la que Ahumada estaba haciéndose cargo. "Salinas dijo que apoyaría en todo lo que pudiera para conseguir los recursos para pagarla, que hablaría con Roberto Andrade (sic, por Manuel) y Arturo Montiel, en ese entonces gobernadores de Tabasco y el estado de México, y con Enrique Peña Nieto, quien en aquel entonces era prácticamente un desconocido a nivel nacional. También aseguró que vería el asunto con otros mandatarios estatales y con la maestra Elba Esther Gordillo, la líder del sindicato magisterial".
  
Ahumada revela y replica: Miguel Ángel Granados Chapa

Puesto que Ahumada era el principal acreedor del PRD, porque había hecho suya la deuda del partido con Televisa y había multiplicado sus entregas a no pocos dirigentes, de lo que se trataba en realidad era de reunir fondos para resarcirlo a él. En contraprestación, ofrecería los videos que en su propia oficina había grabado para registrar las dádivas que recibían los perredistas. En noviembre de 2003, en compañía de Robles, Ahumada llevó a Salinas las grabaciones a su casa. Al dirigirse a la biblioteca para ver las que exhibían a Bejarano y Carlos Ímaz, Rosario se retrajo, pues "no quería nada que ver con ese tema. Su actitud era ridícula, ya que ella incluso había participado en la edición y selección del material".

"Debo confesar -dice Ahumada- que durante el tiempo en que lo traté, nunca lo vi tan emocionado; le brillaban los ojos y sonreía. Dijo algo así como 'Es muy, muy duro, devastador. Con esto están acabados'... había quedado totalmente complacido con la muestra que le había dado, tan es así que la reunión se alargó hasta las cinco de la mañana, acompañada de varias botellas de vino tinto que nos ofreció".

Esa noche, para dar a saber su dominio sobre Televisa y TV Azteca dijo a sus visitantes: "Si quieren, ahorita le hablo al güey de Bernardo Gómez o al pendejo de Jorge Mendoza".


Cajón de Sastre

Una ausencia notable en el vasto elenco que figura en el libro de Ahumada es la de Luis Eduardo Zuno Chavira, que como delegado panista en Álvaro Obregón abrió las puertas de esa demarcación al autor de Derecho de réplica. Con mayor razón es llamativa la omisión de su nombre y sus actuaciones, cuando se recuerda que poco antes de la elección intermedia de 2003, cuando Zuno Chavira era candidato a diputado, tras pedir licencia a la jefatura delegacional, fue detenido en el aeropuerto de Toluca, a bordo del avión de Ahumada, acusado de diversos delitos de carácter fiscal, entre ellos el de contrabando de armas. Tan cercana era la relación entre Zuno y Ahumada, que un hijo de aquél trabajaba con éste en uno de los dos clubes de futbol que adquirió en 2002. Hubiera sido importante la visión que tenía el empresario replicante de su amigo panista.


Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

jueves, 7 de mayo de 2009

Millónesimo y Ahumada...


No podía faltar Millonésimo Ceempeda en el cagadero de Ahumada…
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El obispo Onésimo Cepeda, otro de los beneficiarios de Ahumada
LA REDACCIóN

México, D.F., 7 de mayo (apro).- El obispo Onésimo Cepeda recibió un millón de pesos del empresario Carlos Ahumada para la compra de un auto para su mamá.

Lo anterior es revelado por Ahumada en su libro Derecho de réplica que empezó a circular hoy.

A continuación se reproduce el subcapítulo de ese libro que precisamente se titula Onésimo  Cepeda.

"Si bien no tenía mucho tiempo de conocerlo, dos o tres años, la relación había sido muy estrecha, intensa y de mucha confianza, incluso, gracias a mi mediación se pudo resolver un conflicto y la consiguiente guerra de declaraciones que tenían en la prensa Rosario Robles y Onésimo Cepeda, el poderoso obispo de Ecatepec, ya que él se había referido a ella como una "gallina que vino a cacarear a mi gallinero"".

            "Después de una larga cena en Au Pied de Cochon, un lujoso restaurante de la ciudad de México, y de varias botellas de vino tinto, hicieron las paces y a los pocos días, el 19 de enero de 2003, Onésimo la invitó a Ecaptec y así quedó públicamente solucionado el conflicto.

            "Con Onésimo compartimos muchísimas reuniones, desayunos, comidas y cenas. Dos de ellas fueron en casa de su madre, ubicada en Tlalpan. En una de ellas le entregué un millón de pesos en efectivo, que me había pedido argumentado que le quería comprar un coche del año a su madre y que el resto serviría como aportación a sus obras piadosas. Yo me imaginé que eso sería un gran incentivo para él, para interceder ante Dios Nuestro Señor para el bienestar de mi familia y de mi persona.

            "También ofició la misa donde mis hijos, Carlos Emiliano y Ana Lucía recibieron la primera comunión el 11 de octubre de 2003. La misa fue celebrada en nuestro domicilio particular en San Ángel, en la ciudad de México. Onésimo pidió para brindar, como era su costumbre, una botella de Petrus.

            "Compartimos asimismo varias tardes taurinas en Acapulco, que se prolongaban, muchas de ellas, en cenas bohemias y hasta en amaneceres en ese bello puerto. Él insistía en que quería hacer negocios conmigo y a través de él apoyé al candidato del PRI en Ecatepec, Eruviel Ávila. Para ello nos reunimos con él en varias ocasiones, una en mis oficinas de avenida Revolución y en otra desayunamos en la sede episcopal.

            "Eso también sucedió con el presidente municipal de Tlalnepantla, Ulises Ramírez. Sin embargo, no realicé ningún tipo de contrato o negocio con ellos ni en su municipio. Sobra decir que Onésimo me aclaraba previamente, que de obtener alguna obra, tendría que caerme con el diezmo correspondiente.

            "A pesar de todas esa relación de "amistad", o como se le pueda calificar, y de lo que sentí como un estrecho vínculo en la fe cristiana, por haber sido él quien les dio la primera comunión a mis hijos Emiliano y Lucía, nunca aceptó la única petición que le hice cuando fui privado de mi libertad, en el sentido de que fuera a mi casa (el mismo domicilio donde se había celebrado la comunión) para que hablara con mis hijos y les  infundiera un poco de paz, de tranquilidad y de fe, para que pudieran seguir enfrentando el dolor que vivían en esos días. Una vez más me equivoqué.

http://www.proceso.com.mx/noticias_articulo.php?articulo=68585 

Ahumada confirma del complot...

De proceso 
La redacción:...

Videoescándalos: "Salinas, el cerebro y Diego, el coordinador", confirma Ahumada


LA REDACCIóN

México, D.F., 6 de mayo (apro).- Carlos Ahumada revela en su libro Derecho de réplica, editado por Grijalbo, que el expresidente Carlos Salinas de Gortari le dijo que una de las cosas que había negociado con el mandatario Vicente Fox a cambio de los videos, a través de Diego Fernández de Cevallos, era la exoneración de todos los cargos que pesaban sobre su hermano Raúl, incluido el cargo de homicidio.
Cuenta también que  Salinas le hizo llegar 35 millones de pesos y que esa cantidad se la entregaron Manuel Andrade, entonces gobernador de Tabasco, Arturo Montiel, entonces gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, entonces diputado del PRI en esa misma entidad, Elba Esther Gordillo y Jorge Kahwagi.
Afirma que la decisión de dar a conocer los videoescándalos fue Carlos Salinas de Gortari, junto con Diego Fernández de Cevallos y que también participaron Santiago Creel, Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa y el asambleísta Federico Döring, entre otros.
"Salinas fue el cerebro de los videoscándalos. Yo fui el de los videos y Diego fue el coordinador", detalla Ahumada en su libro.
En el texto que consta de más de 300 páginas, Ahumada asegura que Rosario Robles participó en la edición y selección de los videoescándalos y que la expresidenta nacional del PRD negoció con Salinas el pago de la deuda millonaria de ese partido, así como la modificación de un artículo de la ley para que Rosario pudiera participar en una elección a la jefatura de gobierno.
Asegura también que "para decepción de muchos" no hay grabaciones donde aparezcan Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador.
 
A continuación las partes más polémicas del capítulo titulado Videoescándalos.
 
Salinas
 
En agosto de 2003 conocí a Carlos Salinas de Gortari, a través, indirectamente, de Javier Solórzano, quien sabía del hostigamiento en mi contra. Javier me dijo que me quería presentar a Juan Collado, una persona que podía ayudar mucho, que estaba muy bien relacionado, muy conectado, que era un muy buen abogado.
Me contó algunas situaciones personales, sobre un hijo de él o un pariente que había chocado, acudió Juan Collado y en media hora había resuelto el problema.
Me reuní con Juan Collado, quien me dijo que Carlos Salinas me quería conocer. Ese interés despertó mi curiosidad y acepté reunirme con él. La primera vez que ví a Carlos Salinas fui con Juan Collado a su casa de Camino Santa Teresa número 480 en Tlalpan. Nos recibió en su biblioteca. Ahí nos reunimos la mayoría de las veces; otras, en un sótano que tiene una cava de vinos espectacular, con unos sillones muy acogedores, entrando en la biblioteca, del lado derecho.
En esa primera ocasión hablamos de varios temas. No recuerdo si ese día o en mi segunda visita me dijo que le quería regalar un libro de Mao Tse Tung a Rosario. Me lo dio para que se lo llevara y en una hoja me señaló una cita, que decía algo así como "para derrotar al centro, hay que empezar de afuera hacia adentro". Después me invitó varias veces con Rosario Robles.
Mucho se ha elucubrado sobre mis tratos con Carlos Salinas de Gortari. Entre otras cosas se llegó a afirmar que yo era su prestanombres, como menciona Carlos Ramos Padilla. Nunca lo fui. Se trató exclusivamente de una relación de conveniencia para ambos que duró poco tiempo; sin embargo, fue muy intensa y tuvo repercusiones políticas que hoy todos conocemos.
 
Londres
 
En septiembre de 2003 realicé un viaje a Londres para que pudieran hablar personalmente Rosario Robles y Carlos Salinas. A Salinas le interesaba mucho hablar con Rosario, y ella, después de todos los intentos que había hecho por solucionar el problema financiero que tenía el PRD ---del cual una parte muy importante era lo que me debía a mí, además de que le debía todavía a muchos prestadores de servicios, entre ellos, Televisa, y por lo cual había renunciado en agosto a la presidencia del PRD--, creía que con Carlos Salinas podía resolver ese asunto. Comenzaron a enviarse mensajes a través de mí.
Ella tenía terror de ver a Carlos Salinas en México, pero aceptó verlo fuera del país y se decidió que fuera en Inglaterra, en Londres. Cabe señalar que después de vernos con Salinas en el extranjero, Rosario y yo nos reunimos en varias ocasiones con él en México.
El 8 de septiembre de 2003 viajamos en el avión de mi propiedad, de México a Houston, donde pasamos migración. Ese mismo día viajamos de Houston a Nueva York y ahí tomamos un vuelo comercial de American Airlines a Londres. Al llegar, perdí en el taxi una cartera con dinero en efectivo y mi pasaporte, y por eso tuve que sacar otro pasaporte en Londres para regresar.
Nos hospedamos en el hotel Ritz y ya estando ahí me comuniqué con Juan Collado, porque lo habíamos acordado así con el mayor sigilo para evitar cualquier filtración. Le avisé a Juan que ya estábamos en Londres, en qué hotel estábamos, en qué habitación y al poco rato, sonó el teléfono de la habitación, era Carlos Salinas. Me dijo: "Hola, ¿cómo estás?, ¿cómo estuvo el viaje?", y nos invitó a cenar esa misma noche. Pasó por nosotros al hotel, nos pidió que estuviéramos en el lobby, y ahí nos recibió con su esposa Ana Paula. Nos saludamos, nos subimos a su coche, él mismo manejaba y fuimos a cenar a un restaurante muy bonito.
Fue una cena muy amena donde se tocaron muchísimos temas, entre ellos, inclusive, la modificación de un artículo de la ley para que Rosario pudiera, ahora por la vía de la elección, ser nuevamente jefa de Gobierno. En ese entonces Rosario ya sabía que no podría competir por la Presidencia de la República, pero consideraba, y así también lo creía yo, que tenía muchas posibilidades de presentarse a una elección por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y ganarla, pero para eso necesitaba resolver ese escollo. Salinas se comprometió con ella a hacer todo lo que estuviera a su alcance para poder modificarlo, con los votos del PRI e inclusive con algunos diputados del PRD.
Se abordó el tema de la deuda. Salinas dijo que apoyaría en todo lo que pudiera para conseguir los recursos para pagarla; que hablaría con Manuel Andrade y con Arturo Montiel, en ese entonces gobernadores de Tabasco y Estado de México respectivamente, y con Enrique Peña Nieto, quien en aquél entonces era prácticamente un desconocido a nivel nacional. También aseguró que vería el asunto con otros mandatarios estatales y con la maestra Elba Esther Gordillo, la líder del sindicato magisterial.
Así, los temas principales que se trataron fueron el apoyo de Salinas para pagar la deuda del PRD y la modificación del artículo que impedía a Rosario presentarse a una elección por la Jefatura de Gobierno en el DF en el 2006. A cambio de su ayuda, Salinas le pedía a Rosario poder contar con su capital político y con los miembros del PRD afines a ella. Entre éstos estaban incluidos el ingeniero Cuauhtémoc Cárdebnas y su hijo Lázaro Cárdenas. Sobre esto último, Rosario no le dio una seguridad de manera absoluta y categórica, pero podríamos decir que le insinuó que sí existía la posibilidad.
Al día siguiente nos invitó a cenar nuevamente. Fuimos a otro restaurante de primera. Nosotros llegamos en un taxi, él llego por su lado con su esposa. Después de cenar, salimos los cuatro a caminar por las calles aledañas. Recuerdo que había un parque cercano desde donde se veía gran parte de la ciudad de Londres.
De regreso de ese viaje, como yo había perdido mi pasaporte donde venía incluida la visa de Estados Unidos, tuvimos que regresar vía Montreal, que era la ciudad más cercana a Nueva York, donde se había quedado el avión.  Me comuniqué con el capitán Luna, pidiéndole que volara a Montreal y de ahí regresaríamos a México. Nosotros volaríamos de Londres a Montreal y de ahí regresaríamos a México. Llegamos el día 11 de septiembre, entrada la noche, y volamos directo de Montreal a Nuevo Laredo.
Me acuerdo mucho porque fue un vuelo directo que permitía la autonomía del avión, sin tocar suelo estadunidense por mi falta de visa, y porque era el 11 de septiembre, apenas dos años después de los sucesos de las Torres Gemelas, y al capitán lo trajeron loco las autoridades y los aviones caza del gobierno de Estados Unidos pidiéndole que subiera la altitud, que cambiara el rumbo; le estuvieron dando indicaciones todo el tiempo, por medidas de seguridad.
 
La Habana
 
A fines de septiembre, prácticamente 15 días después de que habíamos estado en Londres, viajé a Cuba para reunirme otra vez con Salinas. El jueves 25 se comunicó conmigo Adrián Ruiz, su ayudante, y me pidió reunirnos. Entonces me comunicó que Salinas nos invitaba a Rosario y a mí a La Habana el fin de semana, porque quería hablar con nosotros. Se lo dije a Rosario, aceptó y fuimos a La Habana. Llegamos el viernes 26 y nos regresamos el lunes 29.
En ese viaje seguimos la misma dinámica que en Londres. Llegando a La Habana, le hablé a Adán Ruiz y le dije que estábamos hospedados en El Nacional. Después de unos minutos, recibimos la llamada de Salinas, incitándonos a cenar a su casa. Nos indicó que tomáramos un taxi al hotel Melía y que ahí estaría un coche de tales características, con una persona de pelo canoso, bajito y que él nos llevaría. Así fue, llegamos a la entrada del hotel, ahí estaba el señor en el vehículo, y nos llevó a la casa de Salinas.
Era una casa bonita, y más tratándose de Cuba. Nos sentamos en la sala, nos sirvió vino blanco y empezamos a platicar. Después cenamos. Dijo que su chef había trabajado para alguna destacada personalidad. Comimos mariscos. Fue una cena muy rica, muy agradable, tomamos bastante vino blanco, y champagne. Ahí fue cuando nos mostró su ejemplar del periódico Granma, correspondiente al 26 de junio de ese año, en el que se destacaba la recuperación de unos niños en Cuba. Se trataba del secuestro de unos niños estadunidenses por su padre egipcio, quien los había llevado a Egipto y de ahí a Cuba. La madre, conociendo la amistad de Salinas con Fidel Castro, lo había contactado a través de un amigo común, para que le ayudara a recuperarlos. Salinas había viajado a Cuba el 24 de junio, se había entrevistado con Castro y habían logrado detener al padre, recuperar a los niños y entregarlos a la madre. Posteriormente, el 21 de septiembre de ese año, Salinas publicó en el periódico Reforma una crónica de estos hechos donde dice:
"Ese día, el periódico oficial de Cuba, el Granma, publicó en primera plana los pormenores del secuestro y el ulterior rescate de los niños. Le pedí a Nina (la madre) y al presidente Castro que pusieran sus firmas en un ejemplar. Lo conservo enmarcado, como testimonio de esos días singulares".
Y en efecto, lo tenía enmarcado y colgado cerca de la entrada de la casa, porque se lo había dedicado Fidel. Entonces nos dijo: "Un día de estos van a conocer Fidel", Rosario le comentó que ella ya lo conocía y le dijo: "Es muy buen amigo". Esta historia, entre otras cuestiones, hizo que cuando Salinas me recomendó ir a La Habana en marzo de 2004, sintiera cierta confianza al hacerlo.
Durante la cena seguimos platicando. Los temas eran lo mismo que en Londres: la deuda del PRD, la política, la reforma del artículo constitucional. Teníamos ya un poco avanzada la madrugada, a las 3 o 4 de la mañana. Nos preguntó si queríamos dar un paseo por La Habana Vieja. El estaba bastante contento, nos fuimos en el coche, él manejando, y fuimos a dar una vuelta por La Habana Vieja. Nos iba hablando de algunos edificios, de algunas cuestiones de los cubanos, de sus relaciones con el gobierno de Cuba y especialmente con Fidel. 
 
Salinas conoce los videos
 
De los viajes a Londres y Cuba surgió otra reunión, que resultó decisiva para lo que se dio en llamar los videoescándalos. Para ese entonces, noviembre de 2003, Rosario ya no tenía tanto temor de ver a Salinas en México, por lo que aceptó verlo en su casa de Camino a Santa Teresa.
Tomamos todas las precauciones del caso para que nadie se percatara de que Rosario lo vería en su casa. El día de la cita llegamos ella y yo solos, sin chofer, al estacionamiento de Perisur. A los pocos minutos llegó el ayudante de Salinas, Adán Ruiz. Se nos emparejó, abrió la puerta trasera del vehículo y Rosario se subió. A pesar de que era de noche, ella llevaba unos grandes lentes oscuros y una mascada que le cubría la cabeza. Yo me bajé, cerré su portezuela y me subí en el asiento del copiloto. Así emprendimos el trayecto de sólo unos minutos.
Al llegar a la caseta del fraccionamiento, Rosario se recostó en el asunto para ocultarse, a pesar de que Adán hizo un cambio de luces y nos dejaron pasar sin preguntar nada. Llegamos frente a la casa, se abrió la puerta automática y Adán metió el coche en el estacionamiento. Todo estaba oscuro. Nos bajamos, caminamos unos pasos y apareció Salinas. Era la misma casa donde habíamos desayunado anteriormente Raymundo Rivapalacio, Javier Solórzano y yo con Salinas, porque él me había pedido que los invitara, ya que le interesaba hablar con ellos.
Nos saludamos, entramos en la casa y nos llevó inmediatamente a su majestuosa biblioteca. Nos propuso que bajáramos a la cava, donde hay una pequeña sala muy bien decorada. Ahí nos ofreció unas exquisitas botanas y disfrutamos unos magníficos vinos franceses.
Al rato de haber iniciado la reunión, abordamos el tema por el cual íbamos: enseñarle uno de los videos de Bejarano y el de Ímaz, el cual cabe señalar había sido elegido por él de entre los muchos nombres que yo le había mencionado. Yo los llevaba en un disco compacto. Para verlos, nos pidió que pasáramos nuevamente a la biblioteca. Rosario nos dijo que fuéramos nosotros y que ella nos esperaba abajo, no quería tener nada que ver con ese tema. Su actitud era ridícula, ya que ella incluso había participado en la edición y selección del material.
Subimos. Salinas prendió su computadora, puso el disco y comenzaron a aparecer las imágenes de Bejarano en la pantalla. Debo confesar que durante el tiempo que lo traté, nunca lo vi tan emocionado: le brillaban los ojos y sonreía. Dijo algo así como: "Es muy, muy duro, devastador. Con esto están acabados". Aunque hacía todo por disimular su emoción, ésta lo sobrepasaba.
Después puso el de Carlos Ímaz, al que ya no le prestó tanta atención, aunque también le pareció muy bueno, y bajamos a reunirnos con Rosario. El había quedado totalmente complacido con la muestra que le había dado, tan lo estaba que la reunión se alargó hasta las 5 de la mañana, acompañada de varias botellas de vino francés que nos ofreció.
Esa noche, Salinas estaba muy entusiasmado, muy alegre. En repetidas ocasiones, cuando por cualquier motivo salían asuntos relacionados con Televisa o Tv Azteca, nos decía de manera muy presuntuosa: "Si quieren, ahorita le hablo al güey de Bernardo Gómez o al pendejo de Jorge Mendoza". En fin, daba a entender que estas televisoras estaban dentro de su ámbito de influencia.
A propósito de Jorge Mendoza, con él tuve una relación más bien política. Rosario y yo fuimos a desayunar varias veces a Tv Azteca y ahí se hablaba de cuestiones políticas en general. El 21 de enero de 2004 coincidimos en un restaurante de la ciudad de México, Au Pied de Cochon, donde compartimos una cena con René Saracho, vicepresidente de Grupo Modelo. En otra mesa estaba el gobernador de Coahuila, en ese entonces, Enrique Martínez y Martínez y, en otra, Jorge Mendoza.
Martínez tenía una mala relación con Tv Azteca en esos momentos y gracias a mi intervención terminamos sentados en la misma mesa Enrique Martínez, Jorge Mendoza y yo. Pasamos un rato muy agradable. Sé que Jorge y Enrique salvaron algunas diferencias que tenían. Ya entrada la madrugada, al salir del restaurante, Jorge me dijo: "Acompáñame, vente en mi coche. Vamos a mi casa, te invito una copa de champagne".
Jorge es una persona muy agradable. En su departamento me dijo que posteriormente me presentaría a una persona muy importante, muy poderosa en México: Emilio Gamboa. Me aseguró que eran grandes amigos y que esa conexión me sería de gran utilidad. Jorge vivía en un edificio de Camino a Santa Teresa, en la planta baja. Rumbo a su domicilio, pasamos frente a la entrada del fraccionamiento donde vive Salinas y me dijo: "Ahí está el jefe" o "ahí vive el jefe" e hizo una señal como de militar cuadrándose con la mano. Se me quedó muy grabado ese gesto y recordé lo dicho por Salinas.
 
Rosario presidenta
 
En la madrugada, antes de despedirnos, surgió una de las escenas más impactantes que he visto en mi vida. Salinas le mostró su biblioteca a Rosario. Había condecoraciones y fotografías, entre otros recuerdos. Cuando llegamos a la vitrina donde conserva sus bandas presidenciales, Rosario le comentó que debía ser un gran honor y un orgullo portar la banda presidencial. Salinas inmediatamente tomó una escalerita para poder subir a abrir la vitrina y sacó una de las bandas presidenciales. Yo creía que nos la quería mostrar, y en efecto así lo hizo, pero no fue sólo eso, sino que la tomó y se la puso a Rosario cruzándole el pecho y le dijo: "Te luce muy bien".
Sé que al lector le puede resultar muy difícil creerme. Yo mismo, a pesar de la gran cantidad de vino tinto que tenía encima, no podía dar crédito a lo que veía. Quedé estupefacto. Me pareció una escena increíble y vergonzosa, me dio pena ajena. Rosario se quitó la banda presidencial y se la entregó a Adán, quien acaba de entrar en la biblioteca. Conversamos unos minutos más, nos despedimos y nos fuimos. Nos retiramos con las mismas precauciones, y como ya estaba cerrado el estacionamiento de Perisur, Adán nos llevó a la casa donde vivía Rosario en ese entonces, Reforma número 9, en San Angel.
 
Ciro Gómez Leyva me pregunta si Salinas me presionó después para obtener más videos. Así fue, en efecto. Incluso quería saber si tenía algo de Lázaro Cárdenas, porque me comentó que si así fuera le gustaría hablarle al padre de éste, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, y entregárselo de propia mano, pero le confirmé que yo no tenía nada. Salinas es una persona que, por lo que alcancé a conocer, tiene mucha memoria y mucho rencor. No podía superar todavía el hecho de que se dijera que él había sido un presidente ilegítimo que en 1988 le había robado cibernéticamente –con la ayuda indispensable de Manuel Bartlett—la Presidencia al ingeniero Cárdenas, quien había ganado con un amplio margen de votos en las urnas.
 
Enrique Peña Nieto
 
Hago un paréntesis para señalar que en el mes de enero de 2004 Salinas me comentó que sería muy bueno que conociera a Enrique Peña Nieto. Me dijo que lo invitara a El Independiente con cualquier pretexto, porque era un político joven, brillante y con mucho futuro. El domingo 1 de febrero de 2004 lo invité a jugar futbol en la cancha que había en las instalaciones del periódico, como ya antes, el día 18 de enero de ese mismo año, había invitado al entonces procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha. Lamentablemente, por cuestiones de último momento no pude asistir, pero Peña Nieto fue atendido por los directivos del periódico, Javier Solórzano y Raymundo Rivapalacio, quienes me comentaron días después que me había perdido de una deliciosa barbacoa que había llevado desde el Estado de México el propio Peña Nieto.

Difusión
Por todo esto, además de las amenazas concretas y directas que me había hecho René (como en el video que me dice que "ni en la Patagonia estaría seguro"), no se necesitaba ser un genio para entender que venían tras de mí. Quiero aclarar que en ese momento no pensé que todo esto incluía meterme a la cárcel; eso se me hacía algo inconcebible. Lo comenté con dos abogados de mi confianza, quienes me dieron la razón, esgrimiendo múltiples y contundentes razonamientos jurídicos.
Sin embargo, con esta inquietud, en la siguiente reunión que tuve con Carlos Salinas hice de su conocimiento toda esta situación. Debo reconocer que él mismo se alarmó y atinadamente –me imagino por la experiencia en fabricar este tipo de maquinaciones—me dijo que López Obrador seguro ya estaba enterado de los videos y que había que acelerar todos los acontecimientos que estaban programados para los próximos meses, que ya no podíamos esperar.
Había que actuar en los próximos días, porque yo ya no estaba seguro en México y tenía que poner tierra de por medio. Salinas advirtió con claridad, ya desde ese momento, que Andrés Manuel quería minimiza el efecto de los videos y la denuncia por la extorsión de que yo estaba siendo objeto por parte del GDF y el PRD, metiéndome a la cárcel y orquestando una campaña de desprestigio en mi contra, como finalmente sucedió.
Con su gran sentido político, Salinas me dijo: "Carlos, hay que dar a conocer los videos lo más pronto posible, porque Bejarano y AMLO o gente muy cercana a él ya se deben de haber enterado de algo. No saben de lo que se trata concretamente, pero quieren boicotear cualquier acción en este sentido. Despojarán de cualquier efecto mediático de trascendencia al asunto de los videos, si tú estás en un problema jurídico o concretamente en la cárcel".
A propósito de una pregunta de Jorge Fernández Menéndez, puntualizo que yo en lo personal no decidí la manera de dar a conocer los videos. Eso lo decidió Carlos Salinas. Me planteó la estrategia, junto con Diego Fernández de Cevallos. Fui testigo de las múltiples conversaciones telefónicas que ambos sostuvieron con Santiago Creel, el entonces secretario de Gobernación, así como con Ramón Martín Huerta, subsecretario de Gobierno de esa misma dependencia con el objeto de coordinar la difusión de los famosos videos, así como su posterior manejo político.
Respondiendo a Ricardo Alemán y a Carlos Ramos Padilla, fue Salinas quien dijo que era mejor darlos a conocer a través de Televisa, porque era la cadena de televisión con la mayor cobertura y audiencia. Sin embargo, manifestó que también existía la posibilidad de que los videos fueran difundidos en TV Azteca. Salinas decidió la estrategia, no la decidí yo.
En ese sentido es que puedo responder afirmativamente a un planteamiento de Ciro Gómez Leyva: sí, Salinas fue el cerebro de los videoscándalos. Yo fui el de los videos, él fue el del escándalo. En cuanto a Diego Fernández de Cevallos, él fue el coordinador.
Hago un paréntesis para hablar de una actitud que me impresionó y es el hecho de que en esos días descubrí que Diego realmente era un títere de Carlos Salinas. Respondía de tal manera a sus peticiones, a sus instrucciones, que en verdad era impactante que el presidente del Senado y coordinador de los senadores por parte del PAN, se sometiera con tanta facilidad a Salinas. No dialogaban. Salinas le deba órdenes cuando hablaban; claro, de manera amable, pero con su voz le daba órdenes.
Para ultimar la estrategia, Salinas le habló a Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa. Presencié la llamada. Primero lo saludo y luego le dijo que tenía un asunto muy importante que comentarle, que le beneficiaría mucho a Televisa y a todos en general, que más tarde se contactaría Diego con él para tratarlo con mayor detalle.
Días después tuve una reunión con Diego, concretamente el día 19 de febrero. Me dijo que ya se habían reunido con Santiago Creel y habían decidido que Federico Döring, asambleísta del PAN, fuera quien diera a conocer esos videos. Es importante aclarar que los videos se iban a dar a conocer una semana antes, o sea el día lunes 23 de febrero de 2004. Lo que retrasó su difusión fue que llegó a Televisa el video del Niño Verde, algo que no tenían contemplado.
Aclaro aquí que no fue casualidad que llegara en esos días el video del Niño Verde, Jorge Emilio González Martínez. Considero que fue un intento por parte de Bejarano y Andrés Manuel de dividir el efecto mediático demoledor que iba tener la difusión del video de Bejarano. Esto me lo comentó en una visita que me hizo al reclusorio en el año 2005, Francisco de Paula León, el padre del disidente verde Santiago León, quien difundió el video contra el Niño Verde.
Por lo anterior, Salinas, Diego y el gobierno federal, de común acuerdo con Televisa, decidieron conjuntamente dar a conocer primero el video del Niño Verde el lunes 23 de febrero y dejar que se quemara esa noticia toda la semana. De ese modo mataban dos pájaros de un tiro: ayudaban a Jorge Emilio González, que en ese entonces era senador del Partido Verde Ecologista, ya que a ellos les interesaba protegerlo, y una semana después daban a conocer mis videos, el 1 de marzo el video de Ponce y el miércoles 3 de marzo el fulminante video de René Bejarano. Es decir, se implementó toda una estrategia mediática para los fines que en ese entonces convenían al gobierno federal, a Salinas y a Televisa.
Carlos Ramos Padilla inquiere, justamente, sobre el papel que desempeñó en todo esto Bernardo Gómez. Salinas y Diego estuvieron en contacto permanente con él para coordinar la difusión de los videos. Una muestra más de este hecho fue que cuando yo estaba en Cuba, Juan Collado me habló y me dijo: "Oye, dice Salinas que le hables a Bernardo para que salgas con Joaquín López Dóriga en le noticiero de hoy en la noche, es importantísimo que salgas", y me mandaron una carta que fue la que yo leí, ese día, el 3 de marzo de 2004. Recibí además esta instrucción: "No contestes ninguna pregunta aunque te insista Joaquín, porque lo va a hacer para no verse tan obvio".
Me pidieron que le hablara por teléfono a Bernardo, lo cual hice de inmediato y al contestarme el teléfono me dijo: "Hola Carlos, ¿cómo estas? Seguramente no la estás pasando muy bien. No te preocupes, todo va a salir bien. Estamos tratando de manejar esto lo mejor posible. Te pido que le hables a Leopoldo Gómez para coordinar tu entrevista con Joaquín hoy por la noche".
Así lo hice. Le hablé a Leopoldo y a las 8 de la noche, hora de México, se realizo la comunicación con Joaquín, quien presentó en su programa de las 10:30 de la noche la plática que tuvimos, en donde yo me limité a confirmar que en días pasados había presentado ante la Procuraduría General de la República una denuncia de hechos, de la cual se podían desprender conductas ilícitas como es la extorsión por funcionarios del entonces Gobierno del Distrito Federal, Joaquín trató de hacerme preguntas y yo señalé que por el momento y por consejo de mis abogados no respondería ninguna pregunta.
¿Cómo intervino Bernardo? Hasta donde yo supe, siempre estuvo enterado de todo. Además creo, sin tener las pruebas claras y contundentes, que él fue la fuente que informó a Andrés Manuel, directamente o a través de su gente, de lo que se venía en su contra. Es decir, jugó a dos bandas. No me extraña, ya que varias veces me recomendó que dejara de ser tan idealista, que privilegiara mis intereses de empresario y que él les apostaba a todos los caballos.
Una vez decidido el medio y la fecha en que se exhibirían los videos de la corrupción, se los entregué a Diego Fernández; el de Bejarano se lo di en persona, como él mismo lo reconoció. El de Ponce se lo hice llegar a través de un colaborador mío.
Manuel Feregrino siente curiosidad por saber dónde vi los videos cuando salieron en la televisión. Irónicamente, yo no los vi, porque en esos días ya me encontraba en cuba y allá no se veía la televisión mexicana, salvo teniendo una antena de Sky, lo cual no era permitido por las autoridades cubanas.
Los videos, tanto el de Gustavo Ponce –difundido el día 1 de marzo en el noticiero de Joaquín López Dóriga—como el de René Bejarano –transmitido el miércoles 3 de marzo en el noticiero de Víctor Trujillo, Brozo--, los vi en el Reclusorio Norte cuando se llevo a cabo una diligencia por parte de la PGR, que consistía en que viera los videos e identificara alas personas que aparecían en ellos.
 
¿COMPLOT?
 
Jorge Fernández Menéndez me pregunta si fue un complot o una decisión más individual o una revancha. No fue una revancha, fue una decisión individual que fue aprovechada o de la que sacaron beneficio grupos de poder y personas que tuvieron la manera de manejar esta información.
Contestando a Carlos Ramírez y a Ricardo Pascoe, todo lo negocié directamente con Carlos Salinas, muchas veces en presencia de Rosario Robles; con Diego Fernández de Cevallos, con Ramón Martín Huerta, con Eduardo Medina Mora, el actual procurador general de la República, en aquel entonces director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), a quien conocí en la oficina de Ramón Martín Huerta, así como con el general Macedo de la Concha, entonces procurador general de la República. Todos ellos intervinieron, formaron parte, realizaron alguna tarea en especial; pero concretamente negocié con Carlos Salinas y Diego Fernández.
¿Y por cuánto? Acordamos casi 400 millones de pesos, los cuales nunca me pagaron. Así es, nunca. Aunque parezca mentira, otra ingenuidad de mi parte. Fijamos esa cantidad porque yo consideraba que después de que se dieran a conocer públicamente los videos no tendría la oportunidad de cobrar lo que me debían tanto el GDF como el PRD. Lo único que yo pretendía era recuperar esa deuda. Necesitaba ese dinero de manera urgente, para pagar los créditos otorgados a mis empresas por Banca Afirme, en los términos que describí anteriormente, así como todos los demás compromisos comerciales que tenía en ese momento.
La deuda que dejó Rosario Robles a su salida de la presidencia del PRD se valoró en 600 millones de pesos. En su momento se señaló que en menos de una semana de redujo a 400 millones de pesos, de acuerdo al informe de los encargados de la fiscalización interna, Ricardo García Sáinz, Carlos Payán e Ifigenia Martínez, basados en los informes de auditoria encargada a despachos privados. Todos supieron que yo cubrí esa deuda. Fue parte del dinero que nunca recuperé.
A Andrés Manuel lo único que le importaba era 2006 y estuvo en campaña desde su primer día como jefe de Gobierno. A pesar de las diferencias que tenían, Rosario le creyó a Andrés Manuel y endeudó al PRD para triunfar en los comicios de 2003. En la búsqueda de este objetivo le firmó a Televisa, en la oficina de Bernardo Gómez, un pagaré de 200 millones de pesos, el cual yo rescaté.
Después de una entrevista en el programa de Joaquín López Dóriga en Televisa Chapultepec, dos personas muy amables estaban esperando a Rosario y  la acompañaron a la oficina de Bernardo Gómez y ahí firmó el pagaré. Antes de firmarlo le habló a Andrés Manuel y le preguntó que si lo firmaba y él le dijo que sí. En esos 200 millones estaban incluidos 50 y tantos millones que Andrés Manuel había quedado a deber a Televisa de las elecciones de 2000.
Bernardo Gómez me lo entregó a mí porque lo pagué, sólo me faltó cubrir otros dos pagarés por un total de 15 millones de pesos. Todo lo demás lo saldé. Ese pagaré, el de 200 millones que firmó Rosario como presidenta del PRD, fue con la autorización y con el visto bueno de Andrés Manuel.
Como lo mencioné, Carlos Salinas me dio dinero a cambio de los videos. Antes de entregárselos, me hizo llegar aproximadamente 35 millones de pesos. Me los entregaron Manuel Andrade, entonces gobernador de Tabasco, Arturo Montiel, entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, entonces diputado del PRI en el Estado de México, Elba Esther Gordillo y Jorge Kahwagi, el boxeador y en ese entonces diputado verde. Entre todos ellos me entregaron esa cantidad de dinero. Diego Fernández me hizo un primer pago, a cuenta, por la cantidad de 33 millones el día 19 de febrero de 2004. Fue depositado de alguna de sus cuentas bancarias a Nueva Perspectiva Editores, la empresa que editaba El Independiente.
Repito que el dinero que recibí de Salinas era, por decirlo así, para comprar la deuda que el PRD tenía conmigo; pero en realidad fue más para pagar las deudas que todavía tenía el PRD que para fiarme a mí. Como lo señalé anteriormente, en su gestión como presidenta del PRD, Rosario había endeudado mucho al partido con tal de ganar las elecciones de 2003 y levantar la votación. Esta decisión la había consultado con Andrés Manuel, y les dio resultado. De 52 que tenía el PRD, en esas elecciones de 2003 obtuvo 95, prácticamente un 82 por ciento de incremento.
Además del dinero que cubriría lo que el GDF y el PRD me debían, al negociar la difusión de los videos quise obtener protección jurídica. Preveía que habría, por donde y como fuera, una persecución política disfrazada de jurídica. El tiempo me dio la razón muy pronto.
Considero que para Salinas, en lo personal y para su familia, concretamente, para su hermano Raúl, fue uno de los mejores negocios que pudieron haber hecho en su vida, por un hecho que para muchos paso desapercibido. Carlos Salinas me confió que una de las cuestiones que había negociado con el presidente Fox a cambio de los videos, a través de Diego Fernández de Cevallos, era la exoneración de todos los cargos, inclusive el de homicidio, que mantenían en ese momento a Raúl en la cárcel, además de la devolución por parte de la Procuraduría General de la República de todos sus bienes, incluyendo los millones de dólares congelados por la PGR. Y así sucedió finalmente.
         Como parte de estas negociaciones, la defensa de Raúl Salinas (defensa en la que participaba, no de manera casual, quien también era mi abogado en aquel entonces, Juan Collado) interpuso el 10 de marzo de 2004 su última carta para lograr su libertad, un amparo directo, exactamente una emana después de que se diera a conocer públicamente el video de René Bejarano. Raúl fue liberado y exonerado el 14 de junio de 2005.
         Es importante mencionar que entre las muchísimas pláticas que sostuve con Juan, me confió que una de las personas del gobierno federal que tenía un papel preponderante en  el apoyo oficial en relación con estos asuntos, entre muchos otros, era el hoy finado José Luis Santiago Vasconcelos, en aquel entonces subprocurador de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada, quien lo ayudaba con las gestiones propias de la PGR, así como la interlocución con varios magistrados y ministros de la Suprema Corte de la Nación, a fin de lograr el objetivo, de liberar a Raúl Salinas, así como en otros asuntos que litigaba Juan Collado.
         Una prueba de estupenda relación que llevaba Juan Collado con el fallecido José Luis Santiago Vasconcelos, fue que en marzo de 2004 Juan comunicó por teléfono a mi esposa Cecilia con él, para que le solicitara la protección de agentes federales para ella y los niños, ante el miedo por todas las amenazas que había recibido cuando yo estaba en Cuba. Después de que Cecilia terminara la comunicación telefónica y firmara una sencilla carta, llegó una docena de agentes federales a la casa para el servicio de custodia de mis tres hijos, de ella y de la casa donde vivían.
 
REACCION

Respondiendo a Jorge Fernández Menéndez y a Ricardo Pascoe, anticipaba una reacción brutal de Andrés Manuel. Sabía que toda su furia y todo su poder que tenían, tanto él como toda su gente en el GDF, caería sobre mí. Por eso pensé que podría ser decisivo contar con la protección de ese grupo de personas, en quienes confiaba. No tenía la menor duda de que eran las personas más poderosas del país en ese momento. Así que busqué su protección, para poder enfrentar o contrarrestar la reacción de López Obrador. La anticipaba, pero no esperaba estar solo para afrontarla. Les pedí protección y lamentablemente fue lo primero que se les olvidó.        
¿A quiénes? Al presidente de la República, Vicente Fox; al secretario de Gobernación, Santiago Creel; al procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha; al presidente del Senado, Diego Fernández de Cevallos; y a Carlos Salinas, el poder tras el poder. Todos ellos, llegado el momento, me abandonaron, me dejaron solo y pagué las consecuencias de haber confiado en ellos.
Victimas inocentes
Como muestra de que esa reacción vengativa, ese abuso de poder que perpetraron cegados por su rencor, no se limitó a mi personal, mis empresas o mi patrimonio, quiero señalar que hubo varias víctimas inocentes y una de ellas fue Carlos Castro de Labra, quien alguien señaló como el editor de los videos.
Obviamente todos los procedimientos legales, el 5 de marzo de 2004, dos días después de darse a conocer públicamente el video e Bejarano, con el pretexto de una supuesta llamada de auxilio por la presencia de un cadáver en el edificio donde Carlos Castro tenía su oficina, un grupo de agentes realizó un cateo exhaustivo.
Claro que no encontraron el imaginario cadáver, pero se entretuvieron revisando los videos que encontraron en la empresa Carlos Castro, Croma. Después del cateo, la Procuraduría colocó sellos en la puerta, relacionados con el homicidio de un menor, registrado en junio del año 2003. De acuerdo con la prensa, "fuentes de la dependencia informaron que hasta el momento no existen pruebas contundentes de que la productora de videos tenga relación con el homicidio del menor de 11 años, apodado el Monchis, quien apareciera destazado y empaquetado en un retén militar en San Luis Potosí. Sin embargo, agregaron, en el departamento 201-A se localizaron varios videos donde aparecen menores de edad y se aseguró que aunque una de las líneas de investigación sea la pornografía infantil, dichos videos no corresponden a imágenes de ese tipo". Una muestra oprobiosa del abuso de autoridad.
Carlos era el esposo de una maestra del Colegio Alemán, donde estudiaban mis hijos, y se habían encargado de grabar eventos deportivos, competencias de natación y convivencias escolares, en los que ellos habían participado. Se trató de un abuso incalificable,  de una injusticia imperdonable, que provocó que un ciudadano común y corriente viera su vida destruida de un día para otro y, ante tal muestra de impunidad se viera obligado prácticamente a abandonar de inmediato la ciudad y reiniciar su vida en otra parte.

LOS PANISTAS

Contestando a Carlos Ramos Padilla, no hice ningún acuerdo directo con el Partido Acción Nacional, ni con nadie que dijera actuar en nombre del PAN. Pero siendo que Diego Fernández de Cevallos, Santiago Creel y el presidente Vicente Fox no sólo pertenecían a ese partido sino que tenían el mayor peso específico en su cúpula dirigente, en ese sentido me parece que sí hubo un acuerdo con el PAN.

Vicente Fox
La única vez que vi a Vicente Fox fue el lunes 4 de agosto de 2003, en la semana en que renunció Rosario Robles a la presidencia del PRD. Lo vi en el departamento de Rodolfo Elizondo, hoy secretario de Turismo y en aquel entonces coordinador de Comunicación social de la Presidencia.
         En esa ocasión acompañé a Rosario, que quería hacer del conocimiento al presidente Fox que se proponía renunciar a la presidencia del PRD, así como pedirle ayuda para resolver el problema económico en el que se encontraba el partido, por los compromisos contraídos por Rosario y la problemática que había generado el rompimiento de ésta con Andrés Manuel.
Le hablé ese mismo lunes en la mañana a Rodolfo. Le dije que me interesaba mucho verlo por un asunto muy importante.  Me dijo que estaba en los Los Pinos y me pidió que nos viéramos en el Balmoral del hotel Presidente. Ahí le expliqué que Rosario quería reunirse con el presidente Fox, que le quería informar algo muy importante. Rodolfo me dijo: "Si, yo se lo comento, yo creo que no va haber ningún problema".  Me habló a la hora o a las dos horas cuando mucho y me dijo:"si, nos vemos en mi domicilio", creo que a las 5 de la tarde.
         El departamento en el que estaba viviendo en aquel entonces Rodolfo Elizondo, dicho por el mismo, se lo prestaba o rentaba Porfirio Muñoz  Ledo, quien en aquel entonces estaba como embajador ante la Unión Europea en Bruselas.
Llegamos a la cita. Estaban Rodolfo Elizondo y su esposa. A los pocos minutos llegó el presidente Fox. Nos saludamos y estuvimos aproximadamente cinco minutos los cuatro, y como además era la idea y así habíamos quedado, Rodolfo y yo nos retiramos a un café que estaba prácticamente enfrente del departamento, en una esquina, y Rosario y el presidente Fox se quedaron hablando en el departamento. Pasada media hora aproximadamente, regresamos al departamento, estuvimos hablando unos cinco minutos y el presidente Fox  se retiró. Rodolfo lo acompañó hasta la puerta del edificio e inmediatamente Rosario y yo nos fuimos.
         Tengo entendido que Rosario efectivamente le comentó que renunciaría a la presidencia del PRD y le pidió ayuda con el problema económico. El presidente Fox le dijo que sí, pero Rosario salió de esa reunión bastante desanimada. Me comentó que el presidente estaba como ido, siempre con una pastilla en la boca, como que uno le hablaba pero parecía que no estaba ahí en la reunión. Yo mismo había notado algo parecido, en los pocos minutos que lo vi.
         Al día siguiente me comuniqué con Rodolfo, quien me dijo: "No me ha dado ninguna instrucción. Si me la da, yo espero y en una semana está la disposición  del dinero que se necesita para el problema del PRD". Así fueron dos o tres llamadas en los días subsiguientes. No pasó absolutamente nada, no apoyaron y Rosario terminó renunciando el sábado 9 de agosto de 2003.
 
Marta Sahagún y Manuel Bribiesca
 
Respecto a una pregunta de Ciro Gómez Leyva sobre el papel de Marta Sahagún, debo decir, en honor a la verdad, que yo nunca oí que hablaran por teléfono con ella, ni que sus hijos estuvieran relacionados en el asunto de la difusión de los videos. Sí conocí a Manuel Bribiesca, por iniciativa suya, a través de Carlos Salomón Cámara. Concertamos una cita en mi oficina en avenida Revolución.
         Me dijo que él era un hombre de negocios, que tenía mucho poder, como era sabido, y que no quería hacer absolutamente nada fuera de la ley, pero que se podían hacer negocios en obra pública, concretamente en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Me habló de la construcción de carreteras. Me propuso hacer lo mismo que él ya estaba haciendo con Facopsa, una empresa dedicada a se ramo. También me mencionó algunas cuestiones en Telmex, pero a mí no me latió. Además, yo no estaba en condiciones de tener más trabajo, así que finalmente fu algo que no se dio.
         A raíz de esa reunión, me acompañó, sólo una vez, a presenciar un partido del León en el palco del Nou Camp. Meses  después, cuando los cubanos me pedían que dijera si se dedicaba al narcotráfico o alguna cosa así, les contestaba que no. En alguna de las grabaciones fabricadas en Cuba debo de haber dicho barbaridad y media sobre él, porque era lo que ellos me pedían que dijera; me inducían y pedían concretamente que dijera que conocía sus actividades ilícitas, pero la verdad es que yo no sé nada sobre eso, ni supe nada relacionado con ningún negocio en concreto al que él se dedicara. Lo único que súper fue lo que me comentó en esa reunión que tuve con él en mi oficina, el día 13 de mayo de 2003.
         Para responder estos pasajes acerca de mi trato con los Fox y la gente vinculada a ellos, Carlos Salomón Cámara me pregunta si tuvimos contacto cuando yo ya estaba en la cárcel. Durante mucho tiempo quisimos conseguir una cita con el presidente Fox o con su esposa, sin tener éxito. Finamente la señora Marta recibió a Ceci en Los Pinos. Mi esposa llevaba una serie de temas para tratar con ella, con r elación a mi situación jurídica y carcelaria. Sin embargo, la señora Marta solamente saludó a Ceci y le indicó que la atendería su secretario particular Omar Saavedra. La pasaron a una oficina, en una de cuyas paredes colgaba un cuadro enorme, un paisaje. El amigo que acompañaba a Ceci le dijo que desde ahí estaba viendo la entrevista la primera dama. De vez en cuando sonaba un teléfono rojo y el colaborador le hacía a mi esposa las preguntas que le indicaban por el auricular. Ceci salió de esta cita con las manos vacías.

MÁS VIDEOS

Todos los periodistas que me enviaron preguntas quieren saber si hay más videos, quiénes aparecen en ellos y en manos de quién se encuentran actualmente. También es, desde luego, una de las inquietudes de los lectores de este libro. Puedo decir que sí hay más videos con otros personajes. Adela Micha plantea en este sentido si ese material grabado, que no ha sido revelado a la luz pública, podría sustentar la apertura de nuevos expedientes judiciales. Así es, en efecto. Esos videos darían de sobra para ello.
         Respecto de su paradero, algunos los tengo guardados y otros están en manos de Juan Collado, Carlos Salinas y Diego Fernández de Cevallos. Ellos se los robaron a mi esposa Cecilia en una manera por demás burda, vil y artera. Se llegó a manejar en la prensa que los cubanos me habían incautado los videos, pero eso nunca sucedió. Cuando me detuvieron en Cuba, sólo tenía copia de los de Bejarano e Ímaz que se difundieron públicamente.
         En los días previos a mi partida a Cuba, dejé en custodia de Lidia Uribe parte de los videos. En abril de 2004 ella se los entregó a Juan Collado mientras yo me encontraba en Cuba. A mi llegada a México, Luis Molina el comentó esto a Cecilia, desgraciadamente ninguno de los tres me lo informó.
 
         Durante los siguiente meses, Ceci les insistió a Juan y Antonio Collado para qu le devolvieran lo que Lidia les había entregado. Ponían de pretexto que ese paquete lo habían mandado a Puebla, bajo el resguardo de un militar de su confianza, y que se tenía que planificar un "operativo" para ir por ellos.
         Finalmente, un sábado de julio de 2004, mientras Cecilia se encontraba visitándome en el reclusorio, los Collado junto con Karla Servín, entonces mi secretaria, fueron a Puebla y recogieron el paquete. De regreso, llegaron al a oficina de Juan en la colonia Del Valle. De ahí salió Karla, acompañada de mi cuñada Alejandra, hacia mi oficina de Revolución. A las dos cuadras se les emparejó un vehículo desde el cual unos hombres les hacían señas de que se detuvieran. Ellas decidieron regresar a la oficina de Juan a resguardarse.
         Le explicaron a Juan la situación y él salió a "investigar". A su regreso, les dijo que se trataba de unos judiciales del DF y que se habían llevado el paquete y los documentos del vehículo, pero que no se preocuparan porque Antonio Collado ya se dirigía a una cita con ellos para negociar su devolución.
         Durante las siguientes semanas, Cecilia suplicó a Juan que le devolviera el paquete, ya que desde el primer día resultó obvio que todo había sido montado por los Collado, por órdenes superiores, para quedárselo. Él decía que no se preocuparan, que seguían en pie las negociaciones para recuperarlos. Finalmente, ante su insistencia, Juan la amenazó: le dijo que ya no lo importunara, que ella ya sabía con quién se estaba metiendo y que estaba poniendo en riesgo su vida, la de nuestros hijos y la mía. Que no se olvidara que yo estaba en la cárcel y que ahí por tres pesos cualquiera me podía matar.
         Ceci cometió el error que yo mismo había cometido. Partió del supuesto de que los Collado, siendo mis abogados, estaban de nuestra parte y defenderían y protegerían mis intereses.
         Al tener en su poder algunas copias de los videos, los Collado y sus patrones Carlos Salinas y Diego Fernández, me abandonaron e incumplieron todos los acuerdos que habíamos establecido.
         Yo seguí en la ignorancia hasta el 11 de noviembre de ese año, cuando se dieron a  conocer públicamente los videos de Gabino Cué y Ramón Sosamontes. Del primero no recordaba habérselo entregado a Salinas o a Diego; mientras que del segundo ni siquiera sabía que existía. Ante estos hechos, Ceci me confesó la verdad y quedé destrozado. Comprendí la traición de Salinas, de Diego y de sus lacayos los Collado. Además, tuve que enfrentar, hasta el día que salí del reclusorio, la angustia y el temor constantes sobre el uso que le pudieran dar a ese material. Esta historia es más de las muchas que tuvo esta tragedia.
         En cuanto a los videos que obran en mi poder, los tengo a buen resguardo. Lo único que puedo decir es que no están aquí en Argentina. ¿Qué pienso hacer con ellos? Creo que por el bien de todos, concretamente el de mis tres hijos, el de Ceci y el mío personal, lo mejor es no difundirlos.
         Esos videos ya no aportarían nada en especial. Todo lo estoy comentado en este libro, sin omitir nombres. Difundirlos sería nada más alimentar el morbo. Volveríamos al circo de las banalidades, de hablar acerca de cómo estaba vestido el personaje, cómo se guardaba el dinero, si lo metía en un portafolio o en una bolsa del súper. Cuestiones triviales, intrascendentes, que distraen de la información que sí importa: la corrupción, el manejo que se le daba al poder desde el GDF. La otra parte de la historia, la del dinero del PRD, ya esta explicada aquí. Creo que insistir en ello sería aportar más al folclor que otra cosa.
 
El desafuero
 
Jorge Fernández Menéndez me pregunta en qué medida todo el efecto de los videos se tornó contraproducente con la decisión del desafuero. Yo creo que lo del desafuero fue una situación desatinada. Me acuerdo que Juan Collado me la comentó en la celda del Reclusorio Norte, unos días antes de que se diera.
         Fue un asunto de soberbia por parte del gobierno federal, fue otra idea en la que nuevamente participaron Diego Fernández y Carlos Salinas porque, repito, para Carlos Salinas efectivamente el día 6 de julio de 2006 y la sucesión presidencial eran muy importantes; pero lo más importante para él, por lo menos durante todo ese tiempo que yo lo traté, era la liberación de su hermano Raúl, así me lo expresó repetidamente, y finalmente lo logró. Creo que lo del desafuero fue una maniobra más, pero que otra vez resultó inmanejable para todo mundo, fue muy complicado y creo que no esperaban que resultara así.
         En todo esto del desafuero creo que también hay que reconocer dos cuestiones fundamentales, y toda esta historia tiene que ver también con el marco de derecho y la impartición de la justicia que lamentablemente hoy todavía en México es frágil. Falta mucho por lograr su perfección jurídicamente hablando, lo dice alguien que vivió y tristemente aprendió mucho en la práctica las cuestiones legales. No tendría nada que ver si fuera el jefe de Gobierno, el presidente de la república o el que fuera; si legal y jurídicamente procedía y existía una sentencia firme, no era un tema de discusión sino un acto estrictamente de aplicación de la ley.
         Cuando en México se pueda aplicar la ley sin distingos ni preferencias, nuestro país va a verse favorecido y en un claro camino de desarrollo y progreso. Es inaudito que después de un largo y tortuoso juicio que siguieron unos particulares, pero finalmente ciudadanos como todos nosotros con sus obligaciones pero también con sus derechos, en un hecho poco común obtienen una sentencia favorable en contra del GDF y particularmente contra López Obrador y entonces, de manera inexplicable, no pueden ejecutar dicha sentencia porque se trata de un jefe de Gobierno.
         Entonces me pregunto, ¿las leyes y las sentencias sólo las tienen que cumplir los débiles y los ciudadanos comunes y corrientes? ¿No están incluidos los poderosos y los ricos? Porque así como había un proceso de desafuero contra Andrés Manuel por no acatar una orden de un juez, había y hay otros cientos y miles de sentencias que no acatan las autoridades, como puede ser el caso de Andrés Manuel, el presidente de la república, el jefe delegacional, el presidente municipal, el director de un hospital. Lamentablemente, la triste enseñanza que nos dejó el juicio de deafuero fue la impunidad sin límites y una vez más cobra certeza la frase: "Cuando la política entra por la puerta, la justicia sale por la ventana".
         Esa es mi apreciación de lo que sucedió con el desafuero, y considero que los videos tuvieron su efecto influyendo en el clima de gran crispación política que había en esos tiempos en el país, concretamente entre López Obrador y Fox.
         Tuvieron efecto a partir de que se dieron a conocer y lo siguen teniendo hasta hoy que escribo estas líneas. Germán Martínez, presidente nacional del PAN, todavía se refiere en los medios de comunicación una y otra vez a René Bejarano, el Señor de las Ligas, para ejemplificar hechos de corrupción y castigar así una vez más a López  Obrador y al PRD por esos videos. Y no se diga de las reacciones que ha generado la reciente reaparición de Bejarano con su Movimiento Nacional por la Esperanza, acompañado "solidariamente" por los hermano de Andrés Manuel: Pío, José Ramiro y Arturo, funcionarios del GDF, diputados y delegados perredistas.
         Con esto, creo que a todos nos queda claro un hecho contundente: Andrés Manuel y Bejarano nunca se distanciaron y hoy están más unidos que nunca en su lucha por un objetivo común: el poder.
 
Reflexión
 
Entre las preguntas que recibí para escribir este libro, Ana Lucía, mi hija menor, me plantea dos que me parecen clave: si pensé que al denunciar pasaría lo que pasó y si hoy preferiría no haberlo hecho. Con toda sinceridad, reconozco que nunca imaginé que pasaría lo que pasó. Sabía que se armaría un escándalo, desde luego, y creí que esto tendría consecuencias legales y políticas, como el enjuiciamiento a René Bejarano y la renuncia de Andrés Manuel a la jefatura de Gobierno. Confiaba en que finalmente recuperaría mi dinero.
Los videos constituían una denuncia clara y evidente. Exhibían, entre otras cosas, la conducta del secretario de Finanzas del GDF, Gustavo Ponce Menéndez, la persona encargada de manejar los miles de millones de pesos del presupuesto de la ciudad de México, y la de René Bejarano, el ex secretario particular del jefe de Gobierno, López Obrador y a la sazón presidente de la Asamblea Legislativa del DF, quien era su principal operador político. Es decir, los colaboradores más importantes de Andrés Manuel.
Creí que López Obrador mostraría un mínimo de decencia, de dignidad, presentando su renuncia. Nunca pensé que intentaría eximirse de toda responsabilidad, argumentando que no estaba enterado de nada. Ni que los medios le consentirían una salida tan insultante para la opinión pública.
Como jefe de Gobierno, debía rendir cuentas de lo que hicieran sus subordinados. Además, por si fuera poco, René Bejarano dice en uno de los videos: "Andrés Manuel sabe todo lo que hago". A mí me parecía que el desenlace natural era su renuncia al cargo. Incluso suponiendo que e negara a hacerlo, y yo conocía de primera mano su necedad y obcecación, creía que el Congreso realizaría la investigación necesaria y determinaría lo que en derecho correspondiera.
Ese era el escenario más negativo para mí, porque si debía intervenir el Congreso el asunto tomaría más tiempo. Pero en todo caso estaba seguro de que Andrés Manuel sería destituido. No había manera, desde mi punto de vista, de que saliera bien librado de esa investigación. Lamentablemente, no fue así. Andrés Manuel puso a prueba a toda la sociedad mexicana y se burló de ella. Creo que es el ejemplo más brutal y público de impunidad que ha vivido México en décadas.
Cuando el mundo se me vino encima y sufrí las consecuencias de haber denunciado que me extorsionaban, me cuestioné y me reproché haberlo hecho. Gracias a Dios, de nuevo encontré una solidaridad indescriptible en mis tres hijos cuando me iban a ver a la cárcel y yo les pedía perdón por haber denunciado los hechos y por lo tanto estar sufriendo todo lo que estábamos sufriendo, sobre todo ellos. Me acuerdo mucho que me abrazaban. María, mi hija mayor, me decía: "No papá, hiciste bien, estamos orgullosos de ti". Sin embargo, a pesar de que me expresaban su amorosa solidaridad, al ver su sufrimiento pensé varias veces que lo mejor hubiera sido no denunciar los hechos.
A la distancia del tiempo, con "serenidad de ánimo, si es que la hay", como dice Adela Micha en la pregunta que me hace al respecto, debo reconocer que me equivoqué en muchas cuestiones. Jamás pensé que terminaría como lo hice, encarcelado, enfrentando cinco causas penales. Jamás pensé que les provocaría tanto dolor, tanta tristeza y, en muchos casos, tanta vergüenza de conocerme a toda la gente que estaba cerca de mí; sobre todo, repito, a las personas que más amo y adoro en este mundo que son mis tres hijos y Ceci. Jamás pensé que tendría que despedirme de mi mamá desde la cárcel. Estoy seguro que me acompaña desde el cielo ahora que escribo el libro. No me cansaré de agradecerle el don más valioso que me dio: la vida.
Ahora bien, no obstante haberme equivocado, creo que conociéndome, y a la edad que tengo, con toda sinceridad, no hubiera hecho nada distinto. Soy alguien muy idealista. Creo, en principio, en la honestidad y sinceridad de las personas. A pesar de los golpes que me he llevado, hoy sigo pensando así.
Lo único que sé con absoluta certeza que debería haber hecho de otro modo es mi respuesta a la extorsión y al chantaje sentimental. No debí tolerarlos. Debería haber enfrentado la extorsión desde que empezó como lo hice finalmente. Uno suele creer que las cosas se van a solucionar por arte de magia y con el tiempo van a desaparecer; en muchos de los casos no es así; al contrario, nos hundimos en arenas movedizas. Ese fue mi caso. Y con respecto al chantaje sentimental, fue un error garrafal haber mezclado mis sentimientos con los negocios. Fue un suicidio.
Quiero hacer una última reflexión acerca de los videoescándalos, a partir de un planteamiento de Beatriz: en casi cualquier otro país del mundo, hubieran acabado con un gobierno corrupto; aquí, en cambio, voltearon todo en mi contra. Hay que reconocer la capacidad de manipulación y victimización de Andrés Manuel, que responsabiliza y culpa a todos los demás. En lo personal, no creo que sea un atributo deseable en alguien que pretende ocupar el máximo cargo público de nuestra república. Ejercer el poder sin asumir personalmente las responsabilidades ni rendir cuentas, sólo puede garantizar el imperio del abuso y la corrupción.
Se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Yo no estoy de acuerdo. Yo diría que México tiene lo que los gobiernos corruptos e incapaces le han hecho. México es un país maravilloso, los mexicanos son gente espléndida. Me parece que, si acaso, pecamos de pacientes. Nuestro fondo de paciencia parece inagotable y creo que eso nos perjudica en ocasiones.
Los grupos de poder dieron una nueva muestra de la impunidad con que hacen y deshacen nuestro país, al voltear los videoescándalos en mi contra. Ponerlos frente al espejo de su corrupción, exhibirlos ante la sociedad mexicana, no bastó para someterlos a la ley, como habría de ocurrir también con los hechos terribles que involucraron a Mario Marín, gobernador de Puebla –el tristemente célebre gober-precioso-, Jean Succar Kuri y Kamel Nacif Borge, el rey de la mezclilla, en un escándalo de abuso sexual y tráfico de menores. La periodista Lydia Cacho denunció el caso y expuso los vergonzosos pormenores, incluso se hicieron públicas varias grabaciones de audio y video que implicaban a más personajes encumbrados. La sociedad se indignó, se exigió investigar y castigar a los culpables sin importar fueros e influencias… ¡y no pasó nada! Lydia Cacho fue materialmente raptada en Cancún por policías poblanos que la vejaron para intimidarla; fue encarcelada momentáneamente y demandada. Con la más absoluta impunidad, el cinismo de los poderosos volvió a burlarse de todo México.
Estos casos resultan desoladores y frustrantes. Nos sentimos impotentes ante el abuso del poder. Sin embargo, a pesar de todo lo que me pasó, no pierdo la esperanza de que tengamos un México más justo. No dejaré de luchar, en lo que a mí corresponde, en lo que se me permita, por lograr ese anhelo.

Ahumada confirma el Complot...

* Carlos Ahumada, en su libro Derecho de réplica, que empezará a circular hoy, acusa a Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos de haber urdido la trampa de los videos contra Andrés Manuel López Obrador

* Revela que le ofrecieron 400 millones de pesos que hasta la fecha NO le han pagado / Asegura que toda la estrategia se planeó con Salinas de Gortari directamente

MEXICO, D.F., 6 de mayo (APRO).-
 El empresario Carlos Ahumada acusa a Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos de haber urdido el complot de los videos contra Andrés Manuel López Obrador y revela que le ofrecieron 400 millones de pesos que hasta la fecha no le han pagado.
Ahumada asegura que toda la estrategia seguida en torno a los videoescándalos se tomó con Salinas de Gortari directamente.
Ciro Gómez Leyva leyó esta tarde en su noticiero Fórmula de la Tarde, fragmentos del libro Derecho de réplica que empezará a circular el jueves, en el que anuncia que existen otros videos que involucran a personajes importantes del país que podrían servir para iniciar querellas penales pero que los mismos le fueron hurtados a su mujer por Salinas y Fernández de Cevallos.
Como parte de su libro, Ahumada asegura que la decisión de dar a conocer los videos fue personal pero que de la misma se aprovecharon grupos de poder y personajes del gobierno de Vicente Fox, entre los que menciona a Eduardo Medina Mora, entonces cabeza del CISEN y el entonces procurador Rafael Macedo de la Concha, además de Ramón Martín Huerta, el segundo hombre de confianza de Fox cuando este gobernó Guanajuato, y posteriormente su secretario de Seguridad Pública federal cuando en el 2005 falleció al chocar su helicóptero.
Esto es lo que dice textualmente Ahumada sobre algunos de los pasajes de su historia en aquel traumático episodio de los videoescándalos.
Sobre el complot contra Andrés Manuel López Obrador cuenta: “No fue una revancha, fue una decisión individual que fue aprovechada o de la que sacaron beneficio grupos de poder o personas que tuvieron la manera de manejar esta información. Todo lo negocié directamente con Carlos Salinas, muchas veces en presencia de Rosario Robles, con Diego Fernández de Cevallos, con Ramón Martín Huerta, con Eduardo Medina Mora, y con el general Rafael Macedo de la Concha.
Todos ellos intervinieron, formaron parte y realizaron alguna tarea en especial, pero concretamente negocié con Carlos Salinas y Diego Fernández de Cevallos, ¿Por cuánto? Acordamos que me pagarían casi 400 millones de pesos, los cuales nunca me pagaron”.
Describe uno de los encuentros con Salinas al que asistió Rosario Robles, ya en ese momento, aparentemente, presidenta nacional del PRD.
“En la madrugada, antes de despedirnos, se dio una de las escenas más impactantes en mi vida. Salinas le mostró su biblioteca a Rosario Robles. Había condecoraciones y fotografías, entre otros recuerdos, cuando llegamos a la vitrina en donde conserva sus bandas presidenciales. Ahí, Rosario le comentó que debía ser un gran honor y un orgullo portar la banda presidencial. Salinas inmediatamente tomó una escalerita para poder subir, abrió la vitrina y saco una de las bandas presidenciales, la tomó y se la puso a Rosario cruzándola en su pecho y le dijo: te luce muy bien”.
En cuanto a la existencia de más videoescándalos, Ahumada denuncia en su libro: “Puedo decir que sí hay más videos con otros personajes… Esos videos darían de sobra para la apertura de nuevos expedientes judiciales. Respecto de su paradero, algunos los tengo guardados y otros están en manos del abogado Juan Collado, de Carlos Salinas y de Diego Fernández de Cevallos. Ellos se los robaron a mi esposa Cecilia de una manera por demás burda, vil y artera. Se llegó a manejar en la prensa que los videos me habían sido incautados en Cuba pero no, eso nunca sucedió. Cuando me detuvieron en Cuba solo tenía copias de los de Bejarano e Imaz que ya se habían difundido”.
Por Esto!

Ahumada confirma el complot...

La mano de Salinas en la trama de los videoescándalos
RAúL MONGE

La revista Proceso publicó en su edición 1460 del 24 de octubre del 2004 el siguiente texto en donde se confirmaba por boca del empresario Carlos Ahumada, la participación del expresidente Carlos Salinas de Gortari en el episodio de los videoescándalos. A continuación lo reproducimos íntegro para los lectorre de proceso.com.

 

Incautado en marzo pasado en las instalaciones de Grupo Quart, el video que dio a conocer la semana pasada la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) confirmó lo que Proceso documentó puntualmente desde hace seis meses: que las manos del expresidente Carlos Salinas de Gortari estuvieron detrás de la trama de los videoescándalos. Pero el video exhibió, además, la participación de Rosario Robles y de Ramón Sosamontes como aliados de Carlos Ahumada, y dejó entrever que todavía hay más videos que no se conocen, unos 20 aproximadamente, según dijo el empresario en el diálogo que sostuvo con René Bejarano. Proceso reproduce a continuación la versión íntegra del audio, que dura una hora con 45 minutos. Sólo se suprimieron las frases que no tenían una mínima coherencia o que, de plano, resultaban ininteligibles.


Carlos Ahumada Kurtz (CAK): Yo creo (que) Ramón es un gobiernista.
René Bejarano Martínez (RBM:): Me dijo Rosario, porque hablé con ella, me pasó a Ramón por teléfono y me dijo algo: que iba a venir o que iba a hacer algo.
CAK: Va a ir a ver a Andrés y ésa es mi última carta.
RBM: (Inaudible.)
CAK: Espérame, espérame, espérame. Nada más déjame decirte: ¿por qué no ellos? Para mí es humillante. Lo hablé la otra vez con (Adalberto) López Rosas (presidente municipal de Acapulco, Guerrero). Si fuera, si fuera un mercenario, si no estuviera convencido de lo que soy, de lo que he hecho y de lo que bla, bla, bla, ¿sabes qué?, no estuviera el viernes a las 10 de la noche hablando contigo, con Ramón hace rato... y la verdad yo hubiera ido inmediatamente, porque estoy solucionando mis problemas de todo tipo, de toda índole.
RBM: Bueno.
CAK: Yo no puedo ni quiero aguantar. No puedo ya, no quiero.
RBM: ¿Tienes problemas financieros?
CAK: Sí, no puedo aguantar; quiero que estos dos cuates (Alfredo Domínguez Marrufo y Luis Antonio García Calderón, directores de Legalidad y Responsabilidades y de Auditoría de Legalidad y Recursos de Inconformidad, respectivamente, de la Contraloría General del GDF) salgan de la Contraloría. 
¿Por qué no quitarlos? ¿Por qué no moverlos? Sólo es cosa de que se dé una instrucción para parar o frenar esta madriza de desprestigio que me está golpeando internamente; entonces, si no hay una señal, si no hay una señal (inaudible)...
RBM: (Inaudible.)
CAK: René Arce, son y tienen muchas relaciones, que han sido siempre con el otro bando. Espérame, déjame decirte: En la auditoría, en el Resumen Ejecutivo de la Contaduría, hay una observación, una mamada de 1 millón de pesos, que todavía está sujeta... en Iztapalapa hay, ya en el resumen, ya en la Asamblea, 110 millones de pesos.
RBM: ¿Iztapalapa?
CAK: Y en Gustavo A. Madero también hay intereses priistas, no lo podemos negar. Enmascarados, como los quieras ver, como Marcelo Ebrard, pero finalmente ahí están. Hay 60 millones de pesos. Pero, ¿sabes del grupo? El de 1 millón de pesos de Quart no sale ni siquiera con ese nombre; toda la información es total y absolutamente de las tripas, de las tripas, de las tripas internas. ¿Sí me explico? No es un informe que surja del estado final, si tú quieres. Me están obligando, en la medida también en que se dejen... Es como todo... Me dejan, o sea, me dejan, me dejan orillarme a hacer acciones desesperadas y... (inaudible).
RBM: Cuando (uno) está desesperado, comete errores y toma decisiones equivocadas.
CAK: Bueno, pero nada más una cosa, René: Por eso, por eso, ya la última llamada es mañana con (Ramón) Sosamontes. Es que ya no... ¿Te digo una cosa? Ya no es el contrato. Se lo comenté a Gustavo (Ponce, exsecretario de Finanzas del GDF, preso en el penal de máxima seguridad de La Palma) y me hubieran puesto una multa de 5 mil salarios mínimos. Acuérdate que tienen todo.
RBM: ¿Y se desatan los demonios?
CAK: Lo que pasa... Ahorita la lectura, de todo, ahorita... (inaudible), y se puede hacer una encuesta, y tú la puedes hacer.
RBM: No necesito hacerla.
CAK: Bueno, es que Andrés me quiere partir la madre, ésa es la lectura general.
RBM: ¿Y le está pegando a Rosario?
CAK: Así es.
RBM: Y a Cuauhtémoc.
CAK: Así es, esa, esa, esa...
RBM: Aunque no sea, eso es lo que la gente cree.
CAK: Pérame, entonces el problema es que si tú eres director general de Medio Ambiente, pensando bien, pensando bien, no es que Andrés vaya a resolverlo por teléfono. Yo no creo eso.
RBM: Ni lo hace, quiso quedar bien el director de Medio Ambiente... el problema...
CAK: Quiso quedar bien en el presupuesto, y palo; quiso quedar bien estos días, y palo. Pensando bien, hay que pegarle a ese cabrón. Pero no hay que pegarle con las cosas, ¡rúmbale! ¿Sí me explico? O sea, todo, todo, o sea, soy una empresa, todo lo relacionado a mí; digo, no hay vuelta de hoja, todo lo relacionado a mí, ¿sí?
Con muchas dependencias de gobierno... por iniciativa si tú quieres (inaudible)... porque se soltó el demonio y cada quién interpreta al demonio como tú lo estás interpretando. El único problema es que, si ustedes no paran este demonio o este juego, y Andrés no les hace el juego, entonces aquí en... (inaudible).
RBM: Rápidamente.
CAK: Espérate tantito, aquí, nada m*s déjame...
RBM: Yo pienso que el lunes.
CAK: Hay una doble lectura, ¿no? Andrés -¡por favor!-, Andrés se ha aventado tiros de a de veras, no pendejadas. Entonces, aquí ni siquiera él... ni siquiera es la cuestión de ejecutar 10 mil cosas. Con que levante el teléfono y le diga al tesorero: ¿Sabes qué?, págale a este cabrón, y en lo que puedas, en lo que puedas -dentro del marco de la ley, que es lo que le dije a Ramón-, en lo que puedas, dentro del marco de la ley -lo vuelvo a repetir, subrayar y contrasubrayar-, ayúdalo. Y no se tienen que enterar Carlos Salinas, (Santiago) Creel, Reforma, Televisa ni nadie, punto.
Si estos dos güeyes van pa' fuera, por decirte algo, pues no se tiene que enterar nadie. No estoy pidiendo que mañana en las declaraciones de las seis y media les diga: Señores... (inaudible).
RBM: Me arrepiento de lo que hice.
CAK: Exacto, Grupo Quart es una de las empresas más...
RBM: Modelo del mundo.
CAK: No, por favor, René, también qué quisiera yo. Es otra cosa. Quisiera yo...
RBM: El desprestigio es impresionante.
CAK: No quiero pedirles imposibles de llevar a cabo. No quiero imposibles. Entonces no me pidan imposibles, que aguante más de lo que pueda aguantar. Eso es lo que estoy pidiendo, y te digo una cosa: Ya he ido cerrando las puertas, he ido cerrando las puertas.
RBM: (Inaudible) ¿qué quieres decir?
CAK: Tuve hace un rato una pelea con Rosario. Me habló y no le he contestado el teléfono. ¿Y sabes qué? No le voy a contestar. ¿Sabes qué culpa tiene ella?
RBM: ¿Ninguna? 
CAK: Me cai que no. Yo te lo digo. Siento que es víctima de este rollo. Nada más te digo una cosa, René: Hablé ayer con Ramón Sosamontes. Está en Querétaro porque allá tenemos una oportunidad, pero está todo...
RBM: ¿Detenido?
CAK: Tengo el lunes auditoría en Álvaro Obregón y ni papeles tengo. Está clausurado el pinche edificio donde tengo los papeles. Me clausuraron la planta de asfalto y no puedo continuar con las obras.
RBM:Entonces de aquí, si quieres. Porque así lo han manejado, tal vez dándote toda la razón... (inaudible).
CAK: Yo no sé, divide y vencerás. Pero el único problema es, pues, que ustedes, digo, ustedes, la parte que a ustedes les corresponde, se presten; es como si yo reaccionara y me prestara, ¿sí me explico? Lo que yo estoy tratando y pidiendo a gritos de no prestar a lo que ellos, suponiendo que tengan la razón, están pidiéndome. Si no tengo otra, oyes, sabes qué, tengo...
Dile a tu jefe, dile a Andrés Manuel que mande al más chingón de los chingones, que mande a quien sea y que solucione las broncas, ¿eh?
Que mantenga a la gente, que desactive, que no meta al bote mañana a nadie porque los pinches (inaudible) desaparecieron, y que esto se dé, o me cai que yo no puedo hacer nada, digo, no estoy siendo mala leche. Si él no cree que esto se dé, bueno, pues yo me olvido del tema. Yo no puedo hacer nada y él (López Obrador) sí tiene todo para poder desactivar esto sin que nadie, nadie, nadie abra la boca, y si no lo hace, me queda la incógnita.
RBM: (Inaudible.) 
CAK: Yo lo único que te digo, en súper buen plan, en súper buena onda -y así quiero que lo entiendas, cabrón; no soy así, pero le ruego a Dios-: Si mañana Andrés lo manda a la chingada, digo, no lo manda a la chingada, no le da respuesta...
RBM: Eso es lo más probable. Te estás equivocando, es lo que quisieras.
CAK: Te digo una cosa: va a ser una de las peores crisis de mi vida. Te lo digo honestamente. ¿Por qué? Porque me voy a... (inaudible). Va a ser la recomposición de lo que he construido durante muchos años. Es como si ahorita te dijera: ¿Sabes qué?, dedícate a la política, pero, por decir algo... no sé como decirte, pero algo parecido a...
RBM: Partido Republicano... (risas).
CAK: Yo he seguido trabajando. Estoy trabajando por necesidad, porque de repente empecé a ver que tenía que autoexiliarme con René Juárez (gobernador de Guerrero) o en Quintana Roo (con Joaquín Hendrix), pero me da mucha güeva. No es lo mío. Me quería ir a Michoacán tres meses y no aguanté.
Pero nada más te digo una cosa: Tengo que, tengo que, realmente, sobrevivir. Tengo que tener por lo menos, por lo menos -y ya llegando a un extremo-, tengo que tener todo preparado para cerrar o dejarla (la planta de asfalto).
RBM: Es gravísimo.
CAK: Espérame, por eso tengo que tener todos los elementos para poder mantener mi equipo de futbol por fuera, y me autoexilio de la construcción.
Pero, para eso, para eso, para eso necesito una salida. Y ahorita ni siquiera estoy construyendo. Por eso necesito una salida con un súper costo, claro.
Sé que no nada más van a salir afectados varios, sino yo mismo.
RBM: ¿Y todos los demás?
CAK: Pero, como tú dijiste: Si al enemigo no se le deja ninguna salida razonable, digna, clara, la verdad es... (inaudible). Yo he estado con ustedes, codo a codo, en las buenas y en las malas, pero jamás imaginé que... 
RBM: Jamás.
CAK: ...llegaría el momento de tener que cancelar. Entonces, ¿no es lo más atinado quitar a estos dos cuates (los de la Contraloría) pasado mañana, a cambio de... (inaudible).
RBM:Esto es igual, se puede hacer después.
CAK: De una vez, ya.
RBM: Estás obcecado, has perdido la perspectiva.
CAK: No, no he perdido la perspectiva ni he perdido cuál es la idea. Yo lo único que puedo decir... Saliendo estas dos personas, va a haber una señal de que las cosas se deben hacer con mayor cuidado, con mayor... este... apegado a derecho, y con mayor sustento. No sé si me explico.
RBM: No, no, porque yo no te voy a resolver...
CAK: Con René (Arce, actual diputado federal y aspirante a la Jefatura de Gobierno del DF) puedo llevarme de lujo. Él hizo cosas en la delegación y hasta me pidió que no me retirara totalmente de la delegación.
Pero yo prefiero mañana dedicarme 100% al futbol y al periódico; ya no quiero salir en los pinches medios, y ya no estar en el hoyo de todo este desmadre.
Además, vienen otras cosas; no sé de política, pero ahí medio le hago. Va a salir otra cosa mejor. Por suerte, va a salir en el momento, no sé, más importante. Cuando tú das un golpe, vale la pena darlo. Entonces, lo que les estoy preparando no va a ser una cuestión (que salga) dentro de 15 días; se trata de un pinche súper escándalo. Lo que pasa es que yo no voy a saber si va a venir en 15 días, en tres meses o en un año.
Ahí sí, ya pierdes el control de la situación. Entonces eso es lo único que... lo que yo estoy casi seguro es que hubiera sido en mayo o, probablemente, en junio.
RBM: Político electoral...
CAK: Relevante. Mira, una de las cosas que me interesan muchísimo y que, por lo menos, me va a dejar tranquilo, en lo que pueda venir, es que vas a ser testigo de lo que he aguantado. Rosario va a ser testigo de que yo no lo quise hacer y Ramón va a ser testigo de que yo no lo quise hacer.
RBM: ¿Con eso se van a ir Ramón y Rosario? 
CAK: No sé.
RBM: ¿Los vas a madrear?
CAK: Son más de 20 (videos).
RBM: ¿Vas a entregar sus cabezas? (risas) ¿Más de 20?
CAK: Más de 20.
RBM: ¿Tú puedes salvarlos a ellos?
CAK: Te digo una cosa, y te lo repito, ya no va a depender de mí, honestamente, el manejo del momento. Hay veces que a un jugador de futbol nomás le recargas tantito y se va de nalgas.
RBM: Lo desequilibras.
CAK: Entonces, creo que es algo irreversible y súper, súper impresionante y súper cabrón. Sí te podría decir algo... pero yo no creo que el ingeniero (Cuauhtémoc Cárdenas) sea menos importante, o Lázaro (Cárdenas) sea menos importante, o Andrés Manuel sea el menos importante...
RBM: Cualquiera de ésos...
CAK: No, no, no, te pongo ese ejemplo. Lo que sí te puedo decir es que todos los que acabo de mencionar están dentro del ruedo. Es como si estuviéramos hablando de -¡uta!- la matanza de Irak, cabrón. Total, que yo espero -y prendo una pinche veladora- a qué Ramón (Sosamontes) vea al chingao Andrés.
RBM: ¿Que lo convenza?
CAK: Que lo convenza, que me hable y que me diga: 'Brother, me mandó a la chingada', o me dijo lo que le va a decir...
RBM: Y ya sé lo que le va a decir (risas).
CAK: No, no, ya lo sé, ya lo sé. O sea, por eso Carlos mañana me va a hablar y me va a decir: Oye, ¡confirmado!, ¿eh? (silbido), este, confirmado lo que te dije, arráncate ya. Pero, ¿cómo te digo? Yo, o sea, bueno, finalmente también tienes tu moral, de tu conciencia de lo que haces, de todo; entonces, yo, habiendo hecho todo lo que he hecho, ¿sí?... yo me voy a haber sentido que hice lo que estaba en mis manos hasta el último grado. Eso te va a dejar un poco menos claro, aunque no te va a dejar bien.
RBM: ¿A los 20?
CAK: Sí.
RBM: Son personajes muy... (inaudible), pero también saben responder. Para que entiendas, si nos va mal, te va mal a ti. Ojalá (que) tu decisión no los lastime.
CAK: Ése es el problema, Creo, creo que no lo quería o no lo quiero, pero no depende de mí. Ése es mi problema.
RBM: Yo espero que se pueda hacer algo. Ojalá mañana Ramón tenga la capacidad que yo no tuve.
CAK: Mira, si Rosario no la tuvo, Lázaro no la tuvo...
RBM: Yo tampoco...
CAK: Javier Solórzano no la tuvo...
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