¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...
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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Salvese el que pueda...

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SALVESE EL QUE PUEDA.

- ¡Ora sí que la chingaste Chilero! -díjele con ánimo de fregarlo- ¿Cómo está eso, de que en el noticiario de Pedro Ferríz de Con, sí dicen la verdad? ¿Qué no tienes miedo de conseguirte un cáncer en el cerebro por andar oyendo a periodistas cancerigenos?  ¿Qué no te basta con ver las taranovelas por la tarde y quedar todo idiota? Ora sí que pusiste en duda tus facultades mentales ¿Qué ya tragas harto Prozac como el loco de Fox?-.


- No chingues lerolico, si tu estás peor de loco que yo. Pero te digo que es cierto, en el noticiero de Ferríz de Con, sí dicen la verdad-.


- Pero mi estimado y despistado chilero, si la verdad no existe ¿Cómo te atreves a decir esas mafufadas? Se me hace que el periodista vendido ese que nombras, ya te hizo una trepanación y te ajusto el cerebro  por medio de la telepatía  marciana. Con eso de que su papá ve marcianitos por todos lados. Ya te han de haber contagiado-.


- Ya comenzaste a decir idioteces lerolico. ¿Ahora hasta reniegas de la verdad?-.


- ¿Cual renegar? ¿De que verdad reniego, de la tuya (sin albur), la del ‘perrodista De Con’ o, la mía?-.


- Pues de la vedad, la que es la verdad y que no hay otra-.


- Jiar, jiar, jiar… Ira chilero, déjame te cuento un CASO:
Un ladrón asalta a un parroquiano, este llama a un policía y juntos apergollan al ladrón, ya luego se lo llevan ante un juez. El juez de barandilla  les ordena a todos “A ver, cuéntenme la verdad de lo que paso“. El policía dice “La VERDAD señor juez, es que este señor dice, que este otro lo asalto. A mi no me consta pero los traje a los dos”. Luego, el que fue asaltado le dice al juez “Mire señor magistrado, la VERDAD es que este señor me asaltó y me robó como diez pesos. Luego llamé al oficial y juntos lo atrapamos”. El ladrón que de tarugo no tiene nada dice “ Distinguido señor juez, me disculpara usted, pero del susto que me metieron estos señores hasta el azúcar se me subió. La VERDAD señor autoridad, es que cuando yo caminaba por la calle el señor que me acusa de robarlo me paro y me dijo, que le diera mi cartera o me mataba. Yo le di un empujón y salí corriendo. Como a una cuadra de correr desesperado, que volteo y veo al policía que corrían tras de mi junto con el señor que me acusa. Entonces pensé, que para qué corría si yo no había hecho nada. Me paré y esperé a los dos, y fue así que nos venimos para acá. Si no me cree, distinguido magistrado,  pregúntele al policía”.  ¿Es cierto? preguntó el juez al policía. Es cierto contestó el policía.
Ahora te pregunto Chilero ¿Para el juez cual es la VERDAD, si cada cual expuso su VERDAD?-.


- No pos así como son los jueces en México, casi es seguro que al que meten al bote es al asaltado y al ladrón lo dejan libre-. Dijo el chilero con cierta duda.


- Por eso digo Chilero, la verdad no existe, lo que existen son los HECHOS y todos los HECHOS hacen un CASO.


- ¡Ah Chingá! Ora sales de filosofo lerolico-.


- Fíjate bien chilero, los HECHOS son qué: No hay empleos en México, hay mucha emigración, la seguridad no existe, muertos por todos lados, la justicia es injusticia en los juzgados, los impuestos suben y los salarios bajan, la autoridades todas son corruptas, el gobierno solamente sirve a los intereses de los barones del dinero, la educación es un fracaso, el comercio se agota y crece la delincuencia social, el estado de derecho está totalmente difunto y la suprema corta de justicia apesta a momias podridas y, los diputados y senadores son bascas apestosas que ya no queremos… y así… le podría seguir hasta casi un pelo antes del infinito. Todos estos HECHOS sumados, Chilero, dan como resultado el CASO. Y es el CASO, que en México hay un ESTADO FALLIDO.  Es decir que a todos nos está cargando la chingada, y además, que va llegar un momento donde no tengas de otra que hacer justicia por tu propia mano.-


- ¡Chingala lerolico! Ora sí que ya te pusiste melodramático. Tas gueno pa películas de espantos-.