¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...
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viernes, 2 de diciembre de 2011

Otra de jóvenes PANazis...


México SA
El encomio de Lagarde
Ciega y sorda, pero no muda
Otra de jóvenes panistas
Carlos Fernández-Vega

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Nadie, con un poquito de sentido de la realidad, puede afirmar, con enorme sonrisa, que no tenemos más que alabar y encomiar la conducción económica y la fortaleza de la economía mexicana. Tal vez la atareada señora Cristina Lagarde no tuvo tiempo de revisar el saldo de tres décadas neoliberales en México, ni los estragos causados por el actual inquilino de Los Pinos, y por ese motivo dijo la barbaridad que dijo, pero es verdaderamente ridículo que la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional se aviente al ruedo con esa delirante frase, cuando los resultados más tangibles del quinquenio –el calderonista– son el impresionante incremento en el número de pobres, 60 por ciento de aumento en el desempleo (por la parte de la encomiable conducción) y 1.7 por ciento de crecimiento anual promedio en ese lapso (por el lado de la fortaleza).
Sólo con los ojos cerrados, el decoro en el suelo o el cinismo a tope puede declararse algo similar y todavía sonreír. Congruente con su visión de las cosas, la señora Lagarde debió declarar que el gobierno mexicano ha sido, es, un fiel servidor de las instrucciones fondomonetaristas y, sin importarle el brutal costo social, un pagador puntual de sus crecientes deudas, de tal suerte que loencomiable de la fuerte economía nacional sería que a pesar de las barbaridades cometidas y acumuladas por cinco administraciones neoliberales al hilo, México todavía tiene habitantes, hambrientos y jodidos, pero al fin explotables.
Tal vez, también, la directora-gerente del FMI vio la proporción del doctor Agustín catarrito Carstens y creyó que él era una muestra suficiente para concluir que todos los mexicanos estaban en las mejores condiciones alimentarias; se reunió con Calderón y Meade, y supuso que en este país todos los empleos tenían los mismos salarios e idénticas prestaciones; comió y bebió de lo mejor, con lo que entendió que eso era parte de la dieta nacional; la pasearon en los mejores vehículos y no hubo tráfico que la detuviera; la cuidaron cientos de guaruras; vio y saludó a banqueros, funcionarios del sector financiero, empresarios de alto nivel y gente de alcurnia, y todos ellos le presumieron lo servicial que es el gobierno con el gran capital, los jugosos negocios que se hacen en el país con los contactos y losestímulos necesarios, los miles de millones de pesos y contando, en fortunas acumuladas, signo del éxito de México. Entonces, la señora Lagarde concluyó:qué bien van las cosas aquí, que maravilla; por ello, no tenemos más que alabar y encomiar la conducción económica y la fortaleza de la economía mexicana.
Funcionarios, barones del dinero, empresarios Forbes le contaron sobre el exitoso modelito, de allí que la directora-gerente celebró la rápida recuperación económica después de la crisis mundial, (la cual) da fe de la solidez de las variables fundamentales de la economía y de la certera gestión de la política económica que realizaron las autoridades. La fortaleza y resistencia de México han respaldado el crecimiento sostenido y la creación de empleos. Algunos confundieron el discurso de la cabeza visible del FMI con uno de Ernesto Cordero (o Calderón, Carstens o Meade). Igual por la prisas la señora no pudo escribir el propio, porque dijo:persisten riesgos derivados de la inestabilidad de la situación mundial, que podrían afectar incluso a países fuertes como México. Si bien el país dispone de cierto margen de maniobra para contener las posibles repercusiones, debería intensificar las reformas para impulsar el crecimiento y aumentar su competitividad, en particular en un entorno externo de atonía prolongada de la actividad económica.
Eso sí, nunca se le ocurrió preguntar por el otro lado de la moneda, por el México real: al cierre de 2010 (información del Coneval), 57.7 millones de pobres; 35.8 millones de mexicanos no tenían acceso a los servicios de salud; 68.3 millones a la seguridad social; 18.5 millones carecía de servicios básicos en la vivienda; 28 millones no tenían acceso a la alimentación; el porcentaje de población que disponía de ingresos inferiores a la línea de bienestar (2 mil 114 pesos mensuales) aumentó de 49 a 52 por ciento entre 2008 y 2010; sólo 22 de cada cien mexicanos no tienen carencias sociales y obtienen ingresos mayores a la línea de bienestar. Por si fuera poco, 2.5 millones en la desocupación abierta, 7 millones de ninis, cerca de 5 millones de subempleados, 13.4 millones en la informalidad y salarios de hambre, entre otras gracias igualmente encomiables.
Así, sorda y ciega, pero no muda, la señora Lagarde avaló el encomiabletiradero del calderonato, en particular, y de las tres décadas de política económica neoliberal en México, en general, que no es otra que la sutilmente impulsada por el propio Fondo Monetario Internacional. Felicidades, señora Lagarde, que así dejó a la economía francesa durante su paso por el ministerio galo de Finanzas.
Las rebanadas del pastel
Más de las juventudes panistas en Pemex: “soy una de las personas que en la paraestatal están jubilando de forma por demás atropellada, transgrediendo los derechos del trabajador. A mediados del mes anterior, el gerente de Operación de la Dirección Corporativa de Tecnología de Información y Procesos de Negocio, a través de uno de sus jóvenes panistas (ver México SA del 30 de noviembre de 2011), me informó de manera verbal que en unos cuantos días más ‘estarás jubilado’ al 90 por ciento, no obstante que no tengo la antigüedad ni la edad requeridas, en franca violación a mis derechos como trabajador de Petróleos Mexicanos. Quiero y tengo el derecho de jubilarme con el 100 por ciento, amén de que mi deseo es seguir colaborando con la empresa, ya que tengo todavía vitalidad y muchas ganas de seguir trabajado. Los funcionarios implicados en todo esto (Abraham Galán Ramírez, Carlos Medina Treviño y Marco Antonio Murillo Soberanis) han dicho que ello es consecuencia del reajuste de personal por la integración de las áreas de informática a la DCTIPN, pero también hay que tomar en cuenta al personal que ya cumple con la edad y antigüedad requerida para gozar de este derecho, y son muchos de éstos que no están jubilando por ser amigos incondicionales de estos directivos”... Y mientras eso sucede, prepárense para la faraónica celebración (la quinta de la temporada) del inquilino de Los Pinos por sus cinco años de estancia en la residencia oficial, en la que nuevamente presumirá el México de mentiritas (de mentirotas, a estas alturas).

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La Jornada
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jueves, 1 de diciembre de 2011

LozAsno, el miedo y el burro...


México SA
Débito en tiempos electorales
Deuda: ¿nada más Coahuila?
Lozano, el miedo y el burro
Carlos Fernández-Vega

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A todo pulmón electorero se mantiene el tema de la voluminosa deuda pública de los estados del país, aunque debajo del tapete pretende mantenerse la misma situación, pero a nivel federal, y lo más llamativo de todo esto es que los más gritones son quienes en mayor media han endeudado al país y/o a sus respectivas entidades republicanas. Pero al final de cuentas el problema no es de la administración federal ni de las estatales, que siempre se lavan las manos, sino de los mexicanos (los menos gritones) por ser los que pagarán hasta el último centavo de los excesos cometidos por sus supuestos gobernantes.
Materia de especial atención mediática ha sido el cochinero de la deuda pública coahuilense, por la simple razón de que quien meses atrás encabezaba el gobierno de ese estado ahora preside (no se sabe por cuántos días más) el partido tricolor, cuyo engominado candidato a la silla grande aparentemente va en caballo de hacienda. Lo más probable es que si el profesor bailarín se hubiera retirado de la política activa o cuando menos hubiera sido más prudente, ninguna voz –comenzando por la de los panistas– se habría escuchado en su contra por el referido motivo, porque ese es el silencioso acuerdo de la clase política: perro no come perro, salvo en tiempos electorales.
Sin duda el crecimiento de la deuda coahuilense es llamativo, pero no es el único. De hecho, el descomunal endeudamiento de los gobiernos estatales ha sido la norma desde cuando menos la segunda mitad del salinato. De 1992 a septiembre de 2011 el saldo de la deuda pública de las 31 entidades de la República más el Distrito Federal creció la friolera de 2 mil por ciento, y nadie en el gobierno federal ni en los partidos políticos se tomó la molestia de reclamar. Lo peor del caso es que el crecimiento de dicho débito ha sido inversamente proporcional al comportamiento económico de esas mismas entidades y a la caída del bienestar social de sus habitantes. ¿Dónde, pues, están esos miles y miles de millones de pesos que se contrataron administraciones priístas, panistas y perredistas?
En el centro de los gritones y animando a otros para que hagan lo propio, sólo en contra de la deuda coahuilense, se encuentran el gobierno calderonista y el PAN, que al final son uno mismo. Han hecho un verdadero alboroto sobre el asunto de Coahuila, pero permanecen mudos en torno al espeluznante crecimiento de la deuda federal, es decir, la del propio gobierno calderonista y demás instancias federales, algo que, por cierto, es totalmente opuesto a lo que el actual inquilino de Los Pinos prometió en los dorados tiempos de su campaña electoral.
En este contexto, entre 2006 y septiembre de 2011 la deuda de los 31 estados más el Distrito Federal aumentó 124 por ciento. ¡Qué horror!, gritan en Los Pinos, pero mantienen sepulcral silencio cuando se conoce que en el mismo periodo la deuda federal se incrementó 158 por ciento. La primera, en números cerrados, pasó de 160 mil a 358 mil millones de pesos, es decir de 1.6 a 2.7 por ciento del producto interno bruto; la segunda arrasadoramente avanzó de 1.9 a 4.9 billones de pesos, o lo que es lo mismo, de 21.4 a 34.2 por ciento (para ambos casos las cifras son de la Secretaría de Hacienda). Todo ello en el marco de una economía que en ese lapso ha crecido a un ritmo anual promedio de 1.7 por ciento, sin olvidar los más 12 millones adicionales de pobres, los 7 millones de ninis, los 2.5 millones de desempleados y los 13.4 millones en la informalidad, por sólo citar algunas gracias de nuestros amadísimos cuan respetados gobiernos. ¿Dónde, pues, está la deuda federal? ¿Dónde la estatal? ¿Qué se hizo con ese voluminoso río de dinero?
Pero la única bronca (dicen en Los Pinos, con coro panista) es la deuda de Coahuila; es más, ni siquiera eso: el quid es el endeudamiento en tiempos de Humberto Moreira como gobernador. El resto, qué más da. Sin duda, lo del profesor bailarían es un cochinero, pero, insisto, no el único. ¿Dónde estaban las siempre atentas autoridades federales para frenar a los voraces gobiernos estatales? ¿Dónde para contenerse a sí mismo?, pues la deuda federal (interna y externa) en sólo cinco años ha crecido casi 13 puntos porcentuales del producto interno bruto (para dar una idea, el rescate del Fobaproa llegó a representar 20 por ciento del PIB en su etapa de mayor generosidad).
¿Humberto Moreira es responsable de falsificar documentos para aumentar la deuda de Coahuila? Si es así, que se actúe en consecuencia y se litigue en los tribunales, no en los medios de comunicación ni, especialmente, en tiempos electorales. Pero, ¿qué pasa con la deuda federal? ¿Quién vigila al vigilante, al gritón mayor? Con Calderón en Los Pinos, el débito interno creció 145 por ciento, y el externo 105 por ciento (y falta 2012, año electoral), mientras la economía avanza1.7 por ciento y las miserias van a galope. La deuda federal en niveles históricos, al igual que el bienestar de los mexicanos, con la salvedad que en el primer caso es para arriba y en el segundo para abajo.
Se supone que los gobiernos (estatales y federal) contratan deuda pública con fines productivos, para estimular el crecimiento económico, para impulsar el desarrollo, para satisfacer las necesidades de la población, para cimentar el futuro. ¿Dónde está todo eso?, porque lo único que se ve, y se paga, es el aparatoso avance del débito. Pero no hay de qué preocuparse, pues no cabe duda que finalmente los mexicanos sabrán de esa deuda, porque pagarán hasta el último centavo de ella, mientras los responsables del atraco brincan de un puesto público a otro sin mayores consecuencias (a menos de que, amén de hocicón, se le ocurra la pésima idea de ocupar la presidencia de un partido político con un candidato aparentemente ganador, y enfrente a un gobierno perdedor en tiempos electorales).
Las rebanadas del pastel
Es un hecho que el miedo no anda en burro, y el autodenominado (ex) gallo azul está consciente de ello. Y en este contexto, lo único que le faltaría al país es tener como senador de la República a Javier Lozano Alarcón quien, en busca de manto protector, está en pos de una plurinominal blanquiazul para la próxima legislatura. Por ello, como anillo al dedo quedan las recientes declaraciones del líder minero Napoleón Gómez Urrutia sobre este personaje y su patrón: habrá que ver cuál será el futuro de Felipe Calderón y Javier Lozano Alarcón. Estarán buscando protección e impunidad, nacional e internacional, pero han cometido tan serios y graves errores que deberían desde ahora, si es que no lo han hecho, preocuparse por su futuro. Y sí, ambos ya proceden en tal sentido.

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La Jornada
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lunes, 28 de noviembre de 2011

Fox-Calderón: década perdida... ¿A poco No?


México SA
FC: de olvidos y modestia
PIB: ¿vigorosos resultados?
Fox-Calderón: década perdida
Carlos Fernández-Vega

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Cuando las cosas van mal o muy mal, como el calderonato comprenderá, los genios gubernamentales suelen privilegiar los resultados aparentemente buenos y olvidan los rotundamente malos. Tal es el caso del inquilino de Los Pinos, quien en plena celebración por las cifras contenidas en el más reciente informe del Inegi (PIB, tercer trimestre de 2011) subrayó que (se respeta sintaxis) la economía mexicana acumula siete trimestres seguidos, ya casi dos años seguidos, de crecimiento, constante trimestre, tras trimestre, modesto, si se quiere, pero qué importante es que, en momentos de tan grave crisis internacional, nuestra economía pueda crecer. Y se quedó tan tranquilo.
Al eufórico Felipe Calderón le pasó de noche que antes de esos siete trimestres seguidos de aumento la economía mexicana registró cinco periodos iguales consecutivos con caídas históricas, de tal suerte que el balance dista mucho de sermodesto, como asegura, y se torna verdaderamente espeluznante. Si se hace la operación aritmética completa (sumas y restas, y no sólo sumas), el resultado concreto es que desde el inicio oficial de la crisis la sólida economía nacional creció, por llamarle así, a una tasa trimestral promedio de apenas 0.7 por ciento, proporción mucho más cerca del estancamiento que de la modestia descrita por el susodicho. El balance sectorial es igual de aterrador: en 12 trimestres consecutivos las actividades primarias avanzaron 0.8 por ciento, las secundarias 0.2 y las terciarias 1.1, es decir, el campo cada vez produce menos, la producción industrial prácticamente está paralizada y lo mejorcito del navío de gran calado es el sector servicios.
Ese es el resultado concreto de tres años (octubre de 2008 a septiembre de 2011) de caídas olvidadas y alzas cacareadas a todo pulmón. Cuando se registraban las primeras el discurso oficial no se cansó de atribuir el desplome afactores externos, pero cuando se presentan las segundas la cosa cambia, pues se deben a la solidez interna, según la versión de Los Pinos. El hecho es que con ese 0.7 por ciento como promedio trimestral no se llega a ninguna parte, como tampoco con la tasa anual promedio del calderonato, que si bien va será de 1.7 por ciento. Con ello, en la docena trágica panista (Fox-Calderón) el modesto crecimiento económico sería equiparable al reportado en la primera década perdida –los años 80–, cuando la tasa anual promedio de crecimiento fue de 1.9 por ciento.
Mientras el inquilino de Los Pinos mantiene las cifras negras en el cajón de losolvidos, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados advierte que los riesgos internos y externos que afectan la actividad económica nacional se han multiplicado, lo que se ha traducido en un detrimento de las expectativas de crecimiento nacional e internacional. Entre los internos se puede mencionar la menor dinámica de la demanda doméstica (el consumo evoluciona lentamente y la inversión no repunta) y que algunos componentes del gasto muestran desaceleración. Asimismo, podría suscitarse una astringencia del crédito al consumo como resultado de un posible repunte inflacionario; una alza inesperada de la inflación que provenga por el lado de la oferta, en particular, de los productos agropecuarios, ante los efectos de las prolongadas sequías, sin olvidar la inseguridad.
Entre los externos se cuenta una mayor desaceleración de la actividad económica estadunidense, lo que ha influido en menor crecimiento de las exportaciones mexicanas; volatilidad inesperada en los mercados financieros internacionales que dé lugar a un ajuste de cartera adicional, lo cual tendría efectos sobre la captación de recursos de las economías emergentes, entre ellas México; incremento inesperado de los precios internacionales de las materias primas, en particular alimentarias y energéticas, que si bien han disminuido continúan en niveles elevados.
Ante el panorama de menor crecimiento de la economía mundial, en particular la estadunidense, se ha ajustado a la baja su expectativa de expansión, lo que ha repercutido sobre la economía mexicana a través, principalmente, del menor crecimiento de sus exportaciones, situación que ha propiciado un ajuste a la baja en los pronósticos sobre la evolución de la actividad económica nacional tanto para el presente año como para 2012. La economía mundial continúa expandiéndose, pero a un menor ritmo y en un entorno más volátil, por lo que los riesgos a la baja han aumentado, situación que incide en la economía mexicana a través de su canal comercial, el turístico y las remesas, por lo que la economía mexicana continúa enfrentándose a mayores riesgos a la baja.
Las expectativas tanto del sector privado como de organismos internacionales se han ajustado a la baja. El promedio del pronóstico económico para 2011 es de 3.75 por ciento, cifra inferior a la prevista por la Secretaría de Hacienda de 4 por ciento; sin embargo, destaca que dichos valores son inferiores al crecimiento observado en 2010 (5.5). Para 2012 se estima que continuará reduciéndose la dinámica económica del país; así, si bien el pronóstico de la SHCP se ajustó a 3.3 por ciento, en el cuadro se aprecia un promedio de 3.39 por ciento; cifras que continúan mostrando la pérdida de dinamismo de la economía nacional.
El citado centro de estudios indica que si bien el PIB creció en el tercer trimestre de 2011, su avance “no alcanza al de 2010; de hecho, fue menor en cerca de 30 por ciento. Los factores que influyeron en la dinámica de la economía mexicana en ese periodo fueron: por el lado externo, la menor demanda de exportaciones mexicanas, ya que, con cifras ajustadas por estacionalidad, su dinámica pasó de un crecimiento de 4.1 por ciento en el segundo trimestre a una caída de 0.6 por ciento en el tercero; en particular, las exportaciones manufactureras lo hicieron de un incremento de 2.65 por ciento a uno de sólo 0.34 por ciento, respectivamente. Además el nivel de la inversión no repunta, ya que continúa por debajo de su máximo observado de octubre de 2008. De hecho, de acuerdo con las cifras ajustadas por estacionalidad, en agosto de 2011 ese indicador mostró un decremento de 0.44 por ciento en relación con el mes inmediato anterior.
Las rebanadas del pastel
¿Tanta es la mugre y los malos manejos financieros en Mexicana de Aviación, que el gobierno calderonista prefiere enterrar a la aerolínea, con sus 8 mil trabajadores, que denunciar a los responsables y actuar en consecuencia? De entrada, a Gastón Azcárraga ya lo bajaron de la dirección del Grupo Posadas para alejarlo de los reflectores.

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La Jornada
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lunes, 21 de noviembre de 2011

Inversión improductiva... Puros gastos Pendejos...

México SA
Inversión improductiva
Gasto sin beneficio social
Ductos: bomba de tiempo
Carlos Fernández-Vega

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Presumido como uno de los sectores más dinámicos de la economía mexicana, el de comunicaciones y transportes, a cinco años de distancia, reporta un balance real que no corresponde al del discurso oficial. Miles y miles de millones de pesos se han canalizado a este sector estratégico, para que un quinquenio después el crecimiento sectorial apenas si se acerque a 0.9 por ciento, como promedio anual. Se trata, pues del problema de siempre: no sólo cuánto se gasta, sino en qué y cómo se gasta.
Como señala el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, destinar miles de millones de pesos a procesos improductivos refleja la ausencia de claridad que desde el sector público se tiene respecto a las verdaderas necesidades del país. La variación promedio del PIB de transportes, correos y almacenamiento representa un claro ejemplo de lo anterior. Entre 2006 y 2010 la inversión pública en el sector de comunicaciones y transportes se ha incrementado a una tasa promedio de 19.3 por ciento anual; sin embargo, en el mismo periodo el PIB mencionado solamente lo ha hecho en 0.9 por ciento anual. Hay que preguntarse por qué una inversión que duplica a la de cuatro años antes no se ha traducido en un aumento significativo de la producción. La primera parte de la respuesta se encuentra en la inversión del sector privado en el sector: 2 mil 100 millones de pesos menos que en 2006, lo cual se traduce en una caída de 0.6 por ciento en promedio anual para el lapso citado.
Lo anterior indica un comportamiento divergente entre la inversión realizada por las empresas y la correspondiente al sector público: en 2006 la parte privada fue 185 por ciento respecto a la pública, en tanto que para 2010 únicamente fue de 88.7 por ciento. La caída en inversión privada destinada a infraestructura de comunicaciones y transportes explica dicha situación, lo que sintetiza el precario entorno económico, social y de seguridad que enfrentan quienes buscan hacer empresa y generar empleo en México. Lo descrito conduce al segundo elemento a tomarse en cuenta: la inversión pública no es un sustituto de su contraparte privada; por el contrario, es un complemento que ante la ausencia de la última tiene un efecto marginal. En este aspecto existen algunas cuestiones a resaltar: los proyectos de inversión públicos se circunscriben a desarrollar sectores como el petrolero, el eléctrico y el carretero.
El problema, apunta el CIEN, es que dichas erogaciones no tienen beneficios si ellas no llegan a la sociedad en forma de bienes y servicios más baratos, de fácil acceso y calidad. La elevación de los precios de combustibles es el mejor ejemplo de cómo una mayor inversión no necesariamente termina por impulsar a la economía. En la parte de comunicaciones, las nuevas carreteras, o las mejoras a las existentes, no tienen impacto si el aparato productivo se encuentra deprimido, sin financiamiento y con un débil mercado interno. No puede dejarse de lado la calidad de la inversión realizada: el monto millonario de recursos destinados a proyectos que no están bien planeados, que al construirse no tienen el desempeño prospectado, limita el crecimiento. La inversión pública improductiva, no ejercida en tiempo y forma debe eliminarse, básicamente porque se realiza con recursos que se obtienen de los impuestos o de la riqueza petrolera, situación que se traduce en un daño al patrimonio de la sociedad.
Ante las restricciones financieras por las que, de manera estructural, atraviesa el país, cuidar el destino del gasto es imprescindible. Es preocupante que tanto el número de aeropuertos y puertos marítimos como la cantidad de vías férreas permanecen estancados en México, fundamentalmente porque constituyen la columna vertebral de la competitividad que las economías desarrolladas y emergentes exhiben. Difícilmente podría estimarse que China habría alcanzado el ritmo de crecimiento actual sin sus desarrollos de infraestructura. La construcción de trenes de alta velocidad, puertos competitivos y aeropuertos que le dan conectividad global son el común denominador de su éxito. Cuando México apuesta por carreteras, dejando de lado otro tipo de comunicaciones, lo que refleja es la falta de un programa de desarrollo integral, propiciando con ello un elevado gasto improductivo.
Las rebanadas del pastel
Mexicana, fraude maquinado, segunda entrega, en (www.youtube.com/watch?v=s8kj_1P16uo).... De la lectoría, sobre una de tantas bombas de tiempo que hay en la gran metrópoli: en los últimos años hemos visto cómo en algunos lugares de la ciudad de México se han producido grietas y desniveles de terreno. El mismo fenómeno se ha dado en la delegación Iztapalapa. El problema se agrava en calles por donde corren ductos que transportan gas a alta presión. Desde 2005 hemos presentado escritos ante diferentes instancias oficiales locales (Protección Civil de la Delegación Iztapalapa, Procuraduría Social, Secretaría del Protección Civil del Gobierno del DF) y federales (Secretaría de Energía, Comisión Reguladora de Energía) y ante la propia empresa privada concesionaria del ducto (la trasnacional Gas Natural México). Se trata de establecer comunicación no sólo para recabar información sobre el estado que guardan los ductos, sino para informarles sobre el abandono, anomalías o deficiencias detectadas en las señalizaciones y otras instalaciones superficiales, sin que a la fecha las instancias señaladas hayan mostrado interés o dado una respuesta satisfactoria a esta inquietud. Desde la instalación del ducto en 1982, no hemos visto a persona o instancia revisar o monitorear la red, ni supervisar el estado de las señalizaciones y demás instalaciones superficiales. Es más, en algunos casos hemos detectado señalizaciones con teléfonos de emergencia que no tienen nada que ver con los servicios de emergencia de la empresa o bien nadie contesta. Ante el peligro latente que representa tener un ducto de gas a alta presión literalmente en la puerta de nuestros hogares, los vecinos hemos solicitado ante las instancias oficiales ya referidas: a) que se atienda el problema de las grietas y hundimientos, b) que se modifique la ruta por la que corren actualmente los ductos en cuestión ya que no hay condiciones que den certeza y seguridad y c) que se atiendan otros problemas no menos importantes como el de la inseguridad, recuperación de espacios deportivos, áreas comunes y jardines, entre otros (José Fernando Orozco, job_8888@hotmail.com).

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La Jornada
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viernes, 18 de noviembre de 2011

La CFE y sus tranzas contra la Raza...


México SA
CFE: ¿errores de facturación?
Trasnacionales y electricidad
Generación privada a galope
Carlos Fernández-Vega

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Transcurridos dos años del decretazo calderonista que borró Luz y Fuerza del Centro del inventario paraestatal, la Comisión Federal de Electricidad repite que no hay excesos ni aumento de tarifas más allá de lo debidamente autorizado por la Secretaría de Hacienda, de tal suerte que –según su versión– el cada día más elevado precio que pagan los usuarios del servicio eléctrico se deriva, simplemente, de errores de facturación, los cuales, dicho sea de paso, lejos de corregirse, se incrementan bimestre tras bimestre.
Ante los integrantes de la Comisión de Energía del Senado de la República, Antonio Vivanco Casamadrid, director general de la CFE, dijo que “parte de las inconformidades manifestadas por los usuarios se deben a errores de facturación, que ya se han atendido… en muchas ocasiones hay quejas por un mayor costo, pero no se trata de incremento en el precio del servicio eléctrico, sino que las prácticas comerciales en la zona centro del país han ido mejorando y ahora se cobra lo que realmente se consume de electricidad… la Comisión ha recibido 6.8 millones de llamadas, aunque dijo no poder definir cuántas de ellas son por reclamos de consumidores. Detalló que la paraestatal comenzó el año con dos inconformidades por cada mil usuarios, y en septiembre bajamos a una por cada mil, y son fundamentalmente en el Valle de México. Reconocemos que con una operación de 30 millones de clientes domésticos, sin lugar a dudas debe haber algunos errores en la facturación, que estamos dispuestos a atender con toda sensibilidad” (La Jornada, Andrea Becerril y Víctor Ballinas).
Cada que llega el recibo bimestral a los domicilios, el saldo a pagar crece alegremente. Las constantes quejas de los consumidores por lo abultado de la factura siempre reciben la misma respuesta de los empleados de la CFE: yo creo que usted tiene una fuga en su instalación eléctrica, de allí que paga más. Se les repite que no hay tal, que ya se revisó de cabo a rabo tal instalación y que la única fuga existente es la de ética por parte de la paraestatal. Pero insisten: “…yo creo que usted tiene una fuga en su instalación eléctrica”, mientras el monto a pagar sube y sube, sin posibilidad alguna de que se detenga el atraco, y mucho menos de que el consumidor sea resarcido.
Vivanco Casamadrid (otro itamita –del ITAM– incrustado en el gobierno, que fue coordinador de asesores en la residencia oficial y compañero de estudios del actual inquilino de Los Pinos) asegura que el creciente precio que deben pagar los consumidores es motivado por errores de facturación. ¿En serio? Otras instancias han documentado que la causa, en realidad, es de otra naturaleza y con nombre trasnacional.
La Unidad de Evaluación y Control de la Cámara de Diputados lo reseña de la siguiente forma: la evaluación de la calidad del servicio eléctrico en México descendió 14 lugares, al pasar de la posición 73 de 125 países evaluados en 2006, al lugar 87 de 134 países evaluados en 2009, lo que revela que no se cumplirá la meta de competitividad establecida para 2012 de ubicar a México dentro de los 54 países mejor evaluados. El sector eléctrico nacional requiere un diagnóstico detallado y una propuesta de una profunda reconfiguración; la extinción de Luz y Fuerza del Centro no corrigió el problema de fondo que es la reconstitución de la capacidad de generación eléctrica pública a costos y precios competitivos, de tal manera que atienda las necesidades de consumo de los diversos sectores económicos y domésticos utilizando su propia infraestructura que está subutilizada.
La Comisión Federal de Electricidad disminuyó su capacidad de generación en más de 12 mil MW para permitir el ingreso de los permisionarios privados (empresas trasnacionales en su mayoría) para atender a los millones de usuarios que cubría la extinta paraestatal. Por ello, recomienda, es necesario revisar y evaluar el modelo de intensa participación de los permisionarios privados que están afectando el servicio público nacional, primero con la liquidación de LyFC, y progresivamente con la pérdida de capacidad de generación de electricidad por parte de CFE. Los elevados márgenes de generación eléctrica (privada) son producto del gran número de permisos otorgados a productores externos de energía, por parte de la Comisión Reguladora de Energía, que están generando nueva infraestructura eléctrica en manos privadas en detrimento de la utilización de la pública. La CFE ha disminuido sus niveles de generación de electricidad y, en consecuencia, sus ventas, debido a que el número de concesiones al sector privado se ha incrementado considerablemente (cerca de 800).
Aunque la CFE cuenta con alrededor de 60 por ciento de la capacidad de generación eléctrica, ésta se ocupa parcialmente debido a que se privilegia la generación potencial de los permisionarios privados, quienes no corren riesgos, debido a que venden la energía comprometida a la Comisión y aunque se presenten paros o haya menor demanda del energético, la paraestatal debe colocar los excedentes al costo que sea necesario.
Las altas tarifas eléctricas no son producto exclusivamente de la energía generada por el servicio público; también se derivan de los altos costos de interconexión de los productores independientes (privados) y del gas natural (comercializado por privados) que es el único combustible que utilizan los productores independientes de energía. En este tema debe comentarse el amplio debate en torno a la violación de lo establecido en artículo 27 constitucional, pues señala que corresponde sólo a la nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación del servicio público (...) por lo que no se otorgarán concesiones a los particulares.
De ese tamaño son los errores de facturación.
Las rebanadas del pastel
El Vaticano se convulsionó por el creativo despliegue fotográfico de Benetton, en el que aparece el papa Benedicto XVI en pleno agasajo con el imán egipcio Ahmed el Tayeb. Es una utilización inaceptable de la imagen del Santo Padre; se trata de una grave falta de respeto hacia el Papa; una ofensa a los sentimientos de los fieles, una demostración evidente de cómo una publicidad puede violar las reglas elementales del respeto a las personas para atraer la atención mediante una provocación, dijo el vocero de la muy moral institución. Pues bien, ¿por qué no reacciona con la misma indignación, rapidez y esmero contra los impunes curas pederastas, esa sí una verdadera ofensa y un delito de lesa madre?

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jueves, 17 de noviembre de 2011

Mexicana: triste historia...


México SA
Mexicana: triste historia
El tiradero de Gastón
SCT: cielos abiertos
Carlos Fernández-Vega

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Si el gobierno calderonista hubiera sido tan celoso de su deber (como aparenta ahora), actuado en tiempo y forma en contra de los responsables del tiradero, y supervisado a la empresa beneficaria de la concesión respectiva (como la ley lo obliga), Mexicana de Aviación nunca hubiera dejado de volar, ni sus trabajadores llevarían más de un año desempleados, al tiempo que el impune Gastón Azcárraga no hubiera tirado alegremente la toalla como lo hizo, sin consecuencia alguna, dejando el tiradero fiscal, laboral y empresarial que dejó.
Pero el hubiera no existe, y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, con el inefable Juan Molinar Horcasitas al frente de ella, fingió absoluta demencia en el caso de la aerolínea más veterana del país; fue omisa en el cumplimiento de la ley, cubrió con su manto protector a Gastón Azcárraga, le permitió todo tipo de excesos y violaciones legales, comenzando por la concesión federal que, con toda y empresa, le regaló Vicente Fox, se le fue al cuello a los trabajadores (el perico Javier Lozano no hizo otra cosa que repetir que ahora sí vuelve a volar, mientras cercenaba, una y otra vez, sus contratos colectivos, con la promesa de que sólo así regresarían a su chamba) y más de un año después las cosas se mantienen igual: desempleados pilotos, aeromozas y personal de tierra; Mexicana de Aviación sin volar; el citado empresario libre, y la SCT metiendo zancadillas a discreción para que nada cambie, en espera de que un consorcio extranjero, el que resulte, se quede con la longeva aerolínea y, de paso, formalice la política de cielos abiertos.
En cinco años de calderonato, tres joyas de la alta burocracia nacional han ocupado la oficina principal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: Luis Téllez, hoy presidente de la Bolsa Mexicana de Valores; el propio Molinar Horcasitas, ahora de porro electorero a nombre del PAN, y el más reciente, Dionisio Pérez Jácome, ex coordinador de asesores del tal Jelipe; esta tercia debió estar al día en el caso de Mexicana de Aviación, empresa que fue regalada a Gastón Azcárraga por Vicente Fox y pareja presidencial que aún lo acompaña. Los tres estaban obligados –cada quien en su momento– a supervisar y garantizar el uso legal de la concecsión federal otorgada al referido empresario, amén de estar al día sobre el comportamiento financiero, laboral y operativo de la aerolínea, cuyorescate (el enésimo de su historia) con recursos públicos a los mexicanos les ha costado una millonada, pero que los genios gubernamentales regresaron a las mismas manos particualares que la quebraron, es decir, Gastón Azcárraga y sus amigos.
Un año y pico de incumplidas promesas gubernamentales: a los trabajadores, que recuperarían su chamba; a los bancos (Banorte y Bancomext), que recuperarían sus créditos; a los mexicanos, que recuperarían la aerolínea nacional; a los locatarios del aeropuerto Benito Juárez, que recuperarían su clientela, y así por el estilo. A Luis Téllez se le olvidó supervisar la referida concesión federal; a Juan Molinar Horcasitas se le olvidó estar atento al desarrollo de la empresa (canibalización de aeronaves incluida) evitar la quiebra de Mexicana de Aviación, porque atendía otros negocios más lucrativos para el duopolio de la televisión; y a Dionisio Pérez Jácome se le olvidó que la intención –cuando menos así lo dijo su patrón– es regresar al aire al consorcio –aún– mexicano, aunque no se le ha olvidado que hay que bloquear toda posibilidad .
Y allí están alrededor de 8 mil trabajadores mentando madres en el Eje Central, frente a la sede de la sorda Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y exigiendo algo que para la autoridad es un acto de agresión: devuélvanos nuestra chamba, mientras Gastón Azcárraga se muere de la risa junto con Luis Téllez, Juan Molinar Horcasitas, Dionisio Pérez Jácome y, desde luego, Felipe Calderón, todos ellos alegremente impunes y con las manos lavadas. ¿En serio es tan difícil poner orden y lograr que la aerolínea regrese al aire, y los trabajadores a sus plazas laborales? Porque si no es incapacidad lo que ha impedido al gobierno federal arreglar este asunto, entonces debe ser negligencia o negocios oscuros con terceros interesados, pues la privatización de los bienes nacionales ya no los satisface; ahora todo lo quieren extranjerizado.
Como se ha comentado en este espacio, el caso de Mexicana de Aviación se suma al de por sí abultado inventario de fracasos del calderonato. La aerolínea permanece en el suelo y han sido los 8 mil trabajadores los que han cubierto directamente la factura, aunque el resto de los habitantes de este país no quedan exentos del pago, toda vez que hay recursos públicos involucrados en todo esto (además del rescate mediante el Fobaproa, el Bancomext autorizó un crédito por mil millones de pesos para la empresa de Gastón Azcárraga, mismos que ni de lejos se ven de regreso).
Ahora bien, otros creen que no se trata de otro fracaso del gobierno calderonista, sino una política muy bien pensada para concretar la política de cielos abiertos en beneficio de las aerolíneas extranjeras, posibilidad que, si bien fue denunciada desde principios de 2006, parece concretarse a escasos meses de que cambie el inquilino de Los Pinos. El hecho es que hasta ahora el único ganador ha sido Gastón Azcárraga, dueño de Grupo Posadas, quien le sacó las tripas al consorcio aéreo más veterano del país, trasladó sus recursos a dos aerolíneas de bajo costo (Click y Link), se pasó por el arco del triunfo los contratos colectivos de trabajo, despidió personal a su gusto, se deshizo del problema por módicos mil pesos y le pasó el conflicto a quienes no atan ni desastan. Todo ello, desde luego, en connivencia con los defensores de la democracia por, para y de los empresarios.
A estas alturas, los únicos que fungen como una suerte de agentes financieros para que se concrete la inyección de recursos a Mexicana de Aviación son los trabajadores de tierra y aire, mientras el gobierno federal ahuyenta a los probables inversionistas.
Las rebanadas del pastel
¿Alguien en su sano juicio pagaría 3 mil 150 millones de pesos diarios por un personal que se dedica a cualquier cosa, menos a cumplir para lo que fue contratado? Desde luego que no, salvo los mexicanos que cada 24 horas desembolsarán esa cantidad para pagar la nómina burocrática en 2012. A eso se destinará cuando menos 33 centavos de cada peso autorizado en el históricopresupuesto de egresos de la federación.

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La Jornada
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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Gasto público: desastre... y los presupuestos facciosos...


México SA
FC: 18 billones y nada
Habemus presupuesto
Gasto público: desastre
Carlos Fernández-Vega

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Felicidades!, mexicanos gastalones, que los siempre transparentes inquilinos de San Lázaro ya les aprobaron su gasto público para 2012, con todo y pilón, y lo hicieron con una rapidez sólo comparable con la velocidad de la luz. De su nítido proceder da cuenta la siguiente nota de La Jornada (Roberto Garduño): la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados evidenció la opacidad en que se desenvuelve el Poder Legislativo federal cuando soluciona sus problemas y conflictos internos. Anoche (la del pasado lunes), sin presentar el dictamen de gasto público para el año próximo, la mayoría de los legisladores presentes en la sesión de ese órgano camaral aprobó en lo general el decreto y sus anexos, a pesar de que desconocían los documentos.
De dicha comisión, el dictamen invisible pasó al pleno de la Cámara de Diputados, para que (con los legisladores cenenistas de teloneros) en alrededor de tres horas los agudos legisladores aprobaran, en lo general (424 a favor, 27 en contra y siete abstenciones), el presupuesto federal para 2012. Después las menudencias sobre los artículos reservados, el jaloneo por las migajas, y listo: sin utilizar el ilegal truco del reloj parlamentario, autorizaron un gasto de 3.7 billones de pesos para fortalecer el bienestar de los mexicanos y consolidar el crecimiento del país, el cual, dicho sea de paso, si bien le va sería de 3 por ciento en el próximo año, para un promedio anual en el sexenio no mayor a 1.7 por ciento, el menor en casi tres décadas.
Los resultados económicos y sociales del sexenio calderonista son verdaderamente espeluznantes, pero a pesar de ello en los seis años de estancia en Los Pinos su inquilino y gobierno federal que lo acompaña (con los otros dospoderes de la unión tirando plata como si fuera de ellos) habrán gastado más de 18 billones de pesos (algo así como un billón 300 mil millones de dólares, o lo que es lo mismo, 130 por ciento del producto interno bruto nominal, a precios actuales, y sin incluir excedentes) para no lograr nada. Una catarata de dinero insuficiente (versión oficial) para atender las urgencias sociales, promover el crecimiento de la economía, generar empleo y demás gracias asociadas al desarrollo nacional, algo que, por lo demás, no registra el país desde hace tres décadas.
Dieciocho billones de pesos en seis años es muchísimo dinero, de tal suerte que Felipe y sus guajiros no pueden quejarse. El problema, como siempre, no sólo consiste en cuánto se gasta, sino en cómo se gasta. Pues bien, de esa catarata de recursos, por ejemplo, alrededor de 6 billones de pesos (una tercera parte) se destinó al pago de la burocracia (incluido su descomunal inventario de prestaciones, sueldos y sobresueldos, bonos y tantos etcéteras involucrados), cerca de 2 billones de pesos al pago del servicio de la deuda pública (no considera el débito de los estados de la República) y algo muy cercano al billón de pesos a la guerra. Lo anterior da cuenta de 48 centavos de cada peso erogado a lo largo del calderonato, según las cifras oficiales. En este tétrico balance no se incluye el gasto por el mantenimiento de la alta cuan productiva burocracia (transporte, gastos de representación, bonos, casa chica, etcétera, etcétera) ni la manutención de su no escaso personal de seguridad (del funcionario en sí, el de sus abultadas familias y colaterales).
¿Dudas de por qué nunca alcanza (versión oficial) el presupuesto de egresos de la federación? De acuerdo con estimaciones de la Cámara de Diputados, entre 90 y 92 centavos de cada peso presupuestal está amarrado a erogaciones comprometidas e inamovibles” (nómina burocrática y deuda, entre otros, más un avión nuevo en 2012 para el inquilino de Los Pinos), de tal suerte que de los 18 billones de pesos erogados en el sexenio, entre 1.4 y 1.8 billones, cuando mucho, se destinaron a fines distintos a los ya amarrados, aunque ello tampoco garantiza que con ello se alcanzaron fines realmente productivos.
En términos nominales el presupuesto de egresos de la federación registró un crecimiento cercano a 64 por ciento entre 2007 y 2012 (alrededor de 48 por ciento en términos reales, es decir, descontada la inflación, incluido el pronóstico oficial para el próximo año). En igual lapso, la economía mexicana, en el mejor de los casos, habría crecido 1.7 por ciento como promedio anual; se crearían apenas dos de cada 10 de los empleos formales demandados; el número de pobres se incrementó en 12 millones de mexicanos, entre otros logros concretos. Año tras año de la estancia calderonista en Los Pinos, su inquilino y voceros que lo acompañan no dejaron de presumir el monto histórico del presupuesto federal. Sin embargo, en los hechos repitieron los excesos, desvíos y conexos de gobiernos anteriores en el ejercicio del gasto público, que consideran un botín particular. Dieciocho billones de pesos y los consecuentes resultados dan cuenta de esa práctica.
En efecto, con ese ritmo, pero sobre todo con la voracidad de los funcionarios públicos y el destino que le dan a los dineros de la nación, no hay presupuesto que alcance. Año tras año, también, se dedican a exprimir a los causantes cautivos, a los consumidores en general, a la obligada clientela de los servicios públicos (también privados), para obtener más y más recursos por el bien de la nación. Casi 50 por ciento de aumento, en términos reales, al presupuesto federal durante el calderonato, para que la economía nacional permanezca estancada (en vías de empeorar), el empleo formal en el suelo (pero qué tal el informal), la pobreza en caballo de hacienda y el país al garete. He allí lo bien que se ejerce el gasto público en esta bella República mexicana.
Eso sí, los nítidos diputados tuvieron a bien incrementar el gasto público para 2012: 59 mil millones adicionales a los propuestos por Calderón. Para felicidad de los mexicanos, lo anterior se traduce en que, por el bien de la patria, cada uno de ellos recibirá un pesote con 42 centavos diarios de más, siempre y cuando la clase política no decida engullírselos, lo que es más que probable que suceda. ¡A gastar, pues!
Las rebanadas del pastel
El asunto de Mexicana de Aviación se ha convertido en una verdadera merienda de caníbales y, como siempre, nunca hay responsables, salvo sus trabajadores, que llevan más de un año sin chamba… Ya libró la primera, lo que resulta por demás grato, pero la que viene es infinitamente más complicada que la anterior, de tal suerte que requiere un detallado examen para no patinar con la misma cáscara que en tiempos no muy lejanos.

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La Jornada
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lunes, 14 de noviembre de 2011

La Violencia del Desempleo...

México SA
Empleo, la otra violencia
Calderón: nefasto balance
Peña Nieto, pragmático
Carlos Fernández-Vega

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En el infausto transcurso de la autodenominada Presidencia del empleo, poco más de 5 millones de mexicanos se han incorporado a la población económicamente activa (PEA), y sólo dos de cada 10 de ellos logró emplearse permanentemente en el sector formal de la economía, sin que ello sea garantía de plazas laborales dignas. Los otros ocho sobreviven en la informalidad y la desocupación abierta. He allí un logro concreto del gobierno que a los mexicanos prometió vivir mejor.
El Inegi actualizó las cifras del calderonato, alarmantes de por sí, en materia laboral: casi 5.2 millones de mexicanos se sumaron a la PEA en el quinquenio delPresidente del empleo, y el balance resulta explosivo: de ese total, en números cerrados, sólo un millón pudo emplearse en el sector formal, en precarias condiciones; 2 millones engrosaron las filas de la informalidad; un millón adicional fue obligadamente incorporado a la desocupación abierta y otro más se encuentradisponible (eufemismo técnico para ubicar a la población que está desempleada, pero que no busca ocuparse).
Los ojos de la sociedad mexicana se mantienen fijos en la catástrofe calderonista de su guerra contra el crimen organizado. Violencia creciente, decenas de miles de muertos, voluminoso cuan insostenible gasto para mantener aceitado el aparato policíaco-militar y violación de los derechos humanos como parte del tétrico balance quinquenal. Un desastre, sin duda, pero no el único, de tal suerte que esos mismos mexicanos deben ampliar su visión y acción para atacar otras formas de violencia extrema y sistemática que los conduce a la muerte, lenta, pero segura.
La violencia no se circunscribe a la citada guerra. Ésta es ruidosa, aparatosa, terrible, pero hay otras que aparentemente son más silenciosas, pero igual de crueles que la primera, aunque escasos u ocasionales sean los ojos que las registren. En cincuenta y ocho meses de estancia calderonista en Los Pinos (hasta septiembre pasado), más de 4 millones de mexicanos (sin considerar rezagos) fueron brutalmente excluidos del mercado laboral, y los pocos que lograron colarse lo hicieron en condiciones de precariedad. Al Presidente del empleo le restan 12 meses de estancia en la residencia oficial, de tal suerte que se incrementará el negro inventario laboral del régimen que a los mexicanos prometió vivir mejor.
En vía de mientras, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, comparte su análisis sobre la realidad laboral en el país: más de 3 millones de trabajadores mexicanos no perciben remuneraciones, más de 6 millones obtienen hasta un salario mínimo o menos; más de 30 millones no cuentan con acceso a la salud; otros 12 millones no cuentan con otra prestación distinta a la salud; al cierre del tercer trimestre de 2011, la población ocupada en la informalidad creció 8 por ciento con respecto a igual periodo de 2010, lo que representa un tercio de la población económicamente activa (13.4 millones de personas en informalidad).
Además, la tasa oficial de desocupación de 5.6 por ciento en septiembre del presente año fue igual a la registrada durante el mismo periodo en 2010, siendo las más altas y superadas únicamente por la observada en la crisis de 2009. La situación de precariedad se agrava al considerar el crecimiento de la informalidad (existen más de 13 millones de personas trabajando en este sector) y los trabajadores sin contrato escrito (más de 14 millones), teniendo implicaciones importantes para la economía, lo que además sugiere la incapacidad del sistema productivo para generar empleo formal bien remunerado y con prestaciones adecuadas.
El más reciente reporte del Inegi muestra que los problemas de la precariedad del empleo continúan avanzando, elementos como la falta de seguridad social, empleos sin contrato por escrito, gente que gana menos de un salario mínimo, economía informal, solamente por citar algunos de los más relevantes, crecieron de manera significativa a lo largo del último año. Un elemento da muestra de ello: para el tercer trimestre del año, el empleo formal permanente del IMSS contabiliza a menos trabajadores que las personas que laboran en la economía informal. El problema que lo anterior reviste es que ello impide una reactivación del mercado interno, sin empleo, con bajos salarios y escasas o nulas prestaciones sociales es muy complicado estimar que en los meses próximos la economía será capaz de enfrentar la desaceleración económica que se vive en el exterior, apunta el CIEN.
Las deficiencias del entorno laboral también se reflejan en la escasa generación de patrones (los que contratan); éstos presentan una tendencia estancada, la misma que no ha podido recuperar su ritmo desde 2008. La tasa de subocupación en septiembre pasado fue la más alta desde que se mide esta condición, es decir ha existido una elevación importante de personas que cuentan con dos empleos dado que los ingresos de uno solo no resultan suficientes para cubrir sus gastos, y son más de 4 millones de personas las que se encuentran en esta situación, excediendo incluso lo suscitado durante la crisis de 2009.
Un aspecto a resaltar de estas cifras de ocupación y empleo es el cambio de empleo formal por la informalidad que se ha dado en los últimos cinco años, ya que en 2006 el empleo permanente registrado era superior a la ocupación generada por la informalidad, en tanto que para el mismo periodo en 2011, la situación es la opuesta, es decir, la generación formal de empleo es superada por las circunstancias de la economía informal. De la misma forma que se han deteriorado las condiciones laborales de los trabajadores y que no ha existido un avance en la generación de empleo, se evidencia un retroceso importante en lo que los gobiernos panistas han denominado emprendedores. En este sentido, ha existido una reducción significativa de la población ocupada por cuenta propia, así como de la generación de empleo en el total de los micronegocios, siendo que, en los que no cuentan con establecimiento, se registraron más personas ocupadas que en aquellos que cuentan con uno. ¿Así, o más violento?
Las rebanadas del pastel
En materia petrolera, dice Enrique Peña Nieto, hay que ser pragmáticos y abrir la puerta al capital privado. Pues bien, más que pragmática ha sido la venta de garaje de los cinco gobiernos neoliberales, y allí están los resultados: una decena de magnates marca Forbes, 57 millones de pobres (y contando) y una clase política descaradamente entregada al gran capital, como el ex gobernador mexiquense comprenderá.

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La Jornada
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Gas natural: negocio ampliado y mejorado por FeliPillo CuleRón...

México SA
Gas natural: negocio ampliado
Trasnacionalización energética
Oligopolio y certeza jurídica
Carlos Fernández-Vega
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Con el boato que ameritaba la ocasión, el inquilino de Los Pinos anunció la consolidación de un jugoso negocio privado a costillas de los bienes nacionales, que pomposamente denominó cambio estructural en el mercado de gas natural en el país, que implicaría una inversión de 10 mil 500 millones de dólares (para el año 2018) para la construcción de ductos y distribución de ese carburante. Sólo al final de su discurso –en ceremonia realizada ayer en Guaymas, Sonora– el susodicho tímidamente reconoció que se trata de una estrategia público-privada (ésta pone el dinero y se queda con las ganancias; aquel cede la riqueza de los mexicanos y pone los plausos), y que uno de los objetivos es cancelar el subsidio federal al gas licuado de petróleo (LP), el de mayor consumo en la República.
¿Cómo se repartirá el pastel en este negocio de inversión privada y ductos privados? ¿Cuánto invertiría el gobierno federal, cuánto los consorcios particulares? Ni una sola palabra dedicó Felipe Calderón para precisar la estrategia financiera en este macro negocio con bienes de la nación. Sólo se animó a decir que en los próximos años el tendido de ductos se incrementaría 40 por ciento, algo así como 4 mil 500 kilómetros (una distancia enorme), lo que consumiría 8 mil millones de dólares, más 2 mil 500 millones en redes de distribución de gas industrial y doméstica en todas las ciudades por donde va a pasar, más la inversión de industrias que va a llegar desde petroquímicas, de acero, industria pesada, automotriz, a todos estos lugares que carecían de ello, sin contar, yo creo que serán varias veces más, la inversión potencial en la industria para México.
El inquilino de Los Pinos hace pública su estrategia a escasos meses de que, felizmente, abandone la residencia oficial. Procede sin importarle que su decisión involucre a las dos siguientes administraciones gubernamentales. Pero eso es lo de menos: él anuncia el negocio, le da cuerpo, cede los bienes nacionales que haya que ceder, firma lo que haya que firmar para otorgar certeza jurídica a la inversión privada (su obsesión desde su efímero paso por la Secretaría foxista de Energía), le cumple a las trasnacionales, lo anota en el calendario y sin más le pasa la pelota a quienes lo sustituyan en el puesto. Y listo, a tintinear la caja registradora del capital privado.
El inicio de este jugosísimo negocio de particulares con recursos de la nación se debe a la gracia de Ernesto Zedillo, quien en 1995 abrió la puerta (la trasera, como siempre) para que el capital privado le metiera el diente al negocio del gas natural. Originalmente los permisos otorgados por la Comisión Reguladora de Energía (una suerte de oficialía de partes de la privatización energética) se asignaron a empresas mexicanas de dudosa creación, para que éstas, prácticamente de inmediato, loscedieran a trasnacionales del sector, especialmente a una firma española denominada Gas Natural de México, en la que el famoso consorcio Repsol (cualquier duda preguntar en Pemex por Juan José Suárez Coppel) tiene una gruesa rebanada accionaria, junto con la Caixa de Barcelona.
Con Vicente Fox en Los Pinos el descaro fue mayor: se trasnacionalizó prácticamente la totalidad del negocio del gas natural mexicano, comenzando por la empresa que más permisos (así les llaman) ha obtenido del gobierno federal y/otraspasos de otros consorcios privados, y la que controla el mayor número de regiones de comercialización del carburante, que no es otra que (¡sorpresa¡) Repsol (a la que no le importa la pérdida de mexicanidad en los sectores eléctrico y petrolero de este país) que a sus obligados clientes mantiene al borde de un ataque de nervios por los elevados precios y cuotas que cobra (favor de consultar a los habitantes de Monterrey).
En materia de gas natural se ha registrado un proceso similar al del sector bancario otrora mexicano: de pertenecer al Estado, las instituciones pasaron al control y explotación de un grupo de especuladores bursátiles amigos del régimen; una vez que las reventaron, el gobierno zedillista promovió la asociación con el capital extranjero, y a estas alturas el 90 por ciento del sistema financiero que opera en el país está trasnacionalizado, al igual que el del citado carburante. Desde 1995, el gobierno federal le dio certeza jurídica al capital financiero foráneo. Y para lograr lo mismo en el sector energético llegó el obsesivo Felipe Calderón. Por ello, miente quien diga que el actual inquilino de Los Pinos no tiene mayor fijación que laguerra; es la más notoria, sin duda, pero el susodicho no olvida sus compromisos de campaña con el capital trasnacional, al que cabalmente le ha cumplido, obvio es que con bienes de la nación.
La reforma energética por él promovida en 2008 no sólo implicó un nuevo impuesto para los mexicanos (el aplicado a la gasolina), sino la privatización de ductos y otras gracias petroleras. Logró avanzar en aquello de la certeza jurídica, pero va por más, y el anuncio de ayer es muestra fehaciente. Aun así, el inquilino de Los Pinos va por más: para explotar a fondo este combustible se requerirán reformas legales que permitan esclarecer las reglas de competencia y lograr una ampliación sin precedentes en los ductos de gas natural.
Cuando Zedillo hizo público que el capital privado entraría al negocio del gas natural, lo primero que garantizó (según dijo) fue precio justo para los consumidores, más reducido que el del gas LP. Fox repitió el eslogan, pero en los hechos la clientela de las trasnacionales dedicadas a la comercialización del carburante está verdaderamente hasta la madre (no otro término científico aplicable a esta situación) de los elevadísimo precios que les cobran por el combustible y todo lo demás (instalación, medidores, reconexión, etcétera, etcétera). Pero como en este país la creatividad es signo de gobierno, ayer Felipe Calderón y su flamante secretario de Energía, Jordy Herrera, qué creen que prometieron: la introducción de nuevas tecnologías para la extracción de gas natural permitirá abatir sustancialmente en el costo de este combustible, favorecerá ahorros en los hogares y potencializará el crecimiento de la industria.
Las rebanadas del pastel
He allí el verdadero cambio estructural. De las catorce gruesas cuan oligopólicas rebanadas (regiones, le llama la CRE) en que está seccionada la República para comercializar el citado carburante, Gas Natural de México controla cinco; el resto del botín se lo reparten la franco-belga Tractebel-Suez, la también gala Gaz de France y las estadunidenses Sempra Energy y KN Energy. ¿Quién, pues, invertirá los 10 mil 500 millones de dólares anunciados por el obsesivo?

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La Jornada
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