¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de diciembre de 2011

Letras vencidas y Letrinas libres de Krauze el payasito 'Kakakulito'...

Krauze 'Kakakulito' 
Letras vencidas
Hermann Bellinghausen
………….
Por qué un medio como Letras Libres, que presume de calidad editorial –heredero de una tradición de pensamiento liberal y creación literaria de largo aliento–, se permitió ir demasiado lejos en su hostilidad ideológica contra La Jornada?
Una sostenida línea de la revista que dirige Enrique Krauze la ha llevado cruzadas (en forma de dossier) para descalificar y desprestigiar con sesgadas informaciones académicas, y un periodismo no pocas veces amamantado por los servicios de inteligencia, a lo que huela a izquierda no domesticada, sea teología de la liberación, lopezobradorismo, protestas universitarias o populares, resistencia indígena. También en esas páginas sus colaboradores la han emprendido con largueza contra referentes mayores de la izquierda, como Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis (quien ocasionalmente publicó en sus páginas). O bien el obispo Samuel Ruiz García. Al subcomandante Marcos se le han dedicado fantasíasbiográficas y presuntas delaciones en forma de investigación periodística.
¿Dónde termina el fair play crítico y comienzan la mala leche y la intolerancia contra las líneas de pensamiento con vocación nacional en la clave de soberanía (no meros nacionalismo ni populismo)? Para chovinismos patrioteros y ridículos, los que administran y fomentan las televisoras después de cualquier triunfo deportivo. El de los gobernantes panistas vestidos de charro o comandante supremo. Pero esos no son temas para las plumas de Letras Libres, habiendo todavía tanta izquierda y tanto naco de dónde cortar.
En el ámbito continental, las fijaciones de Letras Libres son los tiranos de Cuba o Venezuela, antes que dedicar críticas de fondo a los liquidadores neoliberales de Colombia o México, a nuestra creciente descomposición política, financiera, legal y social. Llama la atención que nunca muestre beligerancia alguna contra las auténticas tiranías de México y el mundo: las expansiones y guerras del imperialismo, la represión (no todos los gulag son de Siberia), el daño a nuestros suelos por la explotación de las trasnacionales, españolas en particular, mientras bancos de la misma procedencia ordeñan la riqueza nacional. Uno echa de menos en Letras Libres un cuestionamiento lúcido contra la conducción desastrosa del país por la derecha confesional en el poder. O una crítica a los medios electrónicos de comunicación por la estupidización que inyectan en sus masivas audiencias.
En uso de la libertad que en su titular ostenta, el mensuario prefiera cargarse a la derecha. De su línea antizquierdista se ha nutrido su hospitalidad para acusaciones, rencores, insultos y descalificaciones contra La Jornada, a la cual se identifica con la izquierda en un sentido amplio, dado su papel en el actual paisaje informativo y de análisis en México. De la burla a la calumnia, ¿ésta es la animosidad que mencionó el juez Zaldívar y avaló la Suprema Corte de Justicia de la Nación?
Monopolizando la herencia de Vuelta, la última y más importante revista de Octavio Paz, Letras Libres apela al consistente antiestalinismo del poeta, que desde una legítima vocación de libertad individual, sin la cual no existen libertades colectivas, evolucionó a la nula comprensión de las luchas de liberación en el país y el continente. Ya en el nuevo proyecto editorial, sin abandonar la publicación de textos originales y traducciones de calidad (aunque rara vez novedosos o arriesgados, pues el conservadurismo de Letras Libres también es filosófico, historiográfico, estético y literario), se internó en una reiterada descalificación depopulismoscaudillismos y rebeliones populares, con una atención claramente asimétrica para con los males que imponen en nuestro país la inmensa desigualdad y una debacle sin fondo de la educación pública y cultural.
Estas afinidades electivas revelan el vencimiento de la tradición intelectual que precede a la revista, hoy a tono con el desdén de la élite intelectual por la gente. Usemos la palabra de su elección: es cómplice del poder. Desde tal limitación temática participa en el debate de ideas, gustos y principios éticos, buscando influir en la atmósfera cultural mexicana.
Se les puede poner mucha crema y hasta picante a los tacos, ahí cada quién, pero dar el paso de aventurar acusaciones graves sin fundamento contra un adversario ideológico, permite pensar, por lo menos, en irresponsabilidad. Qué, ¿ahora así nos vamos a llevar? No es difícil imaginar frotándose las manos (muera la inteligencia) a los verdaderos enemigos de la libertad crítica, la tolerancia y la igualdad, mientras el debate de ideas se deteriora.
Letras Libres arrojó la piedra de la calumnia y ya no pudo esconder la mano. En la medida en que este debate y la dimensión de los infundios contra La Jornadaqueden claramente dilucidados, mejores perspectivas tendrá el devenir intelectual, político y humanístico de nuestra hoy seriamente amenazada democracia.

………….
.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Krauze el payaso de circo...


Enrique Krauze y el arte dramático
Francisco Javier Guerrero

………….

Desde hace mucho tiempo he pensado que Enrique Krauze podría dedicarse al arte dramático y ser un magnífico actor. Es inteligente, tiene buena voz y según algunas damas tiene una aceptable presencia. Sus más recientes actuaciones en que aparece como víctima del odio serían la envidia de Laurence Olivier o de Marcello Mastroianni.
En el cine, en el teatro y en otras expresiones del arte dramático los actores efectúan simulaciones, se hacen pasar por personas que en muchas ocasiones no tienen nada que ver con sus vidas reales. Pero en México las simulaciones son casi un deporte nacional en la política, el deporte, el arte, y en muchas esferas sociales más; multitud de hombres y mujeres fingen cualidades positivas que están lejos de tener.
La simulación es una compañera inseparable de la corrupción, excepto en aquellos casos en que lo simulado es llevado a cabo y reconocido como tal, como en el caso del arte dramático, aunque hay ocasiones en que el artista simulador es confundido con sus personajes, lo cual ocurre con cierta frecuencia. Así, por ejemplo, ese notable actor que fue Carlos López Moctezuma era en ocasiones insultado en las calles o en otros sitios, ya que algunas gentes suponían que era temible villano (Carlos se especializaba en interpretar papeles de malvado incansable).
Pero, especialmente en la política, el simulador pretende que el papel que interpreta muestra con claridad mayor o menor su verdadera personalidad; o sea, que miente, alternando la hipocresía con el cinismo. Así, el amo del Kremlin, por ejemplo, José Stalin, fingía ser un gran demócrata, redentor del proletariado y vivir con gran modestia. De tal modo engañó a hombres lúcidos como H. G. Wells, George Bernard Shaw y Henri Barbusse. En nuestro país, los simuladores sobran. Basándose en esta realidad, el escritor y periodista Luis Spota produjo su mejor novela basada en un hecho real: Casi el paraíso. En ese texto narra cómo un aventurero italiano se hizo pasar por un noble aristócrata, logró la amistad de muchos altos funcionarios del gobierno (y los favores eróticos de muchas féminas), así como un buen conjunto de bienes, servicios y dinero.
Krauze podría ser un simulador artístico, pero no lo es. Es un individuo que encubre su personalidad bajo un disfraz de liberal, partidario del pluralismo ideológico y amante de la tolerancia. Sin embargo, dirige una revista –Letras Libres– en la cual el contenido sustancial no es cultural, sino político. En esa publicación se vitupera e injuria reiteradamente a la izquierda –a la auténtica, no a la que Krauze considera aceptable y admirable–, a los movimientos populares, a las reinvindicaciones de grupos étnicos y nacionales y muy en particular a las personas que los apoyan. Así, por ejemplo, ese mismo señor que calumnió soezmente a La Jornada –Fernando García Ramírez– escribió que Carmen Aristegui es unaservil que ensalza a los que piensan como ella en diversas entrevistas, mientras que muestra una actitud retadora con quienes no están acordes con ella. Pero fue la propia Aristegui la que entrevistó a Krauze con motivo del diferendo con La Jornada, y Carmen le permitió decir lo que quiso y lo trató respetuosamente. En esa misma reseña, García R. llama mentirosa a Denise Dresser, extravagante a Ramón de la Fuente, opina que Rosario Ibarra hace afirmaciones sensibleras, mientras que Carlos Fuentes (contra el cual Krauze escribió un ensayo insultante y de mala fe) las hace delirante. Nada de extraño tiene que ese señor haya arremetido con malas artes contra La Jornada. Pero no es el único en Letras Libres; ahí se encuentra todo un coro de herederos de McCarthy que no cesa de atacar a quienes considera sus adversarios políticos (el escrito de García R. enLetras Libres, febrero de 2010, año XII, no. 134, pp. 81-82). Podría citar más ejemplos al respecto, pero no tengo espacio para ello.
Según Krauze, en La Jornada hay una campaña de odio contra él. ¿De veras? Atengámonos a los hechos. El señor García Ramírez acusó a La Jornada de ser cómplice de una pandilla terrorista del País Vasco. Imaginemos que a alguien se le ocurriera acusar a Krauze de ser cómplice de varios canallescos criminales sobrevivientes de la Guerra Civil Española, dado que Krauze tiene relaciones con el Partido Popular español, donde todavía se encuentran algunos viejos verdugos del pueblo hispano. Con toda razón, Krauze se sentiría sumamente indignado y quizá entablaría un pleito judicial al respecto. Acusar a una persona o grupo de tener vínculos con grupos terroristas tiene consecuencias graves.
Recordemos que en la Unión Soviética se asesinó no a miles, sino a millones de personas acusándolas de ser cómplices de la Gestapo nazi o del imperialismo estadunidense (muchos de los asesinados eran auténticos y probados revolucionarios). En El Salvador, un grupo de energúmenos mató al notable poeta Roque Dalton, acusándolo de ser agente de la Agencia Central de Inteligencia. A finales del siglo pasado, las dictaduras militares de América del Sur victimaron a miles de personas alegando que eran cómplices del comunismo internacional; entre ellas había comunistas, pero también gentes liberales, luchadores por la democracia e incluso anticomunistas enemigos de todo tipo de dictaduras.
No hay tal campaña de odio contra Krauze en La Jornada, pero tampoco Krauze puede esperar que en este diario se le postule para Rey de la simpatía 2011.
Krauze alega que no es derechista y que apoya a la izquierda moderna. Resulta extraño que un simpatizante (?) de la izquierda como él tenga tantos privilegios. A sempiternos luchadores de izquierda como Alberto Híjar o Enrique González Rojo nunca se les invita a la televisión comercial, ni se les apoya para que funden una editorial o dirijan una revista cultural; son muy incómodos. Y como dijo un gran hombre que murió crucificado: por sus hechos los conoceréis.

………….
La Jornada
.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Krauze y su mierda farsante ultraderechista...

 Krauze y el caballo de Troya
José Steinsleger
N
arrada en incontables lenguas, modalidades y versiones, la historia del caballo de Troya nos recuerda los ardides y engaños que los ideólogos de la guerra usan para lograr sus objetivos. Algo distinta de la homérica, mi versión dice así:
Luego de muchos años de infundios, chismes y calumnias (y de una cuestionable sentencia de la Corte Suprema en su favor), los krauzianos simularon el retorno a sus naves, levaron anclas y, a las puertas de La Jornada, cuando lospolis dormitaban, dejaron de obsequio un inmenso y hermoso caballo de madera.
De la panza de la bestia pendía un papelito: Deseamos pasar la página, y reiteramos nuestra franca y abierta disposición para el debate de ideas. Firmado: Enrique Krauze. El cabildeo siguió a la intriga. Los unos: ¡Aguas! ¡Los liberales siempre encuentran una vía de escape! Los otros: no hay debate cuando hay denostación.
El regalito y la viscosidad del mensaje fueron rechazados. Mas desconociendo que en la panza de la bestia aguardaban los krauzianos para entrar en combate, le echaron fuego. Fue terrible. Todos murieron incinerados. Y al día siguiente, Krauze propuso desterrar “el odio del periodismo de La Jornada”.
Sun Tzu, filósofo guerrero que vivió hace dos mil años, apuntó: cuando un emisario del enemigo pronuncia palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra, quiere decir que va a avanzar. Pero cuando pronuncia palabras altisonantes y avanza ostentosamente, es señal de que se va a retirar.
Bueno… todavía no sé cómo terminar la historia. Porque en días pasados, después de leer el último revire de Armando Bartra contra don Kique (Nadie se abre ni se rajaProceso, No. 1830), advertí que nuestro personaje volvía a refrendar los cargos de terrorismo hechos por su revista contra esta casa editorial (Pasar la páginaReforma, 27/11/11).
Engallado en el apolillado sillón que a fuerza de mentiras se ganó como ideólogo ultramontano, los términos del artículo respiran insidia y muestran a su autor totalmente azotado por los incurables rencores que suele endosar a los demás.
Ni una idea original, ni un criterio propio. La una mano extendida y la otra a espaldas, aferrada al puñal de la tolerancia con doble filo. Por sobre todo, el victimismo del sionista vergonzante: Me atacan por judío.
Ay, Kique… Tu complicidad con las derechas y los fascistas de América Latina y el mundo, tampoco equivalen a trocar “…la reprobación en las doctrinas por ‘odio’ a las personas”, como dices que dijo Melchor Ocampo. Mira… mejor deja ya de expulgar a los liberales mexicanos. Pero recuerda a tu querido Francisco Zarco: No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre.
Cuando son pertinentes, es bueno tomar citas para ayudar a un público siempre apurado. A mí, por ejemplo, me gusta un aforismo de Ignacio Manuel Altamirano: “…creer uno que sabe historia porque la conoce en los compendios, es querer formarse idea de la grandeza del mar, al comer una ostra”. Otra: Para algunos hombres que hacen gala de ser demócratas, la democracia es una camisa de fuerza.
Tus ideas, Kique, llevan 30 años refritando mal la de los muertos: Octavio Paz me dijoCossío Villegas me dijo. Y repitiendo la de vivos vivísimos, como el juez Baltasar Garzón, el filósofo Fernando Savater y el fascista José María Aznar.
Bien sabes que ese cajón de sastre al que llamas historia (tu historia), ha sido más destrozada en lo que ahora llamas “amplia franja de la izquierda intelectual de hoy –dispersa en otros periódicos–…”, que en La Jornada. O en libros como Las grandes mentiras de Enrique Krauze, de Manuel López Gallo, fundador de la librería El Sótano.
Dices que en lugar de recurrir a la justicia, lo idóneo era seguir la recomendación de Zarco: La prensa se combate con la prensa. Quizá. Sin embargo, recuerda que en 1992, por órdenes de Octavio Paz, Gabriel Zaid demandó al periódico El Nacional por reproducir, sin permiso, un artículo del ABC de España en el que Zaid atacaba al Coloquio de Invierno, organizado por el Conaculta, que dirigía Víctor Flores Olea.
Kique: bájate del caballo. La inclinación radical de La Jornada (son tus palabras), responde a lo escrito en junio de 1972 por Víctor Rico Galán (1928-74), en la revista Siempre!:
“Habrá que recordar, aunque sea obvio, que en México hay intelectuales pero no todos los mexicanos son intelectuales. Hay millones de campesinos y obreros; hay empleados de diversos sectores; hay estudiantes; hay, en fin, toda una gama aplastantemente mayoritaria que no pertenece a eso que suele llamarse la intelectualidad o, con un término más pedante, la ‘intelligentsia’”.
A ellos, sólo a ellos, nos debemos. Es lógico que te preocupe.
.

Fernando Vallejo y su pensamiento....


Los mandamientos incómodos de Fernando Vallejo
Javier Aranda Luna

………….

Fernando Vallejo no necesita ser miembro de algún colegio de prestigio o de alguna academia de mármol para animar la mesa de la cultura. Sin presupuesto público, sin coreografías burocráticas, sólo con sus recursos, aprovecha cualquier oportunidad para hacerlo. Y vaya que anima la mesa de la cultura y no sólo con buenas novelas y magníficos ensayos. Por momentos no sólo anima la mesa de la cultura sino la cimbra, como deberían hacer otros con más recursos y menos ánimo.
Vallejo es un indignado solitario desde hace tiempo y promete serlo durante muchos años más.
Le indigna la crueldad contra los animales con sistema nervioso complejo. Esos semejantes a nosotros sufren cuando son maltratados. Le indigna la muerte brutal en los rastros y los criaderos de pollos que nacen y mueren en jaulas minúsculas donde no se mueven y se destrozan a picotazos sin haber conocido la luz del sol.
Por esa indignación donó el monto del Premio Rómulo Gallegos para la Asociación Mil patitas que ayuda y protege a perros callejeros. Por eso donará el premio que le otorgó la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara a dos asociaciones que protegen animales. A diferencia de otros intelectuales pomposos y con discursos tan llenos de matices que les permiten practicar el arte del camaleón, el arte de no decir nada, en Vallejo su decir es un hacer.
También le indigna la Iglesia como institución, la de los sepulcros blanqueados, la de la doble moral que señala con el dedo flamígero la paja en el ojo de los otros y trata de ocultar las vigas que dan cuenta de su pasado criminal, la que ha convertido en santos a delincuentes y terroristas como San Cirilo de Alejandría que con una horda de 500 monjes violó, descuartizó y lanzó al fuego los despojos de Hipatia, una mujer según Sócrates que había logrado tales conocimientos en ciencia y literatura que sobrepasaba en mucho a los filósofos de su tiempo.
No es una casual que Fernando Vallejo haya escrito La puta de Babilonia, un ensayo agudo y lleno de ironía sobre la historia criminal de la Iglesia. El cristianismo, apunta Vallejo, ha derramado la sangre de hombres y animales durante mil 700 años y creó la institución más monstruosa de la humanidad: la Inquisición. Aunque esa institución duró siete siglos, la secta que administró su horror aún existe: la de los dominicos, y eso, nos dice el escritor, resulta indignante.
El incómodo Vallejo, el indignado, al recibir el premio de la FIL hizo públicos sus tres mandamientos (diez son muchos):
1. No te reproduzcas, que no tienes derecho. Nadie te lo dio. 2. Respeta a los animales que tengan un sistema nervioso complejo, y 3. No votes.
Su llamado a no votar es para no dejarse engañar por los bribones de la democracia, y recuerda siempre que no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor, es inmoral.
Acostumbrado a escribir y decir lo que piensa Vallejo arremetió con todo y contra todos. Contra el PRI y la Iglesia católica, contra Fox y Calderón a quien consideró indigno del puesto que ocupa.
Quizá una lección que nos dio Vallejo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara sea que la crítica debe ser un ejercicio constante y sonante. Que hay momentos como los que vivimos donde no cabe el matiz para la acrobacia de sobrevivencia en la nómina ni las buenas maneras con los que saquean y corrompen, destruyen e hipotecan un futuro que no les corresponde. Da gusto que este nuevo mexicano y colombiano de siempre, este inteligentísimo indignado a perpetuidad ejerza todos sus derechos y diga lo que dice.

………….
La Jornada
.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Renato Leduc... Sabia virtud de conocer el tiempo...



Renato Leduc y el olimpo de los lectores
Javier Aranda Luna

………….
Su vida es tan intensa como su poesía: luego de trabajar en la Mexican Ligth and Power Company se convirtió en telegrafista de Pancho Villa. En esos días de combate conoce al periodista John Reed quien escribirá ese gran reportaje, titulado México insurgente. Después viaja a París, donde conoce a Benjamin Peret y André Bretón. Allá lo sorprende la Segunda Guerra Mundial. Cuando Hitler invade París y los fascistas bombardean Europa, unas prostitutas parisinas lo ayudan a escapar. En Portugal conoce a la pintora Leonora Carrington, quien también huye de la guerra. Con ella se casa y viaja a Nueva York y de allí regresa a México. Aquí conoce a Pablo Neruda gracias a Nicolás Guillen y combate a Vasconcelos por su catolicismo, su neofascismo y polemiza con Vicente Lombardo Toledano.

Pocos poetas como Renato Leduc han recibido ese homenaje que sólo puede regalar un lector desconocido: En el cuartucho de una prostituta pequeña y romántica de provincia encontró uno de sus poemas, que no era de los mejores para él, recortado de la página literaria de una revista y enmarcado en un cuadrito azul. También en una tormentosa noche de juerga en una taberna de Chihuahua un ferrocarrilero ebrio casi le perdonó la vida cuando se enteró que era el autor de unos versos que recordaba y que Leduc contaba entre sus peores poemas. En otra ocasión alguien le dijo que en el penal de las Islas Marías un presidario recitaba un verso suyo: “yo que la sufro cerca… tu que la lloras lejos” cada vez que le atormentaba la imagen de la mujer por cuyo asesinato había sido condenado.

No sólo eso, la popularidad del que consideraba un banal ejercicio de retórica nunca dejó de sorprenderle: el poema Tiempo, que fue musicalizado y se convirtió en una de las canciones clásicas del repertorio mexicano: Sabia virtud de conocer el tiempo.

Renato Leduc es un caso realmente asombroso en la historia de la poesía mexicana. Mucho tiempo sus poemas se encontraron dispersos. Su famoso Prometeo sifilítico se copió a máquina y en mimeógrafo por décadas. Leduc llegó a contar un centenar de ediciones clandestinas y sólo hasta 1979 conoció una edición normal que le hizo justicia y hoy se incluye en su obra literaria publicada por el Fondo de Cultura Económica.

Otros libros de Leduc de los años 30 en los que mostraba su entusiasmo por las malas palabras y la cultura griega se perdieron. Prometeo fue el único que sobrevivió a la vida clandestina.

Ahora que el lenguaje procaz y la libertad sexual son tendencia, moda, seña de identidad habría que redescubrir al Prometeo sifilítico, que es todo un desplante de maestría y humor para reivindicar al lenguaje popular y a la sexualidad, el cual fue escrito en el remoto año de 1934, y que hoy resulta más atrevido y consistente que muchos intentos de nuestros días. Así explica Prometeo, por ejemplo, el por qué de su castigo:

Los hombres miserables por el monte/ vagaban, persiguiendo a las mujeres,/ y su coito tenía los caracteres/ que tiene el coito del iguanodonte…/ por mi supieron que el sesenta y nueve/ obedece a las leyes del Clynamen/ porque yo lo enseñé, ahora mueve/ cualquier mujer el blando caderamen./ Mi enseñanza cundió por el Urano/ y jodieron hermano con hermana /y los dioses sintieron en el ano/ una sensual hiperestesia humana.

Decía Leduc que aprendió a decir leperadas con los clásicos y con los telegrafistas, los soldados y los carniceros. Leduc quería reivindicar el lenguaje popular. Su riqueza, su constante movimiento, decía, “le quita rigidez, solemnidad al lenguaje… Los idiomas sólo se renuevan si están moviéndose constantemente”. Cuando uno escribe con un lenguaje fino y rígido, estaba seguro, nadie lo lee. Pero el uso de las malas palabras tenían en Leduc un significado adicional según Carlos Monsiváis: crear los anticuerpos para devastar su odio predilecto: la cursilería.

Poeta de la calle y no de gabinetes como le gustaba decir, icono de cantinas que frecuentaba (y no es una metáfora, pues retratos de él aún penden de sus paredes) Renato Leduc fue uno de los liberadores del idioma español, un verdadero poeta excéntrico que hizo resonar en sus versos a los clásicos y al lenguaje popular. Para Octavio Paz, Leduc supo oír y recoger el oleaje urbano. No sólo eso: también supo transformarlo con humor y melancolía, en breves e intensos poemas. Este poeta que quiso desolemnizar a la poesía le pareció a Salvador Novo simplemente maravilloso, genial, exquisito.

Pero a pesar de los elogios por su trabajo de poeta, nunca le dio importancia a la poesía, no me gustaba porque en la época que yo era joven los poetas eran extraordinariamente cursis. Eso de que El duque Job era un gran poema que consonantaba bistec con Chapultepec me causaba risa. Las bravuconadas de Díaz Mirón también eran risibles. Eso de que yo nací como león para el combate… Cuando uno conoce personalmente a los poetas se da cuenta que quien dice ser león es un señor enclenque. A Pepe de la Vega, un querido amigo mío que decía yo soy un aventurero… lo veía pasar todos los domingos con su esposa y como con seis chamacos cargando los pañales. Yo decía cómo Pepe va a ser un aventurero. Justino Palomares, un poeta muy maleta de Durango, tenía callos o juanetes, el caso es que no podía andar y se las daba de pirata, de corsario y de no sé qué cuantas cosas. Un señor con reumas cómo puede ser corsario.

El pasado 2 de agosto se cumplieron 25 años de la muerte de Renato Leduc, el último poeta con vida de poeta como escribieron unos, el último bohemio como dijeron otros. El poeta de versos sentimentales, eróticos y sarcásticos que sólo ha sobrevivido por la tenacidad de sus lectores.………….
La Jornada
.
Con Leduc el “Prometeo en cadenado” da un vuelco inesperado, a diferencia de la obra original en la que Prometeo es atormentado por un águila en castigo por robar el fuego del Olimpo y otorgarlo a los hombres, Prometeo sifilítico es un ser martirizado, al que Zeus intenta inutilizar convirtiéndole la verga en una inútil cafetera rusa (con la sífilis) por robar las deidades eróticas de los dioses y enseñarlas a los mortales. Tal es el crimen de este Prometeo amigo de los hombres, enseñar a los mortales cuarenta y seis maneras de cojer.

PROMETEO SIFILÍTICO

Renato Leduc

………….
ACTO I


(Prometeo, Cratos, Hefestos)


Cratos (a Prometeo)


Por fin hemos llegado
al siniestro confín de Recabado.
Tú, padrote de putas miserables,
quedarás enclavado en esta roca,
un chancro fagedénico en tu boca
dejará cicatrices imborrables.


(a Hefestos)


Y tú, cojo cabrón, ya palideces
como si fueras a correr su suerte.
Átalo pronto, que si no, mereces,
¡oh! ¡pendejo inmortal, que te dé muerte!


Hefestos (para sí)


Yo no tengo la culpa de apreciarle,
juntos corrimos memorable juerga.
¡Oh miseria! ¡Oh dolor! Tener que atarle
de pies y manos, de pescuezo y verga.


Cratos


¿Acabarás por fin con la tarea
que Zeus te encomendó...?


Hefestos


¡Que yo no vea
realizarse mis fúnebres temores...!


Cratos


Déjate de lamentos y clamores.
Y di ¿qué es lo que temes insensato?
¿acaso quieres que valor te preste?


Hefestos (profético)


Que no te llegue el doloroso rato
que estás haciendo padecer a este;
que tu pene inmortal no se convierta
en huachinango con la boca abierta;
que tu miembro viril erecto y seco
no escurra nunca pasta de pebeco.


Cratos


¿Qué palabras fatídicas brotaron
del cerco de tus dientes, desdichado?
Jamás los vaticinios me asustaron
porque el ánimo tengo bien templado.
No cumplida verás tu predicción.
Y nunca voy con putas de a tostón.
Además, en las aguas del Pocito
invulnerable se volvió mi pito.


Hefestos


No te jactes, ¡oh Cratos!, del telúrico
miembro viril que te obsequió Natura,
mira que hay chancros de ácido sulfúrico
que polvo vuelven a la piedra dura.


Cratos


No me asustas, no soy de tus pendejos;
abstente de dictar nuevos consejos
y acaba de forjar esas cadenas...


Hefestos


Bien forjadas están, mayores penas
sufren quien forja que quien sólo manda
con duro acento...


Cratos (a Prometeo)


...Anda
Titánida feroz, lleno de dolo,
¡decláranos la guerra!
Desciende hasta la Tierra
donde viven los hombres cual lombrices
y enséñales placeres que tan sólo
reservados están a los felices.


Si a las Efímeras piedad te mueve,
enséñalas a hacer sesenta y nueve.
Titánida feroz, lleno de dolo,
aquí te vas a ver jodido y solo,
que las putas de lengua articulada
nada pueden hacer, no pueden nada...


(vanse)


ACTO II


Prometeo, Hermes, Coro de Oceánidas


Prometeo


(encadenado se dirige a los elementos)


¡Éter sulfúrico, bebidas embriagantes,
claros raudales de tequila Sauza;
vedme sujeto a pruebas torturantes
y sin saber siquiera por qué causa!


¡Oh twenty dollars coin que ruedas mansamente
por el tapete azul del infinito;
vástago de Hiperión, dios igniscente
apaga los ardores de mi pito!


Tú, que brindas tu luz a los mortales
cual cerúlea linterna,
mírame padecer horrendos males...
Como la Hidra de Lerna
llevo en mi sangre gérmenes fatales.


Tierra nutricia, asfalto de la calle,
soñoliento gendarme de la esquina,
impide que la inquina
de Zeus Cronida sobre mí restalle


(escuchando un batir de alas que se aproxima)


Alguien viene. ¿Quién es? ¿Baja del cielo
un inmortal para tomarme el pelo?


Coro de Oceánidas


Desdichado titán, hemos venido
veloces desde el fondo del Océano
para tenderte una piadosa mano
en el momento en que te ves jodido.


Relátanos por qué quiso el Cronida
tenerte así, con la cabeza erguida,
con los brazos en cruz y ¡oh cruel tirano!
con un falo metido por el ano.


Refiérenos también, uno por uno,
los pormenores de tu cruel suplicio.
¿Por el chiquito te cogiste a Juno?
¿Rompiste sin querer el orificio
ambrosiano y sutil, por donde mea,
a la divina Palas Atenea...?


Prometeo


¡Oh prole innumerable de Pánfilo Zendejas!
Ya que piadosas escucháis mis quejas,
ya que venís del fondo del Océano
para tenderme una piadosa mano,
os voy a referir por qué delito
quiso el Cronida cercenarme el pito.


Los hombres miserables por el monte
vagaban, persiguiendo a las mujeres,
y su coito tenía los caracteres
que tiene el coito del iguanodonte.


Yo los vi cohabitar en las cavernas
sin un petate en que tender las piernas,
sin otra almohada que la roca dura.
Tan sólo conocían una postura
para efectuar el acto del amor...


Transido de dolor
yo enseñé a los mortales industriosos
cuarentas y seis maneras de joder.


Sabiamente les hice comprender
que en esto de los lances amorosos
se llega al non plus ultra del placer
dando cierta postura a la mujer.


Por mí supieron que el sesenta y nueve
obedece a las leyes del Clynamen
porque yo lo enseñé, ahora mueve
cualquier mujer el blando caderamen.


Mi enseñanza cundió por el Urano
y jodieron hermano con hermana
y los dioses sintieron en el ano
"una sensual hiperestesia humana".


Tal es, dulces deidades, mi delito;
tal es el crimen de que se me acusa;
por él se quiere convertirme el pito
en una inútil cafetera rusa.


Oceánida


Desdichado Titán, te he de decir
que por falta de pene no habrás mengua.
Confórmate que allá en el porvenir
lo que habrás menester será la lengua.


Prometeo


Si me hubiera tejido la puñeta
no sintiera el dolor de que taladre
mi canal uretral la espiroqueta...


(a Hermes que llega)


Mensajero fatal ¡Chinga a tu madre!


Hermes (cantando)


Tal parece que estás arrepentido...


Prometeo


¡Oh, Zeus, tirano fermentido,
sé que voy a sufrir y me conformo...!


Las Oceánidas (retirándose)


¡Qué olor tan espantoso a yodoformo...!


Prometeo


(bajo el bisturí de Hermes)


¡Ay...!


Oceánidas (en la lejanía)


¡Qué caray...! ¡Qué caray...!
………….
Revista Zunai
.

lunes, 15 de agosto de 2011

De Civasco

Cuando menos hay mexicanos que aman y respetan a los pueblos indigenas zapotecos, como firefox y linux no son tan racistas, como lo que se dicen mexicanos! de esos hay un chingo y mas que se dicen intelectuales!
http://sdpnoticias.com/nota/148735/Traducen_Firefox_al_zapoteco

Traducen Firefox al zapoteco

Redacción SDP/Agencias
2011-08-15 16:20:00

domingo, 24 de julio de 2011

¿Quienes y por qué atacan a Lorenzo Meyer?...


Embestida contra Lorenzo Meyer

Autor: Álvaro Cepeda Neri *

24 JULIO 2011

………….
El historiador, investigador y profesor Lorenzo Meyer está atento a los problemas del pasado para plantear interpretaciones fundamentadas como respuestas a la actualidad. Pero también está atento a los asuntos del presente, para analizar protagonistas y acontecimientos cotidianos con su periodismo escrito y oral; es su papel de periodista. Su ensayo semanal aparece en el diario Reforma. Es una contribución a la libre discusión dentro de las libertades de prensa, donde la pluralidad de sus protagonistas en todos los medios de comunicación permite a los lectores tener un amplio abanico de puntos de vista, para convenir o discrepar con tal haz de opiniones. Lorenzo Meyer es actor en esos espacios del periodismo contemporáneo, y espectador del escenario público, donde el quehacer político pone en la mira del análisis, la información, la crítica y las controversias entre analistas, actos y hechos de ciudadanos de la vida privada y pública que han de ser debatidos.


La prensa, con sus libertades como derechos constitucionales, es contrapoder, antes que un poder más, en términos del ensayo de Luis María Anson: “La prensa como contrapoder” (del libro: Contra el poder, editorial Temas de Hoy y la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes, España, 1996). Lorenzo Meyer ha ejercido de esta manera su trabajo periodístico a lo largo de más de dos décadas. El caso es que, derogados la difamación y la calumnia con que se imputaba a periodistas para sancionarlos penalmente, quedó la instancia civil del daño moral para, de prosperar la acción, los demandantes puedan embolsarse dinero con cargo al salario del periodista que con sus opiniones, supuestamente, causó ese daño moral. Lorenzo Meyer Cosío ha sido demandado.

Al respecto Miguel Ángel Granados Chapa, escribió: “No lo cree así quien ha presentado una demanda por daño moral contra Lorenzo Meyer, el notable historiador y periodista, que todos los jueves alumbra a los lectores de Reforma con textos donde enlaza su saber histórico y la penetración de su observación sobre la actualidad. Asombra que se dé entrada a documentos como el que intenta que se castigue a Meyer, que está muy por encima de las inventivas del habla cotidiana y por supuesto del nivel intelectual y ético desde donde se le quiere formular un reproche jurídico y de paso, si las cosas marchan bien, ganar unos centavos. Además de la defensa jurídica de la doctora Perla Gómez, docta en teoría sobre la libertad de expresión y de información, y experta en el manejo tribunalicio de los casos que atiende, Meyer cuenta con la solidaridad de sus compañeros” (Reforma, 20 de junio de 2011).

Y así es: Lorenzo Meyer tiene el amparo de periodistas que velan por las máximas libertades para todos los que ejercen esta labor, interpretando democrática-republicanamente esos derechos. Y cuando un periodista es llevado a un tribunal con toda la mala leche de su acusador, es mayor ese cobijo. Una revisión al expediente muestra que la demanda es pura ficción. No se sostiene la litis (término que se refiere a un pleito o contienda, diferencia, disputa de litigio judicial). Pero se quiere asustar con una fanfarronada, como las que acostumbra quien quiere presumir de ofendido, pero es el ofensor tratando de darse baños de pureza. La embestida está viciada de origen por prejuicios que no tienen sustento. Y no prosperará, jurídico-civilmente, pues Meyer, al publicar un escrito sobre cualquier materia y ejercer la libertad de expresión oralmente, no ha incurrido en la causal de daño moral.

Se trata de hacer ruido con una demanda que no acredita el cuerpo del delito civil, sólo para ver si se obtienen algunas monedas, con las cuales el supuesto ofendido satisfaría su vanidad, y su atrevimiento totalmente antiperiodístico. Lorenzo Meyer y quienes lo acompañamos, haríamos bien en colectar unos cuantos pesos para dárselos, ya que eso es todo lo que persigue. A todas luces es una embestida personal para fastidiar, disfrazada de interés jurídico, ya que no existe un motivo fundado. El trabajo periodístico de Meyer Cosío ha estado enfocado al análisis y crítica de los problemas históricos, en general, y con la mira puesta en sus variantes políticas, económicas, sociales y culturales para proponer soluciones que impidan consecuencias negativas.

Así que la inventiva de daño moral es sólo eso, un ataque, una diatriba para tratar de censurar al periodista, autor de ensayos republicanos y democráticos, que, como en todo ejercicio periodístico, contrapone sus juicios a los de otros en un debate necesario. El no estar de acuerdo entre quienes publican sus escritos y enjuiciarse mutuamente, no es causar un daño moral que lleva a quitarle a otro una recompensa monetaria. Lorenzo Meyer está al margen de querellas que se toman como ofensas personales, pues son simplemente puntos de vista diferentes.

*Periodista

[TEXTO PARA TWITTER: Demanda contra Meyer no tiene interés jurídico alguno; sólo busca castigar al periodista y quitarle dinero]

Fuente: Contralínea 242 / 17 de julio de 2011
………….
Contralinea
.

miércoles, 20 de julio de 2011

Franz Kafka no era mexicano... Pero cómo se parece...

Tiempo Kafka
Arnoldo Kraus
E
l proceso, de Franz Kafka, es una novela inacabada, traducida a múltiples idiomas, muy leída y comentada, publicada póstumamente y una de las fuentes del término kafkiano. En El proceso, el personaje principal, José K, es arrestado por causas desconocidas. A partir de entonces vive una pesadilla: intenta defenderse de algo que nunca se esclarece ni se sabe qué es. En La metamorfosis, otra de sus grandes obras, la primera oración marca el ritmo de la novela: Cuando una mañana se despertó Gregorio Samsa después de un sueño intranquilo se encontró en su cama transformado en un espantoso insecto.
Ignoro quién inventó el término kafkiano, si bien viejo, cada vez más joven. En muchas circunstancias, y en infinidad de lugares, el ser humano vive, y enaltece, ad nauseam, lo kafkiano: inventa y reinventa lo absurdo y convierte en realidad la irrealidad. Las modificaciones que sufre el mundo las registran, por necesidad, algunos diccionarios.
A partir de la vigésima segunda edición (2001) el Diccionario de la lengua española agregó a la k, la menos popular de sus letras, el término “kafkiano, na: 1. Perteneciente o relativo a Franz Kafka o a su obra. Las novelas kafkianas. 2. Característico de este escritor checo o de su obra. Visión kafkiana del mundo. 3. Dicho de una situación: Absurda, angustiosa”. De las tres acepciones, la última es la más usada y la más socorrida. El mundo se retrata, in crescendo, en la mirada del escritor de origen judío. Lo que durante un tiempo parece inverosímil, con el tiempo, gracias a lo kafkiano, se convierte en verosímil, tesis central de Kafka.
A pesar de la inverosimilitud del escritor, la muy rápida adjetivación de su apellido, aunque no tan veloz como la beatificación de Juan Pablo II, retrata la imperiosa necesidad de disecar el nuevo mundo tal y como es hoy. Kafka murió en 1924 y su apellido se convirtió, oficialmente, en adjetivo, en 2001. Años atrás, la palabra kafkiano(a) se usaba con la misma finalidad. Aunque el término no se hubiese incorporado al oficialismo de los diccionarios ni a los genes de los políticos, sobre todo al cromosoma político mexicano, lo kafkiano siempre ha sido una realidad.
A Kafka no le hubiese gustado, después de haber solicitado la destrucción de sus libros y la incineración de su cuerpo, que su apellido lo inmortalizara. Así tuvo que ser; las necesidades de los tiempos y del mundo decidieron por él. Kafka requería del ser humano para escribir y el mundo requiere de él para describir un sinfín de situaciones indescriptibles. Kafka es universal: kafkiano, Kafkaesque (inglés), Kafkaïen (francés), Kafkai (hebreo).
Lo kafkiano es universal: Strauss-Kahn en Estados Unidos y Francia, Jorge Hank, el PRD y la película Presunto culpable en México, Kadafi en Libia y Ortega en Nicaragua reivindican la necesidad de Kafka. De no ser por el término kafkiano muchas palabras y mucho tiempo se dilapidarían en explicar esos sucesos.
Kafka retrató su mundo de acuerdo con sus fuerzas. Era poco su músculo. Inmenso su cerebro. La falta de vigor físico quizás contribuyó a que la tuberculosis fuese la causa de su muerte. En cambio, su tejido neuronal consumió la energía del cuerpo para apropiarse e interpretar la realidad de su tiempo. Kafka miró lo que otros no miraron. Uno de sus biógrafos, Frederik Karl, sugiere, con tino, que Kafka estaba siempre dividiéndose: en ocasiones era él el observador y en ocasiones el participante. Esa dicotomía expresa la esencia y el arquetipo de lo kafkiano.
Ser observador y participante a la vez es complejo. En Kafka, en lo kafkiano, la mitad que observa conoce lo que sucede pero no hace nada para detenerlo; el participante acepta el destino porque no hay alternativa. Quien realice acciones kafkianas es, al mismo tiempo, bajo una sola voz, y en un mismo cuerpo una persona dividida –observador y participante– que no consigue dialogar con la otra parte. De ahí lo absurdo y la angustia: el mundo es incapaz de funcionar bajo las reglas de la razón o la lógica del lenguaje.
Aunque se trate de situaciones desagradables, que atenten contra el ser humano y su integridad, que provoquen humillaciones o violenten principios éticos o morales, el observador no logra dialogar ni influir en el participante, y el participante no puede modificar la conducta de la mitad que lo observa. Ésa es la tragedia, eso es lo kafkiano: la misma persona es incapaz de cambiar su actitud a pesar de saber que lo observado es insano. Un juego, de acuerdo con Karl entre una mitad quizás masoquista y otra sádica; un juego muy frecuente en el medio político, entre dos mitades, una incompetente y otra amoral. Dentro de una verdadera miríada de ejemplos, los recientes tropiezos en los casos Strauss Kahn o Jorge Hank Rhon ilustran algunas facetas del Tiempo Kafka.
El Tiempo Kafka nunca fenecerá. Es joven y vigente. No se ha empolvado, no ha caducado, no se ha empobrecido. Al contrario. Lo kafkiano crece ilimitadamente. No tiene fronteras ni visos de fenecer. José K y Gregorio Samsa fueron invenciones del escritor checo. Ahora son necesidades del Tiempo Kafka, muy mexicano, por cierto.

La Jornada

Biografía de Kafka

viernes, 27 de mayo de 2011

De Medico, Poeta y Loco... todos tenemos un poco.

Recibímos de civasco:

10 Pasos Para No Convertirse en un Gran Poeta

Martin Heredia Zeballos
@martinheze
2011-05-27


………….

Finalidad. No hay que pensar que uno va a trascender a lo largo de los siglos; que los niños de preparatoria, en su último año, lo van a estudiar; que tu poema será el más leído de la historia. No se debe escribir un poema para ser famoso ni para ser reconocido mundialmente porque uno nunca llegará a ser nadie… Para ser famoso hay que ser popular; para ser popular, uno debe ser agradable a las masas y, lo único más desagradable que el sucio y bruto populacho, es lo que el populacho sigue y alaba…  Si se quiere ser famoso, deberá dedicarse al modelaje, porque para la poesía no sirve.

Poesía Sacra. No se construya un altar, una capilla, un monumento, o cualquier otra cosa que comparta la función de alabanza en torno a la poesía. La poesía no es en lo absoluto sacra: no es la última palabra de Dios. Es tan banal como cualquier otra creación humana. El poeta no es un arcángel ni un profeta, sino un hombre más… Si se quiere hablar en nombre de lo sagrado, el sacerdocio es el oficio.

Idea. La idea no es lo que hace un poema bueno o malo, no le ayudará a escribir adecuadamente… Sea una buena idea, una mala, o una regular, el poema va a ser una reverenda basura si el poeta no logra torcerte el estómago, el corazón, o las pelotas. Lo único importante es el texto, no el pensamiento o la intención del autor. El escritor no es nadie si sólo maneja ideas… Todos los hombres las tienen: los feos, los brutos, los mediocres, los cotidianos, incluso los imbéciles…

Soberbia del Poeta. No por escribir un par de versos y estrofas, o por hacer vomitar al lector, se es más íntegro o mejor que ningún otro hombre. No presuma su trabajo… Si en algún momento se le pregunta acerca de la poesía, diga que no sabe qué significa esa palabra o quienes son los que se dedican a escribirla.

Crítica. Que toda crítica sea negativa. Más vale nunca darse cuenta que se tiene talento y seguir creando que darse cuenta que lo tiene y comenzar a escribir pura basura… Auto criticarse y autodestruirse son las claves y el camino a seguir.

Método. No se rompa la cabeza, rompa todo lo demás: las palabras, la situaciones, los lectores, los corazones, los testículos, a los hombres y a las mujeres… No explote el poco cerebro que tiene, tan sólo escriba…

Control sobre las palabras. Deje de intentar tomar las riendas del caballo despiadado de la palabra: nunca va a logarlo. En el momento en el que uno controla a este animal, uno deja de existir… Deje que las palabras le controlen, no las piense, siéntalas, que lo violen, que le arranquen la mente y que la usen a su gusto…

Escriba. No existe la “pluma especial”. Una “computadora” o una “máquina de escribir” ayudará a que uno sea más poeta y menos diva. Escriba donde pueda: en la servilleta del café del centro, en una hoja de papel negro, o –si es necesario –en el mismo cuerpo…

Entendimiento. Dejarse de estupideces. Escriba un texto sencillo y fácil de entender. Que le comprenda el profesor de filosofía y el tipo que despacha la gasolina en Insurgentes.

Sea un poeta. Lea poesía. Tenga, al menos, un vicio. Muera cada noche y renazca cada mañana. Mire a Dios a la cara e intente escupir a todo lo que cruce en su camino. Déjese de estupideces. Escriba poesía.

………….


Mientras en españeja es mas estan muy apunto de hacer una REVOLUCION GLOBAL! que no la paran nadie, hasta creo que le pueda llegar a mexico,estamos muy cerca de una REVOLUCION ARMADA GLOBAL! cosa que muchos les cuesta creer, si no sacan a fecal del poder o no hacen una real democracia o estan en una sucia seudodemocracia, en si en poner a un URSURPADOR de taravisca y de los 40 mafioso ya estuvo que el efecto domino llega a toda AMERICA LATINA.

.

viernes, 13 de mayo de 2011

¿Quien asesinó a Pablo Neruda?...


Pablo Neruda fue asesinado


Francisco Marín
Proceso

………….
JUEVES, MAYO 12, 2011

Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda se exiliara en México. Había viajado de su casa en Isla Negra a Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clínica Santa María. Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió. Araya –quien estuvo al lado del poeta en sus últimos días– cuenta a Proceso un secreto que lo ahoga: el poeta “fue asesinado”.

El poeta chileno Pablo Neruda “supo a las cuatro de la madrugada (del 11 de septiembre de 1973) que había un golpe de Estado. Se enteró a través de una radio argentina que captaba por onda corta. Ésta informaba que la marina se había sublevado en Valparaíso.

“Trató de comunicarse a Santiago, pero fue imposible. El teléfono estaba fuera de servicio. Recién como a las nueve de la mañana confirmamos que el golpe se había concretado. (…) Ese 11 de septiembre fue un día caótico y amargo porque no sabíamos qué iba a pasar con Chile y con nosotros.”

Manuel Araya Osorio habla de Neruda con la familiaridad de quien ha compartido momentos cruciales con un personaje histórico. Y sí. Fue asistente del poeta desde noviembre de 1972 –cuando regresó de Francia– hasta su muerte el 23 de septiembre de 1973.

El corresponsal se reunió con este personaje el pasado 24 de abril en el puerto de San Antonio. La entrevista se llevó a cabo en la casa del dirigente de los pescadores artesanales chilenos Cosme Caracciolo, a quien Araya le pidió ayuda para develar un secreto que lo ahogaba: “Lo único que quiero antes de morir es que el mundo sepa la verdad, que Pablo Neruda fue asesinado”, asegura a Proceso.

Sólo el diario El Líder, de San Antonio, dio cuenta parcial de su versión el 26 de junio de 2004. Pero no trascendió por la poca influencia de este medio.

Araya afirma que siempre ha querido que se haga justicia. Cuenta que el 1 de mayo de 1974 le propuso a Matilde Urrutia, viuda de Neruda, aclarar esa muerte. Ambos fueron testigos de sus últimas horas: durmieron, comieron y convivieron en la misma habitación a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 y hasta la muerte del poeta, 12 días después, en la clínica Santa María de Santiago.

Pero Araya afirma que Matilde –quien murió en enero de 1985– no quiso tomar acción alguna para fincar eventuales responsabilidades. Según él, Urrutia le dijo: “Si inicio un juicio me van a quitar todos los bienes”. Araya cuenta que en otra ocasión tuvieron una discusión que marcó un quiebre final en su relación con la viuda. “Me dijo que lo que había pasado era cosa de ella y no mía, porque yo ya había terminado de laborar con Pablo, ya no era trabajador y no teníamos nada que ver”.

“Neruda quería que cuando muriera, la casa de Isla Negra quedara para los mineros del carbón (…) Pero la fundación (Pablo Neruda) se apropió de su obra y no ha concretado ninguno de sus sueños. A ellos (los directivos de la fundación) sólo les interesa el dinero”, espeta.

Afirma que hace dos años le entregó a Jaime Pinos, entonces director de la Casa Museo de Isla Negra, de la fundación, un relato sobre los últimos días del poeta. “Pero no han hecho nada con esa información, ni siquiera la han dado a conocer. No quieren que la verdad se sepa (…) Nunca me han dado la palabra en los actos que organizan ni siquiera en las conmemoraciones de su muerte”.

Araya proviene de una familia de campesinos de la hacienda La Marquesa, cerca de San Antonio. Cuando tenía 14 años fue acogido en Santiago por la dirigente comunista Julieta Campusano, quien le dio trato de ahijado.

Este vínculo le ayudó, pues Campusano llegó a ser senadora y la mujer más influyente del Partido Comunista, y gestionó que Araya recibiera una preparación especial en seguridad e inteligencia, entre otras materias. Araya escaló rápido. Fue mensajero personal de Allende antes de fungir como principal asistente de Neruda.

Araya, quien hacía de chofer, mensajero y encargado de seguridad de Neruda, acepta que el autor de Canto general tenía cáncer de próstata, pero no cree que esa enfermedad lo matara. Asegura que dicho padecimiento “estaba controlado” y que Neruda “gozaba de buena salud, con los achaques propios de una persona de 69 años”.

“Abandonados”

Araya dice que después del golpe del 11 de septiembre, Neruda, su mujer y el resto de los habitantes de la casa de Isla Negra quedaron “solos y abandonados”. El contacto con el mundo exterior se reducía a las noticias que les llegaban a través de una pequeña radio que Neruda sintonizaba, a las esporádicas conversaciones telefónicas de un aparato que sólo recibía llamadas y a lo que les contaban en la hostería Santa Elena, cuya dueña “era de derecha y sabía todo lo que pasaba”.

Cuenta que el 12 de septiembre llegó un jeep con cuatro militares. “Todos llevaban los rostros pintados de negro. Yo salí a recibirlos. (...) El oficial me preguntó quiénes estaban en la casa. Le tuve que decir que en ese momento estaban Cristina, la cocinera; la hermana de ésta, Ruth; Patricio, que era jardinero y mozo; Laurita (Reyes, hermana de Neruda); la señora Matilde, Pablito (Neruda) y yo.

“El oficial nos señaló que en el domicilio no podía quedar nadie más que Neruda, Matilde y yo. Entonces tuvimos que arreglárnoslas entre los tres: dormíamos en la recámara matrimonial que estaba en el segundo piso. Yo dormía sentado en una silla, arropado con un chal. Lo hacía para estar más cerca de Neruda, porque no sabíamos lo que nos iba a pasar.”

El 13 de septiembre, cerca de las 10 de la mañana, los militares allanaron la casa. Araya dice que eran como 40 soldados que venían en tres camiones. Iban armados con metralletas, con las caras pintadas de negro y uniforme de camuflaje. Vestidos y pertrechados “como si fueran a la guerra”.

Recuerda: “Entraban por todos lados: por la playa, por los costados (…) Salí al patio para preguntar qué querían. Hablé con el oficial que daba las órdenes. Me dijo que abriera todas las puertas. Mientras revisaban, destruían y robaban, los militares preguntaban si había armamento, si teníamos gente escondida adentro, si ocultábamos a líderes del Partido Comunista (…) Pero no encontraron nada. Se fueron callados. No pidieron ni perdón. Se sentían dueños y señores del sistema. Tenían el poder en las manos”.

Añade que como a las tres de la tarde, poco después de que se habían ido los soldados, llegaron marinos. “Estuvieron más de dos horas. También allanaron la casa y robaron cosas. Registraban con detectores de metales. (...) La señora Matilde me contó que el mandamás de los marinos entró al dormitorio de Neruda y le dijo: ‘Perdón, señor Neruda’. Y se fue”.

Araya recuerda que durante varios días la marina puso un buque de guerra frente a la casa del poeta. “Neruda decía: ‘Nos van a matar, nos van a volar’. Y yo le decía: ‘Si nos tenemos que morir, yo voy a morir en la ventana primero que usted’. Lo hacía para darle valor, para que se sintiera acompañado. Entonces le dijo a la señora Matilde: ‘Patoja –que así la nombraba–: mire el compañero, no nos va a abandonar, se va a quedar aquí’”.

Araya cuenta que conversaciones de ese tipo tenían lugar en la pieza del matrimonio: ellos acostados y él sentado a los pies de la cama. “Nos preguntábamos que haríamos nosotros solos. Pensábamos que a Neruda lo iban a asesinar. Entonces, resolvimos que la única opción era salir del país”.

El viaje

Araya narra que Neruda le dijo que su plan era instalarse en México y una vez en ese país pedir “a los intelectuales y a los gobiernos del mundo entero ayuda para derrocar a la tiranía y reconstruir la democracia en Chile”.

Rememora: “Desde la hostería Santa Elena –a menos de 100 metros de la casa de Isla Negra– nos comunicamos con las embajadas de Francia y México. La de México se portó un siete (nota máxima en el sistema educativo chileno). El embajador (Gonzalo Martínez Corbalá) se movilizó para ayudarnos. Creo que el 17 de septiembre nos llamó para decirnos que se había conseguido una habitación en la clínica Santa María. Allí deberíamos esperar la llegada de un avión ofrecido por el presidente Luis Echeverría”.

El problema era trasladar al poeta a la clínica. “Con Neruda y Matilde pensamos que la mejor y más segura manera de llegar hasta allá era en una ambulancia. Mi misión era conseguirla. Viajé a Santiago en nuestro Fiat 125 blanco y pude arrendar una ambulancia. (...) Recuerdo que ofrecí como seis veces más de lo que me cobraban para asegurar que efectivamente fueran a buscarnos. Acordamos que fueran el 19, porque ese día la clínica tendría todo dispuesto para recibir a Pablito.

“Llega el 19 y solicitamos a Tejas Verdes (el regimiento militar de la provincia de San Antonio) permiso para trasladar a Neruda. Me dijeron: ‘No estamos dando salvoconductos, menos a Neruda’. A pesar de la negativa decidimos partir. La ambulancia entró hasta la puerta que daba a la escalera de su dormitorio. (...) Al salir se despidió de su perrita Panda, se subió a la ambulancia y se acostó en la camilla. Neruda y Matilde se fueron en la ambulancia. Yo los seguí muy de cerca en el Fiat.”

“El viaje fue triste, caótico y terrible. Nos controlaban cada cuatro o cinco kilómetros, parecía imposible llegar a nuestro destino. Imagínese que salimos a las 12:30 y llegamos a las 18:30 a la clínica (distante poco más de 100 kilómetros de Isla Negra).

“En Melipilla fue el control más maldito. Allí Neruda vivió el momento más terrible. (...) Los militares lo bajaron de la ambulancia y le registraron el cuerpo y la ropa. Decían que buscaban armas. Él pedía clemencia, decía que era un poeta, un premio Nobel, que había dado todo por su país y que merecía respeto. Para ablandar sus corazones les decía que iba muy enfermo, pero las humillaciones continuaban. En un momento lloramos los tres tomados de la mano porque creíamos que así iba a ser nuestro fin.”

Finalmente la ambulancia llegó a la clínica tres horas más tarde de lo acordado. “Como llegamos muy cerca de la hora del toque de queda, no pudimos hacer nada más que quedarnos todos en la clínica a dormir (…)

“El embajador Martínez Corbalá fue a vernos al día siguiente. Y también el francés, que nunca supe cómo se llamaba. También recibimos la visita de Radomiro Tomic y Máximo Pacheco (dirigentes democratacristianos), de un diplomático sueco, y de nadie más.”

La inyección misteriosa

Araya dice que los primeros días en la clínica transcurrieron sin sobresaltos. El 22 de septiembre, la embajada de México avisó que el avión dispuesto por su gobierno tenía programado salir de Santiago rumbo a México el 24 de septiembre. Le comunicó además que el régimen militar había autorizado su salida.

“Entonces Neruda nos pidió a mí y a Matilde que viajáramos a Isla Negra a buscar sus cosas más importantes, entre éstas sus memorias inconclusas. Creo que eran Confieso que he vivido. Al día siguiente –23 de septiembre- partimos temprano hacia la casa de Isla Negra. (...) Dejamos a Neruda muy bien en la clínica, acompañado por su hermana Laurita, que llegó ese día a acompañarlo.”

Asegura que Neruda estaba “en excelente estado, tomando todos sus medicamentos. Todos eran pastillas, no había inyecciones. Nosotros nos preocupamos de recoger todo lo que nos indicó. Estábamos en eso cuando Neruda nos llamó como a las cuatro de la tarde a la hostería Santa Elena, donde le dieron el recado a Matilde, quien devolvió la llamada. Neruda le dijo: ‘Vénganse rápido, porque estando durmiendo entró un doctor y me colocó una inyección’.

“Cuando llegamos a la clínica, Neruda estaba muy afiebrado y rojizo. Dijo que lo habían pinchado en la guata (el estómago) y que ignoraba lo que le habían inyectado. Entonces le vemos la guata y tenía un manchón rojo.”

Araya recuerda que momentos después, cuando se estaba lavando la cara en el baño, entro un médico que le dijo: “Tiene que ir a comprarle urgente a don Pablo un remedio que no está en la clínica”.

Fue a comprar el medicamento y Neruda se quedó con Matilde y Laurita. “En el trayecto me siguieron sin que yo me diera cuenta. El médico antes me había dicho que el medicamento no se encontraba en el centro de Santiago, sino en una farmacia de la calle Vivaceta o Independencia. Cuando salí por Balmaceda para entrar a Vivaceta aparecieron dos autos, uno por detrás y otro por delante. Se bajaron unos hombres y me pegaron puñetazos y patadas. No supe quiénes eran. Me cachetearon harto y luego me pegaron un balazo en una pierna.

“Después de todo lo que me pegaron terminé muy mal herido en la comisaría Carrión, que está por Vivaceta con Santa María. Luego me trasladaron al estadio Nacional donde sufrí severas torturas que me dejaron a un paso de la muerte. El cardenal Raúl Silva Henríquez logró sacarme de ese infierno. Por eso estoy vivo.”

Neruda murió a las 22:00 horas en su habitación –la número 406– de la clínica Santa María.

Consultado por Proceso, el director de archivos de la Fundación Neruda, Darío Oses, dio a conocer la posición de esta institución respecto de la muerte del poeta:

“No hay una versión oficial que maneje la fundación. Ésta se atiene a los testimonios de personas cercanas a Neruda en el momento de su muerte y de biógrafos que manejaron fuentes confiables. Hay bastantes coincidencias entre las versiones de Matilde Urrutia en su libro Mi vida junto a Pablo, la de Jorge Edwards en Adiós poeta y la de Volodia Teitelboim en su biografía Neruda. La causa de muerte fue el cáncer. Uno de los médicos que lo trataba, al parecer el doctor Vargas Salazar, le había advertido a Matilde que la agitación que le producía al poeta el enterarse de lo que estaba ocurriendo en Chile en ese momento podía agravar su estado. A esta situación también contribuyeron el allanamiento de su casa (...) y el traslado en ambulancia (...) con controles y revisiones militares en el camino.”

Pero Manuel Araya dice no tener duda alguna: “Neruda fue asesinado”. Y sostiene que la orden vino de Augusto Pinochet: “¿De qué otra parte iba a salir?”.

Consejos para Allende

Francisco Marín

VALPARAÍSO, CHILE.- El presidente chileno Salvador Allende era el visitante más asiduo de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra. “Cuando iba, Allende siempre le pedía consejos al poeta porque éste era muy sabio en política”, sostiene Manuel Araya Osorio, exasistente personal de Neruda.

Recuerda, por ejemplo, los consejos que Neruda le dio a Allende sobre las fuerzas armadas en las semanas previas al cuartelazo, cuando el 23 de agosto de 1973 la derecha y los militares golpistas forzaron la renuncia del general Carlos Prats González, comandante en jefe del ejército.

“Tenemos que descabezar a las fuerzas armadas... Los de nosotros hacia acá y los otros hacia un lado”, le decía Neruda al presidente.

Araya lamenta que El Chicho (Allende) no le hiciera caso al poeta en este tema. “Si lo hubiera hecho, la historia habría sido bien diferente. Otro gallo hubiera cantado, todavía estaríamos en el poder”, dice convencido.

Y cuenta que el 10 de septiembre de 1973 –un día antes del golpe militar– Neruda le pidió que viajara a Santiago para entregarle un mensaje al presidente Allende. Se trataba de una invitación a la inauguración de Cantalao, el refugio para la inspiración y el descanso de los poetas, que sería precisamente el 11 de septiembre.

En entrevista con Proceso, Mario Casasús, estudioso de la vida de Neruda y corresponsal en México de El Clarín de Chile, dice que Neruda había escrito los estatutos de la fundación Cantalao. A ésta traspasaría los terrenos de la casa de los poetas del mismo nombre, que están muy cerca de su casa de Isla Negra.

Araya afirma que Allende lo recibió en su despacho. “Estaba caminando, parecía nervioso. Leyó la nota de Neruda e inmediatamente redactó una respuesta. Sin leerla me la guardé en un bolsillo. (...) No tengo idea lo que decía ese mensaje, pero el presidente me dijo: ‘Dígale al compañero (Neruda) que mañana yo voy a ir a la Universidad Técnica (donde anunciaría la realización de un plebiscito) y que posiblemente haya ruidos de sables este 11 de septiembre’”.

Dice que Neruda, al conocer el mensaje, se quedó muy preocupado porque entendía el curso que estaban tomando los acontecimientos. “Esa noche casi no durmió”.

Ese 11 de septiembre “nosotros quedamos completamente abandonados y solos” afirma Araya. “La muerte del presidente Salvador Allende afectó mucho a don Pablo. Sin embargo él se sentía con la fuerza y entereza necesaria para seguir luchando por lo que creía justo”.

“Las noticias emitidas por los medios de comunicación nacionales eran manipuladas por el régimen militar. Sabíamos que eran falsas, que todo era mentira.”

Araya narra que Neruda se deprimió mucho. Él le pidió que no se pusiera triste. “Le dije que los militares en un mes le iban a entregar el poder a la Democracia Cristiana”.

Neruda le replicó: “No compañero, esto va a durar muchos años, como ocurrió en España. Yo conozco la historia, usted no sabe de golpes de Estado”.

* El autor es corresponsal en Chile del semanario mexicano Proceso, reportaje publicado en la edición número 1081 del 8 de mayo de 2011. Se reproduce en Clarín.cl con autorización del autor.

¡AMLO 2012!
………….
.
http://www.rebelion.org/noticias/chile/2011/5/pablo-neruda-fue-asesinado-128209