Bandera de México al revés en la Cámara de Diputados (3Mar2011)
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Espacio de reflexión CENSURADO...CENSURADO... CENSURADO...CENSURADO.... CENSURADO
…………. Es una aberración que un gobierno de origen ilegítimo y de tendencias reaccionarias, contrarias al bienestar del pueblo, disponga de los restos de los héroes que lucharon por la libertad y la independencia del país. La derecha, que siempre se ha opuesto a las libertades nacidas de las luchas populares, de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución, hoy tiene la posibilidad, aunque no la autoridad moral, de manipular esas reliquias, en lo que cabe entender como una hipócrita profanación. Como hace cotidianamente, en este caso el gobierno derechista actuó de forma arbitraria y con oscuras motivaciones, pues desde que la derecha llegó al poder en 2000 ha estado tratando de promover la visión conservadora de la historia, mediante maniobras que van desde la solapada anulación del calendario cívico, que conmemoraba las gestas revolucionarias, hasta la sospechosa manipulación de los restos de los próceres. De la Independencia a la reacciónEn 1925, haciendo valer el carácter laico del Estado mexicano, Plutarco Elías Calles trasladó los restos de los héroes de la Catedral Metropolitana al Ángel de la Independencia. En este año del Bicentenario, esas reliquias vuelven al poder de la jerarquía católica, a cuyas consignas obedece el gobierno de Calderón. El 30 de mayo de 2010 él, funcionarios de su gobierno y representantes de otros poderes, como el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Guillermo Ortiz Mayagoitia, encabezaron la ceremonia de traslado de los restos de Hidalgo, Allende, Aldama y otros héroes de la Independencia, del Ángel al Castillo de Chapultepec. Tenazmente, Ortiz Mayagoitia ha respaldado las posiciones de la jerarquía católica en asuntos como el aborto y el matrimonio homosexual. Hoy, al igual que en la época de la Independencia, dicha jerarquía busca reprimir a los disidentes religiosos. A Hidalgo, la Inquisición lo persiguió y acusó de “hereje, apóstata, deísta, materialista y ateísta, libertino, excomulgado, sedicioso, enemigo implacable del cristianismo, lascivo, hipócrita, astuto, traidor al Rey, judaizante, secuaz de sectas y herejías, etcétera” (Los procesos militar e inquisitorial del padre Hidalgo y de otros caudillos insurgentes, introducción y suplementos de Luis González Obregón, Ediciones Fuente Cultural, México, 1953, p. 273). Actualmente, la derecha católica en Guanajuato, con saña casi igual a la que el Santo Oficio mostró contra el padre de la patria, encarcela durante largos años, apelando a acusaciones desmesuradas, a mujeres que, incluso, involuntariamente han transgredido las normas de la jerarquía católica acerca del aborto. Como registraron las crónicas periodísticas, el discurso de Calderón en esa ceremonia fue interrumpido por gritos de protesta de integrantes de sectores populares reprimidos, como el Sindicato Mexicano de Electricistas (La Jornada, 31 de mayo de 2010). Al igual que los virreyes, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, Calderón dispone del Ejército, en el que se escuda contra la inconformidad popular. En esa ocasión, un humilde comerciante expresó además un reclamo que es obvio para mucha gente, y que cuestiona las raíces de la derecha católica, es decir, la idea de que la nación tiene sus raíces en la Conquista y por lo tanto en el catolicismo. Expresó: “¿Por qué no incluyeron a Cuauhtémoc o a Moctezuma y a Cuitláhuac? Ellos también lucharon por la Independencia. Nosotros no somos mexicanos desde hace 200 años” (La Jornada, 31 de mayo de 2010). Cierto, los aztecas defendieron la Independencia antes de que los españoles vinieran a imponer sus instituciones y su religión. En el ciberespacio, algunas personas expresaban otras críticas contra el gobierno derechista. Por ejemplo, que el “traslado de los restos mortales de los héroes de la patria sólo será para hacerles estudios de ADN y así poder decir pomposamente después que no corresponden a los héroes mexicanos…”; o bien que “Calderón ha de querer cambiar de lugar los restos de los héroes para poner en su lugar los de Miramón, Mejía, Iturbide y a lo mejor también va por los de Maximiliano…” Nada bueno se puede esperar del uso que hará la derecha en el poder de los restos de los héroes de nuestra patria. El 15 de agosto de 2010, esos vestigios se trasladaron, nuevamente, del Castillo de Chapultepec al Palacio Nacional. En la ceremonia estuvieron, entre otros, además de Calderón, Alonso Lujambio, titular de la Secretaría de Educación Pública, muy alineado con las tendencias ultraderechistas de este sexenio, y a quien se considera prospecto del Partido Acción Nacional para las elecciones de 2012; Ortiz Mayagoitia; así como José Manuel Villalpando, quien funge como coordinador nacional de los Festejos del Bicentenario y Centenario. ¿Hidalgo en manos de Calleja?En abril de 2000, en plena campaña foxista, la editorial Planeta publicó el libro Mi gobierno será detestado, de Villalpando César, que, como ficticia autobiografía de Félix María Calleja (1755-1828), es una apología del famoso militar realista, perseguidor de los insurgentes. Como señalaba el propio Villalpando, su afán de revisar la imagen de Calleja revestía un “sentido de contemporaneidad”. En efecto, hace 10 años, el país estaba entrando en su mayor retroceso histórico, marcado por el ascenso de la derecha al poder. Con un poco de imaginación, en esos días ya se podía prever que, 10 años después, el poder derechista se esforzaría por imponer su visión de la historia, con ayuda de los personajes afines a ella, e incluso a costa de las reliquias de Hidalgo y de otros héroes. En 2000, el hoy encargado de los festejos del bicentenario describía a Calleja como un precursor de los políticos católicos del “bien común”, al atribuirle este imaginario monólogo que evoca las promesas de Fox en su campaña presidencial: “…Dios había puesto en mis manos el poder. Puso bajo mi cuidado al pueblo mexicano para llevarlo al bien común, o para tenerlo en justicia… Dios me daba la oportunidad de verdaderamente hacer justicia, de verdaderamente traer la felicidad a millones de personas…” (p. 113). Diez años después, los restos de Hidalgo están a merced de admiradores de Calleja. *Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México |
…………. Sí, muera el mal gobierno, porque los sustitutos del priato han dado a los mexicanos en una década más de lo mismo. Porque, de ser echado el PAN de Los Pinos en 2012, seguirá administrándose la misma dosis. Porque, como partido de derecha, no tiene proyecto de nación, sino de facción. Muera el mal gobierno, porque Felipe Calderón comete la insolencia de sentirse la patria. Porque incumplió su compromiso de moderar la opulencia y la indigencia. Porque el alza de impuestos y la creación de nuevos, así como los incrementos en precios de gasolinas y la electricidad, perjudican a los más pobres. Porque se somete a la opulenta élite y le permite no pagar multimillonarios impuestos. Porque se sigue arrojando al infierno de la pobreza a más de la mitad de los mexicanos y se sigue acumulando fortunas al amparo del poder. Muera el mal gobierno, porque la corrupción y la impunidad lo han penetrado hasta la médula. Porque vale más las complicidades con Juan Molinar y el parentesco con Margarita Zavala que la vida de 49 bebés de la guardería ABC. Porque han empujado al tobogán del olvido y la impunidad los asesinatos de los niños Almanza, de los 15 adolescentes en una fiesta en Ciudad Juárez, de los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, de la señora Gabriela Pintado Terroba… Porque la comisionada del Instituto Nacional de Migración (INM), Cecilia Romero, se mantiene en el puesto sobre los cadáveres de 72 indocumentados asesinados en Tamaulipas. Porque desprecia a Diego Fernández de Cevallos y no quiere aclarar su secuestro. Porque su “guerra” ha producido carnicerías cotidianas que ya superan los 30 mil muertos. Porque mientras combate a cárteles “malos”, como Los Zetas, los que encabezan el “bueno”, Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, pasean por donde les da la gana. Porque los engaños sobre la captura de Edgar Valdés, La Barbie, sólo ratifican lo que sustenta al grupo gobernante: La mentira. Muera el mal gobierno porque se entrega el patrimonio nacional a los magnates Germán Larrea, del Grupo México, y Emilio Azcárraga, de Televisa. Porque Televisa ya no es sólo la secretaría de Educación, sino el suprapoder nacional. Porque no sólo el crimen silencia a los medios de comunicación, sino el dinero público a carretadas y ha vuelto alcahuetes a periodistas que hasta se muestran como honorables. Porque la militarización de la República, que la propaganda oficial y oficiosa atribuye a la “valentía” de Calderón, esconde los apetitos de represión. Porque cada que Calderón convoca a la unidad, hace todo para dinamitarla. Muera el mal gobierno, porque en la opulenta banalidad del Bicentenario exhibe que confunde lo grandiosos con lo grandote. Porque, ignorante, quiso liquidar a Pedro Moreno y Víctor Rosales como héroes de la Independencia. Porque, supremo ignorante de la historia, ha dejado en el olvido y en el abandono a sitios clave de la Independencia y desdeña la Revolución. Porque, al fin fanático, se somete al clero vociferante que excomulgó a los insurgentes. Muera el mal gobierno, porque, en vez de editar masivamente Los Sentimientos de la Nación, presentados por José María Morelos y Pavón el 14 de septiembre de 1813, para discutir su vigencia, Calderón hizo escribir la historia a su conveniencia y, sobre todo, sepultar la fraudulenta elección de 2006. En Historia de México, el libro editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) que se pretende sea la historia oficial del panismo, hay por lo menos un capítulo falaz. Es el titulado “México contemporáneo (1988-2008)”, cuyo autor contratado por el gobierno de Calderón, Enrique Krauze, describe que la elección de 2006 fue impecable: “En los meses anteriores a la elección del 6 de julio de 2006 el país se polarizó entre los partidarios del Peje (sic) y sus críticos. El propio político tabasqueño, creyendo que su ventaja era definitiva, cometió varios errores tácticos que a la postre, para sorpresa general, determinaron su derrota ante Calderón por estrechísimo margen. Durante el último semestre de 2006 (el periodo de la elección y la toma de posesión) el país vivió momentos de peligrosa tensión, pero la civilidad privó sobre la provocación y las amenazas de violencia. El 1 de diciembre de 2006, Felipe Calderón tomó posesión y dio inicio al segundo periodo presidencial del PAN.” Y enseguida, el autor colma de elogios a Calderón: “De un estilo discreto y ejecutivo que contrasta vivamente con el de su antecesor, Calderón se propuso asumir y enfrentar una guerra que México había postergado por demasiado tiempo: La lucha frontal contra el crimen organizado.” Muera el mal gobierno, en fin, porque la propaganda multimillonaria de Calderón ya tiene hartos a los mexicanos, a los que desprecia. Aun así, no es hora de guardar silencio. ¡Viva México! ¡Muera el mal gobierno…! delgado@proceso.com.mx …………. |

La patria, oleo sobre tela realizado por Jorge González Camarena en 1962 Foto: Archivo Marcel González Camarena
Durante muchos años, Jorge González Camarena pintó a su ideal de mujer mexicana: ojos profundos, cabello azabache, piel morena, bien formada, un tanto corpulenta, segura de sí misma, majestuosa.