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martes, 11 de agosto de 2009

Sobre Acteal...

Carta de Hermann Bellinghausen

En su Respuesta al artículoLos desenterradores de Acteal, Héctor Aguilar Camín encuentra similitudes entre su reseña y mi relato del episodio de la aprehensión de una veintena de paramilitares la Navidad de 1997. Nada más faltaba que no las hubiera. Pero vale destacar que, al ser interceptados los paramilitares por el cortejo de los muertos, los encapuchados zapatistas que los acompañaban a la barranca de Acteal iban desarmados, como civiles que eran. Las únicas armas presentes fueron las de los policías municipales que custodiaban a los paramilitares (incluso a uno con chaleco antibalas). Al reportarlo, ahora y entonces, un servidor apela a su percepción presencial del momento; a casi 12 años de distancia me sigue pareciendo objetiva.

Los detenidos no fueron señaladosallí, y ya. Estaban plenamente identificados como miembros de la banda armada de priístas de Chenalhó, los paramilitares a los que las investigaciones sucesivas (hasta físcalía especializada tuvieron) aludieron siempre con eufemismos para despojarlos de cualquier connotación militar.

Que el proceso a partir de su aprehensión (fuera azarosa, planeada o providencial para la PGR) haya sido una basura, no demuestra que los detenidos no merecían ser investigados ni estuvieran libres de responsabilidad penal: el error procesal como parte del método. Además, quién en el gobierno de entonces iba a querer profundizar de veras las investigaciones. Si lo poquito que soltaron les costó el cargo al secretario de Gobernación y al gobernador de Chiapas, quién sabe a dónde podrían ir a parar tales pesquisas.

Respecto del otro punto de laRespuesta, referido al día y el lugar de la masacre, no sería este el espacio para volver a esa experiencia.

Hermann Bellinghausen

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