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martes, 1 de junio de 2010

Caín mató a Abel con la quijada de un Israelita...


Israel: salvajismo tolerado
E
l cruento asalto emprendido antenoche por militares israelíes contra una flotilla de seis embarcaciones que se proponía llevar ayuda humanitaria a la cercada población de Gaza –que dejó un saldo de 19 activistas muertos y decenas de heridos– es consecuencia de los inaceptables márgenes de impunidad que Estados Unidos y Europa occidental han otorgado al régimen de Tel Aviv para que cometa toda suerte de crímenes de guerra, atropellos y violaciones a los derechos humanos, no sólo contra los palestinos, prisioneros en su propia tierra, sino también contra cualquier expresión de solidaridad para con ese infortunado pueblo. Los gobernantes israelíes saben que pueden cometer cualquier delito, en cualquier lugar del mundo, sin que ello les acarree consecuencias negativas.
Tal es la circunstancia en la que se produjo la agresión, en aguas internacionales del Mediterráneo, contra la Flotilla de la Libertad, en las que viajaban unos 700 integrantes de organizaciones humanitarias de varias nacionalidades –turcos, principalmente– y que transportaba cerca de 10 mil toneladas de ayuda humanitaria (alimentos, medicinas, material educativo y de construcción) a la franja de Gaza, la cual padece un despiadado bloqueo por parte de Tel Aviv.
Como es su costumbre, la propaganda oficial israelí presentó a los agredidos como agresores y los acusó de haber atacado, golpeado y apuñalado a los efectivos castrenses que tomaron por asalto las embarcaciones y dispararon indiscriminadamente contra quienes se encontraban en ellas.
Tales falsificaciones propagandísticas muestran claramente que el ataque contra las embarcaciones humanitarias no fue un caso aislado de descontrol, sino consecuencia de una decisión de Estado a la que no se le puede ver más propósito que descarrilar los esfuerzos diplomáticos que venían realizándose con miras a aliviar, así fuera en una mínima medida, la ocupación depredadora en Cisjordania y el cerco israelí contra Gaza, cuya población ha venido padeciendo actos de genocidio que evocan, de manera inevitable, la circunstancia terrible de los judíos que fueron hacinados y masacrados por los nazis en el gueto de Varsovia.
En esta perspectiva, las balas que segaron la vida de más de una decena de activistas pro palestinos habrían ido dirigidas en última instancia, y en forma por demás certera, contra la política hacia Medio Oriente emprendida por la administración de Barack Obama.
La indignación mundial generada por la agresión contra la Flotilla de la Libertad, caracterizada por gobiernos y organizaciones sociales como un acto de terrorismo de Estado, no basta, sin embargo, para poner un alto a la impunidad con la que se ha conducido desde siempre el gobierno israelí. Las manifestaciones y las muestras de repudio contra las acciones criminales de ese régimen parecen haber generado un umbral de tolerancia que permite a Tel Aviv proseguir con sus crímenes de guerra, incluso en medio del rechazo planetario.
Este fenómeno hace necesario redirigir los esfuerzos sociales de solidaridad hacia los palestinos y reformularlos en exigencias concretas dirigidas a los gobiernos de Estados Unidos y Europa occidental: las notas diplomáticas deben ser remplazadas por sanciones políticas y económicas concretas, así como por acciones judiciales orientadas a llevar a los gobernantes de Israel a las instancias internacionales de justicia. Cabe recordar, en este punto, la doble vara que ha caracterizado la conducta de las naciones ricas de occidente, las cuales arrasaron a Irak y a Serbia, y sometieron a juicio a sus ex gobernantes, por atrocidades no muy distintas de las que Israel ha cometido en la Palestina ocupada y en otras partes del mundo.
Si Washington y la Unión Europea permiten que quede impune la agresión criminal, perpetrada en aguas internacionales, contra las embarcaciones civiles que se dirigían a Gaza en una misión humanitaria, anularán con ello sus discursos a favor de la legalidad internacional, los derechos humanos y la justicia, y el mundo avanzará no hacia la civilización, sino hacia el salvajismo.
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1 comentario:

  1. Dear Sir,

    The hasty reaction around the world to Israel’s actions against the flotilla of activists is perplexing beyond words. The condemnations are above all immoral and unreasonable –where is the fierce condemnation, for example, of the monsters that went into a hospital in Pakistan last week and gunned down innocents? Several ideas can be offered for support of Israel’s actions.

    First, it does not stand to reason to say Israeli commandos went in with the intent of harming and attacked first. Why did they go in with paintball guns, and why did violence occur in only one of the vessels?

    Second, Al-Jazeera has a TV report from the so-called "Freedom Flotilla" before its departure for Gaza where "activists" on board chant Intifada songs (http://www.memritv.org/clip/en/2489.htm). Not really the humanitarian activists they have been made to be.

    Third, Israel's maritime blockade is a legitimate act. Hamas is at war with Israel and seeks its annihilation. Why then would Israel allow vessels to dock in Gaza that may carry arm shipments to Hamas?

    Fourth, a society that treats its minorities with such decency is an anathema to its enemies bent on a hate-filled fundamentalism. To believe Israel does not want peace but seeks to kill Palestinians is to inhabit a different moral universe. If that were the case, wouldn't you say they have done a lousy job given their weaponry?

    In the final analysis, the U.S. long-time alliance with Israel has very little to do with economic or strategic factors, but more to do with shared values.

    Yours sincerely,
    Oswaldo Voysest

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