Carta de mujeres a Granados Chapa
Querido y admirado
maestro Miguel Ángel: Tu presencia aquí, en este nuestro México tan complejo
como rico, es muy apreciada y valiosa. Tú ya lo sabes, pero consideramos
oportuno recordártelo. Con tu palabra y reflexión aportas visiones que abren
caminos a nuevas maneras de asumir los retos que enfrenta la sociedad
mexicana, en tiempos difíciles que claman por más ciudadanía consciente, como
la que tú ejerces desde tu periodismo crítico y propositivo. Para quienes
trabajamos con la pretensión de construir una sociedad más justa, equitativa e
incluyente, en un marco de convivencia pacífica y de respeto irrestricto a los
derechos humanos, tu trabajo periodístico y sensibilidad social constituyen
factores con un valor insoslayable, que enriquecen la vida ciudadana y
favorecen la posibilidad de ese país que tanto soñamos y anhelamos.
Como mujeres que cuestionamos las costumbres sociales e institucionales que pertenecen a pasados rancios y construimos desde abajo realidades ciudadanas más justas, estamos con-movidas por el anuncio de tu retiro del trabajo periodístico que has estado ejerciendo a través de tu columna Plaza Pública desde hace ya algunos años.
Tu trayectoria, congruencia y excelencia profesional han sido, son y serán un modelo a seguir para muchas gene-raciones de estudiantes de periodismo y comunicación. Tu huella ha quedado indeleble en tu caminar por Excélsior, Proceso, Canal Once, Radio Educación, La Jornada, Mira, Reforma, Radio UNAM y muchos otros espacios desde los cuales has dado siempre lo mejor de ti, con una ejemplar actitud hacia la precisión informativa y la sintaxis, fundamental para erigirse en un grande de la comunicación, como tú has sabido serlo.
La vida institucional de México necesita críticos visionarios que funcionen como catalizadores efectivos de quienes utilizan el poder político como propiedad privada. Tú has sido un ejemplo vivo de una vida profesional impecable y una particular sensibilidad hacia los problemas fundamentales del país. Muchas de nosotras hemos crecido leyéndote, escuchándote, reflexionándote y sintiéndote.
Nuestras visiones de México han sido enriquecidas con tus acercamientos y análisis con perspectiva distinta, realista y soñadora a la vez, pero siempre propositiva.
Tu anuncio en Reforma –“esta es la última vez que nos encontramos…”– nos ha caído como una cubeta de agua fría. Te hemos seguido cada día, y tu palabra ha sido durante muchos años el desayuno que ha nutrido nuestros ánimos por construir un México distinto, más generoso, justo, equitativo y con mayores oportunidades para todas las personas. Con aprecio y admiración.
Como mujeres que cuestionamos las costumbres sociales e institucionales que pertenecen a pasados rancios y construimos desde abajo realidades ciudadanas más justas, estamos con-movidas por el anuncio de tu retiro del trabajo periodístico que has estado ejerciendo a través de tu columna Plaza Pública desde hace ya algunos años.
Tu trayectoria, congruencia y excelencia profesional han sido, son y serán un modelo a seguir para muchas gene-raciones de estudiantes de periodismo y comunicación. Tu huella ha quedado indeleble en tu caminar por Excélsior, Proceso, Canal Once, Radio Educación, La Jornada, Mira, Reforma, Radio UNAM y muchos otros espacios desde los cuales has dado siempre lo mejor de ti, con una ejemplar actitud hacia la precisión informativa y la sintaxis, fundamental para erigirse en un grande de la comunicación, como tú has sabido serlo.
La vida institucional de México necesita críticos visionarios que funcionen como catalizadores efectivos de quienes utilizan el poder político como propiedad privada. Tú has sido un ejemplo vivo de una vida profesional impecable y una particular sensibilidad hacia los problemas fundamentales del país. Muchas de nosotras hemos crecido leyéndote, escuchándote, reflexionándote y sintiéndote.
Nuestras visiones de México han sido enriquecidas con tus acercamientos y análisis con perspectiva distinta, realista y soñadora a la vez, pero siempre propositiva.
Tu anuncio en Reforma –“esta es la última vez que nos encontramos…”– nos ha caído como una cubeta de agua fría. Te hemos seguido cada día, y tu palabra ha sido durante muchos años el desayuno que ha nutrido nuestros ánimos por construir un México distinto, más generoso, justo, equitativo y con mayores oportunidades para todas las personas. Con aprecio y admiración.
Equidad de Género: Ciudadanía,
Traba- jo y Familia, A. C.Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México Foro de Mujeres y Políticas
de Población
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