¡Ya estamos hasta la MADRE de tanta CENSURA...  Di No a la Censura...

martes, 8 de noviembre de 2011

Lenta agonía... de Cd. Juárez...

A pesar de la presencia de miles de policías federales y soldados, Ciudad Juárez, convertida en la urbe más violenta del mundo, muere lentamente y ve cómo se incrementan los delitos del fuero común y federal / A tres años de iniciada la ahora llamada Operación Coordinada Chihuahua los resultados obtenidos no son los esperados
………….

MEXICO, D.F., 7 de noviembre (UNIVERSAL).- Tres años tuvieron que pasar para volver a saber de él. La mañana del 15 de julio de 2006, Luis “N” salió de su casa para ir a trabajar a un centro comercial. Antes de salir de su hogar, en la colonia Pradera Dorada, ubicada en Ciudad Juárez, Luis se despidió de sus padres y su hermana y prometió que regresaría por la noche. Nunca llegó.

Al reportar su desaparición en la Fiscalía, las autoridades le mencionaron a su familia que no podían hacer nada porque aún no habían pasado 48 horas desde la última vez que había sido visto. Desde aquella mañana su hermana y sus padres supieron que algo había pasado, que algo andaba mal.


De escasos recursos, su familia lo buscó por todas partes, con amigos, en el Semefo, en la Cruz Roja, en hospitales. Nunca encontraron una respuesta. Tres años después, recibieron una llamada de la Fiscalía donde les notificaron que habían encontrado a Luis.


Aquella mañana de marzo, las autoridades les mencionaron que Luis tenía dos años de haber sido encontrado, sin vida y con múltiples impactos de bala a un costado de la carretera que conduce a Chihuahua. Tras dos años sin que fuera reclamado por sus familiares, fue enterrado en la fosa común del panteón municipal de San Rafael.

Al limpiar la tumba de su hermano, Carmen no está muy segura de que su hermano sea el que está allí, porque no les mostraron ninguna foto, lo único que les dijeron es que lo identificaron por medio del ADN de sus padres.


A pesar de ello, prefiere vivir con la ilusión de tener un lugar en donde llorar a su hermano a no saber en donde se encuentra. La muerte de Luis forma parte de la estela de violencia e inseguridad que vive y respira Ciudad Juárez y toda Chihuahua, una realidad que se incrementó desde el arribo de personal de la Sedena y la Policía Federal.


A poco más de tres años de haber iniciado la ahora llamada Operación Coordinada Chihuahua, los resultados obtenidos por el Ejército y la Policía Federal no son los esperados; por el contrario, la incidencia delictiva y la violencia en la entidad se incrementaron en comparación al año de inicio.

Reportes de la Fiscalía de Chihuahua y de la Procuraduría General de la República (PGR) indican que hubo un aumento en el número de delitos del fuero común y federal desde la llegada del Ejército (marzo de 2008) y de la Policía Federal (enero 2010).


Los reportes de la incidencia delictiva del fuero común y federal señalan que en el año 2007 la entidad registraba 55 mil 745 delitos del fuero común y federal. De ellos, 51 mil delitos, como robo a casa habitación, de auto, secuestros, extorsiones, así como violaciones, son del fuero común.
En tanto, 3 mil 606 son delitos federales, entre ellos portación de arma de fuego, ataques a las vías de comunicación, fiscales, electorales y delitos contra la salud.


Los informes arrojan que desde de marzo de 2008 se registraron 73 mil 233 delitos del fuero común y federal, en el 2009 fueron 72 mil 60, en 2010, 74 mil 876, y de enero a septiembre de 2011, 53 mil 390. La última cifra se encuentra sujeta a cambios, de acuerdo con los datos la Fiscalía y la PGR.
En comparación con 2007, los delitos que tuvieron un mayor crecimiento desde que inició el operativo son el robo de vehículo, a casa habitación, a transeúnte, bancos, empresas de valores, de ganado, los homicidios, abuso de confianza, daño en propiedad ajena, secuestros, extorsiones, fraudes, delincuencia organizada, delitos electorales y fiscales, portación de arma de fuego, así como ilícitos relacionados con la producción, tráfico, comercio y consumo de drogas.

Pocos resultados

El desglose de los delitos registrados por el Ministerio Público, tanto de la Fiscalía como de la PGR, indica que ni el Ejército ni la Policía Federal lograron disminuir la inseguridad y la violencia en la entidad.


Por el contrario, los reportes mencionan que durante los 20 meses en que el operativo estuvo bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se cometieron 145 mil 293 delitos, en tanto que tras los primeros 21 meses en que la Policía Federal ha estado al frente del operativo en la entidad se registran 124 mil 868.


Al comparar el desempeño de la Sedena con los de la Policía Federal los datos revelan que ninguna dependencia logró disminuir la violencia y la inseguridad en la entidad, objetivo que marcó el precedente para que arribaran a la ciudad fronteriza.


Un ejemplo de ello son los robos con violencia. Mientras que en 2007 se registraron 4 mil 752 denuncias, para 2009 se registraron seis mil 330 y hasta septiembre de 2011 se reportan 7 mil 11 averiguaciones.
Otro delito que no disminuyó es el robo de auto: en 2007 se denunciaron 418; en 2009, 3 mil 809, y hasta septiembre de este año, 5 mil 342.


La misma situación se refleja en los secuestros, pues en 2007 se registraron 13, mientras que en los primeros nueve meses de 2011 suman 108. 


Asimismo los homicidios: en 2007, 901, y para septiembre de 2011, 2 mil 746.


En lo que se refiere a los delitos federales, ninguna de las dos dependencias logró por lo menos dejar la entidad en el mismo número de delitos que se registraban antes de su ingreso. Los datos detallan que en 2007 se reportaron mil 646 delitos; para el 2009, 2 mil 940, y para los primeros nueve meses de 2011, 2 mil 562.


De una lista de 15 delitos federales y un apartado con el nombre “otros”, sólo los ilícitos relacionados con la Ley General de Población, ambientales, ataques a las vías de comunicación y los relacionados con la Ley General de la Propiedad Intelectual, Industrial y Derechos de Autor disminuyeron en comparación con 2007.


En contraste, delitos como portación de arma de fuego, fiscales, servidores públicos, delincuencia organizada, a la banca y electorales aumentaron.


En lo que se refiere a los delitos contra salud, los datos de la PGR muestran que en general son los únicos delitos que disminuyeron, pues mientras en 2007 se registraron mil 960 delitos, en 2009 fueron mil 338, mientras que para septiembre de 2011 suman 884. Sin embargo, delitos como transporte, producción y consumo de narcóticos aumentaron en comparación al 2007.

“Tenemos que emigrar a otro lugar”

Con un corrido a un lado de la tumba trata de recordar a Armando, su hijo. A dos años de haber sido degollado por un comando armado que ingresó al negocio de su hijo, Andrea narra que vivir en una de las ciudades más violentas del mundo no es fácil, menos cuando la única opción es emigrar a otro lado.


Andrea, una de los cientos de madres que han perdido a sus hijos por la violencia que vive Ciudad Juárez, dice haber perdido toda la confianza en las autoridades, porque no hacen nada por la seguridad de los habitantes.


“A la oficina (de mi hijo, Armando Martínez) llegaron a robar; lo degollaron. Las autoridades realmente no hacen nada, simplemente es un caso más, lo archivan y desgraciadamente le dan largas al asunto. Pues hasta la fecha no les tengo confianza, hasta que se pongan a trabajar, probablemente. Al principio era una ciudad muy próspera, muy segura y actualmente (no tiene) nada que ver con la ciudad anterior”.


Originaria de la ciudad de México, Andrea narró que llegó a Juárez hace 20 años. La ciudad le dio todo, una vida, empleo y prosperidad. Ahora menciona que la inseguridad y la violencia que aqueja a Juárez la entristece, por lo que no queda otro camino que irse.


“Es una ciudad insegura y violenta. Siento tristeza; no sólo yo, sino todos los que radicamos aquí. Como abuelita, aquí ya no es una ciudad próspera ni segura. Tenemos que emigrar a otro lugar”, dice.


Gustavo de la Rosa, visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, asegura que la presencia del Ejército y de la Policía Federal no tuvo muy buenos resultados, por lo que de no aplicarse los programas adecuados la violencia y la inseguridad en Ciudad Juárez serán cada vez peor.


“Siguen siendo cifras escandalosas, estamos preocupados por la violencia y los derechos humanos. En los últimos meses la Policía Federal fue el principal. Si no atendemos esa realidad, estamos en riesgo de que se nos convierta en algo peor, y no por la violencia de los cárteles, sino por la violencia anárquica”, advierte.


El visitador explicó que a pesar de que algunos delitos disminuyeron se debe de tener en cuenta que son de bajo impacto, y los secuestros, extorsiones, robo de auto e incluso homicidios siguen siendo muy altos.


Entrevistado en las instalaciones de la fiscalía en Ciudad Juárez, dijo que la falta de resultados en la ciudad y en Chihuahua se debe a la nula coordinación entre fuerzas federales y locales.


“Si los operativos estuvieran coordinados con el estado y el municipio, si contaran con una estrategia policíaca y si en verdad estuvieran golpeando a los delincuentes, sí habría dado resultados, pero no ha sido así porque no se han agrupado como equipo. Cada quien jala por su lado y al final cada quien protege a su cártel favorito”, dijo Gustavo de la Rosa.

El Ejército trajo la inseguridad

De acuerdo con De la Rosa, al arribar el Ejército a Juárez se creó un gran vacío de seguridad en la ciudad, porque comenzaron a combatir a todos los juarenses que tuvieran armas, incluso a la propia Policía Municipal.


“Cuando Ciudad Juárez entró en la crisis de la guerra de los cárteles, el Ejército llegó con una lógica de país conquistado, en donde los enemigos eran todos los juarenses que estuvieran armados, y bajo esa lógica contra los primeros que la emprendió fue contra la policía Municipal y Estatal”, dice.

Agregó: “los cárteles comenzaron a presionar a la Policía Municipal porque estaba comprometida con ‘La Línea’, entonces el cártel de ‘El Chapo’ se lanzó contra la Policía Municipal y el alcalde se mantuvo al margen”.


Esta situación originó que se dieran de baja más de mil 100 elementos municipales, por las presiones y ejecuciones en su contra, lo que De la Rosa califica como “lamentable y un error táctico increíble. Nos parece que el general Espitia era una persona con escasos conocimientos del trabajo policíaco”.


Al aplicar su método, señala el representante de la Comisión Estatal, los militares cometieron distintos abusos, como allanamiento de casas, violaciones, desapariciones e incluso el robo de algunas pertenencias.
“Al detener a los jóvenes, lo que el Ejército buscaba era ir levantando la información más sencilla, de la calle, que es la que se les fue con los policías. El primer año detuvo a cuatro mil jóvenes; para ello debió meterse a 4 mil casas, en el 2008”.


La falta de una táctica coordinada para la ciudad disparó los homicidios, ya que “de poco más de 300 homicidios que teníamos en 2007, nos fuimos a mil 600 en 2008. Fue una alarma increíble, porque mientras ‘mapeaba’ el Ejército, la guerra entre los delincuentes seguía”, mencionó el visitador.


Junto a ello, los abusos aumentaron considerablemente al registrarse mil 250 sólo en 2009, ya que en 2008 no se cuenta con registro confiable debido a que la Comisión Nacional les impedía documentar los casos.


“En 2008 la Comisión Nacional nos prohibía que documentáramos las quejas contra el Ejército. Hasta 2009 comenzamos a documentar; en ese año se recibieron mil 250 quejas sólo en Juárez. En 2010 los homicidios fueron 2 mil 600. Por un lado, las violaciones crecían, detenían a cientos de personas, pero no a los maleantes, y cuando detenían a los maleantes el Ejército los dejaba ir porque no cuenta con agentes del Ministerio Público, a pesar de que confesaran crímenes o algunas de las actividades que realizaban”, afirma.


Cuando la Policía Federal arribó la situación no cambió en nada; por el contrario, empeoró al aplicarse un método distinto para combatir la inseguridad.


“La Policía Federal modifica la táctica y concentra sus ataques en el sector medio de la violencia, en contra de vendedores de droga, halcones, sicarios. Sólo en 2010 murieron 3 mil 100 personas y se disparan los secuestros, la extorsión y el robo de auto con violencia”, asegura De la Rosa.


Asimismo, se cometieron abusos y robos por parte de los elementos.
“Ellos escogían las casas de buenas zonas y se robaban computadoras, muebles, los aparatos electrónicos, dinero; ellos le pegaron a la clase media porque quitaban autos y extorsionaban a la gente”, asevera.


Ahora, con la salida de la Policía Federal, el visitador asegura que el panorama para Ciudad Juárez no es muy alentador, ya que de haber un cambio este tardaría un año.


“Hay que establecer una policía de apoyo y refuerzo de 2 mil 100 elementos. Hay que modificar el modelo policial de proximidad y fortalecer a la PGR para que los delitos federales sean investigados por la Policía Ministerial Federal; se debe limpiar toda la policía y reactivar una serie de programas para los jóvenes que están cerca de las pandillas, porque esto se puede convertir en un caso peor que en el 2010”.
………….
.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu opinión es bienvenida